¿Qué podemos esperar de la exploración espacial y astronomía en 2022? (y II)

Lo mejor de lo previsto en 2022 (astronomía)

En estas líneas de hoy voy a abordar los principales eventos astronómicos de este año, que también depararán la atención mediática.

Fenómenos astronómicos

Este año vamos a tener un eclipse total lunar en la madrugada del 16 de mayo y un eclipse parcial de Sol el 25 de octubre, aunque este pasará casi imperceptible desde nuestras comarcas, recordando además la peligrosidad del intento de observación de este último evento, si no es con instrumentación adecuada.

Hacía ya unos pocos años que no presenciábamos un eclipse total de Luna (o Luna de sangre) desde nuestra ubicación geográfica [1] , y la verdad es que ya tenemos ganas de volver a ver un espectáculo celeste que ha cautivado históricamente a todas las civilizaciones y que sólo precisa nuestros ojos para contemplarlo. Es cierto que la finalización del eclipse se producirá ya de día con la Luna por debajo del horizonte, por lo que no será tan espectacular como el enero de 2019, pero siempre que nos procuremos un horizonte Oeste despejado de obstáculos, no dejará de ser llamativo y fotogénico. Para consultar las horas de las etapas del eclipse, tenéis una buena referencia en el servidor de efemérides astronómica del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) del Gobierno de España [2] .

Imagen del autor tomada durante el último eclipse total de Luna visible desde Castelló de la Plana

De los planetas visibles a simple vista, durante este año destacaremos la visualización del escurridizo Mercurio cerca del horizonte Oeste en las tardes de finales de abril.

El brillante planeta Venus destacará este año como lucero del alba antes de la salida del Sol y en dirección del horizonte Este, siendo una de sus mejores posiciones de observación las madrugadas del mes de febrero. Solo a finales de año el planeta volverá a verse de forma vespertina hacía el horizonte Oeste.

Marte este año alcanzará la oposición -o mínima distancia a la Tierra-, aunque no será hasta finales del mismo. De hecho, la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) y Agencia Espacial Rusa (ROSCOSMOS) – ExoMars 2020 – será lanzada el mes de octubre para que aterrice en el planeta rojo a principios de 2023. La parte de ESA está compuesta por la más destacable, pues la compone el que está previsto sea el cuarto rover activo sobre el planeta rojo.

El gigante de los planetas, Júpiter, alcanzará la mínima distancia a la Tierra (oposición) en el mes de septiembre, aunque ya será observable durante el verano al iniciarse la noche cerrada. Es curioso destacar que en estos momentos aún es visible en el cielo vespertino durante aproximadamente una hora, pero su lejanía de nuestro planeta lo presentan al telescopio como un astro pobre y muy afectado por su baja altura en el horizonte.

El planeta anillado, Saturno, tendrá la oposición a finales del mes de agosto, por lo que también a inicios del verano será posible enviarlo con la noche cerrada.

Conjunciones entre planetas o planetas y la Luna

De entre los acercamientos aparentes entre los planetas en el cielo, tenemos numerosas conjunciones destacables.

En la madrugada del 28 de marzo tendremos una interesante conjunción de Venus (el más brillante), Saturno y Marte, no muy lejanos a una fina Luna menguante y poco antes de las luces del alba.

Captura con Stellarium de la madrugada del 28 de marzo antes de salir el Sol.

Durante las madrugadas del mes de abril, con un horizonte Este Sureste muy despejado de obstáculos, podremos observar 4 de los 5 planetas visibles a simple vista, con Júpiter, Venus, Marte y Saturno en casi una línea recta y enumerados en sentido ascendente. Hacía finales de ese mes la fina Luna menguante cobrará protagonismo cerca de la alineación planetaria, que será más cercana especialmente entre Venus y Júpiter, que alcanzarán una mínima distancia la madrugada del 1 de mayo.

Captura con Stellarium de la madrugada del 1 de mayo antes de la salida del Sol.

La madrugada del 8 de mayo la alineación de los 4 planetas es casi perfecta, produciéndose un especial acercamiento entre Júpiter y Marte el día 29 de este mes, igualmente antes del alba.

Captura con Stellarium de la madrugada del 29 de mayo justo antes de la salida del Sol.

En las madrugadas de finales de junio podremos encontrar en el cielo -si las condiciones lo permiten- la vista de los 5 planetas visibles a ojo desnudo de nuestro sistema solar, aunque la visión del escurridizo Mercurio -siempre muy cercano al Sol- constituirá un verdadero reto.

Captura con Stellarium de la madrugada del 27 de mayo antes de la salida del Sol.

Venus y la Luna se acercarán de forma especialmente llamativa la madrugada del 27 de mayo y la del 26 de junio.

Urano está en el límite de visión a simple vista desde lugares muy oscuros, y su localización no es nada trivial, por eso no fue descubierto hasta 1781 con telescopio y de forma casual. Si nunca lo hemos localizado, durante los primeros días del mes de agosto tenemos una buena ocasión, pues el planeta Marte se moverá cerca de él.

Precisamente la conjunción más llamativa del año será protagonizada por el planeta rojo y la Luna la madrugada del 8 de diciembre, aunque en dirección Oeste, pues la Luna ocultará al planeta.

Captura de Stellarium. La tarde del 8 de diciembre, antes de la ocultación de Marte por la Luna

Para finalizar el año, nuevamente tenemos el reto de localizar los cinco planetas visibles a simple vista de forma simultánea los últimos días de 2022, en esta ocasión de forma vespertina, pues Venus y Mercurio se esconderán de forma muy temprana tras la puesta de Sol.

Lluvias de estrellas

Como todos los años, la Tierra atraviesa a lo largo del año la órbita con restos de cometas y asteroides, que provocan las llamadas lluvias de estrellas. Aunque siempre llaman la atención del público, hay que tener en cuenta que la fase lunar -y por su puesto la localización para observarlas- son fundamentales para disfrutar del espectáculo.

Intentar ver una lluvia de estrellas desde una ciudad o un pueblo de cierto tamaño con su polución lumínica, es como esperar que el rover Perseverance encuentre un burro en su búsqueda de vida en Marte.

Desde nuestra ubicación, las más famosas son las que son agradables de ver, es decir, las que se producen en verano. Sin embargo, hay dos lluvias importantes que suelen superar en actividad a las famosas Perseidas, pero se producen en invierno boreal.

Este año disfrutamos del máximo de las Cuadrántidas la noche del 3 al 4 de enero, superando en meteoros a la hora (THZ) a las «Lagrimas de San Lorenzo» de agosto.

En abril podemos disfrutar de las Líridas, cuya máxima actividad es la noche del 22 al 23 del mes, sin embargo, su ventana de observacional idónea es de madrugada y solo poco antes de que la Luna haga su aparición. Los apenas 20 meteoros a la hora en el momento del máximo puede que no nos motiven para una salida solo con la finalidad de su observación.

En mayo, y también preferiblemente de madrugada, tenemos la lluvia de las Eta Acuáridas, cuyo máximo está previsto la madrugada del día 6. Su tasa horaria cenital (THZ) en el momento del máximo supera habitualmente los 50 meteoros a la hora.

En meses de verano boreal, en los que tumbarse a mirar la bóveda estrellada lejos de las luces urbanas es sin duda más agradable, tenemos la lluvia de las Delta Acuáridas (máximo madrugada 29 de julio con THZ de 25) y las famosas Perseidas la noche del 12 al 13 de agosto. Sin embargo, nos podemos olvidar prácticamente de su observación este año, pues el plenilunio se produce el mismo día 12 del mes.

Tendremos que esperar al mes de octubre para observar una lluvia algo digna, las Oriónidas, cuyo máximo se produce la noche del 21 al 22 de octubre con una Luna casi nueva y una THZ de 20 meteoros a la hora.

Otra Lluvia con más fama que actividad, es la de las Leónidas en noviembre, pero ello se debe a que se produce una muy alta actividad cada 33 años, cuando su cometa asociado regresa a las cercanías del Sol. El máximo, la noche del 17 al 18 de noviembre, aunque una Luna en fase de menguante empezará a molestar conforme el radiante de la lluvia (punto aparente de la bóveda celeste desde donde parecen surgir la prolongación de los trazos) empiece a alzarse en el horizonte este.

Solo pues la lluvia de las Gemínidas cuyo máximo se produce la noche del 13 al 14 de diciembre merece acabar mencionando. Es una de las lluvias más intensas del año (THZ de 150), pero una Luna menguante prominente puede acabar con nuestra ilusión de acabar el año viendo un espectáculo digno de este tipo.

Podéis encontrar información mucho más detallada de otras lluvias menores, e información astronómica más detallada en el servidor de efemérides del Observatorio Astronómico Nacional antes citado [2]

Luna Llena en el perigeo (Súper Luna)

Es un término detestado por algunos divulgadores y profesionales de la astronomía. Es cierto que el origen del término no tiene nada de tradicional, si no que fue debido a una desafortunada publicación sobre astrología en una conocida publicación astronómica durante los años 70 del pasado siglo.

Sea como fuere el término se ha popularizado y expresa el momento en el que la Luna llena se encuentra cerca del perigeo de su órbita alrededor de la Tierra, tomando como válido si la Luna llena se produce con mayor cercanía de los 360 000 kilómetros de distancia.

Salida de la Luna llena. Siempre espectacular. Fotografía del autor.

En los meses de julio y agosto tendremos pues súper Luna (llena). Con indiferencia de lo que se pueda opinar al respecto, para mi constituye un motivo para la divulgación astronómica. Salir a observar la Luna siempre es agradable, notar que se ve un poco más grande y un poco más brillante que otra Luna llena habitual, no es ni sencillo ni evidente (aunque sea realmente así), pero si constituye un atractivo para el público y por tanto una oportunidad de divulgar la ciencia que tanta falta nos hace en la sociedad actual.

Quizás el excesivo puritanismo a la hora de divulgar ciencia, el celo de que la ciencia solo se debe comunicar con arreglo a lo establecido por estamento pertinente o pensar que la divulgación de la ciencia no debe aceptar algunas de las nuevas tendencias y canales que repercuten socialmente en la actualidad, nos lleve a concluir que es uno de los motivos por los que no se acaba de llegar de forma amplia en su comunicación a la población y parte de ella desconfíe de la ciencia, su capacidad de afrontar el futuro, o piense que sencillamente no es capaz de entenderla (y no voy ni a comentar lo que se ha venido a llamar «movimiento negacionista» en algunas disciplinas de la ciencia). Hay que divulgar, divulgar y divulgar: cualquier ocasión es buena, cualquier motivo es bueno, cualquier resquicio que nos deje la ignorancia científica para derrotarla con la evidencia y el método científico, debemos aprovecharlo. Lamento el tono belicista, pero la ignorancia precisamente no nos ha traído hasta aquí.

¡Espero que os resulte de utilidad la entrada y siempre gracias por leerme!

¡Cuidaros!

PD: Y si te gusta este blog, ¡suscríbete!

Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2019/01/20/la-ultima-luna-roja-hasta-2022/

[2] https://www.oan.es/servidorEfem/index.php

¿Qué podemos esperar de la exploración espacial y la astronomía en 2022?

Lo mejor de lo previsto para 2022 (Exploración espacial)

Marcados sanitariamente y socialmente por la pandemia, la ciencia de la astronomía y la tecnología de la exploración espacial – bastante vinculada en muchos casos con la primera- han sufrido algunos retrasos en estos dos años, pero por fortuna, la prudencia, la propia ciencia y las medidas sanitarias han permitido que, en líneas generales, se estén cumpliendo objetivos y resultados sin grandes retrasos.

Como dijo alguien en algún momento y en algún lugar, «la ciencia no depende de que creamos en ella o no», y añadiría modestamente que tampoco depende de las trabas que la naturaleza y las personas le ponga en el camino, tan solo de nuestra perseverancia y convicción -en base a evidencias y resultados- que estamos en el camino correcto, incluso cuando cuesta mantener el estado anímico.

En las líneas de hoy, donde estoy seguro me dejo fuera un número no poco importante de proyectos algunos de los cuales alcanzan objetivos el presente año- vamos con la exploración espacial, y dentro de siete días abordaremos lo mejor de lo previsto para la astronomía. Espero que os guste tanto esta entrada como la próxima.

La exploración espacial en 2022

El año pasado batimos los récords de lanzamientos orbitales. China destacó como potencia espacial liderando el número de estos lanzamientos. Lo que hemos visto de la Agencia Espacial China (CNSA) estos últimos años supera todas las expectativas que pensábamos eran capaces de alcanzar, en parte por por la bastante opaca información procedente del país asiático. Recordemos algunos de sus hitos; inició espectacularmente su andadura con el rover Yutu-1 de exploración en la Luna (Chang’e 3 en 2013), para posteriormente poner un rover de exploración en la cara oculta de la Luna -Yutu 2- (3 años en activo y funcionando actualmente), retorno autónomo de muestras desde nuestro satélite (Chang’e 5, 2020), nueva estación espacial propia en órbita de la Tierra ya habitada incluso con un período de hasta 6 meses (2021), llegada a Marte con un orbitador, un aterrizador y un rover explorador (2021), desarrollo de nuevos y potentes cohetes para abordar los mismos retos que en occidente se están definiendo claramente: regreso tripulado a la Luna, abaratamiento  de lanzamientos orbitales mediante reutilización, nuevos y más eficientes motores, hoja de ruta para la minería espacial y hoja de ruta para llevar las primeras tripulaciones humanas a Marte en algo más de una década, como tarde, en dos.

Sin más preámbulos, y sin detalles técnicos que exceden la finalidad de la entrada -aunque para ello os referencio al final los enlaces adecuados como es habitual- vamos a allá con lo que seguro será más destacable y que posiblemente nos va a emocionar en esta nueva época dorada de la exploración espacial.

Maquinas entre los mundos del sistema solar

De forma destacable se mantienen operativos los rovers en la superficie de Marte, los de NASA el Perseverance y su pequeño helicóptero Ingenuity (y sus actuales 18 vuelos a fecha de hoy), así como el muy veterano rover Curiosity. También el análogo Chino ZhuRong, así como su orbitador. A destacar a nivel estético los selfies que se han realizado ambos, -realmente curiosos-. Orbitadores activos hay varios en Marte tanto de NASA, de ESA como de ISRO y EAU, pero lo que ha realizado China (CNSA) es digno de resaltar como proeza, al ser su primer intento sobre el planeta rojo un absoluto éxito. En superficie, el aterrizador Insight (NASA) para conocer e interior del planeta y con estación meteorológica española (la tercera en el planeta), continua parcialmente activa, y estos últimos días con algunos problemas debido al polvo marciano.

Selfies del aterrizador y rover (izquierda) y del orbitador (derecha) de la CNSA llegados a inicios de 2021. No se trata de ilustraciones ni montaje. Créditos: CNSA

En la Luna también continúa activo el rover Yutu-2, dando una lección de aterrizaje en zonas complicadas (precisa de un pequeño orbitador lunar para sus comunicaciones con la Tierra) y durabilidad, acaparando recientemente la atención por una formación extraña fotografiada hace unas semanas cerca del horizonte y cuyo misterio ha quedado completamente despejado al acercarse a la misma.

En Júpiter, el orbitador Juno (NASA) sigue estudiando la compleja atmosfera de Júpiter y devolviéndonos imágenes fantásticas a poca altura de las nubes superiores -recordando que su cámara no es precisamente uno de sus instrumentos estrella-.

Júpiter desde la Juno. Créditos: NASA / JPL-Caltech / SwRI / MSSS

Respecto a misiones para nuestro conocimiento de cuerpos menores como cometas, asteroides y planetas enanos -de todos los estamos viviendo un cambio de paradigma en su conocimiento-, destacan las centradas en las que deben de marcar una hoja de ruta para la futura minería espacial (en la Luna y asteroides) y las de la defensa planetaria contra posibles impactos de cometas y asteroides con nuestro planeta. Soy consciente que aún puede sonar a ciencia ficción, pero estamos dando los primeros pasos en esa dirección de forma clara.

La misión Lucy (NASA) -que recibe su nombre de la famosa Australopithecus- está de camino a los asteroides troyanos del planeta Júpiter, considerados por los astrónomos planetarios como auténticos fósiles de nuestro sistema solar más primitivo, del cual cada vez nos surgen más preguntas que respuestas. Una misión de largo período (20 años) que nos devolverá información de gran interés sobre los «ladrillos» que formaron los planetas, aunque la llegada al primer troyano del planeta no sucederá hasta el año2027 [1].

Página Web de la misión Lucy de NASA. Captura de pantalla.

La misión Osiris-Rex (NASA) está camino de retorno con material tomado en el asteroide Bennu (500 metros de diámetro) tras permanecer dos años en su órbita estudiándolo, pero no llegará a nuestro planeta hasta el 2023 [2]. Este asteroide es uno de los considerados asteroides cercanos a la Tierra (NEO o NEA) y que son objetos de especial interés, que vemos como se acrecienta en los últimos años [3].

Captura de pantalla de publicación en Icarus sobre cálculos de trayectoria de Bennu basados en datos de la OSIRIS-REx.

Dentro de los asteroides cercanos a la Tierra, tenemos un grupo que consideramos potencialmente peligrosos (PHA) y que tienen una especial atención por un posible impacto futuro con nuestro planeta. Bennu es precisamente uno de ellos, aunque no se acercará a nuestro planeta de forma destacable hasta el año 2135 [4], por lo que saber más sobre su composición es sin duda interesante por varios motivos.

No será el primer retorno de muestras, recordemos que la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), ya lo ha realizado de forma exitosa en dos ocasiones, especialmente positiva fue la segunda, con la misión Hayabusa 2 [5] sobre el asteroide Ryugu (retorno en diciembre de 2020), un asteroide también de tipo NEA.

Si pensamos que estos pequeños cuerpos no son por sí mismos lo suficientemente interesantes para conocer mejor la propia formación del sistema solar, quizás sí que sean más interesantes para desarrollar métodos técnicos con la finalidad de asegurar nuestra propia supervivencia como especie. Y para ello tenemos en misión la sonda DART (NASA) [6] rumbo a un asteroide cercano a la Tierra. Esta misión que partió el pasado año tiene como finalidad estudiar como la propia sonda, convertida en un impactador cinético, desvía una pequeña luna de unos 150 metros del asteroide Dydimos, de unos 800 metros, que también es un NEA. El impacto alterará el periodo de translación del pequeño satélite que será observable desde telescopios basados en tierra, y podremos llegar a conclusiones sobre la efectividad de este método. En septiembre tendremos el impacto de la misión e inicio de observaciones sobre el efecto del mismo. Aunque la Agencia Espacial Europea debe participar en el proyecto con el envío de una segunda nave, HERA, para la observación cercana en los próximos años [7], los plazos intuyo aún no están claramente establecidos.

Por cierto, esta no es la primera misión de impacto, ya existió una misión de NASA denominada Deep Impact (si, de nombre como la película de Hollywood) que lanzó un impactador cinético sobre el cometa 9P Tempel 1 en 2005. Aunque el impactador abrió un cráter estimado en más de 100 metros en la superficie del cometa que tiene un tamaño de 14×4 kilómetros, no se detectó ningún cambio orbital del cuerpo, aunque tampoco se esperaba este efecto.

Impacto sobre el cometa Tempel 1 de la Deep Impact. Ni se inmutó (como se esperaba). Crédito: NASA

Qué la Tierra tendrá un nuevo impacto con un cuerpo celeste, de tipo cometa o asteroide, no lo duda nadie (de los especialistas en impactos), pero como se ha dicho en sucesivas ocasiones, solo debemos determinar cuándo. Por tanto, que se inicien este tipo de misiones de una forma sistemática para establecer los recursos que son efectivos para desviar un asteroide en rumbo de colisión, no tiene precisamente poca importancia, y el tiempo no corre a nuestro favor, como casi nunca.

Desde el punto de vista de conocimiento de estos cuerpos, pero también desde el interés subyacente en cuanto al económico de explotación, no se nos escapa la misión Psyche (NASA) [8] que será lanzada durante el verano del presente año y con destino al asteroide de homónimo nombre situado en el Cinturón Principal de asteroides (entre Marte y Júpiter), uno de los asteroides más metálicos conocidos -de unos 200 kilómetros de diámetro- y cuyas hipótesis sobre sus orígenes pasan por ser el núcleo metálico de un cuerpo mucho mayor en el pasado de nuestro sistema solar.

La misión al asteroide Psyche. Captura de pantalla de la página web de la misión (NASA)

Manteniendo el interés no solo por el conocimiento, si no por la predicción del comportamiento solar que puede afectar en mayor o menor medida a las comunicaciones electromagnéticas de nuestra sociedad moderna, tenemos a la Sola Parker Probe (NASA)[9] en acercamientos cada vez más próximos y veloces (batiendo récords absolutos) a nuestra estrella para estudiar especialmente la estructura de la intrigante corona solar. La que se ha venido a llamar «nave que tocará el Sol» en su último sobrevuelo en diciembre de 2021 dentro de la zona de la corona solar pasó a solo 15 radios solares. Durante este mes tendrá otro sobrevuelo coronal, si bien el más cercano se producirá en 2025.

Sobrevuelo de la corona solar por la Parker Solar Probe. Crédito: NASA

El Sol, con un ciclo de actividad aún poco entendido, también está siendo estudiado de cerca por una sonda europea menos mediática, la Solar Orbiter (ESA) [10], aunque esta nave no se acercará más allá de los 40 millones de kilómetros.

Ya que mencionamos a la Agencia Espacial Europea y las calurosas cercanías a nuestra estrella, no podemos dejar de citar la misión Bepi Colombo (ESA-JAXA) [11] que hará su segundo sobrevuelo de Mercurio durante este verano, para ir consiguiendo una órbita circular alrededor del planeta menos explorado de nuestro sistema solar, que no conseguirá hasta 2025.

El año 2022 es también el del lanzamiento del rover europeo a Marte, exoMars2020 [12] tras el retraso de la ventana de oposición de hace dos años. Los europeos nos jugamos bastante en esta misión, los dos intentos de aterrizar en el planeta rojo fueron «litofrenados» (estrellados contra la superficie) que dieron al traste con nuestras expectativas. Ahora, con la experiencia aprendida, lanzamos en septiembre un rover, el Rosalind Franklin, y un aterrizador cuya parte es a cargo de la Agencia Espacial Rusa (ROSCOSMOS). Hablaremos de ello en una próxima entrada durante el año.

Para ir finalizando, entre los que considero principales hitos que vamos a ver este año, no puedo olvidarme del despliegue del telescopio más grande y complejo enviado al espacio para estudiar el universo, el telescopio espacial James Webb (JWST) [13]. En el momento de escribir estas líneas, el telescopio ha desplegado su espectacular pantalla de protección solar (del tamaño de una pista de tenis) y las celdas que componen su espejo segmentado de 6,5 metros de diámetro, muy cerca del punto de Lagrange 2 (L2) de la órbita terrestre (Tierra-Sol), a más de 1 millón de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Una nueva época de la exploración astronómica está a punto de empezar, y sin duda volveremos en pocos meses a hablar intensivamente de este magnífico instrumento.

Captura de pantalla de la Web del James Webb Space Telescope (NASA), del pasado 13 de enero

Humanos entre mundos del sistema solar

Cerca de nuestro mundo tenemos que destacar la actividad en la Estación Espacial Internacional (ISS) que continúa teniendo una operatividad magnifica a pesar de pequeños sustos. El módulo ruso Nauka por fin ha sido acoplado a la ISS y este año hemos visto como las misiones tanto de transporte de astronautas como de aprovisionamiento a cargo de la empresa privada de Elon Musk se han convertido en subcontratas habituales de NASA. Las misiones Dragon Crew y Dragon Cargo, con la filosofía de reaprovechamiento de sus lanzadores (Falcon 9) han constituido sin duda un triunfo para Space X, incrementado su superioridad tras los fracasos de su principal competidora y habitual subcontrata de NASA, la todopoderosa Boing y su cápsula espacial StarLiner, cuyo vuelo de prueba de atraque a la ISS esperamos ver despegar este año.

Además, si el año pasado supuso la irrupción definitiva del turismo espacial (tanto suborbital a cargo de las empresas de Blue Origin y Virgin Galactic, como orbital a cargo de Roscosmos y Space X), este año se consolidará especialmente el orbital. Más caro, más complejo, pero mucho más astronáutico. La confirmación por parte de NASA de alargar la vida útil de la ISS hasta al menos 2030 y la renuncia al abandono del sector ruso que había sido anunciado por parte de ROSCOSMOS, nos permitirá ver vuelos de empresas privadas emergentes en turismo espacial con estancias en la ISS a cargo de Space X especialmente. Así este próximo mes de febrero veremos llegar la Axiom-1 con el astronauta hispano-estadounidense López Alegría como comandante de misión.

Logo de la misión privada a la ISS de la empresa Axiom Space de turismo espacial, contratando los servicios de Space X para llegar (y permanecer alojados unos 7 a 10 días) a la ISS

Mientras tanto, la Agencia Espacial China continuará completando su nueva estación espacial, que ya ha visto la estancia durante 6 meses de una tripulación de tres astronautas. La idea es que la estación, al igual que la ISS, permanezca continuamente habitada y operando.

Pero 2022 va a destacar con dos proyectos estrella que hemos dejado para el final de esta entrada y sí que tienen que ver con la exploración humana más allá de la Tierra.

No se nos escapa a nadie que, antes de finalizar el primer semestre del año, la NASA habrá sido de capaz de lanzar el primer cohete SLS (Artemisa-1) [14] con la capsula Orión para orbitar la Luna y regresar a la Tierra. Se trata del primer vuelo sin tripulación del gigante cohete SLS que tratará de devolver astronautas a la Luna tras unos 50 años del programa Apolo. Aunque la fecha del alunizaje humano en el sur de la Luna estaba prevista para 2024, organismos de la propia agencia espacial ponen en duda esta fecha, siendo aparentemente más realista 2025 o incluso 2026. En todo caso estamos a muy poco tiempo de esta nueva proeza humana.

Artemisa 1 en el edificio de ensamblaje de Cabo Kennedy. Cohete SLS-1 plenamente ensamblado y preparado para las últimas pruebas. Crédito: NASA

El cohete más potente desarrollado por NASA desde el Saturno V (el que nos llevó a la Luna), lleva numerosos retrasos y una tecnología no re-utilizable que pone en duda su viabilidad en el futuro. Además, el programa lunar depende de la subcontrata con Space X del módulo lunar, que está compuesto por una nave Starship lunar, después de la polémica suscitada y ya resuelta legalmente con su competidor Blue Origin.

Pero antes de este impresionante lanzamiento que veremos en directo sin duda, nos toca presenciar el lanzamiento de la Starship Heavy [15] a partir de febrero de este año. El más potente, innovador y aventurado proyecto de Elon Musk, la nave que, en sus propias palabras, nos llevará a Marte en menos de una década (no pasa desapercibido su exceso de optimismo). Ya hemos visto por una parte las pruebas con la Starship en BocaChica (Texas), y también la sección heavy (actualmente la BN4). Incluso hemos visto en directo (existen cámaras que emiten 24 horas de forma ininterrumpida desde la Starbase) el ensamblado de todo el cohete. La FAA, salvo sorpresa, le concederá a Space X el permiso para ejecutar el primer vuelo de prueba de este súper cohete a partir de finales de febrero de este año, y veremos rugir a la bestia que está destinada a convertirse en la estrella de las misiones a la Luna y al planeta Marte.

Captura de pantalla de las emisiones en directo desde BocaChica. Prueba de acople de la Starship SN20 con el BN4.

El plan de Musk incluye hacer volar unas 10 misiones de prueba este tipo este año, si la producción de sus innovadores motores no le da ningún susto, estamos a punto de asistir a una nueva era de la exploración espacial de mundos cercanos por parte de los humanos, pura ciencia ficción hace poco tiempo. Y si hace 20 años Musk era tildado de millonario excéntrico con caprichos espaciales fantasiosos, hoy su empresa, con su lanzador estrella Falcon 9 (y Falcon 9 Heavy), está plenamente consolidada en sector aeroespacial.

Crédito: everydayastronaut.com

Esta década promete grandes cosas en exploración espacial, no os la perdáis.

¡Gracias por leerme!

Referencias del texto.

[1] http://lucy.swri.edu/timeline.html#next

[2] https://www.nasa.gov/osiris-rex

[3] https://www.nasa.gov/feature/jpl/nasa-s-eyes-on-asteroids-reveals-our-near-earth-object-neighborhood

[4] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0019103521002591?via%3Dihub

[5] https://www.hayabusa2.jaxa.jp/en/

[6] https://www.nasa.gov/planetarydefense/dart

[7] https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Hera_la_mision_de_la_ESA_de_defensa_planetaria_-_Fact_Sheet

[8] https://psyche.asu.edu/

[9] https://www.nasa.gov/content/goddard/parker-solar-probe

[10] https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Solar_Orbiter

[11] https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Que_es_BepiColombo

[12] https://www.inta.es/ExoMarsRaman/es/mision-exomars/

[13] https://www.jwst.nasa.gov/

[14] https://www.nasa.gov/artemis-1

[15] https://www.spacex.com/vehicles/starship/

¡Sal y trata de ver un cometa!

Sal al campo e intenta observar el cometa Leonard C/2021 A1 estas noches.

Ya he hablado sobre los cometas en algunas entradas de este blog [1]. El año pasado, después de un duro confinamiento por la pandemia, nos sorprendió gratamente uno de estos astros con cola durante las madrugadas y algunas tardes del mes de julio (C/2020 F3 NeoWise). Aquí tenéis el enlace a un modesto timelapse [2] de ese cometa, que dio un aceptable espectáculo celeste que no esperábamos.

Y aunque varias decenas de cometas al año son visibles con prismáticos y telescopios -podéis encontrar muy buena información en esta web que se referencia en [3]– pocos -muy pocos- son visibles a simple vista desplegando su cabellera en su acercamiento al Sol.

Por tanto, cuando las efemérides de previsión de visibilidad de un cometa son moderadamente optimistas, debemos estar preparados para observarlo, teniendo en cuenta que ese comportamiento previsto puede cambiar en unas horas apenas por una desfragmentación del núcleo, por ejemplo.

Ahora se trata de un cometa que empezará a hacerse visible -si las previsiones se cumplen- estos días en el cielo de la madrugada. Teniendo en cuenta que en el hemisferio norte nos encontramos a las puertas del inicio del invierno boreal, eso supone cierta incomodidad, porque, recordemos, se trata de ver un objeto débil y por tanto alejarnos de las luces urbanas, lo que supone para todos aquellos que no vivan en entornos rurales, un sacrificio de cierta importancia al tener que desplazarse lejos de las ciudades y en horario intempestivo. Pero como habréis visto en el timelapse citado anteriormente, el año pasado mereció mucho la pena. Pero tengamos en cuenta que este cometa estará en el límite de la visión a simple vista desde un cielo oscuro, solo si somos muy optimistas podemos creer que puede llegar a una magnitud un poco más aceptable para localizarlo sin problemas.

Pero todas las noticias no podían ser malas, el C/2021 A1 Leonard (descubierto por G. Leonard el pasado 3 de enero con una trayectoria hiperbólica) se hará visible este próximo fin de semana, que es Luna nueva. Aunque el punto más próximo al Sol (y máximo brillo debido a su albedo) es el 3 de enero, el mejor momento para observarlo desde nuestras latitudes serán los días en los que se encuentre más cerca de nuestro planeta, y esto sucederá el próximo 12 de diciembre, situándose a la distancia de 0,2 UA (1 UA = 150,000,000 Kilómetros).

Elementos orbitales del cometa C/2021 A1 Leonard en la página Web del JPL (NASA) destinada a los cuerpos menores

Si quieres generar tu propia carta celeste del paso del cometa entre las constelaciones, por ejemplo, con el programa gratuito Stellarium [4] con el que está realizada la carta aquí presente, te recomiendo que releas la entrada citada en [1] que realicé con motivo del paso del C/2020 F3 NeoWise. Es muy sencilla de hacer y fíjate lo «resultona» que queda:

Trayectoria calculada con el software gratuito Stellarium. La posición del cometa en amarillo durante varios días (intervalos de 24 horas).

En la trayectoria del cometa cada 24 horas (el valor entre paréntesis es su magnitud visual estimada -aunque hay un fallo en el valor del día 9 -) podemos ver que, conforme más hacía el horizonte Este se acerca en las madrugadas de las sucesivas noches, más se acerca al crepúsculo matutino y peor será su localización. El paso la madrugada del día 6 cerca de la estrella naranja Arturo de la constelación del Boyero, puede ser un buen momento para una captura fotográfica de «campo amplio» o para localizarlo si la cosa se complica. Ir provistos de unos pequeños prismáticos siempre será por tanto una buena idea.

¡A ver si tenemos suerte y cielos oscuros para disfrutarlo!

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA:

Parece ser que, en el momento de escribir estas líneas (lunes 29 de noviembre), observadores de la zona nocturna del globo (si, la Tierra no es plana para los astrónomos), reportan una posible desfragmentación de su núcleo. Las implicaciones -de confirmarse- sería que el cometa NO llegaría a la magnitud prevista y que quizás en los próximos días podamos observar (con prismáticos o mejor telescopio) varios puntitos borrosos muy juntos que constituirían lo que era el núcleo original del cometa. La trayectoria entre las estrellas sería la misma, pero con un brillo sensiblemente inferior. Estas cosas pasan bastante habitualmente en estas enormes «bolas de nieve sucias» cuando el calor del Sol les afecta más de lo esperado según su cohesión nuclear. ¡No por ello deja de ser un buen aliciente para salir a cielo abierto para esta última Luna nueva del otoño boreal!

ACTUALIZACIóN (6 diciembre)

Al contrario del rumor extendido por algunos grupos de redes sociales vinculadas a la observación astronómica, el cometa NO ha experimentado ninguna desfragmentación del núcleo y se mantiene la ventana de observación prevista.

ACTUALIZACIÓN (10 diciembre)

Este próximo fin de semana el cometa se mueve rápidamente en dirección a la Tierra en su camino hacía el perihelio. Pasa de ser un astro matutino, a vespertino. La presencia de la Luna durante la próxima semana perjudicará en su observación de forma importante y muy posiblemente podamos despedirnos de él.

Trayectoria del Leonard. Infografía del Real Observatorio Astronómico de Madrid.

Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2020/07/09/los-cometas-y-los-gatos-c-2020f3-neowise/

[2] https://youtu.be/916VZlZgrcE

[3] https://cometografia.es/

[4] https://stellarium.org/es/

Cielos estrellados de la sierra de Gúdar Javalambre (Templos del Cielo)

Y así, rápidamente, sin pensar demasiado, se nos fue el verano boreal. Un verano diferente al igual que el del pasado año. Deseando que el del próximo año nos traiga sonrisas desnudas  y abrazos sin miedo, ojalá la ciencia y las personas tras ella puedan continuar su trabajo por el bien comunitario para proporcionarnos nuevamente esa normalidad.

Ha sido un verano que a pesar de todo ha sido intenso, con muchas personas deseando conocer sobre el universo y disfrutar –mientras se podía debido a las restricciones sanitarias- de cada estrella del cielo. Este hecho me ha permitido divulgar intensamente gracias al rodaje con los medios adecuados que supuso la adaptación del año anterior, y que sin duda han permitido actividades plenamente seguras.

Este trabajo intenso de divulgación, apenas me ha permitido disfrutar de una de mis pasiones, que es fotografiar el cielo estrellado. Aquí os presento a lo único que he llegado, que incluye dos planos tomados en 2020 también. Mi único timelapse de 2021 (al menos de momento) y con ciertas deficiencias en la planificación que por motivos temporales ya no puedo subsanar.

Espero que lo disfrutéis a la máxima resolución (1080), con un buen volumen de audio y en condiciones de visualización oscuras. Son los «templos del cielo» de la serranía Turolense de Gúdar –Javalambre (Aragon-España), donde los cielos estrellados retoman su significado.

Bienvenidos al otoño boreal y primavera austral.

Enlace a Youtube para visualizar a máxima calidad (1080) RECOMENDADO : https://youtu.be/4zLtjbQpNRo

Haciendo puntería a 600 millones de kilómetros

Haciendo puntería a 600 millones de kilómetros desde el balcón

En el último fin de semana del mes de agosto solemos despedir las vacaciones veraniegas del hemisferio boreal de nuestro planeta. Nos vamos haciendo la idea de la vuelta al trabajo en este caso, de la vuelta al colegio con el nuevo inicio del curso escolar en nuestro estado, e incluso nos preparamos para la llegada del otoño boreal.

Respecto al cielo nocturno, las noches empiezan a ser notablemente más largas y menos calurosas por estos lares, y tienen dos protagonistas indiscutibles; los planetas Júpiter y Saturno cuyas oposiciones –mínimas distancias a la Tierra- han sucedido durante este mes que dejamos atrás.

Saturno, el señor de los anillos, tuvo su oposición el pasado día 2, encontrándose de nuestro planeta a 1340 millones de kilómetros (y del Sol a unos 150 millones de kilómetros más). Júpiter, el gigante gaseoso por excelencia, la alcanzó el pasado día 20, encontrándose de nuestro planeta a 600 millones de kilómetros de nosotros (y del Sol a unos 150 millones de kilómetros más, igualmente).

Posiciones relativas de los planetas estos días. Captura de pantalla del excelente simulador del sistema solar: The Sky live.

Como los astrónomos tendemos a ponerle nombres raros a todo, para parametrizarlo, normalizarlo o sencillamente porque nos gusta presumir de nombres extraños, a la distancia media de la Tierra al Sol le llamamos Unidad Astronómica (UA), por tanto Júpiter brilla con la luz que refleja del Sol estando situado a 5 UA’s del astro rey. Saturno hace lo mismo pero con la distancia de 10 UA’s del Sol.

Júpiter es netamente más brillante que Saturno todas las noches (magnitud -2,9 vs magnitud +0,2) por su mayor proximidad y en menor medida por su mayor tamaño aparente.  Júpiter tiene un tamaño ecuatorial de 143 000 kilómetros frente a los 116 000 kilómetros de Saturno (vamos a obviar lo que aportan sus propios anillos, aunque en función de su inclinación no es nada despreciable la diferencia de brillo), eso implica que desde la Tierra Saturno el día 2 de agosto se viera con un tamaño angular de 18,6 segundos de arco (con anillos 43,3”) mientras que Júpiter se viera el pasado día 20 con 49 segundos de arco.

Medir tamaños o separaciones angulares en la bóveda celeste es lo habitual en astronomía. De hecho las coordenadas celestes de ascensión recta y declinación de cualquier objeto se dan siempre en medidas de arco, así como el azimut y altitud de un objeto (posición altazimutal).

La Luna llena. Al igual que el Sol, sostienen un tamaño angular aparente en el cielo de unos 30 minutos de arco, es decir, de 1800 segundo de arco (30 minutos de arco x 60 segundos de arco cada minuto de arco).

Fotografiando planetas desde casa

Yo nunca aprendí a hacer fotografía planetaria, lo mío es la fotografía nocturna, time-lapse o incluso la de cielo profundo a foco primario de telescopios. Pero tengo algún buen amigo que disfruta mucho de la fotografía de planetas y uno de ellos es Marcos Iturat (1), autor de las fotos que os presento aquí tomada a media noche del 23 de agosto.

Imagen de Júpiter y Ganimedes la noche del 23 de agosto. Créditos imagen: Marcos Iturat

Lo que hace Marcos es capturar vídeo con una cámara CCD monocroma (venga, aceptamos blanco y negro), y lo hace en varios canales, en Rojo (R), en Verde (G) y en Azul (B) mediante filtros que se venden específicamente para ello. Posteriormente, una vez que procesa cada canal con miles de imágenes descompuestas del video evitando las que son de mala calidad afectadas por la atmósfera o por vibraciones instrumentales, las combinas formando una última imagen en color.

El equipo con el que hace esto es un telescopio catadióptrico (lentes y espejos) de tipo Schmidt Cassegrain de la marca Celestron (de la época «Made in USA» de esta conocida marca) de 235 mm de de abertura (diámetro) y 2350 mm de distancia focal; el popular C9 ½ (C9.25 pulgadas), sobre una montura SW EQ6.

La cámara que utiliza es una CCD de la marca ZWO ASI 290 monocroma, de 2,3 megapíxeles y con un tamaño del pixel de 2,9 µm (es un dato para los más interesados). No penséis para nada que se trata de una cámara CCD de segmento alto, no se precisa para este tipo de fotografía (planetaria) una cámara carísima.

A la distancia focal del telescopio le añade una lente Barlow Celestron modelo Ultima 2x, que le proporciona una focal resultante equivalente de 4700 mm, necesaria para estos objetos de pequeño diámetro aparente. Por último también utiliza un filtro IR-cut que le elimina bastante la turbulencia atmosférica, especialmente en el canal rojo, que es el que más detalles le proporciona.

El programa de captura utilizado es gratuito y viene con la cámara, es el Firecapture. Para cada canal ha utilizado 90 segundos de vídeo a 30 milisegundos de exposición cada fotograma, con un total de 3000 imágenes. También ha utilizado los programas Pipp, Autostaker, Registax y Winjupos, todos ellos gratuitos y que le ofrecen a la imagen diferentes cualidades, desde el análisis de fotogramas, el apilado o la de-rotación del planeta durante la sesión de captura.

Imagen del equipo empleado (la montura no se corresponde) y desde el emplazamiento utilizado. Crédito: Marcos Iturat.

Y todo esto, lo ha hecho cómodamente desde un lugar sorprendente: el balcón de su casa. Expuesto a chimeneas térmicas de edificación donde vive, de la propia calle (las diferencias térmicas día-noche provocan evaporación en materiales propios de construcción), de los coches que pasan a escasos metros provocando más térmicas y vibraciones, de las propias vibraciones de los vecinos, etc.

Mirando de cerca la fotografía

En la foto podemos apreciar un bonito planeta Júpiter y también a su luna Ganimedes, una de las cuatro lunas Galileanas que siempre son fácilmente visibles con  telescopios pequeños como pequeños puntitos que acompañan al planeta. También se ve claramente  proyectada la sombra de la luna sobre la superficie gaseosa bandeada del planeta, como un oscuro pequeño disco negro.

En el canal rojo (filtro rojo + IR cut) es donde más detalles se pueden apreciar antes de componer la imagen en color (RGB). Crédito: Marcos Iturat

Ganimedes tiene un tamaño de unos 5200 kilómetros, lo que lo sitúa en tamaño por encima de nuestra Luna (3480 Km) o incluso del propio Mercurio (4480 Km), y orbita Júpiter en unos 7 días.

No dejó de ser más que un puntito brillante para los humanos hasta que se acercaron las primeras sondas espaciales Pioneer 10 (1973)  y 11(1974) de NASA. Posteriormente otras misiones espaciales han obtenido excelentes imágenes (2) que siguen revelando que son mundos para explorar y conocer.

Pero fijémonos en la fotografía tomada por Marcos, Ganimedes NO es solo un punto de luz, es un pequeño disco el cual incluso revela algún detalle.

Detalle del la imagen en el canal rojo. Se ha «pegado» una imagen de Ganimedes (NASA) bajo a la derecha y posteriormente desenfocado en la imagen de la derecha. ¿Te resulta familiar?. Crédito: Marcos Iturat.

Con un sencillo cálculo, veremos que Ganimedes presenta un diámetro inferior a los 2 segundos de arco (1,8”). Si ampliamos la imagen veremos que podemos distinguir zonas claras y oscuras en la luna, que -sin entrar a tratar su naturaleza geológica-, podemos fácilmente identificar con las fotos disponibles de naves espaciales, aprovechando que por las fuerzas de marea del planeta, la luna tiene su órbita acoplada de forma similar a nuestra Luna y la Tierra.

Aproximadamente, sin entrar en puritanismos innecesarios, estaríamos apreciando  detalles inferiores a 0,2” lo que equivaldría sobre la superficie de la luna jupiteriana a un tamaño inferior a 600 kilómetros, salvo errores, quizás me quedo algo conservador en la estimación.

Estamos apreciando detalles geológicos inferiores a 600 kilómetros a 600 millones (600 000 000) de kilómetros de nuestro balcón….cosas de la era moderna. Enhorabuena Marcos, ¡ahora a por los crespones volcánicos de la luna Io!.…me lo cuentan hace dos décadas y digo que has tomado drogas.

No te olvides de echarle una mirada a Saturno y Júpiter estas próximas semanas si puedes a través de un telescopio y ¡gracias por leerme!

Referencias:

[1] Mi compañero Marcos, que ya ha colaborado en cursos, tanto de iniciación como avanzados de astronomía en la captura de imágenes planetarias, estará encantado de ayudarte para consultas sobre  la captura de imágenes de este tipo y me autoriza a que os proporcione su correo electrónico personal para cualquier duda que tengáis al respecto: marcositura(arroba)hotmail.com. Mi agradecimiento por este ofrecimiento y por facilitarme todas las fotos (y datos de captura) para publicar que acompañan a este texto.

[2] https://ciencia.nasa.gov/primeras-imagenes-ganimedes https://www.youtube.com/watch?v=eelDqnpfaj8&t=2s&ab_channel=JPLraw

Una estrella nueva en el jardín

Un estrella nueva en el jardín

Pasados los «días de la canícula» en el hemisferio boreal (ver entrada anterior), nos vamos despidiendo de las noches de temperaturas cálidas y ya empezamos a intuir que la próxima estación no queda muy lejos. Sin embargo, y aunque las noches empiezan a ser sensiblemente más largas y más oscuras, sigue dominando el cielo las constelaciones propiamente estivales del hemisferio norte.

En esta entrada te propongo una observación peculiar, no especialmente sencilla pero tampoco compleja. No debería ser tu primer intento de observación del cielo, hay otras observaciones más sencillas como son el reconocimiento de los grupos de estrellas o asterismos que llamamos constelaciones, o los planetas (Saturno y Júpiter son estos meses los protagonistas del cielo nocturno) o cualquier otra observación de las típicas en una persona que se acerca por primera vez a la observación nocturna de la cúpula celeste.

Pero da la casualidad que de vez en cuando la «inmutabilidad» de los cielos aristotélica no es tal, y nos encontramos con ciertas sorpresas, que merecen captar nuestra atención. Vamos con una de ellas.

Señales celestes

Antiguamente cuando una estrella “fija”, es decir, que se movía solidariamente con el resto de estrellas de la bóveda celeste, aparecía de repente en el cielo nocturno, se la denominaba estrella “nova”.

Vale, en la denominación los antiguos no tenían la imaginación de la que hacen gala los astrónomos modernos al ponerle nombre a las cosas, por ejemplo,  a los telescopios;  así encontramos nombre actuales como telescopio grande, telescopio muy grande o telescopio extremadamente grande, que son una muestra de la gran creatividad actual (ironía).

Pero a diferencia del escaso interés en la nomenclatura utilizada, la aparición de una estrella nueva en el cielo hace centenares  o miles de años, no era asunto nada  trivial.

Un nuevo objeto fue visible en el cielo, en este caso un cometa (estrella con cola) como refleja este fragmento del Tapiz de Bayeux. En 1066 esto podría indicar que los normandos iban a conquistar Inglaterra…. o todo lo contrario. Crédito CC.

Si la variación del brillo de algunas estrellas visibles a simple vista ya era motivo de cierta preocupación (estrellas variables, mírese por ejemplo información sobre la estrella Algol en Perseo) ante la falta de una explicación racional, no digamos las apariciones repentinas de estrellas en el cielo.

En primer lugar tenía connotaciones místicas, desde anuncios de la proximidad de eventos de gran importancia  como cambios que se avecinaban para bien –como el fin de periodos de sequia y tierra yermas o fin de la ausencia de animales para la caza- hasta símbolos de mal augurio como guerras, derrotas, enfermedades de reyes y emperadores o períodos complicados de ausencia de lluvias o de animales para la caza.

La suerte de estas interpretaciones es que, como en cualquier seudociencia,  la interpretación en la aparición de una nueva  estrella en el cielo puede pronosticar  tanto un evento positivo como su opuesto  negativo (es lo que tienen las no-ciencias),  y eso permitiría a los más habilidosos astrólogos y sacerdotes vinculados a las interpretaciones celestes divinas, salvar su cuello en más de una ocasión, pues la lectura de los cielos en estos términos siempre ha sido históricamente asunto de estado en todas las civilizaciones antiguas.

En segundo lugar, y ciertamente mucho más interesante,  el evento provocaba la reflexión sobre la naturaleza de los cuerpos celestes. Desconocemos cuantos estudiosos del cielo –primitivos astrónomos- se preguntaron sobre la verdadera naturaleza de estas observaciones extrañas, que tal cual aparecían, pasado un tiempo desaparecían, en contra de las enseñanzas aristotélicas sobre la perfección de los cielos que tan severamente se mantuvieron durante siglos en nuestra zona de influencia del pensamiento de la Grecia clásica.

La realidad física de una estrella “nova”

Hoy sabemos que estas apariciones inexplicables  se corresponden a diferentes  fases de la evolución de las estrellas. Porque la estrellas, esas inmensas bolas de hidrógeno en estado de plasma que producen en sus núcleos ingentes cantidades de energía gracias a la fusión nuclear, tienen períodos convulsos, tanto en sus nacimientos, como especialmente en sus fases finales, cuando el hidrógeno deja de fusionarse en su zona central (1) y evolucionan de forma diferente según su masa y según si se encuentran acompañadas o no por otra estrella.

La evolución de las estrellas es una rama a de la astrofísica apasionante e incorpora cada vez escenarios más complejos y detallados, pero solo diremos que, empezamos a recorrer este camino sobre su conocimiento a principios del siglo XX, cuando descubrimos el verdadero motivo de la composición estelar –de mano del ingenio de personas como Cecilia Payne (2) entre otras pocas- y el origen de su energía, que aportaron las bases para una de las más sólidas y apasionantes ramas de la astrofísica moderna, que aún tiene que completar muchas respuestas.

Pronto conocimos que la aparición de estrellas nuevas podía ser debido a dos causas principales (que no únicas), variaciones de brillo en estrellas acompañadas de las cuales al menos una presenta una edad avanzada o tipo evolucionado, o bien como final violento de una estrella llamado supernova, que bien puede ser típicamente de colapso de núcleo en estrellas muy masivas o de transferencia de materia en sistemas binarios de estrellas, que incluye subtipos con escenarios más exóticos por la naturaleza o evolución de sus componentes.

De hecho una de las estrellas «novas» históricas más conocidas (que no estudiadas) de la historia de la astronomía fue la nova de Tycho Brahe, que hoy sabemos se trató de una supernova (SN1572) y que recogió en su obra “De Nova Stella” en 1572, que con el brillo de Venus cuando fue descubierta en noviembre de ese año sorprendió la incipiente nueva astronomía que se avecinaba. Tycho  la siguió durante todo el tiempo que fue visible hasta 1573. No sólo consiguió que el término «nova» se incorporara a la astronomía, si no que aportó ciertos valores de carácter científico a sus observaciones (no en vano se le suele citar como el más preciso observador astronómico de la era pre-telescópica), descartando su origen cometario y dándole un origen estelar [3]. Los restos de esta estrella fueron localizados en 1960 por Monte Palomar. Posteriormente se determinó además que se trató de una supernova de tipo Ia, asociada a sistemas binarios enana blanca-gigante roja.

Una estrella nueva en el jardín

Quedando más o menos claro que la antigua definición de “estrella nova” solo hacía referencia a la contemplación a simple vista de una estrella nueva en el cielo, pero que actualmente hablamos de procesos estelares de nova y supernova como escenarios muy  diferentes, veamos cual es la tasa de observación de unas y otras.

El periodo de vida de las estrellas lo ciframos en miles de millones de años (para una estrella de tipo solar) por lo que para estrellas de nuestra galaxia, en el que tenemos más de 150 000 millones de estrellas, es posible que durante la vida de una persona no observemos un fenómeno de supernova. De hecho apenas hemos visto menos de una decena en la galaxia desde que tenemos registros, la última fue vista a simple vista en el hemisferio sur y fue la SN1987A en el año 1987. La cosa es muy diferente cuando miramos otras galaxias; en galaxias próximas detectamos un buen numero de novas y en las galaxias lejanas, supernovas que pueden llegar a eclipsar en brillo el núcleo de las propias galaxias.

De novas podemos llegar a ver algunas durante nuestras vidas, pues son mucho más comunes y algunas de ellas sabemos que son recurrentes, es decir, el fenómeno por el cual aumentan temporalmente de brillo debido a la transferencia de materia de una estrella evolucionada hacía otra muy evolucionada y densa de forma cíclica. En el siglo XX hemos observado en nuestra galaxia cerca de medio centenar, con lo que ha sido posible conocer mejor estos escenarios estelares gracias a la fotometría y espectroscopia moderna.

Precisamente una nova y recurrente, es visible simple vista durante este mes de agosto en el cielo del verano boreal en la constelación de Ofiuco.  O sea que si tienes ganas de ver esta nueva-vieja estrella y conocida en el cielo, sigue leyendo el final de esta entrada.

Localización RS de Ofiuco. Crédito Sky&Telecope-UAI

Ofiuco es la decimotercera constelación zodiacal (puedes “ser” Ofiuco  y tú sin saberlo), y ocupa una gran extensión del cielo mirando hacia el sur estas cálidas noches boreales. Aún así, a pesar que se encuentra en una buena posición para su observación, no es fácil la localización de la nova  porque necesitamos de un cielo algo oscuro lejos de las luces urbanas para localizarla. Arriba tienes la carta de S&T d ela constelación de Ofiuco con la zona donde se encuentra la estrella nova denominada RS de Ofiuco.

RS Ophiuchi [5], cuando se descubrió en su subida de luz a principios de este mes se encontró cerca de la magnitud 4. Para hacernos una idea, en una noche oscura, sin Luna y sin polución lumínica, podemos ver hasta magnitud 6,  que es el límite de brillo en la visión a simple vista.

Imagen de RS Oph por Rafa Ferrando desde el Observatorio PLa d’Arguines (Segorbe). Crédito: Rafael ferrando

Ahora ya está camino de debilitarse, acercándose a la magnitud 5, y en unas semanas se quedará en la bastante débil magnitud de 12,5 habitual. Pero si la localizas, ya sea visualmente o con más facilidad a través de una fotografía [4], sabrás que estás viendo un proceso que sucede cada 15-20 años, aunque esto sucedió en realidad no a parincipios de agosto, si no hace unos  5000 años, pues esa es su distancia en años luz de esta pareja de gigante roja y enana blanca.

Esta gráfica nos puede dar la idea de las últimas variaciones de luz que ha tenido la estrella en las últimas décadas, en la escala de la izquierda tenemos el valor de su magnitud visual. Esta escala como podemos apreciar es cuanto más pequeña, más brillante es la estrella. La diferencia de brillo entre una estrella de magnitud 5 y una de magnitud 6, es 2,5 veces más brillante.

Actualmente la determinación de estos valores se suele realizar de forma electrónica (mediante fotometría CCD), pero aún existen muchos aficionados a la astronomía que siguen haciendo una fotometría visual. Para ellos especialmente son útiles unas cartas de una de las asociaciones de estudio de estrellas variables más conocida del mundo, la AAVSO (6), en las que las estrellas cercanas al campo de la estrella variable tiene marcadas su magnitud con decimales. Una carta de la zona de la mencionada asociación la tienes a continuación.

Para localizarla visualmente, por tanto, utiliza estas cartas,  ya sea porque dispones de un buen cielo para localizarla (si no es así también te puedes ayudar de unos pequeños y sencillos  prismáticos de tipo 8×30 desde un lugar no tan oscuro) o bien porque vas  a hacer una fotografía [4] de la zona y después la vas a identificar comparándola con la carta.

Si lo intentas, ¡te deseo cielos despejados y oscuros!

¡Feliz fin de mes de agosto!

Reseñas del texto:

[1] Evolución estelar.  La vida de las Estrellas. Investigación y Ciencia  Temas nº 7. Prensa Científica SA. Un clásico con rigor a pesar de sus más de 20 años.

[2] Cecilia Payne. https://mujeresconciencia.com/2017/04/12/cecilia-payne-gaposchkin-la-astronoma-descubrio-la-composicion-las-estrellas/ Una breve reseña a una pionera de la astrofísica moderna.

[3] Historia de la Ciencia, John Gribbin. Editorial Crítica 2003.

[4]Para hacer una fotografía del cielo:  Pon tu cámara en modo manual, elige un objetivo estándar de poca distancia focal (un 50 mm es ideal) y baja su diafragma al menor número (3,5 o menos). Sube el ISO (ASA) de la cámara a 2000 siempre que tengas un cielo oscuro (si no tendrás que bajar un poco el ISO o la exposición), y haz una toma en modo Bulb (modo B de velocidades) de unos 15 segundos máximo  (si la cámara te permite esa exposición, no es necesario ir a modo B, le pones los 15”). Después localiza la constelación de Ofiuco en el cielo, intenta centrar la zona de la nova y dispara, si es posible mediante disparador de cable y si no mediante disparo demorado (autorretrato) de unos segundos, para evitar que tiemble la cámara al tocarla con el dedo en el disparo. ¡La has captado seguro!.  Si tienes alguna duda, ya tardas en enviarme un correo electrónico.

[5]  En Simbad (CDS): http://simbad.u-strasbg.fr/simbad/sim-id?Ident=RS+Ophiuchi Para los detallistas que busquen fuentes primarias.

[6] Localizador de cartas de estrellas variables de cualquier tipo, de la AAVSO que facilitan la estimación de magnitudes para realizar graficas de su comportamiento (para observadores visuales avanzados):  http://www.aavso.org/observing/charts/

Las noches de los días con «un calor de perros»

Introducción a la observación astronómica. Primer contacto

En primer lugar, os pido disculpas por mi escasas publicaciones; desde principios de abril (más de 3 meses) no he podido realizar ninguna entrada por exceso de carga laboral, que no por falta de ganas de contar eventos y descubrimientos nuevos. Quienes me conocéis ya sabéis que no pararía de contar «cosas» del cielo, de la nueva carrera espacial, de los objetivos «clásicos» y nuevos de exploración – que estoy seguro nos deparan sorpresas profundamente interesantes en breve- y un sin fin de noticias vinculadas que se suceden sin parar.

Mi última serie de entradas se centraron en Marte, y seguro que en una de las próximas volveré sobre él, porque  también se acumulan las noticias sobre el planeta rojo, objetivo ya no tan lejano de nuestra especie, y que cuanto más conocemos, tanto más cercano y familiar se nos vuelve. Como decía C. Sagan, Marte «ha dejado de ser un puntito naranja en el cielo para ser un lugar» (gracias a la exploración).

Pero mi entrada de hoy es netamente práctica,  y un ligero empuje a la vez que propuesta, para todas aquellas personas que me he ido encontrado en mis actividades de «noches de estrellas», o en alguna charla o en algún evento de formación,  y que se acercan por primera vez a la observación del cielo estrellado con mucha curiosidad e interés, aunque pensando que es excesivamente complejo. Seguramente algunas de las personas de las que casualmente leen este modesto blog de divulgación, también son personas que están en esos momentos de interés por conocer el cielo, independientemente de su formación o nivel de conocimientos teóricos en algunas ramas de la astronomía. 

Y  qué mejor momento para animarse con la iniciación en la observación del cielo nocturno que recién inaugurados los llamados días de la canícula (la expresión «hace un calor de perros» viene de ahí), esas dos quincenas que en el hemisferio norte nos marca los días más calurosos del verano y que en la antigüedad estaba atribuidos a la presencia en el cielo de la estrella más brillante del Can Mayor, Sirius, que a la postre es también la más brillante del cielo después de nuestra estrella.

En primer lugar decir que podemos disfrutar del cielo estrellado alejándonos de las ciudades y poblaciones relativamente grandes. Nos libramos de obstáculos que nos impiden ver parte del cielo y sobre todo de la polución lumínica, un fenómeno en ascenso que nos impide ver y estudiar el cielo, y que es un buen marcador de nuestra despreocupación por la optimización de los recursos naturales que empleamos en la iluminación.

Si veraneamos en un pueblo pequeño, lejos de las grandes urbes, estamos de enhorabuena, solo tenemos que andar quizás un par de kilómetros para disfrutar de un cielo algo parecido al que han observado todas las personas que han vivido antes de hace unos 100 años y miraban el cielo con asombro, con carácter inspirador o encomendándose a algo tan grandioso que antaño siempre le hemos atribuido algún poder sobre nuestras vidas.

Y es que el cielo estrellado, en una observación sencilla y en las condiciones adecuadas, sin importar si conocemos algunas constelaciones o estrellas, es una observación grandiosa, inspiradora, tranquilizadora y que todos los humanos deberíamos experimentar alguna vez en nuestras vidas.

Además el verano boreal nos trae la vista de nuestra galaxia, la Vía Láctea (también llamada por estas tierras, el «Camino de Santiago»), bien visible en el cielo, cruzando a primeras horas de la noche casi la vertical de nuestras cabezas, desde el horizonte Norte hasta el horizonte Sur, donde se encuentra el centro de la misma y la también máxima densidad de nebulosas y cúmulos al alcance de unos pequeños prismáticos. Pero vayamos por partes.

Lo primero para disfrutar del cielo es encontrar y llegar a un lugar oscuro para observar el cielo, y si es posible con pocas montañas grandes cercanas que nos tapen parcialmente algún horizonte. Que no existan viviendas rurales o de vacaciones cercanas con iluminación exterior también es importante. Nuestra pupila tarda hasta 15 minutos en dilatarse por completo y adaptarse a la oscuridad completa de forma óptima. Por tanto, olvidémonos del teléfono móvil, de tabletas o de linternas con luz blanca que además en los últimos años son especialmente brillantes por estar dotadas de led de alta intensidad.

Si precisamos luz, el accesorio ideal es una linterna frontal de cabeza, que disponga de luz roja. Son muy económicas en grandes superficies (y quizás pequeño comercio) y además nos dejan las dos manos libres, y eso, en la oscuridad, es especialmente útil a la hora de manipular objetos o consultar algún papel.

Si no encontráramos un frontal con led rojo, podemos recurrir al viejo truco de cubrir la linterna con celofán rojo sujetándolo con una goma elástica. Tendremos que darle varias vueltas al celofán, porque los leds son especialmente intensos, y precisamos un rojo lo más oscuro posible para evitar que afecte lo menos posible a nuestra pupila.

Después una silla reclinable sencilla, o incluso mejor una sencilla manta de las que se venden para camping/picnic (una parte está plastificada que es la cara que se pone en contacto con la tierra) y así nos podamos poner en posición totalmente horizontal, también nos ayudará para disfrutar de nuestro primer contacto con el cielo.

No olvidemos una buena chaqueta, porque aún siendo una de las noches de los días de la canícula, refresca y estamos a la intemperie, y la intención es de disfrutar de esos más de 3000 puntitos simultáneos que vemos en una noche oscura sin Luna, no de sufrir.

También bebida y cualquier cosa que nos proporcione cierta comodidad durante la sesión de observación, sin olvidarnos que los mosquitos ahora son capaces de arrancar piernas de un mordisco, serán cosas secundarias pero importantes  a considerar.

Naturalmente si la experiencia nocturna es compartida, especialmente con alguna persona que sepa apreciar que el silencio y los sonidos de la noche forman parte de este espectáculo, pues mucho mejor. Si la experiencia es bastante apartada de núcleos de población, la carga del móvil y la comprobación de cobertura para cualquier posible -pero poco probable incidente- también es buena idea. Ya sabes, esa rueda del coche que te mira mal desde que dijiste en voz alta que ya era hora de cambiar los neumáticos, puede querer pinchar precisamente esa noche.

Paso uno: ¿Y ahora qué?

Hemos elegido inteligentemente una noche sin presencia de Luna, cosa que podemos consultar casi en cualquier calendario de los de toda la vida, o buscar en Google un calendario con las lunaciones. La noche sin Luna  no tiene que ser exactamente con Luna nueva, puede ser con la presencia de una Luna de pocos días de edad, creciente (de forma que poco después de anochecer se oculté por el oeste) o con Luna menguante, que solo sale avanzada la noche, cuando quizás ya hemos decidido finalizar la sesión.

Es el mejor momento, lo tenemos todo preparado, no hay nubes, las estrellas asoman tras el crepúsculo, nos acomodamos y nos preparamos a disfrutar de la bóveda celeste. Un cielo azul oscuro nos anuncia una buena visibilidad. Disfrutemos de las primeras estrellas que aparecen. Algunas de ellas, especialmente brillantes pueden no ser estrellas si no planetas. Así por ejemplo, esta última quincena de julio tenemos por el horizonte Oeste el brillante planeta Venus (muy poco tiempo visible), y a finales de mes ya aparecen poco después de oscurecer por el horizonte Este, el planeta Saturno y poco después el brillante e inconfundible Júpiter.

Hay otras estrellas brillantes que también aparecen nada más caer la noche. Relativamente aún alta hacia el horizonte Oeste la anaranjada  Arturo (¡vaya no todas las estrellas son blancas!) y muy alta hacia el  Este y acercándose a nuestra vertical  conforme avanza la noche y se mueve el cielo, la blanco-azulada estrella Vega de la constelación de la Lira. Muy cerca de ella discurre la Vía Láctea, que con las estrellas Deneb (Cisne) y Altair (Águila) forman el asterismo estelar conocido como «Triangulo de Verano».

No os preocupéis si no las reconocéis en un primer momento, porque para ello normalmente tenemos que hacernos con un mapa estelar, un poco de paciencia y recurrir a trucos de alineaciones imaginarias para ir descubriendo las constelaciones.

El cielo debido al giro de la Tierra va cambiando, por tanto las constelaciones visibles también. También cambian con la translación de la Tierra alrededor del Sol, de una forma menos apreciable, pero que provoca que las estrellas y constelaciones que forman, adelanten unos 4 minutos sus salidas: las constelaciones de verano no son las mismas que las de invierno.

Además de esto, los planetas, cuyo nombre significa «errante » (entre las constelaciones) se van moviendo en el cielo con el cambio de las semanas, meses o años (no vamos a ver su cambio de posición en una noche), los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno no muestran un movimiento perceptible en poco tiempo, pero el esquivo Mercurio -siempre cercano al Sol- y Venus, si que presentan un movimiento muy perceptible en pocas semanas e incluso pocos días.

La Vía Láctea empieza a alzarse cruzando nuestra vertical en la dirección Norte-Sur y es un espectáculo cada vez más difícil de apreciar debido a la polución lumínica. El cielo, aunque fue declarado bien inmaterial de la humanidad por la UNESCO, lo estamos perdiendo. Es una evidencia, no una opinión subjetiva.

Si queremos romper el silencio bajo las estrellas, os recomiendo hablar sobre lo distante de estos soles, sobre si puede haber vida en los muchos planetas que estamos descubriendo alrededor de estas estrellas, o sobre los tamaños y escalas del universo y nuestra insignificancia, fragilidad, pero increíble comprensión creciente del propio universo; son temas que nos dejan volar la imaginación, con atrevidas hipótesis que también son realizadas en la ciencia más «seria».

Además, las estrellas fugaces delta Acuáridas y las Perseidas, así como meteoros esporádicos (no pertenecientes a ninguna corriente o lluvia) nos pueden deleitar la velada, os recomiendo este enlace sobre la próxima actividad de las clásicas Perseidas o Lagrimas de San Lorenzo [3]. Los más pequeños, al ver una, pueden formular un deseo,… y quizás los más grandes también. Si queremos ser un poco menos románticos, podemos decir que son pequeños granos -de media apenas un milímetro-, restos de cometas y asteroides que al penetrar en la alta atmósfera de nuestro planeta, se desintegran dejando esa luz fugaz. Veremos solo las brillantes si la Luna está presente en el cielo.

Paso dos: la carta celeste

Nos hemos deleitado con una visión en conjunto de todo el cielo, pero ahora queremos empezar a reconocer las constelaciones, agrupamientos imaginarios de estrellas que básicamente nos han  llegado de las culturas griegas y romanas, así como algunos nombres de las estrellas brillantes, muchas llegadas a través de la cultura árabe. Precisamos en este momento de una carta celeste, un mapa de las estrellas para reconocer las principales constelaciones o asterismos, al menos inicialmente formados por las estrellas más brillantes.

Es divertido intentar identificar el agrupamiento y posteriormente intentar imaginar  la figura que representa, pero ya os avanzo que difícilmente reconoceremos en las agrupaciones las figuras que los antiguos veían en el cielo, salvo en unas pocas.

Hace años, lo habitual era hacerse con un planisferio móvil, que nos permite poner la hora y la fecha en una parte de un disco de cartón móvil, donde tras una ventana de plástico vemos un disco inferior que nos muestra todo el cielo visible en el momento de la observación. Yo sigo recomendándolo, aunque cada vez es más difícil encontrar uno y de cierta calidad ya que suelen ser excesivamente pequeños de diámetro la gran mayoría de los disponibles.

La segunda opción para obtener una carta del cielo es instalar en nuestro ordenador un programa de planetario, por ejemplo «Stellarium» [1], gratuito y excelente para comprender los movimientos del cielo, y muchas cosas más de las que no vamos a ocuparnos en esta entrada. Hemos hablado de él en alguna ocasión durante las entradas del confinamiento por la pandemia [2]. Podemos imprimir la carta del momento de la observación con facilidad. La ventaja de esta opción es que nos situará la posición de los planetas y de la Luna entre las constelaciones (si son visibles para el momento de la observación), cosa que resulta imposible en un planisferio móvil.

Existe una tercera opción, instalar en nuestro Smartphone o tableta, una aplicación (que también las hay gratuitas) que nos reconocen las estrellas y planetas presentes en el cielo gracias a la geolocalización, hora y fecha del dispositivo electrónico y los sensores inerciales permiten al programa conocer en la dirección que miramos.

Un gran inconveniente de esta tercera opción, la pérdida de cierta magia analógica que encontramos en nuestro esfuerzo en identificar las estrellas y constelaciones, que además nos brinda la posibilidad de recordar con más facilidad las constelaciones para sucesivas observaciones. Además tenemos el deslumbramiento que provoca el propio dispositivo, pues aún contando con el modo nocturno en muchos de estos programas (pantalla en rojo), el dispositivo electrónico se encuentra situado justo delante de nuestros ojos. Es por este motivo que no os voy a recomendar ninguno, pero que son fáciles de localizar con un par de búsquedas en Google.

Tras encender nuestro frontal rojo -poco intenso- y tomar el planisferio o la carta celeste en nuestras manos, la orientación de la misma es importante. Si nos encontramos de pie o sentados la orientación de la carta parece inicialmente menos intuitiva, pero si estamos tumbados la cosa se nos facilita enormemente. Normalmente la carta o el planisferio celeste tendrá impreso en los bordes los puntos cardinales, debemos de imaginarnos que la carta podemos colocarla sobre nuestras cabezas y estirar cada punto cardinal de la misma –como si fuera una imaginaria carta formada por un papel elástico- hasta cada horizonte correspondiente de la Tierra.

Y a partir de ahí, empezar por una zona del cielo para reconocer los asterismos formados por estrellas en los que los griegos vieron figuras de su mitología. Lo normal es empezar por el norte, localizar la Osa Mayor (el «Carro» o el «Gran Cucharón») y a partir de ella, la estrella Polar, la única estrella que no se moverá ni durante toda la noche ni durante todo el año, siempre está ahí, quieta, marcándonos el Norte y su altura la latitud del lugar de observación. Pensemos en los muchos exploradores, navegantes, aventureros, que se guiaron por esta estrella para orientarse. Es cierto, hace más de un par de milenios, no era esa estrella la que marcaba el Norte, pero eso es otra historia.

Diametralmente opuesta casi, la «W» de Casiopea. Si nos gusta la mitología y conocer detalles al respecto, nos podemos hacer con alguna guía celeste sencilla, que de paso nos hable de las estrellas y las nebulosas con brevedad y con facilidad. Si es para llevarla con nosotros al campo, lo ideal es que sea de pequeño formato. Tampoco os voy a recomendar ninguna, aunque como siempre, no me importará aconsejaros algunas de ellas si me consultáis por correo electrónico.

De las tres estrellas que conforman el « rabo » de la Osa Mayor (o mango del «cucharón») podemos encontrar -siguiendo su curvatura- la inconfundible estrella Arturo, suavemente naranja y muy brillante. Representa al ateniense Icario, la primera persona a la que el dios del vino le concedió el secreto de cómo hacer esta bebida y que acabó realmente mal por ello –y no por el motivo que os podéis imaginar en una primera instancia-.

Es curioso, pero precisamente esta estrella, era utilizada en la antigüedad para saber ciertas labores del campo relacionadas con el vino. NO es una casualidad, es una de las muchas utilidades de las estrellas, la orientación para la navegación, pero también el calendario.

Con paciencia, y haciendo saltos imaginarios entre las estrellas que conforman las constelaciones, podemos empezar a ir reconociendo las principales –formadas por estrellas relativamente importantes-, sin prisa. Ellas siempre van a estar ahí, y este camino es de lento recorrido para disfrutarlo plenamente y si es posible, en compañía.

Olvidaros de telescopios e instrumentos ópticos por el momento, o incluso de la fotografía, que tanto captura la atención de todos, por experiencia os puedo asegurar que querer ir con rapidez es causa muchas veces de frustración y de escaso disfrute que nos ofrece el espectáculo cada noche de la bóveda estrellada.

Felices noches estrelladas de días con un calor de perros.

Referencias:

[1] https://stellarium.org/es/

[2] https://cielosestrellados.net/2020/03/22/astronomia-en-tiempos-del-covid19/

[3] https://www.youtube.com/watch?v=qBjDekBNnXE&ab_channel=JmMadiedo

Marte: Perseverance, Ingenuity y el principio de una gran amistad

Marte: Perseverance, Ingenuity y el principio de una gran amistad

Después de 5 entradas consecutivas sobre Marte en este blog («Marzo marciano»), con la suficiente información interesante del planeta rojo,  para aquellos que desconocierais conceptos básicos sobre el planeta y en qué momento de la exploración marciana nos encontramos, os dejo aquí en primer lugar un índice sobre las preguntas básicas contestadas:

¿Por qué tanto interés en Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/13/marzo-marciano-i-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Cuál ha sido la exploración de Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/20/marzo-marciano-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte-ii/

¿Por qué es tan difícil aterrizar en Marte? ¿Cómo es el planeta Marte y qué zonas son las más interesantes para explorar? y ¿Por qué evolucionó de forma tan diferente la Tierra y Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/24/marte-marciano-iii-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Todavía hay agua en Marte? ¿Es posible encontrar vida en Marte?: https://cielosestrellados.net/2021/03/27/marzo-marciano-iv-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Es posible para los humanos vivir en Marte?,¿Elon Musk será el primero en llegar a Marte?¿Qué recursos nos deparará la exploración de Marte?: https://cielosestrellados.net/2021/03/31/marzo-marciano-y-v-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

En segundo lugar, el rover Perseverance ha empezado a moverse sobre el lugar del aterrizaje de Marte, y una de las primeras operaciones ha sido desplegar de su parte inferior el pequeño helicóptero «Ingenuity» (Ingenio), que durante la segunda semana de abril -con toda probabilidad- será la primera nave en volar en otro mundo. Como ya sabéis, el Mars Helicopter tiene la finalidad de probar la tecnología (volar en Marte debido a la débil atmósfera no es nada fácil) y en segundo lugar tomar imágenes de entre 5 y 15 metros de altura en vuelos de hasta unos 90 segundos de duración.

Perseverance alejándose de Ingenuity tras su despliegue en la superficie de Marte. Crédito: NASA

Vamos a tener muchas noticias sobre Marte, imágenes y videos, quizás  como nunca antes, y esperemos descubrimientos sorprendes, para ello, espero poder contároslas: tanto en directo a través de la emisora de radio Radio Castellón Cadena SER en el programa de los jueves « Cruzamos el Universo » (ver sección en este blog), como a través de este modesto blog, como a través del canal que Borja Tosar y un servidor que hemos lanzado a andar en Youtube «Astrotastornados», donde además esperamos a especialistas de las misiones marcianas para que nos lo cuenten mucho mejor que nosotros.

Naturalmente, recomendaros  las páginas web de NASA dedicadas a esta misión, que siempre será el primer lugar donde tendréis las imágenes y los datos recién llegados desde la superficie (y el cielo) del planeta Rojo.

Enlace de la misión Perseverance en Marte:

https://mars.nasa.gov/mars2020/

Enlace de la Ingenuity:

https://mars.nasa.gov/technology/helicopter/#

Webinars y retransmisiones por Youtube  en directo sobre el vuelo del Ingenuity. Con posibilidad de preguntar sobre aspectos de la misión:

https://mars.nasa.gov/technology/helicopter/#Watch-Online

Los héroes detrás de las primeras proezas en Marte. El equipo del Ingenuity. Crédito: NASA

Estoy seguro que hablaremos y mucho de esta misión.

¡Cuidaros mucho mientras tanto!… y gracias por leerme

Marzo marciano ( y V): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano ( y IV): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En esta  última entrega  del marzo marciano intentamos contestar si es posible para los humanos vivir en Marte, quiénes creemos que serán los primeros en llegar desde la perspectiva  actual de marzo de 2021, y qué recursos nos puede deparar el planeta, además de un lugar necesario para continuar la expansión de la especie humana.

¡Vamos allá…!

8) ¿Es posible para los humanos vivir en Marte?

Atmósfera de CO2, alta radicación de UV y radiación ionizante (rayos gamma, rayos X, rayos cósmicos), muy escasa presión atmosférica, fríos extremos incluso en verano, suelo altamente oxidado y con abundancia de percloratos tóxicos (un oxidante de gran potencia que elimina gran parte de la actividad biológica en superficie), grandes tormentas estacionales de polvo que pueden durar semanas o incluso meses, escasa insolación solar.… no, no parece un sitio agradable para una segunda residencia actualmente.

Por el contrario la gravedad de casi una tercera parte de la terrestre debida a la menor masa del planeta rojo es más cómoda que la escasa gravedad lunar, y nos permitiría unos movimientos más similares a los que hacemos en la Tierra y a la vez seriamos capaces de soportar mejor estructuras pesadas.

Por tanto las primeras tripulaciones enviadas a Marte deben de contar con importante soporte vital y habitáculos en los que poder descansar y realizar las tareas básicas de supervivencia, además de las encomendadas para ciencia y exploración. Sabiendo que el viaje implica una media mínima de 6 meses de duración con la tecnología actual, sin duda será preciso enviar primero naves de carga con provisiones y elementos de infraestructura adecuada para empezar a realizar una mini-base con vistas a permanecías algo más prolongadas. Y aunque he vencido bastante i tentación de mencionar películas de cine (solo he nombrado una o dos hasta ahora), efectivamente, The Martian (Ridley Scott, 2015) es un film muy recomendable para ver en este momento. También lo es, si eres una persona muy apasionada de esta temala serie de televisión Marte (National Geographic, 2016), de la cual sólo te recomendaré la primera temporada de 6 capítulos. Por cierto, como regalo sobre la película, échale un vistazo a este enlace si no lo conoces: https://www.youtube.com/watch?v=aAAA0Fx0Kew&t=100s&ab_channel=20thCenturyStudiosEspa%C3%B1a

Ya existen en diseño proyectos sobre diferentes tipos cubículos modulares y debates de dónde deberían ubicarse para evitar el exceso de radiación que golpea la superficie del planeta. Las primeras misiones humanas serán altamente arriesgadas y requerirán de un esfuerzo tecnológico y económico sin precedentes.  Aterrizar en Marte no es fácil, el viaje será largo y requerirá de un adiestramiento especialmente psicológico como no hemos visto en ningún programa espacial excepto en las largas estancias en la ISS en órbita terrestre, donde imprevistos pueden ser solucionados con rapidez y provisiones pueden ser entregadas en muy pocos días.  En Marte se está solo, muy solo, y lejos, muy lejos de ayuda desde nuestro planeta. Ya existen en marcha simulaciones de largas permanencias confinadas, que no han estado exentas de problemas interpersonales y además en el viaje real estarán los problemas físicos imprevistos.

No existen los viajes de solo ida, eso fue una patraña inventada por una empresa privada que nada tiene que ver con la exploración espacial y de infausto nombre. Por lo que luego de llegar a Marte,  hay que volver a la Tierra una vez acabado el trabajo. Hablamos pues de misiones de más de un año de duración.

Pero aunque nos parezca actualmente casi ciencia ficción superar estos obstáculos, cuando aún no hemos vuelto a la Luna después del programa  Apollo (pero estamos en ello con Artemisa), Marte es el siguiente paso absolutamente necesario de la especie humana. El futuro pasa por ser una especie multiplanetaria, nuestras posibilidades de supervivencia ante eventos ligados a la extinción se duplican y además la inversión en nuevas tecnologías es un retorno asegurado a la sociedad como hemos podido comprobar en estos últimos 60 o 70 años. Menos romántico es el tema de la superpoblación de la Tierra y la finitud de los recursos naturales -que aún tan alegremente consumimos- y que debemos superar.

Después de los primeros viajes tripulados, quizás el primero en la década de los años 30 del siglo XXI, el éxito de los mismos marcará el establecimiento de una base semi-permanente en Marte, y se abordarán los proyectos de crear los primeros asentamientos, pequeñas poblaciones funcionales de uso científico inicialmente, quizás en el interior de Valle Marineris o en el interior de Hellas Planitia, y en un plazo no inferior a uno o dos centenares de años, abordaremos la posibilidad de empezar a terraformar Marte.

Iniciar la terraformación de un planeta como Marte será la mayor empresa abordada por la humanidad, y pasará por estudiar como devolver al planeta una atmósfera importante que permita de nuevo el agua líquida en zonas del planeta, y naturalmente proteger esa atmósfera de su pérdida paulatina debida a la interacción  con el viento solar. Posteriormente volverla respirable, aunque eso no parece que sea prioritario.

Los primeros humanos vivirán en Marte y sufrirán en Marte. Sus cuerpos se tendrán que habituar a la baja gravedad, desconozco si eso es posible en una generación o en 100 generaciones, pero estoy seguro que en estos momentos hay profesionales trabajando en ello, y eso  me resulta apasionante.

 Algún día muy lejano,  toda una generación de nuevos colonos, vivirá y morirá en Marte, quién sabe si sus puestas de Sol serán rojas, en vez de azules como las actuales.

9) ¿Elon Musk será el primero en llegar a Marte?

Elon Musk, propietario de Tesla y de la empresa aeronáutica Space X es el hombre más rico del mundo en los momentos de escribir estas líneas.

Space X es una empresa joven fundada en 2002, de poca trayectoria temporal en el sector aeroespacial, pero que en muy poco tiempo se ha convertido en la empresa estadounidense del sector más competitiva tanto en lanzamiento de cargas orbitales (satélites y aprovisionamiento de la ISS) como de transporte espacial.

Su cohete estrella es el cohete re-utilizable Falcon 9, debido al número de sus motores Merlin dispuestos en el mismo. Su primer lanzamiento orbital fue en 2015 y su primera recuperación en 2017. Actualmente ha realizado 108 lanzamientos, con 64 aterrizajes y 51 re-utilizaciones [26].

 Por otra parte este cohete de dos fases ha lanzado su cápsula Dragon con 25 lanzamientos de los cuales, en 23 ha atracado a la ISS, y ha sido re-utilizada en 9 ocasiones. 2 de  los viajes han sido con tripulación (Crew Dragon) dentro de la subcontrata milmillonaria de NASA para volver a tener capacidad para retomar la posibilidad de poner astronautas en órbita desde suelo estadounidense tras la cancelación del programa STS en 2011.

Space X se ha puesto por delante de empresas todopoderosas como Boing, con una larga trayectoria aeronáutica y por supuesto por delante de todopoderosas agencias espaciales estatales de los principales países en el espacio. Su competidor más directo solo parece ser… ¡la Agencia Espacial China!.

Su cohete Falcon 9 heavy,  es un vehículo de lanzamiento superpesado que incorpora al Falcon 9 dos aceleradores laterales de igual potencia. Se trata actualmente del cohete de mayor potencia disponible en la Tierra. Su  primer vuelo fue realizado en febrero de 2018, con una carga útil para poner en órbita heliocéntrica, que estaba constituida por un Tesla descapotable con un maniquí enfundado en el traje espacial que ha desarrollado la propia empresa y que se recibió el nombre de «starman». Merece la mucho la pena ver el vídeo del lanzamiento y de la recuperación de los aceleradores laterales (el cohete central falló en el aterrizaje). [27]

Su segundo lanzamiento, en abril de 2019,  ya exclusivamente comercial con el satélite Arabsat-6A para poner en órbita a una altura de 3.200 kilómetros, fue un éxito completo.

Hasta aquí, todo más o menos normal de lo esperable de una empresa dedicada al sector espacial que promete ser un sector boyante en los próximos años- cuanto menos-. Pero Musk va más allá y en 2016 se presentó el sistema de transporte interplanetario, inicialmente BFR (Big Falcon Rocket) y actualmente Starship, con unos 50 metros de altura.

La fase principal del cohete ha empezado a probarse hace apenas un año desde su centro, cada vez más grande, de Boca Chica (Tejas), primero en un simple descampado a la vista de todo el mundo, y poco a poco construyendo una infraestructura alrededor de las necesidades de ensamblaje de la nave. Actualmente el último prototipo probado es el SN10, que ha volado con 3 motores Raptor de metano y oxígeno (desarrollados también enteramente por la empresa) hasta unos 10 kilómetros de altura y aterrizado de forma casi satisfactoria en el mismo lugar de lanzamiento.

Esta nave, con su parte inferior «heavy» (que se espera sea probada este mismo año) está destinada, siempre según Musk, a viajar a la Luna y más allá, a Marte, y asegura que invertirá toda su fortuna personal para conseguirlo. Lo cierto es que, a una velocidad de vértigo probando sus Starship, es difícil pensar que no va a superar los retos tecnológicos y económicos (quizás con alianzas ) que implica sacar una nave de este tamaño de órbita terrestre.

Y todo esto cuando la NASA aún anda a vueltas con su costosísimo (y no reutilizable) cohete  SLS  y su cápsula Orión, con la que intentará volver a la Luna en el anunciado 2024 (programa Artemisa), muy posiblemente con la ayuda de Space X y la Agencia Espacial Europea.

Marte ¿solo o con leche?

Marte está a cientos de millones de kilómetros de viaje que implica meses de duración, y se precisarán envíos previos, como cuando se intente crear una base en la Luna.

El coste económico de esta aventura necesaria es descomunal y posiblemente también pase por un coste en vidas. El beneficio a medio y largo plazo está asegurado, pero ¿puede una empresa privada (aún siendo la del hombre más rico del mundo) abarcar un proyecto semejante en solitario?  Yo creo que no, pero posiblemente sus éxitos fomenten alianzas que a día de hoy son poco imaginables y que me parece un tema apasionante.

No sé si la empresa del Sr. Musk será la primera organización en llegar a Marte (con o sin socios tecnológicos), pero sí  creo que es altamente probable  que será la primera en intentarlo, quizás  no en los plazos que anuncia actualmente Musk, pero si en algo más de una década.

El futuro espacial es apasionante, no te bajes del planeta.

10) ¿Qué recursos nos deparará la exploración de Marte?

En primer lugar nos aportará conocimiento. Parece una tontería o una frase bonita, pero no lo és en absoluto. Conocimiento en tantos campos de la ciencia que no me atrevo a enumerarlos, pero que pasan por la biología y geología hasta la más moderna ingeniería.

Ir a Marte, quedarse en Marte, habitar Marte, implica el desarrollo de muchas tecnologías, de muchas personas implicadas y de mucha investigación.

No, viajar al espacio no es un gasto absurdo, nunca lo será, y si estás leyendo estas líneas es porque crees en ello, si no es así, quizás te aportará un poco de luz la carta que redactó Ernst Stuhlinger (Centro Espacial Marshall, NASA) en los años 70 en respuesta a la pregunta de por qué explorar el espacio. Haz una pausa si no la conoces y búscala.

Marte, al igual que la Tierra, creemos que tiene una composición similar por debajo de su superficie. Su menor gravedad puede hacer que sea más fácil la extracción de recursos del subsuelo (incluida el agua helada), pero quizás lo especialmente interesante sea aquellos recursos que se consideren «preciados», como ciertos metales, que no habrían sufrido un proceso de diferenciación tan grande como en la Tierra. Es decir, es posible que encontremos minas de minerales a algo menos de profundidad que las terrestres y que además sea más fácil de extraer, lógicamente siempre mediante maquinaria adecuada que se tendrá que fabricar en el planeta. Las prospecciones mineras no serán el primer beneficio obtenido en el viaje al planeta, desde luego, pero seguro que hay equipos que andan pensando en estas posibilidades.

El dióxido de de carbono de la atmósfera, también podrá ser convertido en oxígeno (de hecho el rover Perseverance lleva un experimento para comprobar a pequeña escala esa viabilidad), no solo para el soporte vital de los astronautas, si no como combustible para las naves.

Pero el principal recurso que nos otorgará Marte ya lo he descrito anteriormente, nos otorgará «un lugar» y  la capacidad de ser una especie multi-planetaria, el primer paso hacia las estrellas, si somos capaces de sobrevivir a nosotros mismos.

Espero que hayas encontrado de interés esta última entrada de marzo-marciano. He intentado que esté lo más actualizada posible y que té de una idea de algunas de las cuestiones más importantes del planeta Marte, del cual sin duda se va a hablar y mucho durante los próximos meses y años.

Si deseas hacer cualquier corrección al texto, cualquier sugerencia, cualquier pregunta sobre la bibliografía empleada…cualquier comentario es siempre bien recibido.

Y recuerda, si te gusta el este blog, no olvides suscribirte o esas cosas.

¡Ah! Y en abril, ¡desplegamos Ingenuity y volamos por primera vez en Marte!

Un saludo, gracias por leerme y a cuidarse mucho

Referencias del texto:

[26] https://www.spacex.com/vehicles/falcon-9/

[27] https://www.youtube.com/watch?v=A0FZIwabctw&ab_channel=SpaceX

Marzo marciano (IV): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano (IV): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En esta entrega vamos a ver si hay agua en Marte actualmente, su búsqueda y lo que hemos encontrado hasta el momento, además hablaremos de la posible vida Marciana, motivo de las misiones en curso sobre el planeta Marte

¡Vamos allá…!

6) Pero… ¿todavía hay agua en Marte?

«Seguir el agua»,… es decir; buscarla como un preciado tesoro posiblemente escondido. Fue uno de los lemas de NASA en las primeros orbitadores y aterrizadores  de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Con estas naves  algunas cosas han ido quedando claras. Agua líquida NO hay en la superficie de Marte por más que la busquemos; la presión atmosférica (recordemos: un 1% de la terrestre) impediría que estuviera en este estado y se evaporaría directamente si la depositáramos sobre el planeta. Nos olvidamos por tanto de eso de darnos un chapuzón en una piscina descubierta, de momento.

El agua juega un papel fundamental en la comprensión del planeta Marte, pues sabemos que la hubo en el pasado, y  además bastante abundante y en estado líquido fluyendo por su superficie, lo  que quizás permitió la vida primitiva (o no). Completar ese puzle es importante por motivos científicos, pero por motivos tecnológicos es aún más interesante, porque de quedar reservas de agua (en estado sólido o incluso líquido en el subsuelo marciano) pueden ser extraídas para utilizar por las misiones tripuladas al planeta rojo, tanto para el abastecimiento para consumo, como para la extracción del oxígeno  para soporte vital y futuras bases, además de comburente para los motores de las naves. Imaginemos la cantidad de misiones y de inversión que nos ahorraríamos en no tener que llevarlo allí desde la Tierra, además de otras finalidades más exóticas (pero que algún día muy lejano habrá que abordar) como la muy futura terraformación del planeta.

El agua solo es visible en estado sólido en los casquetes polares, en el fondo de algunos cráteres y ocasionalmente se le atribuye su acción, mezclada con sales (salmueras), en posibles afluencias semi-líquidas superficiales en las llamadas líneas recurrentes de pendiente, en algunas zonas meridionales de algunos cráteres y de forma estacional y de poca magnitud. Este último dato aún dista de ser confirmado y las evidencias existentes no podemos decir que sean completamente sólidas, en todo caso, si eso ocurriera, poco después se sublimaría y pasaría a la atmósfera.

La atmósfera apenas tiene un 0,01% de vapor de agua, sin embargo el subsuelo, tanto a escasa profundidad (permafrost) como a mayores profundidades, puede presentar depósitos importantes helados de la misma, e incluso líquida. Así, el primer anuncio importante sobre la detección de agua fue gracias al orbitador de NASA MO2001 (2002), que detectó una abundancia de hidrógeno en latitudes altas o bajas extremas (cerca de las zonas polares) que podían implicar una importante capa de permafrost (a escasa profundidad del subsuelo), pues la capacidad de la MO2001 no podía rastrear a más de 1 metros de profundidad.

En marzo de 2004 en una rueda de prensa de NASA se comunicó que las evidencias analizadas en el lugar de aterrizaje del  rover Opportunity demostraban que habría sufrido cambios geológicos debido a la acción del agua durante periodos de tiempo considerables, y que estas evidencias eran casi irrefutables. La detección de Jarosita en la zona así como hematita  –óxido de hierro hidratado- evidencias la permanencia de agua durante largos períodos en el pasado. Aunque esto no era una evidencia directa de agua actual, si no de la abundancia de un pasado que ya intuíamos por las huellas geológicas globales.

Ese mismo año fue la ESA quien anunció la detección de sublimación de agua en el polo sur, gracias a la misión Mars Express (ESA). Al año siguiente la misma nave encontró un cráter con el interior parcialmente cubierto de hielo a 70º de latitud norte, al cual se le atribuye una naturaleza principalmente formada por agua, según ESA [15] y también de evidencias de un lago subterráneo helado en las cercanías del ecuador marciano posteriormente. [16]

En 2007, el rover Spirit descubrió por casualidad bajo una de sus ruedas atascada, una zona rica en sílice, que podría estar vinculado a una pasada actividad geotermal. Posteriormente también encontró rocas ricas en carbonatos, así como minerales vinculados a la presencia de agua, como goethita o hematita. En esa zona también estuvo presente el agua y vinculada a procesos geotermales, probablemente  lugares interesantes para la vida.

En julio de 2008 una nueva rueda de prensa de NASA, anunció que su aterrizador Phoenix Mars Lander (2008) [17]había detectado de forma directa a partir de una muestra de superficie, agua helada. Incluso fue muy mediática la secuencia de fotos (animación) de cómo se sublimaban pequeños tozos de hielo que habían aflorado en una de las zanjas excavadas por el brazo robótico para la toma de muestras tras solo 15 días después del aterrizaje.

Este es posiblemente uno de los hallazgos directos más interesantes respecto al agua, porque constituyo la primera evidencia directa de agua sobre una muestra. Hablamos también de la importancia de este hallazgo en la entrada dedicada a la exploración de Marte.

Posteriormente y con los datos de los orbitadores de Mars Express (ESA) y de la MRO (NASA), se realizó un completo cartografiado de minerales hidratados presentes en la superficie marciana, es decir, aquellos minerales (más de diez detectados) en los que había intervenido el agua durante su formación. De todas las zonas, la mitad aproximadamente estaban asociados a zonas de impacto que los había dejado al descubierto en sus paredes, pero también había lugares muy interesantes como antiguos deltas de ríos, y todos ellos en zonas antiguas del planeta: quizás el agua le dio una oportunidad a la vida de surgir en el planeta rojo (o no).

En agosto de 2011 la NASA anunció que con diferentes observaciones realizadas por su orbitador MRO, la presencia de las llamadas RLS (líneas recurrentes de pendiente) era compatible con posibles  afloramientos en paredes verticales de cráteres con carácter esporádico y estacional de agua líquida mezcladas con sales y barros. Aunque en 2015 fue confirmado nuevamente en una conferencia de prensa bastante mediática (y a la que Google le dedicó el Doodle del día de su buscador), sin embargo el tema aún sigue siendo controvertido respecto al motivo que lo origina.

En abril de 2015 también se obtuvieron evidencias por parte del rover Curiosity (2012) que las estratificaciones encontradas en el cráter Gale eran indicador de la presencia de agua, y que en la actualidad los resultados obtenidos sobre las salmueras superficiales, podrían indicar un mini-ciclo de absorción de escaso vapor de agua atmosférico durante la noche en el subsuelo para evaporarse durante el día. [18]

En octubre de ese mismo año (2015) la NASA confirma que el cráter Gale constituyó un antiguo lago durante periodos prolongados, aproximadamente entre hace 3800 a 3300 mil millones de años. [19]

En noviembre de 2016 y gracias a más de 600 órbitas de la MRO, la NASA anunció la detección por parte del radar de la sonda (SHARAD)  de una gran cantidad de hielo de agua subterráneo en Utopia Planitia, de un tamaño parecido al de Nuevo México y a una profundidad de unos 80 metros [20]. Según los investigadores de la Universidad de Texas, ese enorme depósito se formó cuando la nieve se acumuló en una capa de hielo y polvo durante un periodo de la historia de Marte en la que el eje de rotación del planeta estaba más inclinado. Y es que Marte también ha sufrido glaciaciones debido a la orientación de su eje orbital, como la Tierra, y  que ahora es tema de debate y estudio [21]

Para finalizar sobre las noticias vinculadas al agua en Marte, decir que ESA publicaba entre julio y  agosto de 2018 a través del  el equipo científico del radar (MARSIS) del orbitador Mars Express que había llegado a la conclusión del hallazgo de una masa de agua líquida de 20 kilómetros de extensión a 1.500 metros de profundidad bajo el hielo de las cercanías del polo sur marciano, en concreto de Planun Australe en base a 30 observaciones entre 2012 y 2015. [22]

Ubicación de la detección de depósitos de agua líquida subterránea por la Mars Express. Crédito: ESA

Ante cierta controversia respecto al estado de estas reservas de agua, los anuncios de ESA en esta dirección se re-afirmaron con uno en febrero de 2019 sobre la posible interconexión entre lagos subterráneos aún existentes [23] y la confirmación ahora con más datos de la existencia del depósito –con altas concentraciones de sales probablemente-  anunciado en 2018. [24]

Esto es lo que se ha anunciado sobre el agua en Marte hasta la fecha…hubo agua, bastante agua, tenemos agua, pero no sabemos con certeza la cantidad; no estamos seguros cuanta se escapó al espacio por la pérdida de la atmósfera primitiva de Marte, ni sabemos cuanta pudo quedar atrapada en el subsuelo marciano, aunque empezamos a sospechar que las reservas son más que suficientes para su futura extracción y utilización.

7) ¿Es posible encontrar vida en Marte?

Depende en el momento que se formule la pregunta. En el siglo XIX hubiera contestado que si, y que además esa vida era inteligente y capaz de construir obras de ingeniería. Aunque no era la corriente científica dominante la que defendía esta postura, era la que más cautivaba al público.

Los «canales marcianos» según Lowell. Crédito: CC

Con la mejora de los telescopios y las primeras naves, a partir de mediados del siglo XX, la respuesta hubiera sido que no, en absoluto, Marte mostraba un aspecto como la Luna y ya sabíamos de la existencia de su atmosfera delgada de CO2 y sus temperaturas extremas de la superficie del planeta.

La Mariner 9 (1971-72) nos descubrió un Marte diferente, de grandes accidentes, y muchos posiblemente vinculados a la presencia de agua en el pasado. Tras diferentes fracasos especialmente de la antigua URSS, la NASA apostó fuerte por dos orbitadores capaces de analizar muestras superficiales. En 1976 dos orbitadores y dos aterrizadores llegaron a Marte, los Viking. Los resultados respecto a la búsqueda de algún tipo de actividad metabólica de posibles microbios marciano, aunque aceptamos que los dos landers fueron negativos, existe una cierta ambigüedad sobre un posible falso positivo que se dio en ambas naves.

Con la llegada del Siglo XXI se iba a iniciar una exhaustiva exploración del planeta, en búsqueda del agua, que incluiría misiones móviles sobre el planeta (rovers) capaces de hacer análisis cada vez más exhaustivos técnicamente, geológicamente y biológicamente.

Mientras tanto hay que recordar que la NASA anunció los posibles restos fósiles de unas primitivas bacterias en un meteorito procedente de Marte (1996)  recogido en la Antártida (ALH84001) y que habría impactado con nuestro planeta  hace 12.000 años,  sin embargo actualmente existen respuestas alternativas al origen biológico de las formaciones.

La detección, no ya de evidencias de agua pasada, si no de depósitos  agua helada, abre nuevas expectativas respecto a que la vida se pudiera originar en los periodos en que el agua fluyó por el planeta y migrar progresivamente a entornos menos hostiles de la superficie. Además el rover Curiosity detectó trazas de metano en la atmósfera marciana, que parecen responder a un tosco ciclo estacional. El metano está vinculado a desechos de la vida (si, también de la microscópica),  aunque no de forma univoca, existen procesos geológicos que podrían explicar su presencia. Es más, la liberación en determinadas zonas del planeta podría responder a liberaciones de pequeñas  bolsas de metano congelado, lo que complica aún más determinar su origen. Para liar un poco más el tema del metano marciano, el orbitador de ESA,  Exomars 2016 (TGO,2016)  uno de cuyos objetivos es determinar la existencia y variación de gases traza en la atmósfera, no ha sido capaz de identificar metano. Un misterio que de momento sigue sin resolver.

Posible ciclo del metano marciano detectado por el rover Curiosity en 2018. Crédito: NASA

Con la más que probable existencia de agua líquida en algunos depósitos subterráneos (ESA, Mars Express 2018, 2020), es posible conjeturar ya no solo si la vida fue posible en el pasado, si no si es posible actualmente.

Para avanzar en el tema también se estudian los llamados «análogos marcianos» en la Tierra, como Rio Tinto (Huelva), Timanfaya (Canarias), determinadas zonas subglaciares, valles secos de la Antártida (McMurdo), desiertos de alta altitud en Australia o América del Sur. Intentamos conocer si en zonas muy hostiles para la vida, encontramos formas de vida primitiva.

 Y lo curioso es que en estas últimas décadas hemos descubierto que encontramos vida primitiva en zonas de alta acidez, condiciones térmicas adversas, alta radioactividad y por supuesto escasa agua y otras condiciones que tradicionalmente hemos considerados incompatibles con la vida. Por ejemplo, los extremófilos (entre ellos los famosos «ositos de agua» o tardígrados) son precisamente formas de vida simple que podemos encontrar en los lugares más insospechados.

Además experimentamos tanto en cámaras planetarias como en ensayos de entornos extremo, por ejemplo los en experimentos de globos estratosféricos (MARSBOx) con alta incidencia de rayos ultravioletas, radiaciones ionizantes, desecación, hipoxia y temperatura y presiones muy bajas, han mostrado que algunas bacterias u hongos son capaces de sobrevivir, y parece ser que algunos de forma suficiente (Aspergillus Niger), al menos durante periodos no muy prolongados. [25]

Estas implicaciones, creo que abren un abanico de posibilidades extrañas, en lo que atañe a la búsqueda de vida actual  en Marte y sobre todo los mecanismos de la adecuada protección planetaria – en ambos sentidos-.

¿Podemos contaminar Marte con nuestras naves? En caso de existir vida autóctona actual en el planeta, ¿puede contaminarse la Tierra con las primeras misiones de retorno de muestras o futuras tripulaciones? Y en ese caso ¿sería peligroso para nuestro planeta la contaminación de una forma de vida marciana?… sin duda son preguntas que parecen sacadas de libros de ciencia ficción barata, y de las que nos creíamos bastante seguros de poder refutar o incluso ridiculizar hasta  hace poco tiempo (me vienen a la cabeza como dos pelis de las que reírse, una de humor y otra de ciencia ficción «sería»), pero ahora, al menos, creo que se plantean dudas razonables que debemos estudiar antes de descartar alegremente.

Esperamos que el rover Perseverance (sin olvidarnos de Curiosity) empiece a arrojarnos las primeras luces en esta dirección. En todo caso, solo el hecho de asistir a esta exploración de un territorio inexplorado, vuelve a colocarnos en las fronteras que la humanidad –como especie- siempre ha deseado superar.

Espero que te haya gustado, la próxima finaliza el Marzo-Marciano.

Gracias por leerme y por suscribirte a este blog.y si no corre a hacerlo 😉

¡A cuidarse!

Referencias:

15]http://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Mars_Express/Water_ice_in_crater_at_Martian_north_pole

[16] https://www.nature.com/articles/nature03379

[17] http://phoenix.lpl.arizona.edu/

[18] https://www.nature.com/articles/ngeo2412

[19] https://www.jpl.nasa.gov/news/nasas-curiosity-rover-team-confirms-ancient-lakes-on-mars

[20] https://www.jpl.nasa.gov/news/mars-ice-deposit-holds-as-much-water-as-lake-superior

[21]https://www.colgate.edu/news/stories/colgate-planetary-geologist-publishes-groundbreaking-analysis-mysterious-martian

[22]https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Huellas_de_radar_sobre_el_lago_subterraneo_de_Marte

[23]https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Mars_Express/First_evidence_of_planet-wide_groundwater_system_on_Mars

[24] https://www.nature.com/articles/s41550-020-1200-6

[25] https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmicb.2021.601713/full