OTOÑO BOREAL DE IMPACTO

El otoño boreal -o primavera austral- empezará con dos eventos de impacto.

El primero y muy mediático será el lanzamiento de Artemisa-1 a la Luna, recordemos, el inicio del programa de regreso del ser humano a nuestro satélite. En este caso la misión será no tripulada y tenéis una entrada anterior con detalles al respecto [1].

El otro evento será un evento de impacto literal. Se trata nada más y nada menos que el primer intento deliberado de estudiar como desviar un asteroide y que se realizará a finales de este mes, el lunes 26 de septiembre. La misión DART (Double Asteroid Redirection Test), lanzada a finales del pasado año por la NASA, realizará un impacto cinético (500 Kg) contra una pequeña luna de un asteroide, Dydimos, de un diámetro de unos 800 metros a 6,6 Km/segundo. Un pequeño cubesat italiano filmará el impacto de su nave nodriza, al separarse de la misma unos días antes del evento.

Misión DART. Crédito NASA.

Ni este cuerpo ni su pequeña luna Dimorphos, presentan una amenaza de impacto contra la Tierra, pero en este primer ensayo en lo que ya se conoce oficialmente como «Defensa Planetaria», vamos a abrir el camino para conocer que sistemas podemos desarrollar eficazmente para librarnos de un futuro impacto contra nuestro planeta, que sabemos que ocurrirá (ha ocurrido repetidas veces en el pasado) aunque NO cuándo sucederá. La página de NASA la tenéis en [2].

El evento será retransmitido en directo. El estudio de la modificación de la órbita de Dimorphos (160 metros y 1 millón de toneladas de masa) que orbita a Dydimos cada casi 12 horas, se llevará a cabo en las sucesivas semanas y meses, tanto desde observatorios en Tierra como desde una segunda misión espacial enviada por la Agencia Espacial Europea ESA, llamada HERA, en octubre de 2024 (llegará al asteroide doble en 2026), y que aportará mucha más precisión del sistema así como de los resultados en la modificación de los parámetros orbitales. La página de ESA la tenéis en [3].

HERA. Crédito NASA

El evento se espera que sea lo más energético posible teniendo en cuenta el perfil del choque, totalmente frontal si el sistema de guiado de la nave funciona como es previsible.

Primera imagen de Dydimos desde DART. El objetivo ya está a vista de cámara de misión. Crédito: NASA

Hay que recordar que no es el primer evento de choque de una nave espacial con un cuerpo menor de forma intencionada. En 2005 la sonda Deep Impact (NASA) [4] lanzó una masa impactadora de 375 Kg contra el cometa 9P/ Tempel 1 para conocer mejor su estructura, pero si es la primera misión espacial para estudiar la posibilidad de defender nuestro planeta de un choque futuro con un cuerpo menor -sea cometa o asteroide-.

Se retransmitirá el evento de impacto en el canal de NASA de Youtube en directo: https://youtu.be/-6Z1E0mW2ag

Referencias

[1] https://cielosestrellados.net/2022/08/27/volvemos-a-la-luna/

[2] https://www.nasa.gov/specials/pdco/index.html#dart

[3] https://www.esa.int/Space_Safety/Hera

[4] https://www.jpl.nasa.gov/missions/deep-impact

¿Qué podemos esperar de la exploración espacial y la astronomía en 2022?

Lo mejor de lo previsto para 2022 (Exploración espacial)

Marcados sanitariamente y socialmente por la pandemia, la ciencia de la astronomía y la tecnología de la exploración espacial – bastante vinculada en muchos casos con la primera- han sufrido algunos retrasos en estos dos años, pero por fortuna, la prudencia, la propia ciencia y las medidas sanitarias han permitido que, en líneas generales, se estén cumpliendo objetivos y resultados sin grandes retrasos.

Como dijo alguien en algún momento y en algún lugar, «la ciencia no depende de que creamos en ella o no», y añadiría modestamente que tampoco depende de las trabas que la naturaleza y las personas le ponga en el camino, tan solo de nuestra perseverancia y convicción -en base a evidencias y resultados- que estamos en el camino correcto, incluso cuando cuesta mantener el estado anímico.

En las líneas de hoy, donde estoy seguro me dejo fuera un número no poco importante de proyectos algunos de los cuales alcanzan objetivos el presente año- vamos con la exploración espacial, y dentro de siete días abordaremos lo mejor de lo previsto para la astronomía. Espero que os guste tanto esta entrada como la próxima.

La exploración espacial en 2022

El año pasado batimos los récords de lanzamientos orbitales. China destacó como potencia espacial liderando el número de estos lanzamientos. Lo que hemos visto de la Agencia Espacial China (CNSA) estos últimos años supera todas las expectativas que pensábamos eran capaces de alcanzar, en parte por por la bastante opaca información procedente del país asiático. Recordemos algunos de sus hitos; inició espectacularmente su andadura con el rover Yutu-1 de exploración en la Luna (Chang’e 3 en 2013), para posteriormente poner un rover de exploración en la cara oculta de la Luna -Yutu 2- (3 años en activo y funcionando actualmente), retorno autónomo de muestras desde nuestro satélite (Chang’e 5, 2020), nueva estación espacial propia en órbita de la Tierra ya habitada incluso con un período de hasta 6 meses (2021), llegada a Marte con un orbitador, un aterrizador y un rover explorador (2021), desarrollo de nuevos y potentes cohetes para abordar los mismos retos que en occidente se están definiendo claramente: regreso tripulado a la Luna, abaratamiento  de lanzamientos orbitales mediante reutilización, nuevos y más eficientes motores, hoja de ruta para la minería espacial y hoja de ruta para llevar las primeras tripulaciones humanas a Marte en algo más de una década, como tarde, en dos.

Sin más preámbulos, y sin detalles técnicos que exceden la finalidad de la entrada -aunque para ello os referencio al final los enlaces adecuados como es habitual- vamos a allá con lo que seguro será más destacable y que posiblemente nos va a emocionar en esta nueva época dorada de la exploración espacial.

Maquinas entre los mundos del sistema solar

De forma destacable se mantienen operativos los rovers en la superficie de Marte, los de NASA el Perseverance y su pequeño helicóptero Ingenuity (y sus actuales 18 vuelos a fecha de hoy), así como el muy veterano rover Curiosity. También el análogo Chino ZhuRong, así como su orbitador. A destacar a nivel estético los selfies que se han realizado ambos, -realmente curiosos-. Orbitadores activos hay varios en Marte tanto de NASA, de ESA como de ISRO y EAU, pero lo que ha realizado China (CNSA) es digno de resaltar como proeza, al ser su primer intento sobre el planeta rojo un absoluto éxito. En superficie, el aterrizador Insight (NASA) para conocer e interior del planeta y con estación meteorológica española (la tercera en el planeta), continua parcialmente activa, y estos últimos días con algunos problemas debido al polvo marciano.

Selfies del aterrizador y rover (izquierda) y del orbitador (derecha) de la CNSA llegados a inicios de 2021. No se trata de ilustraciones ni montaje. Créditos: CNSA

En la Luna también continúa activo el rover Yutu-2, dando una lección de aterrizaje en zonas complicadas (precisa de un pequeño orbitador lunar para sus comunicaciones con la Tierra) y durabilidad, acaparando recientemente la atención por una formación extraña fotografiada hace unas semanas cerca del horizonte y cuyo misterio ha quedado completamente despejado al acercarse a la misma.

En Júpiter, el orbitador Juno (NASA) sigue estudiando la compleja atmosfera de Júpiter y devolviéndonos imágenes fantásticas a poca altura de las nubes superiores -recordando que su cámara no es precisamente uno de sus instrumentos estrella-.

Júpiter desde la Juno. Créditos: NASA / JPL-Caltech / SwRI / MSSS

Respecto a misiones para nuestro conocimiento de cuerpos menores como cometas, asteroides y planetas enanos -de todos los estamos viviendo un cambio de paradigma en su conocimiento-, destacan las centradas en las que deben de marcar una hoja de ruta para la futura minería espacial (en la Luna y asteroides) y las de la defensa planetaria contra posibles impactos de cometas y asteroides con nuestro planeta. Soy consciente que aún puede sonar a ciencia ficción, pero estamos dando los primeros pasos en esa dirección de forma clara.

La misión Lucy (NASA) -que recibe su nombre de la famosa Australopithecus- está de camino a los asteroides troyanos del planeta Júpiter, considerados por los astrónomos planetarios como auténticos fósiles de nuestro sistema solar más primitivo, del cual cada vez nos surgen más preguntas que respuestas. Una misión de largo período (20 años) que nos devolverá información de gran interés sobre los «ladrillos» que formaron los planetas, aunque la llegada al primer troyano del planeta no sucederá hasta el año2027 [1].

Página Web de la misión Lucy de NASA. Captura de pantalla.

La misión Osiris-Rex (NASA) está camino de retorno con material tomado en el asteroide Bennu (500 metros de diámetro) tras permanecer dos años en su órbita estudiándolo, pero no llegará a nuestro planeta hasta el 2023 [2]. Este asteroide es uno de los considerados asteroides cercanos a la Tierra (NEO o NEA) y que son objetos de especial interés, que vemos como se acrecienta en los últimos años [3].

Captura de pantalla de publicación en Icarus sobre cálculos de trayectoria de Bennu basados en datos de la OSIRIS-REx.

Dentro de los asteroides cercanos a la Tierra, tenemos un grupo que consideramos potencialmente peligrosos (PHA) y que tienen una especial atención por un posible impacto futuro con nuestro planeta. Bennu es precisamente uno de ellos, aunque no se acercará a nuestro planeta de forma destacable hasta el año 2135 [4], por lo que saber más sobre su composición es sin duda interesante por varios motivos.

No será el primer retorno de muestras, recordemos que la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), ya lo ha realizado de forma exitosa en dos ocasiones, especialmente positiva fue la segunda, con la misión Hayabusa 2 [5] sobre el asteroide Ryugu (retorno en diciembre de 2020), un asteroide también de tipo NEA.

Si pensamos que estos pequeños cuerpos no son por sí mismos lo suficientemente interesantes para conocer mejor la propia formación del sistema solar, quizás sí que sean más interesantes para desarrollar métodos técnicos con la finalidad de asegurar nuestra propia supervivencia como especie. Y para ello tenemos en misión la sonda DART (NASA) [6] rumbo a un asteroide cercano a la Tierra. Esta misión que partió el pasado año tiene como finalidad estudiar como la propia sonda, convertida en un impactador cinético, desvía una pequeña luna de unos 150 metros del asteroide Dydimos, de unos 800 metros, que también es un NEA. El impacto alterará el periodo de translación del pequeño satélite que será observable desde telescopios basados en tierra, y podremos llegar a conclusiones sobre la efectividad de este método. En septiembre tendremos el impacto de la misión e inicio de observaciones sobre el efecto del mismo. Aunque la Agencia Espacial Europea debe participar en el proyecto con el envío de una segunda nave, HERA, para la observación cercana en los próximos años [7], los plazos intuyo aún no están claramente establecidos.

Por cierto, esta no es la primera misión de impacto, ya existió una misión de NASA denominada Deep Impact (si, de nombre como la película de Hollywood) que lanzó un impactador cinético sobre el cometa 9P Tempel 1 en 2005. Aunque el impactador abrió un cráter estimado en más de 100 metros en la superficie del cometa que tiene un tamaño de 14×4 kilómetros, no se detectó ningún cambio orbital del cuerpo, aunque tampoco se esperaba este efecto.

Impacto sobre el cometa Tempel 1 de la Deep Impact. Ni se inmutó (como se esperaba). Crédito: NASA

Qué la Tierra tendrá un nuevo impacto con un cuerpo celeste, de tipo cometa o asteroide, no lo duda nadie (de los especialistas en impactos), pero como se ha dicho en sucesivas ocasiones, solo debemos determinar cuándo. Por tanto, que se inicien este tipo de misiones de una forma sistemática para establecer los recursos que son efectivos para desviar un asteroide en rumbo de colisión, no tiene precisamente poca importancia, y el tiempo no corre a nuestro favor, como casi nunca.

Desde el punto de vista de conocimiento de estos cuerpos, pero también desde el interés subyacente en cuanto al económico de explotación, no se nos escapa la misión Psyche (NASA) [8] que será lanzada durante el verano del presente año y con destino al asteroide de homónimo nombre situado en el Cinturón Principal de asteroides (entre Marte y Júpiter), uno de los asteroides más metálicos conocidos -de unos 200 kilómetros de diámetro- y cuyas hipótesis sobre sus orígenes pasan por ser el núcleo metálico de un cuerpo mucho mayor en el pasado de nuestro sistema solar.

La misión al asteroide Psyche. Captura de pantalla de la página web de la misión (NASA)

Manteniendo el interés no solo por el conocimiento, si no por la predicción del comportamiento solar que puede afectar en mayor o menor medida a las comunicaciones electromagnéticas de nuestra sociedad moderna, tenemos a la Sola Parker Probe (NASA)[9] en acercamientos cada vez más próximos y veloces (batiendo récords absolutos) a nuestra estrella para estudiar especialmente la estructura de la intrigante corona solar. La que se ha venido a llamar «nave que tocará el Sol» en su último sobrevuelo en diciembre de 2021 dentro de la zona de la corona solar pasó a solo 15 radios solares. Durante este mes tendrá otro sobrevuelo coronal, si bien el más cercano se producirá en 2025.

Sobrevuelo de la corona solar por la Parker Solar Probe. Crédito: NASA

El Sol, con un ciclo de actividad aún poco entendido, también está siendo estudiado de cerca por una sonda europea menos mediática, la Solar Orbiter (ESA) [10], aunque esta nave no se acercará más allá de los 40 millones de kilómetros.

Ya que mencionamos a la Agencia Espacial Europea y las calurosas cercanías a nuestra estrella, no podemos dejar de citar la misión Bepi Colombo (ESA-JAXA) [11] que hará su segundo sobrevuelo de Mercurio durante este verano, para ir consiguiendo una órbita circular alrededor del planeta menos explorado de nuestro sistema solar, que no conseguirá hasta 2025.

El año 2022 es también el del lanzamiento del rover europeo a Marte, exoMars2020 [12] tras el retraso de la ventana de oposición de hace dos años. Los europeos nos jugamos bastante en esta misión, los dos intentos de aterrizar en el planeta rojo fueron «litofrenados» (estrellados contra la superficie) que dieron al traste con nuestras expectativas. Ahora, con la experiencia aprendida, lanzamos en septiembre un rover, el Rosalind Franklin, y un aterrizador cuya parte es a cargo de la Agencia Espacial Rusa (ROSCOSMOS). Hablaremos de ello en una próxima entrada durante el año.

Para ir finalizando, entre los que considero principales hitos que vamos a ver este año, no puedo olvidarme del despliegue del telescopio más grande y complejo enviado al espacio para estudiar el universo, el telescopio espacial James Webb (JWST) [13]. En el momento de escribir estas líneas, el telescopio ha desplegado su espectacular pantalla de protección solar (del tamaño de una pista de tenis) y las celdas que componen su espejo segmentado de 6,5 metros de diámetro, muy cerca del punto de Lagrange 2 (L2) de la órbita terrestre (Tierra-Sol), a más de 1 millón de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Una nueva época de la exploración astronómica está a punto de empezar, y sin duda volveremos en pocos meses a hablar intensivamente de este magnífico instrumento.

Captura de pantalla de la Web del James Webb Space Telescope (NASA), del pasado 13 de enero

Humanos entre mundos del sistema solar

Cerca de nuestro mundo tenemos que destacar la actividad en la Estación Espacial Internacional (ISS) que continúa teniendo una operatividad magnifica a pesar de pequeños sustos. El módulo ruso Nauka por fin ha sido acoplado a la ISS y este año hemos visto como las misiones tanto de transporte de astronautas como de aprovisionamiento a cargo de la empresa privada de Elon Musk se han convertido en subcontratas habituales de NASA. Las misiones Dragon Crew y Dragon Cargo, con la filosofía de reaprovechamiento de sus lanzadores (Falcon 9) han constituido sin duda un triunfo para Space X, incrementado su superioridad tras los fracasos de su principal competidora y habitual subcontrata de NASA, la todopoderosa Boing y su cápsula espacial StarLiner, cuyo vuelo de prueba de atraque a la ISS esperamos ver despegar este año.

Además, si el año pasado supuso la irrupción definitiva del turismo espacial (tanto suborbital a cargo de las empresas de Blue Origin y Virgin Galactic, como orbital a cargo de Roscosmos y Space X), este año se consolidará especialmente el orbital. Más caro, más complejo, pero mucho más astronáutico. La confirmación por parte de NASA de alargar la vida útil de la ISS hasta al menos 2030 y la renuncia al abandono del sector ruso que había sido anunciado por parte de ROSCOSMOS, nos permitirá ver vuelos de empresas privadas emergentes en turismo espacial con estancias en la ISS a cargo de Space X especialmente. Así este próximo mes de marzo veremos llegar la Axiom-1 con el astronauta hispano-estadounidense López Alegría como comandante de misión.

Logo de la misión privada a la ISS de la empresa Axiom Space de turismo espacial, contratando los servicios de Space X para llegar (y permanecer alojados unos 7 a 10 días) a la ISS

Mientras tanto, la Agencia Espacial China continuará completando su nueva estación espacial, que ya ha visto la estancia durante 6 meses de una tripulación de tres astronautas. La idea es que la estación, al igual que la ISS, permanezca continuamente habitada y operando.

Pero 2022 va a destacar con dos proyectos estrella que hemos dejado para el final de esta entrada y sí que tienen que ver con la exploración humana más allá de la Tierra.

No se nos escapa a nadie que, antes de finalizar el primer semestre del año, la NASA habrá sido de capaz de lanzar el primer cohete SLS (Artemisa-1) [14] con la capsula Orión para orbitar la Luna y regresar a la Tierra. Se trata del primer vuelo sin tripulación del gigante cohete SLS que tratará de devolver astronautas a la Luna tras unos 50 años del programa Apolo. Aunque la fecha del alunizaje humano en el sur de la Luna estaba prevista para 2024, organismos de la propia agencia espacial ponen en duda esta fecha, siendo aparentemente más realista 2025 o incluso 2026. En todo caso estamos a muy poco tiempo de esta nueva proeza humana.

Artemisa 1 en el edificio de ensamblaje de Cabo Kennedy. Cohete SLS-1 plenamente ensamblado y preparado para las últimas pruebas. Crédito: NASA

El cohete más potente desarrollado por NASA desde el Saturno V (el que nos llevó a la Luna), lleva numerosos retrasos y una tecnología no re-utilizable que pone en duda su viabilidad en el futuro. Además, el programa lunar depende de la subcontrata con Space X del módulo lunar, que está compuesto por una nave Starship lunar, después de la polémica suscitada y ya resuelta legalmente con su competidor Blue Origin.

Pero antes de este impresionante lanzamiento que veremos en directo sin duda, nos toca presenciar el lanzamiento de la Starship Heavy [15] a partir de febrero de este año. El más potente, innovador y aventurado proyecto de Elon Musk, la nave que, en sus propias palabras, nos llevará a Marte en menos de una década (no pasa desapercibido su exceso de optimismo). Ya hemos visto por una parte las pruebas con la Starship en BocaChica (Texas), y también la sección heavy (actualmente la BN4). Incluso hemos visto en directo (existen cámaras que emiten 24 horas de forma ininterrumpida desde la Starbase) el ensamblado de todo el cohete. La FAA, salvo sorpresa, le concederá a Space X el permiso para ejecutar el primer vuelo de prueba de este súper cohete a partir de finales de febrero de este año, y veremos rugir a la bestia que está destinada a convertirse en la estrella de las misiones a la Luna y al planeta Marte.

Captura de pantalla de las emisiones en directo desde BocaChica. Prueba de acople de la Starship SN20 con el BN4.

El plan de Musk incluye hacer volar unas 10 misiones de prueba este tipo este año, si la producción de sus innovadores motores no le da ningún susto, estamos a punto de asistir a una nueva era de la exploración espacial de mundos cercanos por parte de los humanos, pura ciencia ficción hace poco tiempo. Y si hace 20 años Musk era tildado de millonario excéntrico con caprichos espaciales fantasiosos, hoy su empresa, con su lanzador estrella Falcon 9 (y Falcon 9 Heavy), está plenamente consolidada en sector aeroespacial.

Crédito: everydayastronaut.com

Esta década promete grandes cosas en exploración espacial, no os la perdáis.

¡Gracias por leerme!

Actualización (abril 2022)

La guerra de Putin en Ucrania ha cambiado las cosas previstas. Podéis seguir en este blog los cambios, los más significativo, la ruptura entre ROSCOSMOS y NASA/ESA. La misión EXOMARS 2020 que iba a ser lanzada a finales de este año -tras el retraso por la Pandemia- por la agencia rusa , ha quedado suspendida de forma indefinida y almacenada en Italia. ROSCOSMOS hace amagos del abandono repentino de la ISS, pero todo eso lo vamos viendo en este blog. Una situación triste, que la mayoría de los científicos e ingenieros implicados en esta nueva era de exploración espacial, estoy seguro no desean.

A todo esto, una tragedia humana brutal en Ucrania, que pensábamos era cosa del siglo pasado en las imágenes de devastación que no esperábamos.

Referencias del texto.

[1] http://lucy.swri.edu/timeline.html#next

[2] https://www.nasa.gov/osiris-rex

[3] https://www.nasa.gov/feature/jpl/nasa-s-eyes-on-asteroids-reveals-our-near-earth-object-neighborhood

[4] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0019103521002591?via%3Dihub

[5] https://www.hayabusa2.jaxa.jp/en/

[6] https://www.nasa.gov/planetarydefense/dart

[7] https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Hera_la_mision_de_la_ESA_de_defensa_planetaria_-_Fact_Sheet

[8] https://psyche.asu.edu/

[9] https://www.nasa.gov/content/goddard/parker-solar-probe

[10] https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Solar_Orbiter

[11] https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Que_es_BepiColombo

[12] https://www.inta.es/ExoMarsRaman/es/mision-exomars/

[13] https://www.jwst.nasa.gov/

[14] https://www.nasa.gov/artemis-1

[15] https://www.spacex.com/vehicles/starship/

El asteroide potencialmente peligroso 1998 OR2 y la Tierra

El asteroide potencialmente peligroso 1998 OR2 y la Tierra

El asteroide

1998OR2 (52768) fue un asteroide descubierto el 24 de julio de 1998 desde Hawái por el programa NEAT, que fue unos de los estudios profesionales dirigidos por JPL (NASA) para detectar y seguir asteroides, meteoroides y posibles cometas cercanos a la Tierra, cuyo acrónimo en inglés se conoce como NEO (objetos cercanos a la Tierra), entre 1995 y 2007.

Cuando fue caracterizado, se descubrió que era un asteroide de la familia Amor, con una órbita alrededor del Sol de 3,6 años, cuyo punto más cercano a nuestra estrella (perihelio) lo lleva a 1,01 unidades astronómicas (UA) el punto más lejano (afelio) a 3,7 unidades astronómicas.

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Órbita completa del asteroide 1998OR2. Desde más allá de Marte hasta las cercanías de la Tierra. Crédito Virtualtelescope

También se le calculó un tamaño de unos 2 kilómetros de diámetro, siendo posiblemente de 2×3 kilómetros y con una rotación de 4, 1 horas, deducido de las observaciones del radiotelescopio de Arecibo recientes (abril 2020) [1]. Es por tanto un NEO de los más grandes y por tanto brillantes  (a pesar de su poca reflectividad) que se acercan a la Tierra.

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Imágenes del radiotelescopio de Arecibo. Crédito AO/NASA

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Imagen del asteroide tomada por el radiotelescopio de Arecibo. La pareidolia nos puede jugar malas pasadas, es bastante esférico. Crédito AO/NASA

En su órbita alrededor del Sol, tendrá un paso «cercano» a la Tierra el próximo miércoles 29 de abril a las 09:56 GMT, a una distancia de 6,3 millones de kilómetros, esto es nada más y nada menos que a más de 15 veces la distancia de la Tierra a la Luna (400 000 kilómetros).  Por tanto, NO, no entraña ningún peligro.

Sin embargo, al tratarse de un asteroide de tamaño «considerable» para ser un NEO, podrá alcanzar el brillo de la 11 magnitud, lo que lo pondrá al alcance de pequeños telescopios, siempre que sepamos dónde buscarlo con el mismo. No será por tanto visible a simple vista, y eso unido a que el confinamiento domiciliario debido al pandemia global que vivimos nos impide a muchos disfrutar del uso del telescopio, parece difícil que podamos observarlo. Sin embargo, podemos solucionarlo mediante la conexión por Internet a observatorios en remoto, que si lo van a seguir, como por ejemplo con el telescopio virtual [2].

Telescopio Virtual
Web del Telescopio virtual.

Para encontrar un paso más cercano de este asteroide, nos tendremos que esperar al 2079, fecha en la que pasará a 4 veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

La clasificación del asteroide y los titulares en los mass-media

Es habitual que los medios generalistas no estén muy acertados con las noticias astronómicas. Muchas veces exageran titulares por desconocimiento o por una mala praxis periodística que busca el «clickbait» en medios de comunicación digitales, para obtener ingresos por publicidad en número de visitas. Basta que hagamos una búsqueda por internet con las siglas del asteroide y comprenderéis de lo que hablo.

Los NEO son todos aquellos objetos celestes (asteroides, meteoroides y eventualmente algún cometa) que se acercan a menos de 7 millones de kilómetro de nuestro planeta.

El cinturón de asteroides entre los planetas Marte y Júpiter recoge casi un millón de cuerpos, (aunque pensamos que puedan tener tres veces ese número) y se encuentran en órbitas lejanas a la Tierra y bien definidas.

Pero los NEO compuestos por asteroides tienen órbitas que cruzan las órbitas de los planetas internos. Para evitar confusiones,  hay que decir que cuando estos cuerpos cercanos son exclusivamente asteroides, se les denominan NEA, por su acrónimo en inglés también. Actualmente tenemos unos 22800 descubiertos y cada mes se descubren más, aunque pequeños. Sus órbitas pueden no ser estables, y por ello es preciso hacer un seguimiento de ellos.

Neo-chart

Actualmente pensamos que estadísticamente creemos tener conocidos todos los de más de 1 Km, pero a partir de tamaños por debajo de los 500 metros, no. Los de más de 150 metros se duplican cada década aproximadamente, y los más pequeños -la mayor población-  se detectan cada vez en mayor número conforme crec nuestros telescopios dedicados a esta tarea.

Pero dentro de los NEO se encuentran los asteroides  «Potencialmente peligrosos para la Tierra» (PHA), que cumplen dos requisitos; un diámetro de más de 150 metros y que su órbita se realiza a menos de 7,5 millones de kilómetros, es decir a 25 veces la distancia de la Tierra a la Luna. De estos objetos actualmente tenemos censados unos 2000 PHAs. Ni que decir tiene que estos objetos deben ser seguidos con especial interés por entrar a formar parte de cuerpos que podrían colisionar con la Tierra en algún momento del futuro debido a una perturbación ahora desconocida.

El titular

Claro, un objeto que denominamos «potencialmente peligroso para la Tierra» que «pasa» cerca de nuestro planeta astronómicamente hablando, puede despertar la curiosidad de muchas personas, posiblemente tú seas una de ellas, pero  para tu tranquilidad hay que dejar claro que solamente indica que son objetos a seguir para prevenir sustos con graves consecuencias para nuestra especie en un futuro. Otros titulares que difieran de esto, desde mi punto de vista, deja claro ante que calidad en divulgación científica estamos presentes.

¿Dónde encontrarlo?

Es un objeto de la magnitud 11 y por tanto bastante débil de localización si no se posee experiencia con la observación mediante telescopio. Es posible que la mejor solución sea tomar una imagen (DSLR o CCD de chip generoso) a foco primario de un telescopio de focal corta (mayor campo) y después buscarlo con calma en la pantalla del ordenador.

En todo caso para esta noche a las 22 horas (20 TU) se encontrará en 10h 35m 14s de ascensión recta y -19º 37’ 52” de declinación, en la constelación de la Hydra. Introduciendo los elementos orbitales proporcionados por el MPC en el software gratuito Stellarium, esta es su ubicación. Si vas a intentarlo ¡mucha suerte!

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La constelación de la Hydra y la posición del asteroide esta noche a las 22 horas (20 TU), según los datos MPC y los cálculos de posición del Software Stellarium.

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Detalle de la zona del asteroide a las 22 horas (20 TU) según los datos del MPC y cálculos de posición del Software Stellarium

 

¿Cómo de grave sería si…?

Bueno, si la actual desgracia que estamos viviendo a nivel global, no es suficientemente preocupante de cara a nuestra recuperación (en todos los sentidos) y a superar futuros escenarios similares, pues te voy a poner en números que cuanto menos ponga en relevancia lo importante que es la inversión decidida en ciencia, en este caso alerta temprana de detección  y proyectos astronáuticos de desvío de asteroides.

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La ilustración de la Agencia Espacial Europea (ESA), creo que habla por si misma. Crédito ESA.

La Tierra se encuentra con objetos de entre  5 y 10 metros de diámetros de media cada cinco o siete años, desarrollando una energía a su entrada en la atmósfera equivalente a la explosión de Hiroshima.

El evento de Tunguska, en la estepa siberiana en junio de 1908, devastó más de 2000 kilómetros cuadrados y se piensa que corresponde con un cuerpo de unos 40-50 metros de diámetro, que generó una explosión aérea a unos 8 kilómetros de altura y de una potencia de unas 180 veces la de Hiroshima [3].

El bólido de Cheliábinsk, el 15 de febrero de 2013, y que fue registrado por numerosas cámaras, se trató de un meteoroide de unos 18-20 metros y registró una explosión aérea que empezó a los 20 kilómetros y duró hasta aproximadamente los 5 kilómetros de altura,  liberando 30 veces la potencia de Hiroshima. Más de 1100 personas fueron atendidas de diversa consideración al ser alcanzados por destrozos de la onda expansiva.  Pensamos que estos fenómenos se producen con una frecuencia aproximada de cada 10 años.

Un objeto con  150 metros ya podría ser un destructor de una ciudad grande, y como podemos pensar, hasta este tamaño son los que pueden preocupar a la comunidad astronómica internacional por considerar que no los tengamos todos localizados.

La extinción de los dinosaurios en el llamado límite  KT, hace unos 65 millones de años, está asociado al impacto de un asteroide de unos 10-15 kilómetros de tamaño.

Si deseas mayor información, tanto la NASA [4] como la ESA [5] están trabajando decididamente en estos objetos, y puedes encontrar información muy completa de alta calidad en los enlaces que encontrarás al final.

Poca broma, nuestra especie es más frágil de lo que nos pensamos, y que yo sepa, solo el desarrollo de la ciencia y la apuesta decidida por ella va a permitir que podamos tener un futuro.

Si te apetece jugar con simulaciones de impacto y sus efectos (aunque no te lo recomiendo en estas fechas) te sugiero el enlace de  Paul McBurney  [6] por ser muy sencilla, pero si deseas más rigurosidad, especialmente la del enlace de la Universidad de Purdue (Londres)  [7], en el que puedes jugar con parámetros (además del tamaño del impactador),  tales como la naturaleza de asteroide, el ángulo de impacto, la velocidad relativa, etc…, mucho más realista.

Supongo que cuando pase la tormenta, será momento de hacer las cosas mejor ¿no?

¡Gracias por leerme y cuidaros mucho!

Referencias del texto

[1] http://www.naic.edu/~pradar/press/1998OR2.php

[2] https://www.virtualtelescope.eu/2020/03/06/potentially-hazardous-asteroid-52768-1998-or2-close-encounter-online-observations-28-apr-2020/

[3] https://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2008/30jun_tunguska

[4] https://cneos.jpl.nasa.gov/sentry/intro.html

[5] http://neo.ssa.esa.int/neo-home

[6] https://asteroidcollision.herokuapp.com/

[7] https://www.purdue.edu/impactearth/