El solsticio en pocas palabras

El solsticio en pocas palabras

Si el pasado 20 de marzo te perdiste mi entrada de «El equinoccio en pocas palabras» [1], ahora no te puedes perder esta del solsticio [2], o tendrás 7 años de mala suerte.

El próximo martes se inicia el verano astronómico en el hemisferio Norte de la Tierra y el invierno en el Sur.

Aquí en el Norte, el Sol alcanza su máxima altura a medio día (hora solar) en dirección del punto cardinal Sur. Ello se corresponde con el arco más grande que describe el Sol por encima del horizonte, y por tanto con más horas de luz, y aunque este último aspecto no es absolutamente exacto como algunos sabréis, no hace falta entrar en detalles en esta ocasión.

El Sol estará por encima del horizonte del observador prácticamente 15 horas en nuestra latitud (40ºN). Por tanto, tradicionalmente se habla de la noche más corta del año y el día más largo, que, por aquello de la cristianización de los rituales paganos de la antigüedad (muchos de los cuales se siguen conservando), se trasladó a la festividad de San Juan el 24 de junio.

Fijémonos en la captura de Stellarium. El verano entra a las 11:14 horas en la Península, pero vamos a considerar -por comodidad para mostrarlo- que sea a las 14 horas, que es medio día solar (12 hora solar).

La línea rojiza es la trayectoria del Sol a lo largo del año atravesando las constelaciones del Zodiaco, que denominamos eclíptica. En realidad, es la proyección del Sol al moverse la Tierra a lo largo del año.

La línea azul es el ecuador celeste, que es la proyección del ecuador terrestre en la bóveda celeste.

La línea blanca vertical que va desde el punto cardinal Sur hasta el cenit Z (vertical del observador) es la mitad del meridiano del lugar. Por comodidad representativa el meridiano del lugar no se muestra entero, pues continuaría y llegaría hasta el punto cardinal Norte, pasando por el Polo Norte Celeste PNC (muy cerca de la estrella Polar).

La separación entre la curva roja (eclíptica)- que aquí se presenta casi recta por la proyección utilizada en la representación- y la curva azul está en la máxima distancia (positiva por convención) de separación del Sol respecto al ecuador celeste. Esta separación máxima es precisamente el ángulo de inclinación orbital de la Tierra, los 23, 5º responsables de que en nuestro planeta existan estaciones.[3]

En azul el plano de la eclíptica. Es producido por el desplazamiento anual de la Tierra alrededor de el Sol. A nosotros nos parece que el el Sol el que se mueve por la eclíptica, describiendo ese plano. Tomado de HyperPhysics (Georgia State University).

La separación entre la posición del Sol y la vertical del observador (Z) es por el contrario mínima, es decir, el Sol está cerca del Cenit en este momento y se proyectará la sombra más corta de todo el año.

Si me estoy explicando bien, sabrías ya en que lugar de la Tierra (en que latitud Norte), el Sol se sitúa exactamente en el Cenit (Z) y por tanto no proyectaríamos sombra lateral, ¿verdad?

Curiosamente nada más empezar el verano, los días empezarán a acortar, la separación del Sol respecto al ecuador celeste a decrecer y las noches a alargar, sin embargo, para nosotros -los del Norte- empieza la época de ocio veraniego acompañado de temperaturas en ascenso con su máximo tradicionalmente en los «Días de la Canícula», actualmente finales de julio e inicios de agosto.[4]

En el Sur tenéis que aplicar la matriz inversa, es decir, se ve al revés, el Sol alcanza su altura más baja y realiza el arco más pequeño por encima del horizonte. Empieza el invierno austral.

Espero haber ayudado a aclarar conceptos, o en todo caso, esa era mi intención.

Un saludo y como siempre, ¡gracias por leerme!

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Referencias:

[1] https://cielosestrellados.net/2022/03/20/el-equinoccio-en-pocas-palabras/

[2] Bueno, en realidad no tendrás siete años de mala suerte, pero ya de paso te cuento que «solsticio» viene del vocablo «Sol quieto», y es que en los dos solsticios (de verano y de invierno) el sol alcanza sus dos máximas separaciones del ecuador celeste (positiva y negativa por convención) y es cuando parece dejar de separarse del ecuador celeste para volver a acercarse, eso provoca que el Sol se «detenga» antes de cambiar su movimiento aparente.

[3] ¡Gracias inclinación orbital!

[4] https://cielosestrellados.net/2021/07/17/las-noches-de-los-dias-con-un-calor-de-perros/

Cinco en línea

Cinco en línea

Estas próximas madrugadas, en el alba prácticamente, tenemos unas vistas de lo más interesante en nuestras latitudes.

Nada menos que todos los planetas visibles a simple vista y conocidos desde la antigüedad, se pueden observar de un vistazo.

Para ello será imprescindible buscar un lugar con un horizonte este-sureste lo más despejado de obstáculos posible. De hecho, será necesario casi buscar un lugar como una playa orientada al este, con el horizonte a cero grados de altitud.

Y es que Mercurio, el planeta más cercano al Sol tanto aparentemente como en la realidad, prácticamente hará su aparición con las primeras luces del día ya avanzadas. Eso unido a que su brillo no es ni mucho menos tan elevado como el de Venus y Júpiter, harán la observación de ver los cinco planetas simultáneamente algo complicada.

Ni que decir tiene que ese horizonte también deberá estar libre de bruma o nubes, por lo que deberemos buscar un día de los que gozan de una buena visibilidad.

¿La hora para observar el despliegue planetario?, pues lo ideal es llegar al lugar elegido antes del amanecer con la noche cerrada aún, para a eso de las 6 de la madrugada (hora local peninsular) estar completamente listos a identificar a nuestros cinco «errantes» más tradicionales.

La fotografía con los teléfonos móviles modernos o mejor con cualquier cámara digital actual, nos lo mostrarán con más facilidad al tener mayor rango dinámico que nuestro ojo. Naturalmente siempre que contemos con los dispositivos (móviles o cámaras) acoplados a un trípode y trabajemos un poco el tema manual de la exposición, abertura y enfoque. El retraso en la exposición -si no tenemos un disparador- también es importante para evitar que las estrellas y planetas nos salgan como pequeños gusanos en vez de puntuales al pulsar el disparador. Con un par de segundos de retraso es suficiente.

A diferencia de épocas analógicas, ahora podemos ver el resultado en pantalla de forma instantánea y corregir los parámetros incorrectos, como el tiempo de exposición.

En la captura del conocido programa gratuito Stellarium, podemos ver la escena de este fin de semana desde la playa de mi localidad (el skyline es real y lo expliqué hace unos meses) a las 6 de la mañana (hora local). En unos círculos rojos, desde la izquierda a la derecha, Mercurio (casi perdido entre el resplandor de las luces del amanecer), Venus, Marte, Júpiter (estos relativamente cercanos entre ellos) y Saturno.

La línea roja es la eclíptica, por dónde se mueve el Sol (de forma aparente, ya que es la Tierra la que gira alrededor del Sol) a lo largo del año. Podemos ver que el plano de movimiento de los planetas mayores alrededor del Sol es muy cercano a la eclíptica, aunque no exacto, por lo que me perdonareis por el titular, ya que, en todo caso, una línea recta en una esfera es una curva (ya sabéis, eso de la geometría no euclídea).

Las conjunciones planetarias no son un fenómeno raro y ya he hablado en alguna ocasión de alguna especialmente llamativa y algo más infrecuente [1], y la visibilidad de todos los planetas visibles a simple vista de forma simultánea, aunque algo más raro, tampoco es extraño, de hecho, tendremos una situación similar, pero al atardecer, casi a finales de este año.

¡Espero que disfrutes la madrugada, y si te gusta el blog, no olvides de suscribirte o algo de eso!

Gracias por leerme!

Referencias:

[1] https://cielosestrellados.net/2020/12/06/hacia-la-gran-conjuncion-planetaria-de-2020/

Todo lo que debes saber sobre la posible intensa lluvia de meteoros de las tau Hercúlidas

Todo lo que debes saber sobre la posible intensa lluvia de meteoros de las tau Hercúlidas

En diferentes medios de comunicación (incluyendo redes sociales), se han hecho eco de una posible lluvia de estrellas intensa de tau-Hercúlidas la próxima noche/madrugada del lunes 30 al martes 31 de mayo.

Seguramente nunca hayas oído hablar de esta lluvia de estrellas.

Si eres de las personas que les gusta la astronomía, habrás oído hablar de las Cuadrántidas (enero), de las Líridas (abril), de las Acuáridas (mayo), de las delta Acuáridas (julio), por supuesto de las Perseidas (agosto), de las Oriónidas (octubre), de las Leónidas (noviembre) o de las Gemínidas (diciembre). Y es que en realidad a lo largo del año hay muchas lluvias de estrellas, muchas más que las mencionadas, pero normalmente tienen tan poca intensidad (meteoros por hora en el momento del máximo de la lluvia) que ni siquiera nos habremos percatado de su existencia, tan solo las personas que estudian lo que antes conocíamos como «cuerpos menores del sistema solar» se interesan por saber las actividades de toda esta materia que flota en nuestro sistema solar.

El interés de estudiar estos cuerpos (especialmente si llegan al suelo -y los llamamos meteoritos entonces-) reside en que son restos del paso de cometas y asteroides, y nos pueden aportar un mejor conocimiento, ya no de sus órbitas, si no de sus composiciones y evolución, de los que en algunos casos fueron los ladrillos de nuestro sistema solar actual.

SW3 en 2006. Crédito HST/NASA

Naturalmente la Tierra -en su órbita alrededor del Sol- barre de forma periódica la zona del espacio donde se encuentran esos tubos de partículas -más o menos nutridos- y se producen las lluvias que conocemos como periódicas. Les damos el nombre de la zona del cielo desde donde parecen surgir (radiante).

Los cometas de corto período han dado muchas vueltas alrededor del Sol, la presencia de volátiles que levantan partículas de polvo de su superficie, empiezan a escasear, y suponemos que su aporte al tubo que provocan es escaso. Los cometas de medio y largo período nutren en sus pasos cerca del Sol el tubo de partículas y provocan lluvias más intensas. Cuando un cometa de este tipo pasa, ese año esperamos una lluvia intensa. El ejemplo más conocido es la «tormenta» de Leónidas que se producen cada 33 años, pues están asociadas al cometa 55P/ Tempel Tuttle con un período precisamente de 33 años, y cuyo último espectáculo pudimos contemplar en 1999.

Sin embargo, en unas pocas décadas hemos asistido en varias ocasiones a cómo algunos cometas se rompen en pedazos cuando se acercan al Sol (o también a los planetas gigantes), y ello provoca que zonas ricas en volátiles se encuentren ahora expuestas a la radiación solar y por tanto aumente su actividad, su brillo en algunos casos y su aporte al tubo meteórico… claro, si no acaba completamente despedazado.

Pues resulta que el cometa 73P /Schwassmann-Wachmann (si vas a pronunciar este nombre en público, antes ensaya su pronunciación), o más conocido como SW3, que fue descubierto desde Alemania en 1930 y sólo recuperado en 1974, en el año 1995 se rompió. Eso provocó que este esquivo cometa periódico de 5,5 años, fuera aceptablemente visible. En los años posteriores fueron descubiertos más fragmentos, siendo nada menos que casi 70 los fragmentos que se pudieron contar en su último paso en 2017, presentando una débil magnitud conjunta de 12.

Así estaba el SW3 en 2006. Crédito: Telescopio Espacial Hubble

En realidad, los restos del cometa ya apenas tienen interés desde el punto de vista amateur, excepto porque este año parece que la Tierra puede acercarse en la noche del lunes al martes a la zona donde se produjo el estallido de 1995.

En realidad, no parece que tengamos ni idea de lo que puede suceder [1], en todo caso es Luna nueva (ideal para la observación de lluvias de estrellas por la oscuridad) y parece que las predicciones pueden ser optimistas especialmente para la zona de América, aquí en la Península ya amaneciendo.

Pero lo que tienen las explosiones, son caóticas, y no sabemos ni cómo ni cuánto material se expulsó hace unos 27 años.

¿Tú qué vas a hacer?

PD: El radiante se encuentra al norte de la estrella Arturo (Boyero), pero lo ideal es tumbarse y contemplar la mayor cantidad de cielo posible.

¡Gracias por leerme!

Actualización 31 de mayo 2022:

Pues aunque la actividad ha aumentado significativamente respecto a lo habitual de esta lluvia (casi testimonial), al menos la pasada noche no ha llegado ni de lejos a aproximarse a una tormenta de meteoros. En la península se ha podido localizar algo de actividad procedente del radiante, apenas un par de bólidos en cuanto a intensidad de los mismos. Parece ser que en la zona Oeste de EE.UU y tal y como apuntaban las previsiones, la tasa horaria cenital (THZ) en el momento del máximo puede haber llegado a unos 40 o 60 meteoros a la hora (comparable con la lluvia media de las Perseidas de agosto), pero nada espectacular ni especialmente llamativo. Si los cometas son como los gatos, sus restos son también como los de los gatos a veces.

Aunque no se espera actividad ya esta noche, si está despejado y podemos, merece la pena estar atentos al cielo. Os dejo la última gráfica de la IMO (23 hora local Española del 31 de mayo).

Actualización 6 de junio: Resultados de la campaña de todo un referente mundial:

Referencias:

[1] https://www.nasa.gov/mission_pages/hubble/Comet_73P.html

Hablando de masa y de agujeros negros…pero poco

Hablando de masas y de agujeros negros…pero poco

La semana pasada la fotografía del agujero negro de nuestra galaxia [1] fue portada en muchos medios de comunicación a nivel global.

This is the first image of Sgr A*, the supermassive black hole at the centre of our galaxy. Crédito ESO-EHT

Se trataba de la segunda foto que la humanidad conseguía de un agujero negro gracias a una gran cooperación científica internacional conocida como el «telescopio EHT» (Even Horizon Telescope) [2], que implicaba radiotelescopios distribuidos por todo el mundo y trabajando simultáneamente, no pensemos que se trata de un telescopio normal al uso.

La primera fotografía, fue mostrada en abril de 2019 y mostraba el súper agujero negro de la galaxia M87 (Messier 87), a 53 millones de años luz y con una masa estimada de 6600 millones de masas solares.

En realidad, las imágenes habían sido tomadas en los diferentes radiotelescopios que configuran el EHT, durante una campaña que se inició en 2017, trabajando en ondas de radio y por interferometría -técnica que permitía conseguir un radiotelescopio virtual del tamaño de la Tierra- y con la que se conseguía una resolución angular de unos 35 micro segundos de arco, algo sí como ver una rosquilla en la superficie de la Luna [3].

La cantidad de datos obtenidas fue brutal (en orden de Petabytes [4] de información), por lo que no era factible su envío a través de Internet, si no que los discos duros se enviaban por medios tradicionales (especialmente preparados) al centro de proceso de datos.

El súper agujero negro de M87 es un verdadero monstruo, activo y enorme, por ello fue elegido como uno de los dos objetivos para el EHT.

La foto mostrada la semana pasada mostraba nuestro particular agujero negro masivo en el centro de nuestra galaxia -más difícil de fotografiar que el de la galaxia M87-, y que se encuentra a «solo» 27000 años luz de nuestro Sol en dirección a la constelación de Sagitario, por ello se conoce como Sagitario A* (leído como “A estrella”).

El agujero negro de la lejana galaxia de M87 se encontraba 2000 veces más lejos, pero es 2000 veces más grande que Sagitario A*, por lo que resulta más fácil de fotografiar que este último por dos motivos:  el primero es que Sagitario A* precisa algoritmos añadidos para limpiar la imagen de la cantidad de estrellas y nebulosas que encontramos en nuestra visual, y en segundo lugar, al tratarse de un agujero masivo mucho más pequeño, el periodo de rotación es mucho más rápido, lo que implica procesar adicionalmente las imágenes para evitar los desplazamientos de la materia del disco de acreción.

Ser más pequeño implica que nuestro agujero negro masivo, «solo» tiene una masa calculada de 4 millones de masas solares, y se trata de un agujero negro masivo relativamente «tranquilo», que ha sorprendido al no presentar exactamente el sentido de giro en la misma orientación de resto de la galaxia (unos 30º a falta de mejorar la medida).

Los radiotelescopios de ATACAMA (Chile), participantes en el EHT apuntado a las más densas zonas de nuestra Vía Láctea, donde se encuentra Sagitario A*. Crédito ESO-EHT

Ambas fotos serán superadas en los próximos años en calidad (aunque no será tarea fácil), pero ya han pasado a la historia de la astrofísica y como un gran proyecto de colaboración a escala mundial.

Por cierto, la masa de nuestro Sol es de 1900 000 000 000 000 000 000 000 000 000 Kg ó en notación científica 1,9 x 1030 Kg (332946 veces la masa de la Tierra), ¿Te imaginas poner la masa de estos agujeros negros como hemos expresado la masa de nuestro Sol?

Te propongo el ejercicio de hacerlo, tanto en cifras como en notación científica. Así podrás comparar en orden de magnitudes de las masas y sorprenderte de porque nos referimos a cifras astronómicas cuando hablamos de números muy muy grandes. Por cierto, nuestra galaxia posee una masa estimada de 1,0 x 1041 Kg.

Bueno, y ya que nunca he escrito sobre los agujeros negros, aquí os dejo una muy buena ilustración, aunque la entrada no tiene la ambición de explicaros su naturaleza, formación o peculiar entorno.

Ilustración de un agujero negro desde cerca. Crédito ESO-EHT

¡Muchas gracias por leerme!

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Referencias del texto:

[1] https://www.eso.org/public/spain/news/eso2208-eht-mw/

[2] https://eventhorizontelescope.org/

[3] https://cdn.eso.org/videos/hd_1080p25_screen/eso2208-eht-mwg.mp4

[4] 1 Petabyte = 1000 Terabytes.

¿Ahora o en 2025?

¿Ahora o en 2025?

Llega el último eclipse total de Luna visible en el Mediterráneo hasta el 2025

Fue en enero de 2019 cuando hice una entrada [1] sobre el último eclipse total de Luna visible desde el Mediterráneo español. En la madrugada del 21 de enero de aquel año pudimos contemplar de forma excelente como la Luna se teñía de rojo, y ya señalaba que era el último eclipse de este tipo visible en nuestra ubicación geográfica hasta el año 2022.

Bien, pues el año 2022 ya ha llegado (¡y vaya años que nos ha tocado vivir entre eclipses!), y efectivamente, por «cumplimiento divino», los cielos vuelven a situar espacialmente en una línea recta perfecta al Sol, la Tierra y la Luna, y mostrar así un fenómeno astronómico muy vistoso y con una precisión de relojero, la madrugada del próximo lunes 16 de mayo.

Un fenómeno que destaca por la inmersión de nuestro satélite en el cono de sombra de nuestro planeta, y que provoca que la Luna llena vaya progresivamente siendo «mordida» por el mismo, hasta ser completamente engullida y tornarse de una coloración rojiza muy llamativa, una luna de sangre, que seguro despertó sensación de malos augurios en los tiempos no tan lejanos de nuestra especie, en los que no comprendíamos nada de la naturaleza del cosmos, más que en base a creencias irracionales y mágicas.

Hoy en día, nos basta sacar nuestro teléfono móvil del bolsillo, por geolocalización (GPS) obtendrá nuestra posición geográfica, y en base a ella, cualquiera de las múltiples aplicaciones disponibles (App’s) para calcular efemérides astronómicas, nos dirá exactamente cuándo será el próximo eclipse, a qué hora empezará, cuando se producirá el máximo del eclipse, a qué altura del cielo se encontrará y a qué hora finalizará. Incluso algunas aplicaciones dotadas de la llamada «realidad aumentada» nos puede ayudar a planificar composiciones de tomas fotográficas.

Una de las muchas App astronómicas gratuitas.

La ciencia y la tecnología, de la mano del intelecto humano, han matado las creencias mágicas y sobrenaturales de los fenómenos astronómicos, y es cuestión de tiempo y de formación que muchas otras creencias sobrenaturales se extingan como recuerdos de una época oscura de la humanidad.

El eclipse de Luna a nivel global y su visibilidad. Las horas de inicio de las diferentes fases se encuentran en Tiempo Universal (TU). Deberemos hacer la conversión a tiempo local para nuestra ubicación. Crédito Fred Espenak-NASA.

¿Cuándo ver el eclipse?

Seguramente, a estas alturas ya habremos leído en diferentes medios de comunicación y redes sociales, horas diferentes sobre en qué momentos toca la Luna la sombra de la Tierra, a qué hora se produce el máximo del eclipse (medio eclipse con la Luna totalmente eclipsada) -si es visible o no- y a qué hora finaliza.

La disparidad entre las horas que quizás hemos leído en diferentes medios se debe a que, para cada momento de «contacto» de las fases del eclipse, estas varían según nuestra ubicación geográfica. Es lógico pensar que cuando se inicia el evento, no es la misma hora local aquí que en Argentina. Nuestra posición geográfica también marcarán la altura de nuestro satélite respecto al horizonte del observador. Es por ello que en astronomía utilizamos el Tiempo Universal (UT) para referirnos a la hora de un evento astronómico, que es independiente de la ubicación geográfica. Tendremos que hacer la conversión de UT a hora local para saber las horas de las fases del eclipse.

Dentro de la península ibérica tenemos unas diferencias poco significativas debido a las escasas diferencias en latitud y sobre todo en longitud, de hecho, por ejemplo, en el noreste de la península podremos ver el momento de la totalidad con la Luna muy baja en el horizonte Oeste, pero ya no podremos ver ni si quiera la finalización de esta fase (y aún menos el fin de la parcialidad final), pero al Oeste de la línea que une Cantabria con el Sur de la Comunidad Valenciana, sí que podrán observar el final de la totalidad (aunque no el final de la parcialidad).

Visibilidad del eclipse globalmente desde la Península. Crédito IGN

¿Desde qué lugar se podrá ver el eclipse al completo? Pues fácil, desde las islas Canarias. Peros si este próximo lunes no nos va bien coger nuestro avión particular e ir a verlo en persona, siempre lo podemos seguir en directo por Internet a través de Sky-live [2] desde Canarias y al completo.

¿Y desde mi localidad cuáles serán las horas exactas de las diferentes fases del eclipse y a qué altura se encontrará la Luna?

La primera fuente que podemos consultar es el servicio de efemérides astronómicas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) [3]. En esta página podemos encontrar abundante información astronómica, y naturalmente, la de los eclipses visibles desde nuestro territorio. Además, tenemos la posibilidad de calcular las efemérides para cada capital de provincia, e incluso guardarlo con una imagen como las que se muestran aquí, lo cual ya puede servirnos en una muy buena aproximación a qué vamos a ver y a qué hora en donde nos encontremos ubicados.

Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de Castelló de la Plana. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito IGN.
Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de Madrid. Compárese con las de Castelló de la Plana mostradas en la ilustración anterior. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito IGN.
Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de A Coruña. Compárese con las dos anteriores. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito: IGN

Como podemos ver, en hora local, y ya que toda la península ibérica se encuentra en el mismo uso horario, se produce a las mismas horas los inicios de las diferentes fases del eclipse.

Si nos gusta aún una precisión mayor, porque nuestro punto de observación no es la capital de provincia o no se encuentra en la península ibérica, las aplicaciones de cálculo de efemérides astronómicas, utilizando geolocalización nos las suministrarán. Siendo algunas muy buenas tanto gratuitas como de pago.

En unas cuantas ocasiones anteriores ya he mencionado un software de simulación que me encanta y del que también podemos hacer uso en este caso, se trata del software gratuito para ordenador Stellarium. En este caso, deberemos ser cuidadosos con la introducción de nuestras coordenadas geográficas al inicializar el software, para que tanto el cálculo de las efemérides como la muestra del mapa en pantalla sea preciso. Recordemos que Stellarium para ordenador no tiene -lógicamente- geolocalización, y somos nosotros los que le otorgaremos validez a los cálculos introduciendo la latitud, longitud y altitud de nuestro lugar de observación. Datos que por otra parte podemos sacar con facilidad, precisamente, de nuestro teléfono móvil.

Y llegados a este punto, nos podemos preguntar

¿Dónde ver el eclipse de la mejor forma posible?

Si lo que queremos es disfrutar en directo con el fenómeno a simple vista, busquemos un lugar fuera de las ciudad o población, salvo que vivamos en un edificio alto y hacia el horizonte Oeste no existan obstáculos naturales ni artificiales.

Pensemos que es una noche de Luna llena, por tanto, el centro de atención será la Luna, que solo empezará a ser eclipsada unas pocas horas antes de la salida del Sol: como vemos en las imágenes, en el la costa Mediterránea de nuestro país, la Luna se situará completamente eclipsada cuando se ponga por el horizonte Oeste, breves instantes antes de la salida del Sol.

Si decidimos salir a campo abierto, sin duda la escena puede tener mucho más encanto. Pero hay que asegurarse que el punto por donde la Luna se acercará al horizonte antes de ponerse, esté lo más despejado posible.

Claro, seguro que inmediatamente nos preguntamos cómo podemos conocer el lugar exacto por dónde se pondrá la Luna. Nuevamente el software adecuado nos solucionará el asunto.

Fotografía del eclipse total de Luna de enero de 2019. Crédito: Germán Peris.

 La forma más fácil es recurrir a alguna aplicación para dispositivos móviles que además nos den por «realidad aumentada» el lugar por donde se pondrá la Luna (junto con la propia vista del paisaje), pero estas aplicaciones -al menos la más conocida bastante utilizada por fotógrafos nocturnos- es de pago.

Otra solución es utilizar una aplicación gratuita para dispositivo móvil que nos de el azimut de puesta de la Luna, es decir, el valor en grados por donde se pondrá. Posteriormente con una buena brújula podemos determinar ese punto. Recordemos que el software Stellarium también nos ofrece ese dato, pero recordemos que ese dato es función de nuestro lugar de observación.

Fotografía del eclipse total de Luna de enero de 2019. Crédito: Germán Peris

Si nos desplazamos para observar el fenómeno, deberíamos modificar adecuadamente los valores de latitud, longitud y altitud del programa y ajustarlos al lugar desde donde queremos observar el fenómeno, para que el azimut fuera válido en este caso.

Si vais a realizar fotografía, hay que decir que sin duda será un eclipse muy fotogénico, pues la baja altura de la luna totalmente eclipsada nos permitirá composiciones con motivo del paisaje.

¡Suerte, y hablamos de estas cosas nuevamente en 2025!

Gracias por leerme.

Actualización: ha habido suerte, aunque la planificación de fotografiar la Luna totalmente eclipsada junto al mítico pico de Penyagolosa (Castellón) ubicándome en la localidad de Culla, ha sido parcialmente desbarata por las luces del día, aún así muy satisfecho por poder seguir el fenómeno y llegar a fotografiar a la Luna eclipsada cuando iba camino de ocultarse en las cercanías del pico mencionado.

Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2019/01/20/la-ultima-luna-roja-hasta-2022/

[2] https://sky-live.tv/

[3] https://www.oan.es/servidorEfem/index.php

La danza de los planetas

Una conjunción planetaria matutina

Este próximo domingo 1 de mayo el Sol saldrá exactamente a las 7 de la mañana hora local desde la ciudad de Castelló de la Plana. Poco antes de su salida, podremos ver una bonita conjunción planetaria a simple vista. En esta ocasión los planetas Venus (magnitud -4) y Júpiter (magnitud -2) se acercarán aparentemente en el cielo, a menos de 1º de distancia. Para hacernos una idea, si estiramos nuestro brazo, esa separación es el tamaño que sostiene nuestro dedo meñique.

Captura de Stellarium. Júpiter y Venus la mañana de este próximo domingo

Podemos observar los dos planetas aproximadamente desde las seis de la mañana, con la noche aún cerrada, eso sí, muy bajos en el horizonte, por lo que la zona costera es una buena ubicación para observarla.

Durante este mes de mayo, estos dos planetas, así como Marte y Saturno (más altos y más hacía el horizonte Sur) van a protagonizar un bonito baile planetario entre las estrellas. Eso sí, para seguirlos tendremos que madrugar.

Y es que, si los seguimos día tras día, es cuando verdaderamente comprendemos el nombre de «planeta» como astro errante entre las «estrellas fijas». Mercurio debido a su cercanía al Sol, es el que más rápidamente se mueve en el cielo, de ahí adquirió su nombre como el velóz «mensajero de los dioses».

Sin embargo, cumplir con las leyes de Kepler del movimiento planetario tiene su precio: tener mucha velocidad quiere decir estar cerca del Sol (y viceversa), y estar cerca del Sol implica que en el cielo también va a estar aparentemente muy próximo del astro rey, poco después del atardecer o poco antes del amanecer. Su observación suele resultar complicada.

Los otros cuatro planetas visibles a simple vista son mucho más sencillos de observar. Venus, aunque también suele mantener cierta proximidad al Sol, se separa angularmente mucho más que Mercurio y además tiene un enorme brillo gracias a su alta reflectividad de sus nubes. Es el astro más brillante después del Sol y la Luna.

Los brillos de Marte, Júpiter y Saturno son planetas exteriores a la órbita de la Tierra, y su brillo y mejores épocas de observación dependerá mucho de la posición de la Tierra respecto a ellos. Cuando son visibles a media noche, son las épocas en las que nuestro planeta y estos planetas tienen su mínima distancia (llamadas oposiciones), y sus brillos y su observación son óptimas.

Captura de Stellarium. Las posiciones respectivas (cada 24 horas) entre el 29 de abril y el 3 de mayo, de Júpiter y Venus.

En el siguiente diagrama, calculado con el programa gratuito Stellarium podemos ver como se acercan en el cielo Venus y Júpiter, en transcursos de 24 horas entre el 29 de abril y el próximo 3 de mayo en su particular baile íntimo.

No es ni mucho menos la más espectacular conjunción planetaria que se ha dado en los últimos años entre los planetas y su eterna danza, hace dos años tuvimos una memorable [1], en la que Júpiter y Saturno se acercaron tanto (aparentemente) que casi se besaron, pero es una buena ocasión para madrugar y respirar aire fresco del mar aquellas personas que puedan por su ubicación.

Gracias por leerme!

Referencias

[1] https://cielosestrellados.net/2020/12/06/hacia-la-gran-conjuncion-planetaria-de-2020/

Sobre mundos que fueron y no fueron

Sobre mundos que fueron y no fueron

La ciencia no conoce la verdad, pero intenta acercarse a ella sin dogmas de fe, solo en base a evidencias y deducciones que deben explicar de forma lógica cada escenario y ser al mismo tiempo predictivas. Da igual que creas o no en la ciencia para que esta exista, funcione y se acerque a describir la realidad.

Pero esta entrada no pretende ser un ensayo sobre filosofía de la ciencia, ni tan siquiera metodología de la misma, quizás un día escriba de ello, pero no ahora.

En 1995 detectamos el primer exoplaneta alrededor de una estrella de tipo solar. Sus descubridores, M. Mayor y D. Queloz utilizaron exitosamente el método de velocidades radiales mediante un espectrógrafo instalado en el telescopio de 1,9 metros del observatorio de la Alta Provenza (OHP) en Francia. Este descubrimiento (que les valió el premio Nobel en 2019) abrió una rama inesperada -en esos años- de la astronomía; la búsqueda y caracterización de exoplanetas.

Pronto empezamos a detectar nuevos exoplanetas también mediante nuevos métodos observacionales (como el de los tránsitos y sus curvas de luz correspondientes), en estrellas de la secuencia principal y en especial en enanas rojas (Gliese 876 b), donde ciertamente a priori no esperábamos encontrar en la cantidad que lo estamos haciendo.

Los telescopios espaciales, COROT (ESA,2006) pero especialmente KEPLER (NASA,2009) marcaron un punto de inflexión en la detección de exoplanetas. Kepler en concreto se centró en el estudio de la variabilidad del brillo estelar (tránsitos) en una pequeña zona de la constelación del Cisne, de estrellas poco brillantes, pero en gran cantidad simultáneamente y a una media de unos 3000 años luz de distancia.

Crédito: NASA. Ilustración de un mundo con tres soles, allá por el 2005.

La cantidad y variedad de mundos que se detectaron y confirmaron -y esto es importante- ha sido increíble, y continúa creciendo. Incluso la extensión de la misión Kepler K2, todavía a día de hoy continúa dando resultados entre la lista de estrellas sospechosas de contener exoplanetas.

Hace poco me hice eco en una entrada [1] de que NASA anunciaba que se habían sobrepasado los 5000 exoplanetas, y esta pasada semana se añadían 60 más de mundos confirmados.

Empezamos detectando «Júpiteres calientes» -y era lógico como posible sesgo observacional-, pero como su propio nombre indica, empezamos detectando gigantes gaseosos muy cercanos a sus estrellas, contrariamente a lo que tenemos en nuestro sistema solar, lo cual abrió cierta crisis en las teorías de formación planetaria.

También, algo posteriormente, empezamos a detectar planetas de tipo terrestre (aunque bastante mayores), con especial pasión por aquellos que además se sitúan en la zona de habitabilidad de su estrella, porque nos deja volar la imaginación sobre la posibilidad de que pudiera surgir también la vida como ocurrió en la Tierra. Aunque solo esta afirmación también daría para una entrada.

Así, en este trascurrir de descubrimientos, detectamos sistemas planetarios con varios planetas terrestres en la zona de habitabilidad (TRAPPIST-1 quizás el más famoso), planetas en sistemas con dos soles (55 Cancri b) e incluso planetas con más soles alrededor de sistemas realmente cercanas (Alfa centauri C b, también conocido como Próxima Centauri b) y aparentemente prometedores [2].

De entre la gran variedad de mundos, cada pocos meses, encontramos uno nuevo que nos hace soñar con lo que llamamos una Tierra 2.0. Actualmente quizás el planeta más parecido al nuestro sea Kepler 1649c a unos 300 años luz y orbitando una enana roja, pero es solo cuestión de tiempo que encontremos algunos planetas terrestres en escenarios mucho más parecidos al nuestro; alrededor de estrellas amarillas de edad intermedia y relativamente tranquilas- como nuestro Sol- por contraposición a la cercanía de planetas en enanas rojas excesivamente activas.

Y aunque los descubrimientos sobre exoplanetas son revisados por instrumentos independientes antes de ser considerados confirmados, a veces se deslizan fiascos. El sistema conocido como Tatooine (en referencia al universo StarWars en el que aparece un planeta con dos soles) o más correctamente HD188753A b, durante casi una década fue portada de innumerables artículos de divulgación, aunque nunca fue confirmado.

Incluso más recientemente durante 2016 se publicó en Sciencie el descubrimiento de un Júpiter caliente que orbitaba también a 3 soles, detectado mediante los telescopios VLT, el planeta HD131399 A b. Sin embargo, en este caso, fue el propio investigador principal del paper que anunciaba su descubrimiento, quien recientemente retiraba el descubrimiento por la confirmación -en este caso- de una contaminación en los datos debido a la presencia de una estrella de fondo que fue posible descubrir mediante los telescopios Keck. Esta retractación también fue publicada naturalmente en Sciencie.

Y aunque cada vez hay más astrónomos que se suben al carro de la caza de exoplanetas y su caracterización, donde el telescopio espacial James Webb Telescope nos promete sorpresas (recordemos, en los ya descubiertos, pues no es un telescopio cazador de exoplanetas), muchas veces hay que recordar como se construye la ciencia: en base a éxitos y errores en las hipótesis de la interpretación de datos e incluso en el error de los propios datos.

Por tanto, no pienses que lo que se publica en la Wikipedia (por citar un medio de información), o en tu publicación preferida de divulgación científica, es la verdad, ni si quiera -algunas veces- lo que se publica en fuentes primarias de investigación científica resulta ser cierto.

Finalmente, referir siempre a fuentes como [3] y [4] para estar al día de un mundo tan movido como es el mundo de los exoplanetas.

Un saludo y gracias por leerme

Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2022/03/26/mundos-a-montones/

[2] https://www.nature.com/articles/nature19106

[3] https://www.jpl.nasa.gov/topics/exoplanets

[4] http://exoplanet.eu/

La luna llena del cristianismo (o no)

La Luna llena del cristianismo (o no)

La primera luna llena de la primavera boreal marca la celebración de la semana santa.

A la mayoría de los aficionados a la astronomía no se les escapa que, normalmente coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa, solemos tener luna llena. Muchos de nosotros sabemos que estos días normalmente no son muy compatibles con la observación al telescopio de cielo profundo (nebulosas, galaxias, etc.), o de la práctica de la astrofotografía, por la presencia de nuestro satélite natural.

Y resulta que este sábado 16 de abril, a las 20:56 hora española, se produce la alineación espacial de la Luna, la Tierra y el Sol, habitual de cada plenilunio.

Podemos saber la hora de la salida exacta de la Luna desde nuestra localidad consultando los datos del Observatorio Astronómico del IGN [1], o también podemos recurrir a multitud de apps gratuitas para dispositivos móviles que, gracias a la geolocalización, nos dice la hora exacta y su azimut en el momento de la salida (o posición angular exacta de salida respecto al Norte) o incluso simular ese momento mediante la llamada realidad aumentada. Para mi localidad la salida de la Luna es las 20:30, con el Sol todavía encima del horizonte Oeste.

Por tanto, esta Luna llena, además de la belleza habitual que nos ofrece su contemplación a simple vista, también ofrece a muchos astrofotógrafos la posibilidad de la captura de la misma saliendo detrás de algún motivo de paisaje significativo, y más conociendo que esta salida se produce aún con las luces de la puesta solar que permite jugar con las luces del paisaje que aún se encuentran iluminadas.

Pero esta primera luna llena de la primavera boreal tiene un especial significado para aquella parte de la sociedad practicante de la religión cristiana, y en realidad, colateralmente, incluso con parte de aquella sociedad que no lo es, -pues al igual que las vacaciones de la Navidad-, hay unos días festivos que permite a muchas personas descansar laboralmente -y a otras personas trabajar más-.

Luna llena sobre el Mediterráneo. Crédito del autor.

Y es que la fiesta de la Semana Santa, donde se conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo, profeta del cristianismo, es una festividad que se pone de acuerdo al calendario lunar.

En el llamado Concilio de Nicea, en el 325 d .C y posteriormente con el influyente monje romano Dionisio el Exiguo (creador del «Anno Domini», 525 d. C) se designó que el llamado «domingo de resurrección» (Pascua de resurrección) sería el primer domingo tras la primera luna llena de la primavera boreal.

Considerando que el equinoccio de primavera no se da siempre el mismo día, ya que la órbita de la Tierra al Sol no es exacta en número entero de días (por eso lo de los años bisiestos), el equinoccio se puede producir los días 20,21 o 22 de marzo. A partir de aquí hay que considerar cuándo es plenilunio, y respecto a esta fijar la festividad cristiana. Esto provoca que la Semana Santa tenga una variación máxima de hasta 33 días desde la fecha del equinoccio de primavera boreal.

Al igual que con otras festividades, como la Navidad o la noche de Sant Joan, podemos intuir que estas fechas cristianizadas, tienen una base mucho más antigua y de origen pagano, vinculadas a los solsticios o a los equinoccios, cuando se rendía culto a los astros como deidades, y se les pedía o invocaba -en diferentes ritos, costumbres y festejos- que el cambio de estación trajera épocas de bonanza o de tranquilidad.

Mis conciudadanos, caerán en la cuenta que nuestras fiestas fundacionales de la ciudad de Castelló de la Plana -las fiestas de la Magdalena-, también oscilan en el calendario, y si, esa oscilación es debida a que estas fiestas se ponen de acuerdo a la Semana Santa y por tanto, también de acuerdo a la Luna.

Todos somos de una forma u otra, un poco lunáticos y lunáticas.

Espero que os haya gustado y gracias por leerme.

Referencias del texto:

[1] https://astronomia.ign.es/orto-y-ocaso-de-la-luna

¿Dónde demonios está Earendel?

¿Dónde demonios está Earendel?

En la tarde (en España) del pasado miércoles 30 de marzo, la NASA -a través de los datos obtenidos por el telescopio Espacial Hubble (HST)- ha hecho público el estudio [1] en el cual se da a conocer la primera observación de una estrella que podría ser de población III, esto es, la primera generación estelar tras el Big Bang. Esta estrella ha sido denominada Earandel, nombre vinculado al «universo» del escritor J.R Tolkien, que parece ser se basó en leyendas medievales o incluso muy anteriores, vinculadas a menciones a algún astro brillante en el cielo.

Crédito: NASA/ESA

La detección ha sido posible gracias a una lente gravitacional, una especial alineación con la misma, y lógicamente al brillo que sustentó esta estrella. Y digo que «sustentó» porque según el comunicado, su luz partió de ella hace 12900 millones de años.

Esta posible primera detección de este ansiado y buscado tipo de estrellas -las primeras que brillaron tras el Big Bang- abre la posibilidad por fin de empezar a analizar este tipo de objetos con el telescopio espacial James Webb, (JWST), que empezará a trabajar este verano. El James Webb, con un diámetro casi tres veces superior al del Hubble, será capaz de analizar con mayor resolución este tipo de objetos y aportarnos información sobre si son las tan ansiadas estrellas de primera generación con una composición similar al universo primigenio, ya que su luz partió de ella cuando el universo solo contaba con unos 1000 millones de años.

Rápidamente muchos medios de comunicación han interpretado que el tiempo que la luz ha tardado en llegarnos es también la distancia en años luz a la que se encuentra -o mejor se encontraba- este objeto.

Si consideremos que la velocidad de la luz es constante, lógicamente vemos una estrella que se encuentra a 1 año luz de distancia exactamente como era hace un año, que es lo que ha tardado la luz en llegarnos. Es la propia definición de esta medida de distancia que es el año luz. Podemos decir que, a escalas cercanas o galácticas, el tiempo que tarda la luz es exactamente la distancia a la que se encuentra el objeto que lo emite, si utilizamos este patrón.

Pero a escala cosmológica la cosa se complica y no funciona así, y no porque la velocidad de la luz no sea una constante ahora y también en el pasado -ya que mirar lejos en el espacio es por tanto mirar atrás en el tiempo-, sino porque el universo se expande desde su inicio y además la velocidad de expansión del universo no es una constante a lo largo del tiempo.

De hecho, el modelo del Big Bang aceptado actualmente, contempla una muy breve época inicial llamada «la gran inflación», en el que el tamaño del universo se agrandó de forma brutal (exponencial diría yo) que resuelve algunos aspectos complejos de la cosmología moderna. Actualmente sabemos que la expansión del universo es acelerada.

Así, el universo que se originó hace unos 14000 millones de años no tiene un radio de 7000 millones de años luz, si no mucho más, unos 45000 millones de años luz de radio. Me anticipo: NO preguntéis que hay más allá de esa distancia, la luz aún no ha tenido tiempo de llegarnos pues el universo es finito en el tiempo (14000 millones de años) y la luz finita en su velocidad.

De hecho, cuando la luz fue emitida por esta estrella, el universo era lógicamente mucho más pequeño (solo llevaba unos 1000 millones de años existiendo), y nuestro supuesto punto en el universo estaba «solo» a unos 4000 millones de años luz de distancia de Earandel. Pero antes que te líes con estas cosas, vamos a aclarar algo.

Para evitar confusiones, en distancias cosmológicas, se utiliza el término de distancias comóviles, o más sencillamente el término adimensional corrimiento al rojo o «redshift» (z), en cuya definición no voy a entrar en detalle para no liarte más, pero que tiene que ver con lo lejos que está la luz que observamos en función de lo cambiada que están las longitudes de onda de esa luz que analizamos al descomponerla en su espectro (y que siempre están desplazadas hacía la zona roja del espectro electromagnético debida a la expansión del universo).

Earendel en concreto tiene un redshif de z= 6,2, lo que la situará a una distancia aproximada de unos 8800 Mpc, o lo que es lo mismo, unos 28000 millones de años luz. Puede resultar paradójico el pensar que mientras que la luz de la estrella ha estado recorriendo temporalmente 12900 millones de años, su distancia de detección actual sea en realidad a la distancia de unos 28000 millones de años luz. Pero es lo que tiene que el universo se expanda y tanto más rápidamente cuanto más lejos miramos, según nuestro modelo actual [2]

Nadie dijo que la cosmología fuera sencilla, explicarla de forma que no parezca compleja es un reto, comprenderla un triunfo, pero al contrario de lo que decía el gran Richard Feynman sobre la mecánica cuántica «si crees que entiendes la mecánica cuántica es que no la entiendes», la cosmología es mucho más gratificante y familiar en sus observaciones.

Creedme que, el modelo cosmológico actual que tenemos (∆CDM), con unos determinados valores para unas determinadas constantes (como la de Hubble, H0), es el que mejor se ajusta para todo lo que llevamos observando desde que aprendimos que las nebulosas espirales eran otras galaxias y que el universo se expandía, cosa que por cierto descubrió E. Hubble hace un siglo (el señor de la foto superior, que quizás te sonríe).

Espero que os guste y os anime a profundizar en una disciplina apasionante.

Gracias por leerme y si os gusta, os animo a seguir el blog.

Referencias:

[1] https://www.nature.com/articles/s41586-022-04449-y

El comunicado de NASA aquí: https://www.nasa.gov/feature/goddard/2022/record-broken-hubble-spots-farthest-star-ever-seen

[2] https://www.astro.ucla.edu/~wright/Dltt_is_Dumb.html

Y de regalo para los más interesados e interesadas, algo que os encantará y nunca más os volverán a liar cuando os den un valor de z:

Paper-and-pencil cosmological calculator: https://arxiv.org/pdf/1303.5961v1.pdf

Mundos a montones

La primavera boreal de 2022 empieza con más de 5000 exoplanetas confirmados.

La búsqueda de exoplanetas – planetas alrededor de otras estrellas – no ha hecho nada más que empezar y acabamos de sobrepasar los 5000 exoplanetas.

Captura de la página web de NASA dedicada a exoplanetas, en marzo de 2022.

Antes de los años 90 del siglo pasado, a los niños y niñas se les enseñaba un sistema solar que bien se podría representar en un cromo de colección.

El Sol, una enorme esfera gigante de Hidrógeno que brillaba con luz propia debido a la fusión nuclear en su interior, y sus 9 planetas que nos aprendíamos de carrerilla por orden de proximidad. Cuatro de ellos eran gaseosos, y de estos extraños mundos, los más exteriores Urano y Neptuno, solo habían podido ser fotografiados y estudiados de cerca unos pocos antes por la sonda espacial Voyager 2. El más exterior de los planetas, Plutón -pequeño y de tipo terrestre- a lo lejos, marcaba quizás una frontera donde ya solo sería posible encontrar núcleos de hielo propio de cometas de medio periodo, y aún más lejos, la llamada nube de Oort, quizás a nada menos que 1 año luz de nuestra estrella y donde se situaba un halo esférico de núcleos de cometas de largo periodo.

En la denominada zona de hielo, la separación entre Marte y Júpiter se encontraba el cinturón (principal) de asteroides, con cientos de miles de estos cuerpos, siendo el más grande Ceres descubierto un 1 de enero de 1801 y con 1000 kilómetros de diámetro. Era tan grande que se le llegó a considerar un planeta.

A partir de estos datos, se formulaban hipótesis sobre la formación planetaria tras la formación solar, con una peculiaridad: nuestro sistema solar era el único que conocíamos, era la única muestra y eso habría hipótesis difícilmente refutables por las observaciones.

Soñar con otros mundos, a pesar de los avances en muchos campos de la astrofísica galáctica y extragaláctica con la llegada de la astronomía espacial y los grandes telescopios de última generación, no dejaba de ser un sueño que bien podría haber tenido Giordano Bruno, cuatro siglos antes.

Soñar con otros mundos habitables, como hizo Bruno tirando de imaginación en siglos oscuros, entraba en la difusa frontera entre ciencia y pura especulación. Algunos pioneros en este campo, mucho más modernos, han dejado su huella, como por ejemplo el Dr. Frank Drake, cuya simbólica fórmula para el cálculo de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia fue popularizada por su amigo el Dr. Carl Sagan en su mítica serie COSMOS en los años ochenta.

Uno de los factores de esta fórmula simbólica era el número de sistemas planetarios presentes por cada estrella, un número tan desconocido entonces como el resto de factores que incluian.

El año de las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla (1992) se publicó la detección de posibles cuerpos planetarios alrededor de una estrella de neutrones en la constelación de Virgo (PSR B125+12) a más de 2000 años luz, que mostraba pulsaciones con irregularidades. No era esperable descubrir cuerpos planetarios alrededor de los restos de una estrella que había explotado como supernova, e incluso hubo cierta incertidumbre si los datos obtenidos mediante observación en radio (Arecibo) eran correctos.

Pero solo tres años después, en octubre 1995 se publicó una observación confirmada, de la detección del primer planeta alrededor de una estrella «normal» (secuencia principal) por parte de los astrónomos suizos Michael Mayor y Didier Queloz desde el observatorio astronómico de Alta Provenza (Francia) mediante la llamada técnica de las «velocidades radiales». Se trataba de un planeta tipo Júpiter pero muy cercano a su estrella (51 Pegasi). Este primer planeta, por cuyo descubrimiento ambos astrónomos recibieron el premio Nobel de Física en 2019, fue solo el primero en la detección de muchos planetas alrededor de otras estrellas en la «vecindad» galáctica de nuestro Sol.

Representación artística de 51 Pegasi. Crédito Debivort, Wiki Creative Commons

Curiosamente encontrábamos planetas de tipo «Júpiteres calientes» en las cercanías de sus estrellas, a diferencia de la actual disposición de nuestros gigantes gaseosos en nuestro sistema solar. Planetas masivos gaseosos que orbitaban sus estrellas de forma muy cercana (con superficies calculadas de más de 1000 ºC) y que eran capaces de provocar ese «cabeceo» gravitatorio periódico en sus estrellas, que era recogido mediante técnicas de estudio Doppler con espectrógrafos en la Tierra suficientemente sensibles.

Además, seamos consciente del sesgo observacional que supone este hecho; los planetas gigantes y masivos -y más si se encuentran cerca de sus estrellas- son capaces de provocar ese cabeceo gravitatorio que planetas de tipo terrestres -mucho más pequeños y menos masivos- no son capaces de producir, o al menos, no en una cantidad detectable desde nuestro planeta.

En todo caso 51 Pegasi b, en nomenclatura habitual en el nombramiento de exoplanetas, o Dimidio como posteriormente se le denominó, con una masa de la mitad de masa de Júpiter y con una órbita alrededor de su estrella de solo 4 días, abrió una nueva era en la caza de exoplanetas.

Los primeros años posteriores al descubrimiento de este primer exoplaneta fue un goteo, pero otro punto de inflexión lo marcó nuestra capacidad de detectar aquellos exoplanetas que tenían sus órbitas alrededor de sus estrellas orientadas en la visual de la Tierra provocando tránsitos sobre las mismas, que provocaban pequeñísimas variaciones de brillo, Así HD209458b fue el primer exoplaneta que, tras ser descubierto mediante velocidad radial, fue confirmado mediante el «método del tránsito». Teníamos la tecnología suficiente para detectar bajadas ínfimas de brillo.

Exoplanetas en la bóveda celeste. La zona violeta es la cubierta por el telescopio espacial «cazaplanetas» Kepler (NASA) donde se acumulan un gran número de descubrimientos

Los lanzamientos de los telescopios espaciales de COROT (2006, ESA) pero sobre todo de KEPLER (2009, NASA) nos devolvieron descubrimientos y candidatos (sospechosos a falta de confirmación) por cientos, abriendo toda una fauna de diferentes tipos de exoplanetas en diferentes tipos de escenarios estelares.

Los descubrimiento de planetas de tipo terrestre, de sistemas planetarios incluso con varios planetas de este tipo, las primeras detecciones de atmósferas planetarias, los mundos exóticos con dos soles o más soles, las consideraciones de las zonas de habitabilidad de sistemas solares y la existencia de planetas (y lunas) en las mismas, están provocando una época floreciente en una disciplina de la investigación astrofísica impensable hace muy pocas décadas y que hacen confluir ciencias con una gran transversalidad; formación planetaria, geología, biología, estadística,…

Nuevos instrumentos, a punto de entrar a funcionar con una potencia hasta ahora nunca vista (en nuestra cabeza todos tenemos el James Webb Space Telescope), nos hacen soñar, como Bruno o como el Dr. Drake, pero bajo un paraguas muy importante, dejamos las especulaciones para poner sobre la mesa evidencias científicas. Nuestra destreza es solo nuestro limite, el cielo es el límite.

Recientes exoplanetas de tipo terrestre especialmente interesantes desde el punto de vista de la habitabilidad. Crédito: Universidad de Puerto Rico UPR

Para saber mucho más, y estar al día de descubrimientos prácticamente todas las semanas, os recomiendo especialmente:

NASA: https://exoplanets.nasa.gov/

Observatorio Virtual (IVOA)- Observatorio de Paris : http://exoplanet.eu/

Universidad de Puerto Rico, Arecibo: https://phl.upr.edu/projects/habitable-exoplanets-catalog

Espero que disfrutéis de estos momentos tan históricos de la ciencia. Muchas gracias por leerme y no olvides dejar cualquier opinión o aporte al respecto.