Marte: Perseverance, Ingenuity y el principio de una gran amistad

Marte: Perseverance, Ingenuity y el principio de una gran amistad

Después de 5 entradas consecutivas sobre Marte en este blog («Marzo marciano»), con la suficiente información interesante del planeta rojo,  para aquellos que desconocierais conceptos básicos sobre el planeta y en qué momento de la exploración marciana nos encontramos, os dejo aquí en primer lugar un índice sobre las preguntas básicas contestadas:

¿Por qué tanto interés en Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/13/marzo-marciano-i-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Cuál ha sido la exploración de Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/20/marzo-marciano-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte-ii/

¿Por qué es tan difícil aterrizar en Marte? ¿Cómo es el planeta Marte y qué zonas son las más interesantes para explorar? y ¿Por qué evolucionó de forma tan diferente la Tierra y Marte? https://cielosestrellados.net/2021/03/24/marte-marciano-iii-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Todavía hay agua en Marte? ¿Es posible encontrar vida en Marte?: https://cielosestrellados.net/2021/03/27/marzo-marciano-iv-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

¿Es posible para los humanos vivir en Marte?,¿Elon Musk será el primero en llegar a Marte?¿Qué recursos nos deparará la exploración de Marte?: https://cielosestrellados.net/2021/03/31/marzo-marciano-y-v-las-10-cosas-imprescindibles-que-debes-saber-sobre-marte/

En segundo lugar, el rover Perseverance ha empezado a moverse sobre el lugar del aterrizaje de Marte, y una de las primeras operaciones ha sido desplegar de su parte inferior el pequeño helicóptero «Ingenuity» (Ingenio), que durante la segunda semana de abril -con toda probabilidad- será la primera nave en volar en otro mundo. Como ya sabéis, el Mars Helicopter tiene la finalidad de probar la tecnología (volar en Marte debido a la débil atmósfera no es nada fácil) y en segundo lugar tomar imágenes de entre 5 y 15 metros de altura en vuelos de hasta unos 90 segundos de duración.

Perseverance alejándose de Ingenuity tras su despliegue en la superficie de Marte. Crédito: NASA

Vamos a tener muchas noticias sobre Marte, imágenes y videos, quizás  como nunca antes, y esperemos descubrimientos sorprendes, para ello, espero poder contároslas: tanto en directo a través de la emisora de radio Radio Castellón Cadena SER en el programa de los jueves « Cruzamos el Universo » (ver sección en este blog), como a través de este modesto blog, como a través del canal que Borja Tosar y un servidor que hemos lanzado a andar en Youtube «Astrotastornados», donde además esperamos a especialistas de las misiones marcianas para que nos lo cuenten mucho mejor que nosotros.

Naturalmente, recomendaros  las páginas web de NASA dedicadas a esta misión, que siempre será el primer lugar donde tendréis las imágenes y los datos recién llegados desde la superficie (y el cielo) del planeta Rojo.

Enlace de la misión Perseverance en Marte:

https://mars.nasa.gov/mars2020/

Enlace de la Ingenuity:

https://mars.nasa.gov/technology/helicopter/#

Webinars y retransmisiones por Youtube  en directo sobre el vuelo del Ingenuity. Con posibilidad de preguntar sobre aspectos de la misión:

https://mars.nasa.gov/technology/helicopter/#Watch-Online

Los héroes detrás de las primeras proezas en Marte. El equipo del Ingenuity. Crédito: NASA

Estoy seguro que hablaremos y mucho de esta misión.

¡Cuidaros mucho mientras tanto!… y gracias por leerme

Marzo marciano ( y V): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano ( y IV): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En esta  última entrega  del marzo marciano intentamos contestar si es posible para los humanos vivir en Marte, quiénes creemos que serán los primeros en llegar desde la perspectiva  actual de marzo de 2021, y qué recursos nos puede deparar el planeta, además de un lugar necesario para continuar la expansión de la especie humana.

¡Vamos allá…!

8) ¿Es posible para los humanos vivir en Marte?

Atmósfera de CO2, alta radicación de UV y radiación ionizante (rayos gamma, rayos X, rayos cósmicos), muy escasa presión atmosférica, fríos extremos incluso en verano, suelo altamente oxidado y con abundancia de percloratos tóxicos (un oxidante de gran potencia que elimina gran parte de la actividad biológica en superficie), grandes tormentas estacionales de polvo que pueden durar semanas o incluso meses, escasa insolación solar.… no, no parece un sitio agradable para una segunda residencia actualmente.

Por el contrario la gravedad de casi una tercera parte de la terrestre debida a la menor masa del planeta rojo es más cómoda que la escasa gravedad lunar, y nos permitiría unos movimientos más similares a los que hacemos en la Tierra y a la vez seriamos capaces de soportar mejor estructuras pesadas.

Por tanto las primeras tripulaciones enviadas a Marte deben de contar con importante soporte vital y habitáculos en los que poder descansar y realizar las tareas básicas de supervivencia, además de las encomendadas para ciencia y exploración. Sabiendo que el viaje implica una media mínima de 6 meses de duración con la tecnología actual, sin duda será preciso enviar primero naves de carga con provisiones y elementos de infraestructura adecuada para empezar a realizar una mini-base con vistas a permanecías algo más prolongadas. Y aunque he vencido bastante i tentación de mencionar películas de cine (solo he nombrado una o dos hasta ahora), efectivamente, The Martian (Ridley Scott, 2015) es un film muy recomendable para ver en este momento. También lo es, si eres una persona muy apasionada de esta temala serie de televisión Marte (National Geographic, 2016), de la cual sólo te recomendaré la primera temporada de 6 capítulos. Por cierto, como regalo sobre la película, échale un vistazo a este enlace si no lo conoces: https://www.youtube.com/watch?v=aAAA0Fx0Kew&t=100s&ab_channel=20thCenturyStudiosEspa%C3%B1a

Ya existen en diseño proyectos sobre diferentes tipos cubículos modulares y debates de dónde deberían ubicarse para evitar el exceso de radiación que golpea la superficie del planeta. Las primeras misiones humanas serán altamente arriesgadas y requerirán de un esfuerzo tecnológico y económico sin precedentes.  Aterrizar en Marte no es fácil, el viaje será largo y requerirá de un adiestramiento especialmente psicológico como no hemos visto en ningún programa espacial excepto en las largas estancias en la ISS en órbita terrestre, donde imprevistos pueden ser solucionados con rapidez y provisiones pueden ser entregadas en muy pocos días.  En Marte se está solo, muy solo, y lejos, muy lejos de ayuda desde nuestro planeta. Ya existen en marcha simulaciones de largas permanencias confinadas, que no han estado exentas de problemas interpersonales y además en el viaje real estarán los problemas físicos imprevistos.

No existen los viajes de solo ida, eso fue una patraña inventada por una empresa privada que nada tiene que ver con la exploración espacial y de infausto nombre. Por lo que luego de llegar a Marte,  hay que volver a la Tierra una vez acabado el trabajo. Hablamos pues de misiones de más de un año de duración.

Pero aunque nos parezca actualmente casi ciencia ficción superar estos obstáculos, cuando aún no hemos vuelto a la Luna después del programa  Apollo (pero estamos en ello con Artemisa), Marte es el siguiente paso absolutamente necesario de la especie humana. El futuro pasa por ser una especie multiplanetaria, nuestras posibilidades de supervivencia ante eventos ligados a la extinción se duplican y además la inversión en nuevas tecnologías es un retorno asegurado a la sociedad como hemos podido comprobar en estos últimos 60 o 70 años. Menos romántico es el tema de la superpoblación de la Tierra y la finitud de los recursos naturales -que aún tan alegremente consumimos- y que debemos superar.

Después de los primeros viajes tripulados, quizás el primero en la década de los años 30 del siglo XXI, el éxito de los mismos marcará el establecimiento de una base semi-permanente en Marte, y se abordarán los proyectos de crear los primeros asentamientos, pequeñas poblaciones funcionales de uso científico inicialmente, quizás en el interior de Valle Marineris o en el interior de Hellas Planitia, y en un plazo no inferior a uno o dos centenares de años, abordaremos la posibilidad de empezar a terraformar Marte.

Iniciar la terraformación de un planeta como Marte será la mayor empresa abordada por la humanidad, y pasará por estudiar como devolver al planeta una atmósfera importante que permita de nuevo el agua líquida en zonas del planeta, y naturalmente proteger esa atmósfera de su pérdida paulatina debida a la interacción  con el viento solar. Posteriormente volverla respirable, aunque eso no parece que sea prioritario.

Los primeros humanos vivirán en Marte y sufrirán en Marte. Sus cuerpos se tendrán que habituar a la baja gravedad, desconozco si eso es posible en una generación o en 100 generaciones, pero estoy seguro que en estos momentos hay profesionales trabajando en ello, y eso  me resulta apasionante.

 Algún día muy lejano,  toda una generación de nuevos colonos, vivirá y morirá en Marte, quién sabe si sus puestas de Sol serán rojas, en vez de azules como las actuales.

9) ¿Elon Musk será el primero en llegar a Marte?

Elon Musk, propietario de Tesla y de la empresa aeronáutica Space X es el hombre más rico del mundo en los momentos de escribir estas líneas.

Space X es una empresa joven fundada en 2002, de poca trayectoria temporal en el sector aeroespacial, pero que en muy poco tiempo se ha convertido en la empresa estadounidense del sector más competitiva tanto en lanzamiento de cargas orbitales (satélites y aprovisionamiento de la ISS) como de transporte espacial.

Su cohete estrella es el cohete re-utilizable Falcon 9, debido al número de sus motores Merlin dispuestos en el mismo. Su primer lanzamiento orbital fue en 2015 y su primera recuperación en 2017. Actualmente ha realizado 108 lanzamientos, con 64 aterrizajes y 51 re-utilizaciones [26].

 Por otra parte este cohete de dos fases ha lanzado su cápsula Dragon con 25 lanzamientos de los cuales, en 23 ha atracado a la ISS, y ha sido re-utilizada en 9 ocasiones. 2 de  los viajes han sido con tripulación (Crew Dragon) dentro de la subcontrata milmillonaria de NASA para volver a tener capacidad para retomar la posibilidad de poner astronautas en órbita desde suelo estadounidense tras la cancelación del programa STS en 2011.

Space X se ha puesto por delante de empresas todopoderosas como Boing, con una larga trayectoria aeronáutica y por supuesto por delante de todopoderosas agencias espaciales estatales de los principales países en el espacio. Su competidor más directo solo parece ser… ¡la Agencia Espacial China!.

Su cohete Falcon 9 heavy,  es un vehículo de lanzamiento superpesado que incorpora al Falcon 9 dos aceleradores laterales de igual potencia. Se trata actualmente del cohete de mayor potencia disponible en la Tierra. Su  primer vuelo fue realizado en febrero de 2018, con una carga útil para poner en órbita heliocéntrica, que estaba constituida por un Tesla descapotable con un maniquí enfundado en el traje espacial que ha desarrollado la propia empresa y que se recibió el nombre de «starman». Merece la mucho la pena ver el vídeo del lanzamiento y de la recuperación de los aceleradores laterales (el cohete central falló en el aterrizaje). [27]

Su segundo lanzamiento, en abril de 2019,  ya exclusivamente comercial con el satélite Arabsat-6A para poner en órbita a una altura de 3.200 kilómetros, fue un éxito completo.

Hasta aquí, todo más o menos normal de lo esperable de una empresa dedicada al sector espacial que promete ser un sector boyante en los próximos años- cuanto menos-. Pero Musk va más allá y en 2016 se presentó el sistema de transporte interplanetario, inicialmente BFR (Big Falcon Rocket) y actualmente Starship, con unos 50 metros de altura.

La fase principal del cohete ha empezado a probarse hace apenas un año desde su centro, cada vez más grande, de Boca Chica (Tejas), primero en un simple descampado a la vista de todo el mundo, y poco a poco construyendo una infraestructura alrededor de las necesidades de ensamblaje de la nave. Actualmente el último prototipo probado es el SN10, que ha volado con 3 motores Raptor de metano y oxígeno (desarrollados también enteramente por la empresa) hasta unos 10 kilómetros de altura y aterrizado de forma casi satisfactoria en el mismo lugar de lanzamiento.

Esta nave, con su parte inferior «heavy» (que se espera sea probada este mismo año) está destinada, siempre según Musk, a viajar a la Luna y más allá, a Marte, y asegura que invertirá toda su fortuna personal para conseguirlo. Lo cierto es que, a una velocidad de vértigo probando sus Starship, es difícil pensar que no va a superar los retos tecnológicos y económicos (quizás con alianzas ) que implica sacar una nave de este tamaño de órbita terrestre.

Y todo esto cuando la NASA aún anda a vueltas con su costosísimo (y no reutilizable) cohete  SLS  y su cápsula Orión, con la que intentará volver a la Luna en el anunciado 2024 (programa Artemisa), muy posiblemente con la ayuda de Space X y la Agencia Espacial Europea.

Marte ¿solo o con leche?

Marte está a cientos de millones de kilómetros de viaje que implica meses de duración, y se precisarán envíos previos, como cuando se intente crear una base en la Luna.

El coste económico de esta aventura necesaria es descomunal y posiblemente también pase por un coste en vidas. El beneficio a medio y largo plazo está asegurado, pero ¿puede una empresa privada (aún siendo la del hombre más rico del mundo) abarcar un proyecto semejante en solitario?  Yo creo que no, pero posiblemente sus éxitos fomenten alianzas que a día de hoy son poco imaginables y que me parece un tema apasionante.

No sé si la empresa del Sr. Musk será la primera organización en llegar a Marte (con o sin socios tecnológicos), pero sí  creo que es altamente probable  que será la primera en intentarlo, quizás  no en los plazos que anuncia actualmente Musk, pero si en algo más de una década.

El futuro espacial es apasionante, no te bajes del planeta.

10) ¿Qué recursos nos deparará la exploración de Marte?

En primer lugar nos aportará conocimiento. Parece una tontería o una frase bonita, pero no lo és en absoluto. Conocimiento en tantos campos de la ciencia que no me atrevo a enumerarlos, pero que pasan por la biología y geología hasta la más moderna ingeniería.

Ir a Marte, quedarse en Marte, habitar Marte, implica el desarrollo de muchas tecnologías, de muchas personas implicadas y de mucha investigación.

No, viajar al espacio no es un gasto absurdo, nunca lo será, y si estás leyendo estas líneas es porque crees en ello, si no es así, quizás te aportará un poco de luz la carta que redactó Ernst Stuhlinger (Centro Espacial Marshall, NASA) en los años 70 en respuesta a la pregunta de por qué explorar el espacio. Haz una pausa si no la conoces y búscala.

Marte, al igual que la Tierra, creemos que tiene una composición similar por debajo de su superficie. Su menor gravedad puede hacer que sea más fácil la extracción de recursos del subsuelo (incluida el agua helada), pero quizás lo especialmente interesante sea aquellos recursos que se consideren «preciados», como ciertos metales, que no habrían sufrido un proceso de diferenciación tan grande como en la Tierra. Es decir, es posible que encontremos minas de minerales a algo menos de profundidad que las terrestres y que además sea más fácil de extraer, lógicamente siempre mediante maquinaria adecuada que se tendrá que fabricar en el planeta. Las prospecciones mineras no serán el primer beneficio obtenido en el viaje al planeta, desde luego, pero seguro que hay equipos que andan pensando en estas posibilidades.

El dióxido de de carbono de la atmósfera, también podrá ser convertido en oxígeno (de hecho el rover Perseverance lleva un experimento para comprobar a pequeña escala esa viabilidad), no solo para el soporte vital de los astronautas, si no como combustible para las naves.

Pero el principal recurso que nos otorgará Marte ya lo he descrito anteriormente, nos otorgará «un lugar» y  la capacidad de ser una especie multi-planetaria, el primer paso hacia las estrellas, si somos capaces de sobrevivir a nosotros mismos.

Espero que hayas encontrado de interés esta última entrada de marzo-marciano. He intentado que esté lo más actualizada posible y que té de una idea de algunas de las cuestiones más importantes del planeta Marte, del cual sin duda se va a hablar y mucho durante los próximos meses y años.

Si deseas hacer cualquier corrección al texto, cualquier sugerencia, cualquier pregunta sobre la bibliografía empleada…cualquier comentario es siempre bien recibido.

Y recuerda, si te gusta el este blog, no olvides suscribirte o esas cosas.

¡Ah! Y en abril, ¡desplegamos Ingenuity y volamos por primera vez en Marte!

Un saludo, gracias por leerme y a cuidarse mucho

Referencias del texto:

[26] https://www.spacex.com/vehicles/falcon-9/

[27] https://www.youtube.com/watch?v=A0FZIwabctw&ab_channel=SpaceX

Marzo marciano (IV): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano (IV): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En esta entrega vamos a ver si hay agua en Marte actualmente, su búsqueda y lo que hemos encontrado hasta el momento, además hablaremos de la posible vida Marciana, motivo de las misiones en curso sobre el planeta Marte

¡Vamos allá…!

6) Pero… ¿todavía hay agua en Marte?

«Seguir el agua»,… es decir; buscarla como un preciado tesoro posiblemente escondido. Fue uno de los lemas de NASA en las primeros orbitadores y aterrizadores  de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Con estas naves  algunas cosas han ido quedando claras. Agua líquida NO hay en la superficie de Marte por más que la busquemos; la presión atmosférica (recordemos: un 1% de la terrestre) impediría que estuviera en este estado y se evaporaría directamente si la depositáramos sobre el planeta. Nos olvidamos por tanto de eso de darnos un chapuzón en una piscina descubierta, de momento.

El agua juega un papel fundamental en la comprensión del planeta Marte, pues sabemos que la hubo en el pasado, y  además bastante abundante y en estado líquido fluyendo por su superficie, lo  que quizás permitió la vida primitiva (o no). Completar ese puzle es importante por motivos científicos, pero por motivos tecnológicos es aún más interesante, porque de quedar reservas de agua (en estado sólido o incluso líquido en el subsuelo marciano) pueden ser extraídas para utilizar por las misiones tripuladas al planeta rojo, tanto para el abastecimiento para consumo, como para la extracción del oxígeno  para soporte vital y futuras bases, además de comburente para los motores de las naves. Imaginemos la cantidad de misiones y de inversión que nos ahorraríamos en no tener que llevarlo allí desde la Tierra, además de otras finalidades más exóticas (pero que algún día muy lejano habrá que abordar) como la muy futura terraformación del planeta.

El agua solo es visible en estado sólido en los casquetes polares, en el fondo de algunos cráteres y ocasionalmente se le atribuye su acción, mezclada con sales (salmueras), en posibles afluencias semi-líquidas superficiales en las llamadas líneas recurrentes de pendiente, en algunas zonas meridionales de algunos cráteres y de forma estacional y de poca magnitud. Este último dato aún dista de ser confirmado y las evidencias existentes no podemos decir que sean completamente sólidas, en todo caso, si eso ocurriera, poco después se sublimaría y pasaría a la atmósfera.

La atmósfera apenas tiene un 0,01% de vapor de agua, sin embargo el subsuelo, tanto a escasa profundidad (permafrost) como a mayores profundidades, puede presentar depósitos importantes helados de la misma, e incluso líquida. Así, el primer anuncio importante sobre la detección de agua fue gracias al orbitador de NASA MO2001 (2002), que detectó una abundancia de hidrógeno en latitudes altas o bajas extremas (cerca de las zonas polares) que podían implicar una importante capa de permafrost (a escasa profundidad del subsuelo), pues la capacidad de la MO2001 no podía rastrear a más de 1 metros de profundidad.

En marzo de 2004 en una rueda de prensa de NASA se comunicó que las evidencias analizadas en el lugar de aterrizaje del  rover Opportunity demostraban que habría sufrido cambios geológicos debido a la acción del agua durante periodos de tiempo considerables, y que estas evidencias eran casi irrefutables. La detección de Jarosita en la zona así como hematita  –óxido de hierro hidratado- evidencias la permanencia de agua durante largos períodos en el pasado. Aunque esto no era una evidencia directa de agua actual, si no de la abundancia de un pasado que ya intuíamos por las huellas geológicas globales.

Ese mismo año fue la ESA quien anunció la detección de sublimación de agua en el polo sur, gracias a la misión Mars Express (ESA). Al año siguiente la misma nave encontró un cráter con el interior parcialmente cubierto de hielo a 70º de latitud norte, al cual se le atribuye una naturaleza principalmente formada por agua, según ESA [15] y también de evidencias de un lago subterráneo helado en las cercanías del ecuador marciano posteriormente. [16]

En 2007, el rover Spirit descubrió por casualidad bajo una de sus ruedas atascada, una zona rica en sílice, que podría estar vinculado a una pasada actividad geotermal. Posteriormente también encontró rocas ricas en carbonatos, así como minerales vinculados a la presencia de agua, como goethita o hematita. En esa zona también estuvo presente el agua y vinculada a procesos geotermales, probablemente  lugares interesantes para la vida.

En julio de 2008 una nueva rueda de prensa de NASA, anunció que su aterrizador Phoenix Mars Lander (2008) [17]había detectado de forma directa a partir de una muestra de superficie, agua helada. Incluso fue muy mediática la secuencia de fotos (animación) de cómo se sublimaban pequeños tozos de hielo que habían aflorado en una de las zanjas excavadas por el brazo robótico para la toma de muestras tras solo 15 días después del aterrizaje.

Este es posiblemente uno de los hallazgos directos más interesantes respecto al agua, porque constituyo la primera evidencia directa de agua sobre una muestra. Hablamos también de la importancia de este hallazgo en la entrada dedicada a la exploración de Marte.

Posteriormente y con los datos de los orbitadores de Mars Express (ESA) y de la MRO (NASA), se realizó un completo cartografiado de minerales hidratados presentes en la superficie marciana, es decir, aquellos minerales (más de diez detectados) en los que había intervenido el agua durante su formación. De todas las zonas, la mitad aproximadamente estaban asociados a zonas de impacto que los había dejado al descubierto en sus paredes, pero también había lugares muy interesantes como antiguos deltas de ríos, y todos ellos en zonas antiguas del planeta: quizás el agua le dio una oportunidad a la vida de surgir en el planeta rojo (o no).

En agosto de 2011 la NASA anunció que con diferentes observaciones realizadas por su orbitador MRO, la presencia de las llamadas RLS (líneas recurrentes de pendiente) era compatible con posibles  afloramientos en paredes verticales de cráteres con carácter esporádico y estacional de agua líquida mezcladas con sales y barros. Aunque en 2015 fue confirmado nuevamente en una conferencia de prensa bastante mediática (y a la que Google le dedicó el Doodle del día de su buscador), sin embargo el tema aún sigue siendo controvertido respecto al motivo que lo origina.

En abril de 2015 también se obtuvieron evidencias por parte del rover Curiosity (2012) que las estratificaciones encontradas en el cráter Gale eran indicador de la presencia de agua, y que en la actualidad los resultados obtenidos sobre las salmueras superficiales, podrían indicar un mini-ciclo de absorción de escaso vapor de agua atmosférico durante la noche en el subsuelo para evaporarse durante el día. [18]

En octubre de ese mismo año (2015) la NASA confirma que el cráter Gale constituyó un antiguo lago durante periodos prolongados, aproximadamente entre hace 3800 a 3300 mil millones de años. [19]

En noviembre de 2016 y gracias a más de 600 órbitas de la MRO, la NASA anunció la detección por parte del radar de la sonda (SHARAD)  de una gran cantidad de hielo de agua subterráneo en Utopia Planitia, de un tamaño parecido al de Nuevo México y a una profundidad de unos 80 metros [20]. Según los investigadores de la Universidad de Texas, ese enorme depósito se formó cuando la nieve se acumuló en una capa de hielo y polvo durante un periodo de la historia de Marte en la que el eje de rotación del planeta estaba más inclinado. Y es que Marte también ha sufrido glaciaciones debido a la orientación de su eje orbital, como la Tierra, y  que ahora es tema de debate y estudio [21]

Para finalizar sobre las noticias vinculadas al agua en Marte, decir que ESA publicaba entre julio y  agosto de 2018 a través del  el equipo científico del radar (MARSIS) del orbitador Mars Express que había llegado a la conclusión del hallazgo de una masa de agua líquida de 20 kilómetros de extensión a 1.500 metros de profundidad bajo el hielo de las cercanías del polo sur marciano, en concreto de Planun Australe en base a 30 observaciones entre 2012 y 2015. [22]

Ubicación de la detección de depósitos de agua líquida subterránea por la Mars Express. Crédito: ESA

Ante cierta controversia respecto al estado de estas reservas de agua, los anuncios de ESA en esta dirección se re-afirmaron con uno en febrero de 2019 sobre la posible interconexión entre lagos subterráneos aún existentes [23] y la confirmación ahora con más datos de la existencia del depósito –con altas concentraciones de sales probablemente-  anunciado en 2018. [24]

Esto es lo que se ha anunciado sobre el agua en Marte hasta la fecha…hubo agua, bastante agua, tenemos agua, pero no sabemos con certeza la cantidad; no estamos seguros cuanta se escapó al espacio por la pérdida de la atmósfera primitiva de Marte, ni sabemos cuanta pudo quedar atrapada en el subsuelo marciano, aunque empezamos a sospechar que las reservas son más que suficientes para su futura extracción y utilización.

7) ¿Es posible encontrar vida en Marte?

Depende en el momento que se formule la pregunta. En el siglo XIX hubiera contestado que si, y que además esa vida era inteligente y capaz de construir obras de ingeniería. Aunque no era la corriente científica dominante la que defendía esta postura, era la que más cautivaba al público.

Los “canales marcianos” según Lowell. Crédito: CC

Con la mejora de los telescopios y las primeras naves, a partir de mediados del siglo XX, la respuesta hubiera sido que no, en absoluto, Marte mostraba un aspecto como la Luna y ya sabíamos de la existencia de su atmosfera delgada de CO2 y sus temperaturas extremas de la superficie del planeta.

La Mariner 9 (1971-72) nos descubrió un Marte diferente, de grandes accidentes, y muchos posiblemente vinculados a la presencia de agua en el pasado. Tras diferentes fracasos especialmente de la antigua URSS, la NASA apostó fuerte por dos orbitadores capaces de analizar muestras superficiales. En 1976 dos orbitadores y dos aterrizadores llegaron a Marte, los Viking. Los resultados respecto a la búsqueda de algún tipo de actividad metabólica de posibles microbios marciano, aunque aceptamos que los dos landers fueron negativos, existe una cierta ambigüedad sobre un posible falso positivo que se dio en ambas naves.

Con la llegada del Siglo XXI se iba a iniciar una exhaustiva exploración del planeta, en búsqueda del agua, que incluiría misiones móviles sobre el planeta (rovers) capaces de hacer análisis cada vez más exhaustivos técnicamente, geológicamente y biológicamente.

Mientras tanto hay que recordar que la NASA anunció los posibles restos fósiles de unas primitivas bacterias en un meteorito procedente de Marte (1996)  recogido en la Antártida (ALH84001) y que habría impactado con nuestro planeta  hace 12.000 años,  sin embargo actualmente existen respuestas alternativas al origen biológico de las formaciones.

La detección, no ya de evidencias de agua pasada, si no de depósitos  agua helada, abre nuevas expectativas respecto a que la vida se pudiera originar en los periodos en que el agua fluyó por el planeta y migrar progresivamente a entornos menos hostiles de la superficie. Además el rover Curiosity detectó trazas de metano en la atmósfera marciana, que parecen responder a un tosco ciclo estacional. El metano está vinculado a desechos de la vida (si, también de la microscópica),  aunque no de forma univoca, existen procesos geológicos que podrían explicar su presencia. Es más, la liberación en determinadas zonas del planeta podría responder a liberaciones de pequeñas  bolsas de metano congelado, lo que complica aún más determinar su origen. Para liar un poco más el tema del metano marciano, el orbitador de ESA,  Exomars 2016 (TGO,2016)  uno de cuyos objetivos es determinar la existencia y variación de gases traza en la atmósfera, no ha sido capaz de identificar metano. Un misterio que de momento sigue sin resolver.

Posible ciclo del metano marciano detectado por el rover Curiosity en 2018. Crédito: NASA

Con la más que probable existencia de agua líquida en algunos depósitos subterráneos (ESA, Mars Express 2018, 2020), es posible conjeturar ya no solo si la vida fue posible en el pasado, si no si es posible actualmente.

Para avanzar en el tema también se estudian los llamados «análogos marcianos» en la Tierra, como Rio Tinto (Huelva), Timanfaya (Canarias), determinadas zonas subglaciares, valles secos de la Antártida (McMurdo), desiertos de alta altitud en Australia o América del Sur. Intentamos conocer si en zonas muy hostiles para la vida, encontramos formas de vida primitiva.

 Y lo curioso es que en estas últimas décadas hemos descubierto que encontramos vida primitiva en zonas de alta acidez, condiciones térmicas adversas, alta radioactividad y por supuesto escasa agua y otras condiciones que tradicionalmente hemos considerados incompatibles con la vida. Por ejemplo, los extremófilos (entre ellos los famosos «ositos de agua» o tardígrados) son precisamente formas de vida simple que podemos encontrar en los lugares más insospechados.

Además experimentamos tanto en cámaras planetarias como en ensayos de entornos extremo, por ejemplo los en experimentos de globos estratosféricos (MARSBOx) con alta incidencia de rayos ultravioletas, radiaciones ionizantes, desecación, hipoxia y temperatura y presiones muy bajas, han mostrado que algunas bacterias u hongos son capaces de sobrevivir, y parece ser que algunos de forma suficiente (Aspergillus Niger), al menos durante periodos no muy prolongados. [25]

Estas implicaciones, creo que abren un abanico de posibilidades extrañas, en lo que atañe a la búsqueda de vida actual  en Marte y sobre todo los mecanismos de la adecuada protección planetaria – en ambos sentidos-.

¿Podemos contaminar Marte con nuestras naves? En caso de existir vida autóctona actual en el planeta, ¿puede contaminarse la Tierra con las primeras misiones de retorno de muestras o futuras tripulaciones? Y en ese caso ¿sería peligroso para nuestro planeta la contaminación de una forma de vida marciana?… sin duda son preguntas que parecen sacadas de libros de ciencia ficción barata, y de las que nos creíamos bastante seguros de poder refutar o incluso ridiculizar hasta  hace poco tiempo (me vienen a la cabeza como dos pelis de las que reírse, una de humor y otra de ciencia ficción «sería»), pero ahora, al menos, creo que se plantean dudas razonables que debemos estudiar antes de descartar alegremente.

Esperamos que el rover Perseverance (sin olvidarnos de Curiosity) empiece a arrojarnos las primeras luces en esta dirección. En todo caso, solo el hecho de asistir a esta exploración de un territorio inexplorado, vuelve a colocarnos en las fronteras que la humanidad –como especie- siempre ha deseado superar.

Espero que te haya gustado, la próxima finaliza el Marzo-Marciano.

Gracias por leerme y por suscribirte a este blog.y si no corre a hacerlo 😉

¡A cuidarse!

Referencias:

15]http://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Mars_Express/Water_ice_in_crater_at_Martian_north_pole

[16] https://www.nature.com/articles/nature03379

[17] http://phoenix.lpl.arizona.edu/

[18] https://www.nature.com/articles/ngeo2412

[19] https://www.jpl.nasa.gov/news/nasas-curiosity-rover-team-confirms-ancient-lakes-on-mars

[20] https://www.jpl.nasa.gov/news/mars-ice-deposit-holds-as-much-water-as-lake-superior

[21]https://www.colgate.edu/news/stories/colgate-planetary-geologist-publishes-groundbreaking-analysis-mysterious-martian

[22]https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Huellas_de_radar_sobre_el_lago_subterraneo_de_Marte

[23]https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Mars_Express/First_evidence_of_planet-wide_groundwater_system_on_Mars

[24] https://www.nature.com/articles/s41550-020-1200-6

[25] https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmicb.2021.601713/full

Marzo Marciano (III): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano (III): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En la anterior (segunda y extensa entrada)  tratamos de ¿Cuál ha sido la exploración de Marte?, en esta tercera entrada del blog dedicada  al «Marzo- Marciano» vamos a ver por qué es tan difícil aterrizar en Marte, cómo es el planeta,  cuáles son las zonas más interesantes para explorar y por qué evolucionó de forma tan diferente a la Tierra.

Contestamos por tanto en esta entrada a varias de las preguntas básicas sobre Marte, ¡Vamos allá…!

3)  ¿Por qué es tan difícil aterrizar en Marte?

La pregunta no es tan fácil de responder como en algunos medios puedes encontrar. Vamos por partes, para intentar ofrecerte una explicación lo más sencilla posible, aunque algo ya hablamos en la extensa entrada anterior de una completa visión sobre las naves que hemos enviado al planeta rojo.

 Unas 40 veces hemos intentado llegar a la Luna –a unos 400.000 Km de distancia-  y solo aproximadamente la mitad han tenido éxito. Los mayores fracasos vinieron por parte de la antigua Unión Soviética (URSS), y en parte es debido  a que, a pesar de su cercanía, los aterrizadores (landers) deben de llevar unos sensores de posición y velocidad, tienen que trabajar en modo automático durante los momentos del posicionamiento y aterrizaje. Los sensores reciben esa información que es procesada a bordo  y transmitida a los cohetes de posición y frenado para respuesta inmediata. Aunque la información llega a la Tierra en apenas algo más 1 segundo, una orden desde la Tierra en los últimos metros o instantes antes de un encendido crucial puede llegar demasiado tarde a la nave.  A este tiempo que tarda una señal en llegarnos debido a la distancia que tiene que cubrir, le llamamos latencia de señal. Los éxitos de las misiones Apolo (exceptuando Apolo XIII) se debieron a que las decisiones en los últimos metros eran tomadas por personas «in situ», es decir, en el propio aterrizador (módulo lunar).

También es cierto que gran parte de los fracasos ocurrieron mayormente en épocas tempranas de la exploración espacial y sin la tecnología que disponemos ahora. Si, lo sé, unos pocos han ocurrido recientemente, pero también hemos asistido a proezas de la Agencia Espacial China como es llegar a las cercanías del polo sur de la Luna, posteriormente a su cara oculta (con rover y enlace de comunicaciones en órbita lunar para que nos llegara la señal) y más recientemente la toma de muestras y retorno a la Tierra. Todo en modo autónomo en cuanto a operaciones esenciales.

Y es que aterrizar en cualquier astro fuera de la Tierra no es nada fácil, es más, salir de la Tierra ya requiere un gran esfuerzo en empuje para vencer o igualar casi (en realidad queremos no queremos escapar de la órbita de la Tierra, si no llegar a la Luna con una de las órbitas terrestres) la velocidad de escape debido a la masa de nuestro planeta y en cuanto a  una correcta orientación del vector de despegue, porque la Luna se va moviendo también en el espacio.

La duración del vuelo a un cuerpo celeste es variable en función del combustible que queramos gastar, en el caso del los vuelos tripulados Apolo a la Luna, se llegaba en tres días puesto que el soporte vital para la tripulación tiene unos límites impuestos por el propio combustible  disponible inicial, pero podemos enviar  misiones automáticas sin tripulación que tarden casi un mes en llegar, con un gasto menor en combustible aprovechando órbitas terrestres previas, que pueden utilizarse de aceleraciones previas al viaje encendiendo adecuadamente los motores de posición en determinados momentos de la órbita.

Para llegar a la Luna debemos realizar un vuelo directo despegando desde la superficie de la Tierra, o bien un vuelo con órbita terrestre previa  u órbita de estacionamiento. El vuelo directo es más costoso (aunque se ahorre en combustible), más complejo (menos tolerante a errores iniciales de salida de la atmósfera de la Tierra y de llegada a la Luna) y con menos probabilidad de éxito.

Así pues para orbitar o descender sobre la superficie lunar es preciso -para una exactitud aceptable-  orbitar primero la Tierra antes de realizar la inserción a órbita lunar. Una vez en las cercanías, con la trayectoria adecuada (la cosa no es tan sencilla), la gravedad lunar empieza a acelerar la nave que deberá frenar lo justo para entrar en órbita de nuestro satélite. Una vez en órbita lunar, el programa Apolo utilizó la maniobra conocida como LOR (encuentro lunar) para descender desde la órbita el aterrizador (módulo lunar o LEM) a superficie y posteriormente – después de las excursiones lunares de los astronautas –  volver a encontrarse con el orbitador (módulo de mando y servicio) para volver a la Tierra mediante el encendido del motor del módulo de servicio. Todo esto a finales de los años sesenta del siglo pasado, no lo perdamos de vista el dato, y parece ser, que todos los momentos de mayor peligro de la misión, era precisamente el LOR es que más asustados tenía a los ingenieros.

Pero ir a Marte es ligeramente diferente. Se trata de un vuelo directo a través de lo que se denomina órbita de transferencia de Hohmann, que llevará a la nave a una trayectoria directa sobre Marte. Para hacernos una idea, lanzamos la nave considerando que parte de la trayectoria elíptica que va a trazar hasta el planeta, está contenida entre la Tierra y Marte, siendo el punto de lanzamiento terrestre el periapsis (periastro) y en el sentido de rotación y revolución de la Tierra, llegar al planeta  Marte, que será el apoapsis (apoastro) de esa trayectoria trazada. Básicamente es lo mismo que para el lanzamiento lunar, pero la distancia es tan pequeña que apenas es distinguible la figura parabólica de la trayectoria.

No os asustéis por las palabras utilizadas, con una ilustración la cosa es mucho más intuitiva, lo que sí que está claro es que hay que tener en cuenta la velocidad orbital de la Tierra alrededor del Sol y la velocidad orbital de Marte, para saber donde apuntar una vez superada la atmósfera de la Tierra  ¿estamos de acuerdo más o menos, no?

Lógicamente Marte está mucho más lejos que la Luna, algo así como algo más de unas 1.000 veces más lejos en la trayectoria que debe de realizar la nave (unos 500 millones de kilómetros), que no es para nada una línea recta. Eso implica una latencia de señal  (aunque la señal emitida si se propague en línea recta) en las cercanías de Marte o de órbita marciana de muchas veces el retraso de las emitidas desde la Luna. Esto es cercano a los 10 minutos que tardan en llegarnos la información. Las operaciones críticas en las proximidades de Marte deberán ser realizadas completamente en automático, dejando al ordenador de abordo que tome las decisiones oportunas en función de la información que disponga de sus sensores en cada momento.

Y es aquí cuando encontramos otro dato que nos recuerda al ofrecido anteriormente de la Luna; el 50% aproximadamente de las misiones enviadas a Marte han fracasado, no sólo en el aterrizaje, sino también en su inserción orbital, a priori más sencilla. Tienes la extensa anterior entrada para consultarlas. A diferencia de la Luna, algunas misiones han fracasado no sólo en los primeros años de la exploración del planeta, si no en décadas recientes, especialmente en el caso de aterrizadores (landers), fracasos que recogimos en la entrada de exploración anterior.

Y es que aterrizar sobre la superficie de Marte es más complejo que en la Luna, ya no solo por su distancia, si no por unas peculiaridades que diferencian ambos astros.

En primer lugar como ya habíamos señalado con anterioridad, Marte posee atmósfera a diferencia de la Luna. Esa atmósfera –aunque inferior a la terrestre en cien partes-supone una fricción para una nave que llega desde una trayectoria directa interplanetaria. A una velocidad de casi un par de decenas de miles de kilómetros por hora, la gravedad del planeta aumenta aún más su velocidad de aproximación a superficie, por lo que para evitar que salga rebotada por la atmósfera o que se queme por exceso de fricción, tiene que entrar en un adecuado ángulo y emplear varios sistemas de frenado durante los famosos «7 minutos de terror » que han dado a conocer las naves de NASA que se han posado en la superficie, aunque no siempre hayan sido exactamente siete.

El primer frenado es realizado mediante un escudo térmico, que alcanzará más de 1.000 ºC durante la fricción (con pérdida de comunicaciones con la Tierra) a pesar de lo tenue de la atmósfera marciana, para posteriormente abrir un paracaídas de gran tamaño (por la necesidad de mayor sustentación debido citada débil atmósfera) que es lanzado a velocidad hipersónica: a mayor tamaño mejor, pero los paracaídas muy grandes son más difíciles de desplegar y más sensibles al desgarro, algo fatal en el descenso. Posteriormente tras despojarse de escudo térmico y del paracaídas, entran en acción los retrocohetes que llevarán al aterrizador desde unos 250 Km/h  hasta una velocidad no superior a 3 Km/h en superficie.  En el caso de los dos últimos grandes rovers de NASA (Curiosity y Perseverance), estos retrocohetes de frenado han ido ensamblados en una sección de la etapa de crucero  que ha desplegado  a los  rovers mediante unos cables de nylon de unos 9 metros de longitud, para después alejarse del lugar del descenso, maniobra conocida como«Skycrane» o grúa celeste, de la que hablamos en la anterior entrada y pusimos un esquema en la primera.

En las misiones anteriores a estas dos citadas, se utilizaron en vez de esta maniobra unos airbags que permitían algunos rebotes sobre la superficie, y con anterioridad solo retrocohetes en los pioneros aterrizadores Viking.

Pero ha habido bastante suerte (no para todos), porque la atmósfera es débil para ofrecer sustentación, pero suficientemente importante para quemar los sistemas electrónicos que controlan el descenso de una nave si se produce a alta velocidad. Es más, la atmósfera es –además- traicionera, porque sufre cambios en la densidad repentinos e incluso ofrece diferentes resistencias según la altitud topográfica de la zona elegida para el aterrizaje de forma sensible, siendo más difícil en zonas altas y en latitudes altas (muy al norte o muy al sur del planeta). La capacidad del ordenador de a bordo de tomar las decisiones adecuadas en función de sus sensores, y la respuesta de todos los sistemas, como podéis comprender es vital.

Además existen otras variables no controlables, como la posibilidad de una tormenta local o global de polvo marciano, lo cual complicaría mucho el aterrizaje. Ni que decir tiene que en la sala de control de misión en la Tierra solo podemos cruzar los dedos y esperar que la nave funcione como está programada y  tome las mejores decisiones según los datos disponibles, y esperar la primera transmisión desde la superficie del planeta.

Decir también que Perseverance ha conseguido incrementar la precisión de su aterrizaje gracias al sistema «inteligente» de conocido como LVS (Lander Vision System), en el que comparaba imágenes durante el descenso de los últimos metros con imágenes de una base de datos disponible para orientar de forma más segura la zona elegida. China ha utilizado un sistema análogo, del cual conocemos más bien poco, en las misiones recientes a la Luna y que han constituido un éxito para el gigante asiático.

4) ¿Cómo es el Planeta Marte y qué zonas son las más interesantes para explorar?

Resumir en pocas líneas la riqueza y cada vez más sorprendente geología y morfología de Marte es complicado y es motivo de diferentes libros que podemos encontrar al respecto.

De forma muy general diremos que las primeras misiones sobre el planeta nos mostraron unas características que no se corresponde con la realidad de la riqueza geológica y topográfica que actualmente empezamos a conocer con detalles.

Sin embargo el primer orbitador Mariner 9 (1971-72) nos cambió el concepto de la superficie de Marte. Grandes volcanes extintos, una fractura enorme en las cercanías del ecuador del planeta (Valle Marineris), innumerables cráteres y figuras de antiguas inundaciones con grandes canales de desbordamiento que mayormente solo se podrían asociar a un pasado con agua abundante, zonas con forma de lagrima y zonas sinuosas formando redes complejas y llanuras sorprendentes, zonas polares con patrones en espiral, además de un hemisferio norte dominado por una gran llanura reciente sin apenas craterización, que se suele considerar una zona de fondo oceánico.

Marte tuvo un pasado dinámico, activo, tanto en forma de volcanes como en mucha menor medida una débil  tectónicas de placas, y aunque no fue ni de intensidad ni de la duración de la terrestre (que como sabemos todos, por fortuna aún continua), fue  la que posiblemente ayudó a originar el enorme cañón Valle Marineris (y todo su subsistema) junto a la enorme presión de la zona volcánica cercana, que atraviesa una cuarta parte del ecuador marciano, Sus dimensiones: 4.500 km de longitud por 200 km de ancho y unos 8 Km de profundidad de media. Esta actividad se detuvo paulatinamente parece ser hace unos 4.000 millones de años con el enfriamiento interno del planeta.

Las enormes formaciones de volcanes de la zona de Tharsis se vieron favorecidas por esta escasa o nula tectónica de placas y la enorme energía interna que acumularon estas regiones, provocó multitud de fallas, que el viento y el agua aún presente en la superficie ayudaron a erosionar.

Olympus Mons. El mayor volcán de la zona de Tharsis y de todo sistema solar, con una altura de unos 26 kilómetros y una base como toda Francia. Viking 1. Crédito: NASA/JPL

En la abundante craterización del hemisferio sur destaca también la enorme cuenca de impacto Hellas Planitia (-42º S), con un diámetro de unos 2.300 kilómetros  que se formó probablemente durante el bombardeo tardío del sistema solar (LHB) que se produjo entre los 4.100 y 3.800 millones de años. Constituye el punto más bajo del planeta. Científicos de la universidad de Texas en Austin propusieron en 2018 que se trataba de un lugar de gran interés astrobiológico por unos patrones fotografiados por el orbitador MRO en 2009, similares a los existentes en las llamadas «calderas de hielo» de Islandia.

Aquellas zonas que presentan estructuras donde el agua fluyó y mucho mejor, en aquellas zonas donde el agua arrastró sedimentos durante largo tiempo, constituyen zonas de especial interés geológico y astrobiológico. Así, la misión Perseverance ha buscado para su aterrizaje un cercano antiguo delta, desembocadura de un rio que fluyó hacia el cráter de impacto Jezero.

Entre las zonas de Marte muy diferenciadas, no podemos olvidarnos de las zonas polares. Antes de la exploración espacial solo conocíamos su estacionalidad (avance y retroceso según la estación) y  pensábamos en una riqueza de hielos de dióxidos de carbono, similar a su tenue atmósfera, con pocas trazas de agua. Pero ahora sabemos que se componen centralmente por hielo de agua y  se encuentran recubiertos de hielos de CO2, parte del cual es el que experimenta los avances y retrocesos estacionales. El casquete polar norte es el que más retrocede durante su verano, incrementando la atmósfera del planeta en CO2 y mucha menor medida vapor de agua. El casquete polar sur es más estable, y solo presenta sublimación de CO2 que posteriormente puede caer sobre la superficie en forma de  nieve. Además existe una desviación de más de 100 kilómetros respecto al sur geográfico y presenta algunas formaciones morfológicas para las que aún no tenemos respuestas contrastadas.  Es por ello que, pese a la dificultad en aterrizar en las cercanías de los polos, es sumamente interesante para comprender mejor estas zonas y también las evidencias que nos guardan de la historia y cambio del planeta. Es muy recomendable para ampliar conocimientos sobre la geología de Marte, la información disponible del U.S Geological Survey [14]

5) ¿Por qué evolucionó de forma tan diferente la Tierra y Marte?

Marte es un planeta que como la Tierra se formó hace unos 4.600 millones de años, y ambos planetas partieron probablemente de unos orígenes similares aunque con menos masa en el caso de Marte. Durante la formación de la corteza, existía en el planeta una atmosfera densa y abundante agua. En la llamada era Noeica,  hace de entre 4.000 y 3.500 millones de años (y durante el Gran Bombardeo Tardío)  la abundancia de agua era notable (cubría un 20% del planeta) y un pH probablemente neutro dieron orígenes a las primeras arcillas. Mientras en la Tierra empezaban a aparecer las primeras formas de vida más simples, la atmósfera marciana empezaba a escaparse del planeta ¿pudo surgir la vida en este momento también en Marte?

Hace 3.900 millones de años, Marte sufrió un enorme impacto en el hemisferio sur que provocó la mayor depresión y cuenca de impacto del planeta: Hellas Planitia. El núcleo fundido del planeta posiblemente empezó a enfriarse y detenerse, al campo magnético a debilitarse.

En la era Hespérica, situada hace entre los 3.500 y 2.800 millones de años, una gran cantidad de actividad volcánica en Marte durante miles de años provocó la formación de sulfuros en la superficie debido a las emisiones volcánicas, y el aumento de CO2, el agua empezó a acidificarse mientras la atmósfera continuaba perdiéndose al espacio, aunque posiblemente era parcialmente compensada por las erupciones que permitían mantener una presión atmosférica adecuada para el agua líquida. En la Tierra ya existía la fotosíntesis y las células procariotas, y pensamos que algunos lugares del planeta rojo tenían en esos momentos las condiciones adecuadas para el mantenimiento de la vida (por ejemplo el lugar donde opera Curiosity). Pensamos que en esta época gran parte del hemisferio norte marciano (Vastitas Borealis, que marca el llamado límite 1/3 de su topografía diferenciada entre parte del hemisferio norte y el resto del planeta) estaba cubierto por un gran océano.

De los 2.800 millones de años a esta parte, mientras en la Tierra la atmósfera empezaba a ser rica en oxígeno, la presión atmosférica en Marte bajaba muy notablemente, el ambiente se enfriaba y se reducía en vapor de agua (se secaba), el agua de superficie se congelaba o perdía al espacio al sublimarse (favorecida también por la menor masa del planeta) y la superficie empezaba a estar dominada por los óxidos de hierro.

Hace 2.000 millones de años la gran zona volcánica de Tharsis aún continuaba activa y creemos que se forma el Olympus Mons favorecida por la escasa tectónica de placas y la poca gravedad del planeta, pero la «dinamo» interior  de Marte se va  «apagando» progresivamente de forma inevitable y provocando la pérdida de gran parte de su atmósfera al espacio, mientras que en la Tierra, hace 1.000 millones de años surgen las primeras formas multicelulares que podrán evolucionar gracias a una atmósfera estable protegida por su campo magnético y su gravedad.

Los últimos flujos de lava datan de hace unos 200 millones de años, pero es posible encontrar residuales de actividad volcánica que se extinguen por completo poco antes de cuando en nuestro planeta aparecen los homínidos, hace unos 8 millones de años.

Comentar que la las llamadas eras marcianas: Noeica, la más antigua, Hespérica la más reciente con cráteres pequeños, y la Amazónica –coincidente con grandes extensiones del hemisferio norte- la más reciente, se basan precisamente eso, en su craterización como medio de datación.

Actualmente Marte –en contra de lo que se suele decir- no está geológicamente del todo muerto. Gracias al aterrizador Insight (2018) hemos detectado muchos terremotos, de niveles mayores que los de la Luna, que pueden ser restos de la débil tectónica de placas y vulcanismo que presentó, y además todos ellos parecen originarse en un punto del planeta a unos 1500 kilómetros de distancia de donde opera el aterrizador-sismólogo de NASA.

Entonces ¿a qué se debe esta diferencia en la evolución de los dos planetas? Bueno, partiendo que todo lo que estamos explicando son hipótesis en base a las evidencias de las misiones espaciales, y que no siempre son compartidas por toda la comunidad científica, actualmente pensamos que el núcleo interno fundido del planeta se enfrió al ser de menor tamaño que el de nuestro planeta, eso provocó casi una detección de la rotación interior y el cese casi completo del «efecto dinamo» que protegía a la atmósfera del planeta mediante una magnetosfera importante del viento solar.

El paleomagnetismo de superficie aún nos tiene que contar muchas historias de cuando cesó exactamente, pero lo que parece evidente gracias a los estudios del orbitador MAVEN es que la atmósfera marciana se escapó al espacio debido a la interacción del viento solar, efecto que aún continúa al tener actualmente un campo magnético de unas 10.000 veces inferior al terrestre.

En la siguiente entrada hablamos del agua y de la vida en Marte.

¡A cuidarse!

Referencias del texto

[14] https://pubs.usgs.gov/sim/3292/

Marzo Marciano (II): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte (II)

«Esto es el principio de una nueva amistad…»

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en muy poco intervalo de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

En la anterior entrada del sábado pasado tratamos de ¿Por qué Marte?, en esta segunda entrada del blog vamos a ver cuáles han sido y son, los intentos de conocer este planeta para convertirlo en «un lugar para la humanidad». Creo que, aunque sea la entrada más extensa de las que contestarán a las 10 preguntas básicas sobre Marte que son recomendables conocer las misiones, además de haceros muy marcioan@s, os dará una buena perspectiva de la exploración del planeta, que no es ni mucho menos un asunto trivial. Si por el motivo que fuera no os interesa la exploración del planeta hasta el día de hoy, podéis esperar a la próxima entrada sin leer esta (que seguro os asusta por extensa). En las próximas, mucho más breves, contestaré a varias cuestiones mucho más concretas (ya sabéis, por ejemplo cosas sobre el agua, vida, astronautas, ataque marciano, Elon Musk…), y que publicaré en nada, en esta serie de marzo-marciano.

Vamos allá con esta entrada…

2) ¿Cuál ha sido la exploración de Marte?

La pregunta es fascinante, y  la respuesta extensa y cautivadora tanto en cuanto ha plasmado el inicio y perfeccionamiento de la exploración inter-planetaria desde su mismo nacimiento, hace unos 70 años, hasta nuestros días. También cautivador  ha supuesto el cambio de paradigma de lo que pensábamos que era Marte, desde un lugar aparentemente hostil similar a nuestra Luna -que nada tenía que ver con el planeta que creíamos que era en el siglo XIX-, hasta llegar a un lugar de diversidad geológica profundamente interesante, con un pasado común con la Tierra y abundante agua en su superficie antiguamente, que sin embargo evolucionó de forma diferente. Desentrañar todas las preguntas que se abren, es un gran trabajo que nos llevará muchas décadas y en cuyas respuesta contribuirá sin duda la exploración humana directa.

Descartada la posible existencia de vida inteligente en Marte, que hubieran construido obras de ingeniería planetaria, conforme mejoraron los telescopios a principios del siglo XX, empezamos a sospechar que debido a la tenue  naturaleza de CO2 de su  atmósfera y de sus posibles temperaturas gélidas, el paisaje de superficie no sería nada parecido al de la  Tierra. Además empezamos a pensar que seguramente sus hielos polares, que retrocedían y avanzaban según sus estaciones, posiblemente  no fueran de agua, si no de CO2 helado. Pero todo esto sería necesario comprobarlo,  habría que enviar naves espaciales para que tomaran datos e imágenes de cerca, que corroboraran lo que empezábamos a sospechar que podría ser un frio desierto pedregoso y helado con apenas atmósfera (además  de irrespirable para los humanos).

Viajar a Marte no es un sueño reciente. Diferentes ingenieros espaciales, muchos pioneros, soñaron con volar fuera de la atmósfera de la Tierra, enviar artefactos a los planetas en misiones de exploración, antes de poder enviar tripulaciones humanas. La Luna fue el objetivo inicial de de las dos superpotencias del siglo XX en plena «guerra fría» que culminó con el programa Apolo de NASA llevando la primera tripulación a nuestro satélite, después de haber conseguido hacer llegar algunas pequeñas naves robóticas. Eran los albores de la astronáutica y la Luna el objeto más cercano,  pero un objetivo suficiente que mostraría la nación que había conseguido la tecnología para controlar el cielo.  El propio Von Braun (padre del cohete Saturno V) soñó con llegar a Marte, pero primero sin lugar a dudas había que pasar por la Luna, y salvar todos los difíciles retos de un viaje espacial.

Sin embargo enviar una nave a Marte es mucho más difícil que enviarla a la Luna, por muchas consideraciones tecnológicas. No solo tiene que cubrir una distancia mayor haciendo cada vez más difíciles las correcciones de rumbo por la latencia de la señal (el tiempo que tarda en llegar una señal de la nave a la Tierra o viceversa), sino que además la nave se ve expuesta durante meses a las duras condiciones extremas del viaje interplanetario, para lo cual debe estar correctamente protegida. La orientación de la antena responsable de la comunicación  de la nave hacía la Tierra durante todo el camino no debe de verse  comprometida, tampoco durante la fase de inserción orbital, en la que la nave deberá experimentar un frenado importante no exento de peligro. Si la misión es aterrizar, los sistemas deben ser suficientemente eficaces para proteger a la nave de la fricción, que debe ser dirigida con el ángulo adecuado de entrada, y posterior frenado atmosférico  -asistido con otros sistemas- debido a la densidad de la atmósfera del planeta. Todo esto además deberá hacerse de manera autónoma, confiando a la programación de abordo que tome las correcciones oportunas para conseguir el éxito de llegar a la superficie de forma suave y segura.

Estas dificultades generales  se pueden ver plasmadas en este gráfico, que muestran los éxitos y los fracasos desde los inicios de la exploración marciana hasta nuestros  días por los diferentes países que se han aventurado hacía Marte.

El gasto principal de combustible de una misión de exploración a otro planeta se utiliza principalmente en vencer la gravedad de la Tierra, pues en realidad para las correcciones de rumbo la cantidad de combustible que lleva la nave es escaso. También debe llevar combustible para parte del frenado y por su puesto las correcciones de orientación una vez en órbita, así como correcciones a lo largo de misión. En el caso que sea descenso (lander), parte de combustible será utilizado en los retrocohetes de frenado final. Pensemos que tras un encendido de transferencia, la carencia de rozamiento en el espacio permite que la nave mantenga la velocidad alcanzada con ese encendido, y que suele ser de más de 10.000 kilómetros a la hora.

Tras varios intentos fallidos, la primera nave en acercarse a Marte fue la Mars 1 (1963, Unión Soviética –URSS-) que pasó a casi 200.000 kilómetros del planeta, si bien su contacto se perdió de camino.  Mariner  4 (1965, EE.UU) fue la primera nave (de unos 250 Kg) en acercarse con éxito al planeta Marte y enviar fotografías y datos preliminares de la superficie del planeta y de la atmósfera  durante un breve sobrevuelo (flyby). Las 21 imágenes, de poca calidad pero de gran proeza técnica para la época, mostraban un paisaje lunar bastante desolador. Lo que revelaban del planeta era un lugar bastante poco atractivo para la exploración, un paisaje  «muy lunar», y muy lejos de lo que soñamos a finales del siglo XIX. Aún así la misión –que navegaba mediante orientación estelar- fue pionera tanto en el acercamiento «cerrado» a Marte como en el envío de imágenes convertidas a formato digital y que se transferían de esa forma a la Tierra.

 Las siguientes naves en sobrevolar Marte fueron las Mariner 6 y 7, que alcanzarían el planeta en julio y agosto de 1969 a una distancia de tan solo 3.500 kilómetros. Estas sondas retransmitieron un total de unas 140 imágenes, y si bien dejaron zonas amplias del hemisferio boreal por fotografiar, se mostró algo más de riqueza en el paisaje que el  mostrado por la Mariner 4. Junto a la determinación de una presión atmosférica del 1% de la terrestre, algunas fotos parecían mostrar paisajes donde habría intervenido en un lejano pasado el agua. Sin duda el objetivo en la siguiente oposición del planeta  (1971) sería colocar una nave en órbita para tomar muchas más imágenes y más datos.

La Mariner 9 [4] llegó con éxito a órbita marciana en noviembre de 1971, siendo la primera nave construida por la humanidad en orbitar otro planeta. Permaneció activa hasta 1972 enviando más de 7.300 fotografías. La flexibilidad en la programación de la nave, le permitió un «modo de espera» (modo seguro) pues a su llegada se estaba produciendo una tormenta global marciana. Mariner 9 fue la primera gran misión planetaria que empezó a revelarnos el esplendor de un pasado marciano posiblemente rico en agua y un presente geológico de lo más interesante y variado.

Las sondas soviéticas Mars 2 y Mars 3 (diciembre 1971, URSS) aunque llegaron con éxito a órbita marciana, fracasaron parcialmente debido a la tormenta de polvo que azotaba el planeta, por lo que buena parte de sus fotografías solo mostraban una superficie emborronada. Sus módulos de descenso también fracasaron, si bien consideramos que el aterrizador (lander) de la Mars 3 fue la primera nave  que se posó con éxito en el planeta Marte, aunque solo logró funcionar durante unos pocos segundos. Los orbitadores devolvieron información interesante sobre la atmosfera y gravedad marciana, sin embargo no obtuvieron apenas fotografías debido al corto período de operación de unos meses. Curiosamente el modulo de descenso de la Mars 3 portaba un pequeño rover no autónomo, que lógicamente nunca se llegó a desplegar. Estas naves soviéticas tenían un peso en lanzamiento de alrededor de unos 4.500 Kg mientras que la Mariner 9 sólo 970 Kg en el lanzamiento. En la exploración marciana es una diferencia marcada estos años; las pesadas naves soviéticas y con poca flexibilidad de re-programación frente a las estadounidenses, más ligeras y preparadas para ser re-programadas en órbita.

En la oposición de 1973 solo la URSS intentaría infructuosamente llegar a Marte, con nada menos que cuatro misiones: orbitador Mars 4 fallida, orbitador Mars 5 que llegó a órbita en febrero de 1974 pero falló a las pocas semanas, orbitador y aterrizador Mars 6 que entró en órbita exitosamente pero cuyo aterrizador se estrelló y orbitador y aterrizador Mars 7, que rebotó en la atmosfera perdiéndose la misión. Estos 4 fracasos finalizaron el programa de Marte de la antigua URSS por bastantes años. Mientras la NASA dejaba pasar esta oposición  para preparar su ambicioso y costoso proyecto Viking para 1975: 2 orbitadores con aterrizadores (landers) con unas masas de 3.200 Kg cada una, que además de los datos atmosféricos e imágenes orbitales y de superficie, tomarían muestras  en dos zonas diferentes del planeta para analizarlas «in-situ» en unos mini-laboratorios buscando trazas de actividad biológica.

Las misiones se iniciarían en julio y septiembre de 1976, después de unos exitosos aterrizajes sobre la superficie del planeta rojo en dos lugares diferentes, Chryse Planitia y Utopia Planitia respectivamente.

Las naves, diseñadas para operar de forma certificada 3 meses, sobrevivieron hasta noviembre de 1982 cuando se perdió el contacto, después de recibir en Tierra más de 50.000 imágenes. Las estaciones meteorológicas nunca midieron algo más de 0º C, llegando a registrar hasta -120º C por la noche de invierno. Se analizó la composición atmosférica destacando la gran escasez del vapor de agua (0,03%), y sobre todo se detectó la abundancia de un isótopo más pesado del nitrógeno en grandes cantidades, que por su relación con el hidrógeno podría implicar la presencia en el pasado de una capa de más de 100 metros de agua por todo el planeta según los cálculos preliminares. Una cantidad de agua semejante sólo se podría explicar mediante la presencia de una atmósfera mucho más densa que permitiera el agua líquida en la superficie, actualmente inexistente.

Surgían  preguntas difíciles de contestar; ¿Dónde se encuentra toda esa agua hoy? ¿Por qué se perdió? ¿Pudo surgir la vida si hubo agua durante periodos largos?¿ Puede existir actualmente?...esas preguntas serán contestadas, en la medida que conocemos actualmente, después de conocer en esta entrada la exploración de Marte.

El casquete polar norte, mucho mayor que el sur, podría albergar parte de esa agua perdida, las Viking midieron una temperatura de -68º C pero que solo sería compatible con un 25% del agua calculada desaparecida. Una solución sería atribuir a que el subsuelo de Marte tiene atrapada el agua en forma de hielo (permafrost) y también en depósitos quizás a una profundidad considerable (¿reservas de agua importantes en el subsuelo?), pero hasta hace pocos años nadie se atrevía a aventurar ese dato por falta de evidencias. Los 3 experimentos biológicos no fueron concluyentes, uno de ello dio positivo en los dos aterrizadores, sin embargo los dos restantes experimentos dieron negativos, por lo que se consideró que ese positivo en realidad se trataba de un falso positivo. Pero este dato aún es cuestionado y debatido actualmente.

Para mejor comprensión de las misiones enviadas al espacio durante estos años recomiendo la detallada página  de Gunter’s Space page [5]. Tras estás costosas misiones, el interés por explorar Marte decayó (o los presupuestos se ajustaron), por parte de las dos potencias, hasta 1988 en que la antigua Unión Soviética, URSS (con cierta cooperación internacional en instrumentos científicos) enviaría las fracasadas sondas (orbitador y aterrizador en ambos casos) Fobos 1 y 2. Un duro golpe en la vuelta a Marte.

En 1992 fue lanzada por NASA la Mars Observer (MO), primer intento de topografía de alta resolución, sin embargo en agosto de 1993 antes de la inserción orbital sobre Marte, se perdió el contacto con la sonda. Casi 1.000 millones de dólares que hicieron temer por el retorno hacía Marte por parte de NASA.

En 1996 la más completa y ambiciosa misión (6.700 Kg) hasta esa fecha para estudiar el planeta fue lanzada por Rusia (nueva nación heredera del programa espacial de la Unión soviética, URSS), dentro del programa Mars 96 (Mars 8 orbiter y lander) que incluía orbitador y aterrizador, sin embargo al poco del despegue la nave se perdió sobre el océano pacifico. Un duro golpe para  Roscosmos, o Agencia Espacial Federal de Rusia (fundada en 1992).

Ese mismo año dos misiones fueron lanzadas hacía Marte por NASA. La primera una misión de bajo coste (clase discovery de NASA con «sólo» 200 millones de $ de presupuesto), Mars Pathfinder (800 kg), fue lanzada hacía Marte, con un aterrizador mediante sistema de aterrizaje final mediante airbags y un pequeño rover autónomo de análisis de rocas, el Sojourner ( de sólo 10 kg). Aterrizó con éxito (rebotando en 15 ocasiones) el 4 de julio de 1997 y supuso un éxito que fue acompañado de una repercusión mediática gracias a la incipiente red de comunicación  planetaria que conocemos como  Internet.

Las panorámicas y los análisis básicos de la superficie fueron seguidos por millones de personas en todo el mundo, tras 20 años sin misiones en Marte.

Los primeros análisis de rocas ya manifestaron una composición no esperada en esa zona, vinculadas a procesos tectónicos. La determinación de un núcleo denso (50% del tamaño del planeta) también sorprendió por sus dimensiones. Durante 2 meses de misión más de 17.000 imágenes fueron enviadas a la Tierra (15.500 del lander y 500 del rover) así como 8 millones de datos meteorológicos y 20 análisis de rocas gracias al rover Sojourner en las cercanías del Pathfinder.

La segunda misión en llegar a finales de 1997 fue el orbitador Mars Global Surveyor (MGS), cuya misión era recoger durante dos años -inicialmente previstos- información sobre la topografía marciana con un altímetro láser y datos de la atmósfera  y campo magnético. Y fue precisamente el altímetro láser (MOLA) el que nos proporcionó una nueva cartografía hasta entonces nunca vista, hasta que finalizó su vida operativa en 2001 Hasta el final de misión en 2006, más de 100.000 imágenes fueron tomadas con una resolución exquisita, y es más, durante los 9 años en órbita permitió registrar cambios estacionales en la orografía interesantes, como vendrían a ser depósitos recientes en paredes de cráteres.

Estos dos éxitos, con presupuestos relativamente modestos (MGS se puede comparar con el estreno cinematográfico de por aquel entonces WaterWorld) y de repercusión más que interesante tanto científica como mediática,  marcarían las siguientes décadas de investigación marciana, si bien no tendrían una inmediata continuidad exitosa para la agencia espacial estadounidense como veremos a continuación. Para la oposición de 1999 la NASA programaría el lanzamiento de dos misiones. La primera era la Mars Climate Orbiter (MCO) que fue lanzada en diciembre de 1998 y era un orbitador de estudio de la atmósfera así  como repetidor de señales de futuras misiones, sin embargo un error de navegación (diferencias en las unidades métricas) provocó que la nave entrara en la atmósfera de Marte a sólo 56 kilómetros, quemándose en septiembre de 1999 cuando ya se encontraba en órbita.

La segunda era la Mars Polar Lander (MPL), un aterrizador lanzado en enero de 1999 que llegó en diciembre, cuando ya se conocía el destino de la malograda MCO. El aterrizaje de este lander era una zona del polo sur marciano a unos -75º latitud sur, a tan sólo 1.000 kilómetros del propio polo. Sin embargo el 3 de diciembre de 1999, a pocos minutos del aterrizaje se perdió la señal.  El año  1999 se convertía en un año negro de la exploración marciana por parte de NASA.

Pero por el contrario el tercer milenio se iniciaría con el orbitador Mars Odyssey 2001 (si, el nombre de la misión hace referencia a la película de Stanley Kubrick, pero con 720 kg de masa en el caso de la MO2001) que partiría de la Tierra en abril de 2001 para llegar a Marte en octubre. De los tres experimentos principales, uno tenía la finalidad de medir la radiación a la que se verían sometidos futuros tripulantes humanos, otro de imágenes de emisión térmica y espectrómetro de imágenes infrarrojas (THEMIS) y un tercero como espectrómetro de rayos gamma para mapear el subsuelo de la superficie en busca de hidrógeno, y por tanto, agua. En mayo de 2002 se anunció la posibilidad de la existencia de un permafrost entre los 30 y 60 cm de profundidad en grandes zonas del planeta, entre los casquetes polares (+90º y -90º) hasta zonas de latitud intermedias altas (+60º y -60º).

Así mismo, la MO2001 fue dispuesta como repetidor de señales hacía la Tierra para otras misiones en el planeta. Esta finalidad sigue siendo operativa casi 20 años después, aunque su fase científica principal finalizara en agosto de 2004. La siguiente oposición NASA iba a retomar el intento por llegar a Marte nada menos que con 2 rovers gemelos y netamente más grandes que el Sojourner, de hecho cada uno pesaba 130 kilogramos.

En la siguiente oposición marciana, fue la Agencia Espacial Europea (ESA) quien se estrenaría con Marte enviando la sonda Mars Express con su aterrizador «Beagle». La nave llegó el 25 de diciembre de 2003, y si bien el Beagle se perdió impactando contra la superficie, los 7 instrumentos científicos cuyos objetivos principales era la búsqueda de agua, conocer mejor la atmósfera marciana y la geología del planeta,  empezaron a funcionar a plena eficacia.

De la configuración de la sonda lo que más resalta es su antena formada por un dipolo extensible de 40 metros de largo que se utiliza como radar-altímetro para mapear el subsuelo del planeta (MARSIS). Tanto este instrumento como el espectrómetro OMEGA han identificado hielo de agua bajo la superficie y también posibles lagos subterráneos de agua líquida. La primera detección fue de agua helada en 2004 en el polo sur de Marte. Actualmente la misión solo está parcialmente operativa (de hecho se realiza ciencia con una de las cámaras de navegación VMC) y sirve como enlace con otras misiones de superficie, si bien la interpretación de sus datos todavía da para la publicaciones de papers científicos sobre el planeta.

Por su parte NASA lanzaba dos rovers gemelos, los Mars Exploration Rovers (MERs: Opportunity  y Spirit), que iban a aterrizar sobre dos puntos opuestos de la superficie marciana utilizando el mismo sistema final de aterrizaje que la misión Pathfinder, los airbags. El 10 de junio de 2003 partía MER-A (Spirit) y el 7 de julio lo hacia el MER-B (Opportunity).

Spirit aterrizó en el cráter Gusev el 4 de enero de 2004 mientras que Opportunity aterrizaba en Meridiani Planun el 25 de ese mismo mes. Ambos aterrizajes fueron exitosos, y las primeras imágenes, incluidos los primeros panoramas –análogos a los obtenidos por la Pathfinder en 1997- colapsaron los servidores de NASA por el número de visitantes, con casi 2.000 millones de visitas.

Los rovers tenían como finalidad la búsqueda y análisis de rocas y formaciones del suelo que implicaran la presencia pasada de agua sobre la superficie. Spirit finalizó su misión en mayo de 2011, por una pérdida de energía debido a la imposibilidad de recargar las baterías con las placas solares, tras más de 2200 días de trabajo (estaba certificado para una operación de sólo 3 meses), mientras que se Opportunity se mantuvo operativo hasta agosto de 2018 (¡!). La infografía inferior (Spirit and Opportunity by the numbers) se ve el rendimiento de ambos rovers que han constituido uno de los éxitos indiscutibles de NASA sobre la superficie marciana.

 Recomiendo la pagina web de NASA destinada a las fotografías, vídeos e información obtenida por estos dos rovers intrépidos [7] con recorridos y duración bastante diferentes, y que constituyen ya unos de los legados para la humanidad de la exploración detallada de la superficie marciana.

Ambos rovers evidenciaron la presencia de antiguos manantiales (serendipia del rover Spirit), la evidencia de un ciclo de agua en tiempos relativamente recientes, tales como un millón de años, y la evidencia de una atmósfera densa debido a los carbonatos que se encontraron en superficie. El 2 de marzo de 2004 en una rueda de prensa se comunicó que la evidencias que el lugar de aterrizaje de Opportunity había cambiado la geología de la zona debido a la acción del agua eran casi irrefutables. La detección de Jarosita en la zona así como hematita –óxido de hierro hidratado- evidencias la permanencia de agua durante largos períodos en el pasado. Posteriormente se identificó la zona, más concretamente a una posible zona costera de un mar salado, en palabras del director de proyecto de los MERs, Dr. Steve Squyres. Sin embargo estas afirmaciones fueron cuestionadas posteriormente.

La siguiente misión en llegar al planeta fue el orbitador de 2.200 kilogramos Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), lanzado en agosto de 2005 y que llegó a órbita marciana en marzo de 2006. El objetivo de la misión era proporcionar una topografía marciana superior, para lo cual dispone de la cámara HiRISE que durante una de sus órbitas a finales de septiembre de 2006 fue capaz de detectar incluso  al rover Opportunity. Actualmente la nave sigue siendo operativa, además de utilizarse como radio-enlace de comunicaciones.

Las imágenes de Marte tomadas por la MRO constituyen actualmente, además de su indiscutible carácter científico, las más bellas tomadas del planeta rojo  desde órbita, con una resolución que puede alcanzar hasta los 30 centímetros de resolución (¡!) y que merecen mucho la pena visitar en el website de la misión [8], con 410 Terabits transferidos a fecha de marzo de 2021 (la MGS envió 1.750 Gigabits), así como en la página celebrando sus 15 años de misión por parte de las instalaciones de la DSN en Madrid [9]. Os invito a que disfrutéis de ellas en la website citada.

NASA volvería a intentar aterrizar en Marte en zonas de altas latitudes cercanas al polo, en esta ocasión al polo norte. MPL había fracasado en su intento de 1999, pero los aterrizajes exitosos de los dos MERs y la resolución que se estaba recibiendo por la MRO (NASA)  y Mars Express (ESA) para elegir un lugar de aterrizaje adecuado, permitió que se lanzara en 2007 el aterrizador Phoenix Mars Lander PML (680 Kg), que utilizaría retrocohetes para posarse en mayo de 2008 con la misión de estudiar la evolución geológica que habría marcado la presencia de agua en el pasado y analizar muestras de suelo mediante una pala en unos experimentos -mucho más avanzados tecnológicamente – pero que nos recordaba a los de las Viking de mediados de  los años 70.

La misión estuvo operativa durante 6 meses, pero algunos resultados fueron espectaculares, como anunció NASA en julio de 2008, con el encuentro de hielo de agua en la zona de aterrizaje y seguimiento de un proceso de sublimación del hielo en la zona donde tomaba muestras el brazo robótico.

Como declaró el Dr. W. Boynton (Universidad de Arizona) «es la primera vez que se toca y se prueba el agua marciana». También el análisis de pH situaba el entorno con una acidez muy parecida a las zonas antárticas de la Tierra. En septiembre, la Phoenix  (PML) detectó nieve en la atmósfera marciana, que se sublimaba antes de llegar a la superficie y se originaba a una altura de unos 4 kilómetros de altura. También se detectaron carbonatos cálcicos que implicaban procesos geológicos vinculados al agua.

Hay que decir que 3 años antes, Mars Express (ESA) había hecho pública una espectacular fotografía del interior de un cráter pequeño (35 kilómetros de diámetro y 2 de profundidad) en la zona de Vastitas Boreales que mostraban un fondo helado, que tras el análisis de los especialistas de misión se aseguró que  las imágenes no se correspondía con CO2 helado, si no con agua.

En 2011 se lanzarían 2 misiones a Marte, la Ruso-China Fobos-Grunt compuesta por un orbitador y un ambicioso aterrizador con retorno de muestras, que falló antes de la inserción a la órbita de transferencia, y el lanzamiento de NASA a finales de ese año del MARS SCIENCE LABORATORY (MSL- Curiosity), un nuevo rover mucho más grande, pesado y ambicioso que los MERs, a los que triplica en peso, y también va mucho más allá en presupuesto.

Curiosity es un rover de 900 kilogramos de peso, que aterrizó exitosamente en el cráter Gale (tierras bajas de Elysium Planitia) de 150 Km de diámetro en agosto de 2012. La fuente de energía es en este caso un generador de radioisótopos (RTG), que le garantizan su no dependencia del estado de placas solares durante más de una década (14 años estimados), y su capacidad de análisis  superior gracias a sus múltiples cámaras, sus espectrómetros (a destacar la ChemCam que se ayuda de un láser para vaporizar rocas a 10 metros de distancia), detectores de radiación, estación meteorológicas (REMS de fabricación Española) y su brazo robótico de 30 kilogramos que contiene también un taladro de superficie.

El sistema de aterrizaje que se puso en práctica fue los retrocohetes pero con una nueva maniobra denominada «SkyCrane», un complejo sistema de descenso de los últimos metros (tras las fricción atmosférica y paracaídas) en la que el rover sería soltado mediante unos hilos de la parte superior  del sistema de retrocohetes que después se alejaba de la zona de aterrizaje para no dañarlo. Tenéis una infografía del descenso en la anterior entrada.

Este Rover, actualmente aún operativo, tiene como objetivos primarios la evaluación de procesos geológicos y químicos de la superficie de Marte, determinar posibles entornos en los que sea posible encontrar componentes orgánicos del carbono  e investigar la presencia de los componentes básicos para la vida, como presencia simultánea de carbono, hidrógeno, oxígeno nitrógeno, fósforo y azufre (CHONPS), y naturalmente mejorar la comprensión de la dinámica atmosférica y radiación en superficie, de cara a la futura llegada de tripulaciones al planeta.

Después de más de 3.000 soles en Marte, la cantidad de imágenes, vídeos e información de los kilómetros recogidos por este intrépido rover, que está superando también toda expectativa de vida útil, es brutal. Lo mejor es que echéis una mirada a su website que también merece mucho la pena. [10]

Como anuncia NASA en su página, esta misión se engloba dentro de la hoja de ruta de exploración marciana que se encontraría entre “seguir el agua” y “buscar signos de vida”.

Por cierto, al igual que con el rover Perseverance que ha llegado recientemente a superficie (febrero 2021), también podéis seguir toda la trayectoria de exploración en una especie de «tiempo real» [11]  y retroceder al histórico de sus trabajos y recorridos, además de encontrar mucha información interactiva.

En 2013 dos misiones serían lanzadas sobre Marte, el orbitador  Mars Orbiter Mission (MOM- Mangalyaan) de la Agencia Espacial India (ISRO), para estudios generales de la atmósfera marciana con seis instrumentos científicos, y el orbitador MAVEN de NASA, con ocho instrumentos científicos,  para profundizar en la interacción del viento solar con la atmósfera del planeta. En septiembre de 2014 MOM llegó correctamente a órbita, así como MAVEN. Este último orbitador realizó el primer mapa completo de las corrientes eléctricas que genera el planeta Marte, con su actual débil campo magnético, y como afecta al comportamiento de la atmósfera, gracias a una órbita bastante elíptica en la que se llega a acercar a solo 150 kilómetros de altura sobre la superficie.  Se espera que MAVEN siga operativa hasta 2030. Las conclusiones de la misión intentan explicar por qué Marte perdió su campo magnético y con ello como la atmósfera se fue perdiendo debido a la interacción con el viento solar, lo que impidió que siguiera existiendo agua líquida en el planeta. A este respecto también se pueden encontrar las notas de prensa en la website de la misión. [12]

En 2016 una nueva misión iba a poner rumbo al planeta, la europea-rusa, liderado por ESA, ExoMars 2016 (compuesta por un orbitador  TGO y un aterrizador, Schiaparelli) que llegó a órbita  en octubre de 2016. El orbitador Trace Gas Orbiter (TGO) tenía como misión monitorear los gases traza, especialmente el metano que había sido detectado en dos ocasiones por el rover Curiosity en superficie, como posible indicador de actividad biológica (aunque también podría ser geológica), y el aterrizador Entry Descend and Landing (EDL- Schiaparelli) para practicar el aterrizaje sobre la superficie de Marte.  Mientras que la primera sigue en órbita, un fallo de software parece ser que hizo que se estrellara sobre la superficie el aterrizador EDL.

El año del lanzamiento del Tesla Roadster por Space X con su Falcon 9 Heavy  (2018), fue el año en que la NASA envió un aterrizador para conocer el interior profundo de Marte: la misión InSight (Interior Exploration using Investigations, Geodesy and Heat Transport) con tres instrumentos científicos principales. También le acompañaban 2 cubesats de comunicaciones ya que ninguna de los tres orbitadores MRO, MAVEN o MO2001 podían darle cobertura de su señal. Su lanzamiento había sido previsto para 2016, pero  el sismógrafo francés presentó una falla que obligó a la siguiente ventana de lanzamiento. En el mes de mayo de 2018, InSight partió de la Tierra y aterrizó satisfactoriamente en Marte en noviembre de ese año al oeste de Elysium Planitia.

En diciembre  de 2018 se desplegó el sismómetro mediante un brazo robótico y dos meses después una campana de protección pare evitar interferencias atmosféricas en el registro. También se perforó mediante un taladro para colocar una sonda de temperatura. Sin embargo el instrumento de perforación principal se trabó, y pese a los esfuerzos en intentar recuperarlo (incluso golpeando con el brazo robótico)  se dio por perdido a principios de 2021, pudiendo llegar a apenas el 10% de la profundidad prevista, que era 5 metros de profundidad. La misión pudo  registrar las vibraciones y transformarlas en el sonido del viento en la superficie de Marte (diciembre de 2018). Durante el primer año de funcionamiento se registraron casi 200 eventos sísmicos, unos 20 casi de magnitud 4. También hubo mediciones anómalas de la intensidad del campo magnético (hasta 10 veces mayor de lo estimado desde órbita) que no han podido ser explicadas satisfactoriamente.

La estación meteorológica TWINS de InSight  se convirtió en la segunda estación activa sobre el planeta, desarrollada íntegramente en España (Centro de Astrobiología de Madrid-CAB-, CSIC, principalmente).

Recientemente, con la llegada del invierno a la zona del aterrizaje, los instrumentos en funcionamiento han sido puestos en hibernación pues sus paneles solares han sido cubiertos por bastante cantidad de polvo, y aunque se planea que siga operativo hasta 2022 o 2023, dependerá de que el viento limpie de polvo marciano los paneles (como sucedió en los MER’s) y de la insolación solar recibida cuando pase el invierno. Hasta la fecha, se han registrado casi 500 sismos.

Y llegamos a 2020, el año más histórico en la exploración del planeta rojo, por varios motivos. En la ventana de lanzamiento del pasado verano estaba previsto que nada menos 4 misiones de exploración partieran hacía Marte. Debido a la pandemia de la Covid19 declarada a principios del año pasado, la EXOMARS 2020 liderada por la ESA y con la colaboración de la Agencia Espacial Rusa, no pudo completar los plazos para el lanzamiento. Este aterrizador y rover se lanzarán en la ventana de 2022. Sin embargo las otras 3 misiones sí partieron hacia el planeta Marte enviadas por la Agencia Espacial de la India (orbitador), Agencia Espacial China (orbitador, aterrizador y un rover de 200 kg) y Agencia Espacial Estadounidense (rover).

Las dos primeras, Hope y  Tianwen 1 ingresaron exitosamente en órbita marciana con pocas horas de diferencia a principios de febrero de 2021.  China se convertía en el sexto país en llegar a órbita marciana. El rover de NASA, Perseverance, aterrizó con éxito, envuelto en gran expectación mediática, en el cráter Jezero de 50 kilómetros de diámetro, el 18 de febrero de 2021, mediante un sistema mejorado del utilizado por el anterior rover Curiosity (900 Kg) en 2012, es decir, aerofrenado con escudo térmico, paracaídas y maniobra con retrocohetes «Skycrane». Esta maniobra se encuentra descrita en una infografía de la primera entrega de esta serie.

El rover Perseverance es actualmente noticia en todos los medios, y en la website de NASA [13]  tenemos abundante información de toda la misión y los ambiciosos objetivos: buscar vida pasada o presente en el planeta. El aterrizaje de este rover  de más de 1000 Kg de peso (el más pesado y completo enviado jamás) tenía como destino  el cráter Jerezo, un cráter de impacto que presenta un antiguo delta donde desembocaba un rio. El cráter estuvo lleno de agua probablemente durante cientos de miles de años.

La precisión del aterrizaje fue la más alta hasta el momento, con un error de dispersión de solo 8×7 kilómetros, decidiendo el vehículo donde posarse mediante un sistema de decisión propia conocida como LVS (Lander Vision System) que se basa en la toma de imágenes durante el descenso y la comparación con una base de datos del ordenador de a bordo para decidir hacia dónde dirigirse en el aterrizaje. Este sistema, totalmente nuevo para NASA, se ha empleado en las misiones chinas recientes a la Luna, aunque desconocemos su grado de similitud.

Hay que tener en cuenta que todas las misiones a Marte sufren una latencia de señal de más de 10 minutos, por lo que en estos llamados «7 minutos de terror» desde la llegada al planeta en órbita interplanetaria (20.000 Km /h) hasta su descenso sobre la superficie (<3 Km/h) debe hacerse en modo completamente automático sin posibilidad de interacción con la sala de control.

Perseverance,  además de 23 cámaras y 2 micrófonos para grabar el auténtico sonido directo de Marte, lleva siete instrumentos científicos principales: MastcamZ (sistema de cámaras para imágenes panorámicas, estereoscópicas y por primera vez con zoom), SuperCam (cámara dotada de espectrómetros y láser para examinar la naturaleza de pequeños cuerpos a 7 metros de distancia)  , SHERLOC (cámara y espectrómetro  con láser para detectar compuestos orgánicos), PIXL (espectrómetro de rayos X), RIMFAX (radar de superficie), MOXIE (experimento de producción de O2 a partir de CO2 atmosférico) y MEDA (estación meteorológica). Decir que esta última, MEDA, ya en funcionamiento, constituye la tercera estación funcionando sobre el planeta con diseño completamente español. Pero es importante decir que en otros instrumentos también han participado investigadores españoles, como es en la MastcamZ y en la antena de alta ganancia que lleva el rover para comunicarse con la Tierra. Además muchos españoles a través del propio JPL y otras entidades internacionales, participan del proyecto, es por ello que por primera vez en su historia, NASA retransmitió el evento del aterrizaje también en español.

Además de todo ello, Perseverance incluye un sistema de encapsulado de muestras (30) para futuro retorno a la Tierra (proyecto en estudio por ESA/NASA) y un pequeño helicóptero de 1,8 Kg, el INGENUITY, que hará vuelos de hasta 15 metros de altura y 90 segundos de duración que servirá como prueba tecnológica y de ayuda a la trayectoria de Perseverance. Ingenuity será la primera nave en «volar» en otro mundo, si todo va bien. Sus hélices se moverán a la friolera de 2.500 rpm (revoluciones por minuto) para que sus aspas de 1 metro le den sustentación en la tenue atmósfera marciana, con el 1% de densidad atmosférica respecto a la de la Tierra.

Algo emociónate está esperando ser descubierto en algún lugar de Marte.

Mientras tanto, la Agencia Espacial China hace por fin público recientemente el lugar de aterrizaje de su rover, maniobra que se realizará desde la órbita marciana durante el próximo mes de mayo de 2021. ¿Tendrá el mismo éxito que Perseverance? En todo caso, es evidente que el gigante asiático está desarrollando una carrera por el espacio de una forma mucho más rápida y sorprendente de lo que pensábamos hace escasamente una década, y muchas veces se suele citar que está consiguiendo éxitos que NASA o ROSCOSMOS (como heredera de la Agencia Espacial de la antigua URSS) tardó décadas en alcanzar. Respecto a este último apunte, no lo comparto del todo pues pienso que no se pueden comparar éxitos espaciales en décadas diferentes con tecnologías mucho más avanzadas.

Se suele citar que aproximadamente la mitad de las naves enviadas al planeta rojo han fracasado, y especialmente la antigua Unión Soviética URSS/ Rusia es la que peor parte se ha llevado en estos fracasos.

Por cierto, China ha sido la sexta potencia en llegar a Marte, y hemos hablado de EE.UU, Rusia (consideremos heredera de la extinta URSS), ESA (consideramos Europa como un único país a nivel de exploración espacial bajo la bandera de ESA), India y Emiratos Árabes Unidos (llegó a órbita horas antes que China),  ¿hemos hecho las cuentas bien o nos hemos dejado a alguien por el camino? ¿Cuál es el motivo de ello?

Te lo propongo como acertijo si eres un o una astrotrastornad@ de la exploración espacial.

Y esto, esto es todo, amig@s,…de momento. Espero que si has llegado hasta el final, hayas disfrutado, y como regalo de perseverancia, échale una mirada a este enlace (por si no lo conoces aún), seguro que juegas con él un rato.

https://mars.nasa.gov/explore/mars-now/

¡A cuidarse mucho!

Referencias del texto:

[4] https://www.jpl.nasa.gov/missions/mariner-9-mariner-i

[5] https://space.skyrocket.de/doc_sat/ip_probe.htm

[6] https://apod.nasa.gov/apod/image/0401/marsapan_spirit_big.jpg

[7] https://mars.nasa.gov/mer/index.cfm

[8] https://mars.nasa.gov/mro/

[9] https://www.mdscc.nasa.gov/index.php/2020/08/13/imagenes-de-mars-reconnaissance-orbiter-en-su-15o-aniversario/

[10] https://mars.nasa.gov/msl/home/

[11] https://mars.nasa.gov/msl/mission/where-is-the-rover/

[12] https://www.nasa.gov/mission_pages/maven/main/index.html

[13] https://www.nasa.gov/perseverance

Marzo Marciano (I): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano (I): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

Esto es el principio de una nueva amistad…

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco espacio de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

Estas misiones operativas son: la más sencilla y primera en llegar fue enviada por Emiratos Árabes Unidos y  consiste en un orbitador (HOPE) que analizará la atmósfera marciana durante al menos un año [1]. La segunda es la China, Tianwen-1 [2], compuesta por un orbitador, un módulo de descenso (lander) y un vehículo móvil  de superficie (rover), estos últimos descenderán previsiblemente en mayo de 2021 desde la actual órbita marciana. La tercera es la estadounidense, la más mediática y sin duda la más ambiciosa en cuanto a presupuesto y material científico disponible puesto en servicio; Mars 2020. Consiste en un rover  (Perseverance) de algo más de 1000 Kg de peso que fue desplegado sobre la superficie marciana (cráter Jezero) directamente desde un trayecto interplanetario en una arriesgada maniobra de frenado y aterrizaje conocida como los «7 minutos de terror» (aunque no siempre sean siete) el pasado día 18 de febrero de 2021.

Trayectoria de descenso sobre Marte de la Endurance. Crédito NASA

Supongo que más o menos ya conoceréis estos hechos, pues muchos medios de comunicación de masas se hicieron eco especialmente del aterrizaje del rover Perseverance. El éxito del aterrizaje de la Mars 2020 puede ser revivido en la página web de NASA dedicada a esta misión [3],  que además contiene muchísima información y muy bien estructurada. Os recomiendo mucho esta página de la agencia espacial estadounidense para nutrirse de noticias muy recientes e imágenes y videos (incluido el del propio descenso), de las muchas que esperamos de este maravilloso rover-biólogo sobre el planeta rojo durante los próximos meses y años.

Así, durante  este mes de marzo  marciano (¡qué mejor mes para hablar del planeta rojo!), voy a intentar presentaros el «inicio de esta nueva amistad» con Marte, y para ello qué mejor que conocer más detalles sobre el planeta rojo que respondiendo a 10 de las cuestiones que considero  más interesantes de las que me han formulado amigos, alumnos y conocidos, con motivo de la emisión en directo por Museos Científicos Coruñeses  (MC3) para el aterrizaje del Perseverance y que constituyo un privilegio disfrutarlo junto a  junto a Borja Tosar y el equipo del Planetario de A Coruña.

También diré, que haciendo una búsqueda rápida mediante Google sobre las cuestiones más curiosas, interesantes o importantes sobre Marte y buscando semejanzas con las preguntas formuladas y que contestaré en las próximas entradas, he encontrado algunas similitudes pero con errores de bulto e inexactitudes (lo podéis comprobar vosotros mismos en las primeras entradas mejor indexadas  por el buscador), por lo que una vez más quiero volver a insistir que, siempre que una noticia o dato científico en un medio de comunicación os llame la atención por asombroso o extraño  (y eso incluye mis entradas), os ruego que os fijéis si está referenciado a una publicación primaria, y si no lo está, que lo confrontéis con publicaciones de divulgación científica de prestigio. Vuelvo a recordaros que la Wikipedia es una fuente rápida de consulta, es útil como primera aproximación a un tema general, pero existen muchos errores cuando buscamos algo de información especializada e incoherencias que tardan en ser corregidos (o no son corregidos), o datos que están desactualizados. También existen en este medio inexactitudes, a veces  referenciadas a publicaciones de poca credibilidad -en el ámbito científico- al menos. Ello no es debido a ninguna maldad, es propio del funcionamiento de este medio,  que tiene este estupendo compendio del saber humano on-line, pero que es susceptible   de estos fallos, que supongo son complicados de subsanar.

Voy a intentar ofrecerte en estas entradas del mazo-marciano información de calidad, actualizada, referenciada, y como siempre, abierto a tus dudas, correcciones en los posibles errores que pudiera cometer, así como deseoso de tus sugerencias. Así que vamos  allá…

Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte:

  1. ¿Por qué tanto interés en Marte?

Marte, cómo Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno es conocido desde la antigüedad pues se ve a simple vista en el cielo nocturno. Los planetas siempre han llamado la atención de los humanos por moverse con independencia de las «estrellas fijas» lo que les otorgó  representaciones de dioses en las diferentes civilizaciones que han mirado al cielo. Marte, debido a una superficie con alta presencia de óxidos de hierro, es de color naranja-rojizo, con lo que lógicamente fue asociado a la divinidad de la guerra (Ares) por comparación con el color de la sangre. Si quieres saber cuándo es visible en el cielo, puedes buscar en una guía del cielo las épocas en las que Marte se acerca a nuestro planeta (oposiciones) o bien buscarlo en un simulador de cielo, como el gratuito Stellarium (  https://stellarium.org/es/)

Captura de pantalla del programa gratuito Stellarium. Posición de Marte en Tauro la noche del 13 de marzo de 2021 a las 21 horas en Castellón (España), mirando hacia el sur-oeste.

Muchos centenares o miles de años después de que culturas ancestrales le otorgaran nombre, empezamos a conocer su naturaleza real, y supimos que era un lugar similar a nuestro planeta en cuanto a analogías con su naturaleza. De hecho Mercurio, Venus, nuestro planeta y Marte, son los planetas llamados terrestres o telúricos por contraposición a los gigantes gaseosos y helados cuya composición es muy similar a nuestra estrella (hidrógeno y helio), aunque no brillen como ella por una cuestión de cantidad de masa.

La Tierra y Marte a escala. Imágenes reales, crédito NASA.

Conforme fuimos conociendo con algo de detalle a Marte mediante telescopio (Siglo XVII), no solo nos asombró que tuviera una corteza sólida donde era posible vislumbrar tenues detalles en forma de sombras en su superficie (exceptuando los destacados blancos y brillantes casquetes polares), sino que también nos sorprendió la presencia de una tenue atmósfera. También comprobamos que rotaba sobre su eje y que la duración de su día era similar al de la Tierra, y además incluso la inclinación de su eje orbital alrededor del Sol (25º) es similar a la de la Tierra (23,7º), lo que también da origen a estaciones meteorológicas con cambios ligeros observables desde la Tierra. Sin duda, bastantes similitudes interesantes con nuestro planeta, algo que en Venus –por ejemplo- no podíamos ver ni determinar.

 El planeta tarda casi dos años en dar una vuelta alrededor del Sol (687 días), presentando estaciones con el doble de duración que las terrestres  y como hemos comentado, en las que se ven cambios en el casquete polar visible, ya sea el norte o el sur- , así como ocasionales tormentas de polvo que emborronan los tenues detalles visibles y que pueden alcanzar todo el planeta.

 Con  un tamaño de 6800 kilómetros de diámetro, algo más grande que la mitad del de nuestro planeta, su masa  es de 6,41 × 1023 Kg  frente a la de la Tierra  5,973×1024 Kg  -supone que su masa sea tan solo un 10% de la del nuestro-, lo que le confiere una gravedad en superficie de un 30% aproximadamente (3,7 m/s2), algo más «confortable» para los futuros astronautas que la escasa gravedad en la superficie de la Luna.

Oposiciones de Marte. Crédito NASA

 Por tanto, aunque situado a  225 millones de kilómetros del Sol (órbita elíptica de 206 x 249 millones de kilómetros), en los momentos de máxima aproximación a nuestro planeta (oposiciones cada dos años aproximadamente) se acerca entre 56 y algo menos de 100 millones de kilómetros. Las más cercanas de las oposiciones son las llamadas oposiciones perihélicas, que se suceden en periodos de 17 años. Así por ejemplo la última oposición perihélica  de Marte fue en 2018 y la próxima será en 2035.  Sin embargo, como hemos dicho, el acercamiento del planeta cada dos años lo hace aceptablemente interesante al telescopio y se abre una ventana de observación y de lanzamiento de misiones de exploración que pueden llegar al planeta con viajes de entre 6 y 9 meses de duración.

Despegue desde la Tierra y llegada a Marte. Crédito NASA

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, unos pocos astrónomos creyeron ver entre esas tenues sombras superficiales, que a veces desaparecen parcial o totalmente por tormentas de arena, finas líneas que transcurrían entre los casquetes polares hasta las zonas del ecuador: unos posibles canales artificiales que quizás podrían llevar agua de los polos a las zonas del ecuador. Aparecen en escena los posibles «marcianos» o habitantes inteligentes de un planeta quizás con problemas hídricos. La novela de la «Guerra de los Mundos» de H.G Wells (1898) y la famosa e innovadora versión radiofónica de O. Welles (1938), que causó el pánico en algunos ciudadanos de la sociedad de Nueva Jersey y Nueva York, hicieron el resto. La inteligencia extraterrestre se vinculó de forma clara a los habitantes de Marte, quién sabe si envidiosos de nuestro planeta azul y con abundante agua.

Sin duda Marte despertaba al final del siglo XIX e inicios del XX, aunque fantasiosos escenarios que nada tienen que ver con la realidad, si la posibilidad de un lugar para visitar y quién sabe si habitar algún día… con permiso de los marcianos, por supuesto.

Marte nos otorgará -como veremos- un recurso precioso a la humanidad, nos otorgará «un nuevo lugar» para habitar  y  la capacidad de ser una especie multi-planetaria, el primer paso para sobrevivir, expandirnos y viajar hacia las estrellas en un futuro muy lejano. Estamos asistiendo al primer paso hacia esa capacidad.

Excelente infografía de la exploración de Marte en los últimos 20 años y el futuro inmediato. Crédito NASA

La próxima entrada hablamos de la historia de la exploración marciana, que constituyen los últimos 60 años de exploración interplanetaria humana.

A cuidarse mucho.

Referencias del texto

[1] https://www.emiratesmarsmission.ae/

[2] http://www.cnsa.gov.cn/english/n6465652/n6465653/c6811227/content.html

[3] https://www.nasa.gov/perseverance y vídeo resumen del descenso: https://www.youtube.com/watch?v=4czjS9h4Fpg&ab_channel=NASA

El misterio de Oumuamua ¿nos visitó una nave extraterrestre?

¿El objeto detectado en octubre de 2017 era un asteroide, un cometa o restos de una nave extraterrestre?

El prestigioso director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard-Smithsonian (EE.UU), Dr. Loeb, asegura que hemos detectado una vela solar.

 ¿En qué se basa para una afirmación tan arriesgada?  ¿Qué es lo Loeb que asegura que hemos detectado  y qué implicaciones tiene? ¿Estamos pasando «de puntillas» ante la primera evidencia de la existencia de inteligencia extraterrestre en otros sistemas solares de nuestra galaxia?

Si te interesa tener más claro las evidencias y la polémica que se ha generado en los medios de comunicación y ante la comunidad astronómica, te voy a intentar responder a estas preguntas, tras finalizar la lectura del libro del Dr. Loeb esta misma semana y cuando en realidad quería escribir sobre Marte.

¡Vamos a intentarlo!

Tengo que reconocer que hasta hace relativamente poco, había citado al Dr.  Avi Loeb  vinculándolo  a noticias de divulgación de la astronomía, quizás en  menos de media docena de ocasiones durante estos últimos años.

Revisando mis podcast  de «Cruzando el Universo» [1] de estos últimos 6 años he visto que lo cité relacionándolo con trabajos sobre agujeros negros en compañía del tristemente desaparecido Stephen Hawking, también en varias ocasiones (tanto en el programa como en algunas charlas y cursos)  a propósito del proyecto StarShot [2] que lidera desde 2015  y finalmente de forma mucho más reciente, también sobre el descubrimiento y naturaleza del extraño cuerpo celeste Oumuamua [3].

Desde 2018, Loeb  ha saltado en muy repetidas ocasiones a la palestra de todo tipo de medios de comunicación internacionales por sus atrevidas declaraciones sobre el posible origen del primer visitante estelar  Oumuamua. Sus declaraciones  –cada vez más atrevidas  y menos ambiguas-  se han visto culminadas en expectación pública y cierta polémica por  las diferentes entrevistas concedidas recientemente, con motivo de la publicación de su libro «Extraterrestre» (editorial Planeta, 2021), en el que trata plenamente su visión sobre el primer cuerpo interestelar (procedente de otro sistema solar) que ha detectado la humanidad.

Ilustración del posible aspecto incial de Oumuamua. Posteriormente se ha determinado que es mucho mas plano. Crédito: ESO

Mi opinión sobre su postura respecto a la naturaleza de Omuamua  tengo que decir que ha sufrido cambios importantes, siempre desde la prudencia necesaria. No perdamos la vista, que estamos hablando de ciencia y por tanto de evidencias, muy lejos de relatos fantásticos u opiniones subjetivas aleatorias sobre fenómenos que suceden en el universo.

 Inicialmente me pareció muy interesante su primer paper científico [4] sobre la compatibilidad de las observaciones astronómicas con que este objeto fueran restos de algún  tipo de tecnología extraterrestre, en concreto material similar al propuesto para la construcción de« velas solares» para desplazar naves espaciales. En ese primer momento, y con algunas entrevistas publicadas en medios generalistas (recuerdo la primera que leí en el semanal de el periódico El País), deducía que era un intento de «provocación» hacía a la comunidad científica para  llamar su atención respecto a  que las hipótesis  científicas «atrevidas» pueden ser compatibles con la ciencia tradicional estamental, que mira muchas veces con recelo cualquier investigación que lleve las palabras «inteligencia extraterrestre» en su propuesta, más allá del popular y casi extinto programa SETI [5].

 Decir aquí algo importante para la reflexión: pienso que si las afirmaciones que realizaba el Dr. Loeb, hubieran sido realizadas por cualquier otro profesional, sin su trayectoria científica, muy posiblemente no hubiera tenido ni de lejos  la repercusión mediática que han tenido, y lo que puede ser peor, sus diferentes papers publicados en revistas científicas de revisión por pares, es posible que no hubieran nunca llegado a publicarse.

 Naturalmente esto es una mera hipótesis ya que no tengo a mi disposición información si en alguna ocasión se han enviado papers  (que no hubieran  visto la luz) para su publicación sobre otros fenómenos astronómicos cuyas hipótesis de trabajo se basara (o intervinieran en su explicación del fenómeno) inteligencias extraterrestres de forma directa o indirecta.  Aquí es posible que nos venga a la cabeza algunos «ensayos» sobre el comportamiento de la estrella Tabby [6], pero que nunca alcanzaron  una exposición adecuada para una  publicación científica en la que se  vincule las observaciones fotométricas con una hipótesis que involucren a la presencia de una posible  esfera de Dyson  [6] de forma univoca, más aún, el citado tipo de posible megaestructura de civilización alienígena avanzada (con respecto a nuestra civilización),  solo es una conjetura sobre un papel.

Posteriormente, en los últimos meses quizá, las entrevistas cada vez más habituales aparecidas en medios de comunicación  me provocaban cierta estridencia y me sembraron dudas respecto al criterio e intención de este distinguido científico, director del departamento de astronomía de la destacada universidad de Harvard (desde hace casi una década) y prolífico astrofísico con más de 700 papers [7] publicados en diferentes campos de la misma. Me empezaron a surgir preguntas que posiblemente os estéis haciendo en este momento:  ¿Todos los titulares –algunos muy estridentes- respondían a declaraciones del propio  Loeb o eran una interpretación algo libre del periodista? ¿Los titulares trataban de frases sacadas del contexto exacto de su disertación acerca de Oumuamua o ciertamente Loeb estaba insinuando de forma taxativa que el objeto astronómico era en realidad los restos de una nave alienígena?

El compromiso de Loeb con el proyecto privado StarShot[2], que sigue pareciendo un proyecto actualmente fantasioso con la tecnología e inversión actual, su anunciada jubilación como director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard e incluso una reciente aparición en un programa muy mediático de una cadena privada de televisión de nuestro país, me llevaron a plantearme si no estaba equivocado respecto a conceder más atención al tema.

Sin declarar públicamente lo que pretendidos divulgadores y algunos profesionales del mundo de la astronomía hicieron, reconozco que también pensé en un brillante astrónomo, que pensando en su jubilación, decide que se enciendan los focos sobre él – sin abandonar el discurso científico – para hacer caja o quizás explotar su nueva faceta de escritor mediante cierta  ambigüedad sobre la naturaleza de un objeto celeste que nos había visitado fugazmente.

Portada del libro de Avi Loeb, editado por Editorial Planeta en febrero de 2021

Hasta que hace unos días, me llegó su libro que leí en muy poco tiempo. Una portada también algo estridente con una cubiertilla (¿se dice así?) en la que se leía: «El libro que cambiará la historia de la ciencia» volvieron a poner en duda si invertir tiempo en su lectura. Sin embargo, no me pude resistir a leer los argumentos con detalles para afirmaciones extraordinarias.  Al finalizarlo, tras un par de días decidí, sin realizar una crítica literaria para lo que no estoy capacitado, expresar como he vuelto con cierto asombro a mi punto de partida,… con ciertos matices.

a) 1I/Oumumua: el objeto

El 19 de octubre de 2017 fue detectado mediante el sistema telescópico automático Pan-STARSS un objeto a 0,2 unidades astronómicas, alejándose de la Tierra. Este y otros telescopios detectan decenas de asteroides y cometas cada año, bien acercándose hacia el Sol o bien alejándose después de haber realizado el perihelio de su órbita. Inicialmente, de acuerdo a la normativa de nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional (UAI) fue denominado como el cometa C/2017U1. Tras una observación más detallada se observó que no presentaba indicios de volátiles (constituyendo coma y/o cola) y fue re-clasificado como asteroide, pasando a denominarse A/2017U1. Hasta aquí todo normal, de la multitud de objetos nuevos que se detectan anualmente, muchos sufren una re-clasificación cuando son observados con detenimiento.

En apenas dos semanas que fue observable con los telescopios más potentes, nos percatamos de que se trataba un cuerpo diferente a todos los conocidos con anterioridad, este presentaba una alta excentricidad  y velocidad que situaba su tipo de órbita en una hipérbola (1,195), es decir, un objeto que no provenía de nuestro sistema solar. Así fue nuevamente re-clasificado -esto ocurría por primera vez en la historia de la astronomía-, como 1I/2017 U1. El «1I »indica el primer objeto interestelar detectado en lo que constituye su naturaleza de no procedencia solar.

Aspecto de la órbita de Oumumua obtenida desde la página de la NASA de SSD a partir de sus elementos orbitales

Evidenciaba su procedencia extrasolar también la orientación de su órbita respecto al plano de la eclíptica (122º), que situaban su posible punto de procedencia en alguna estrella en la dirección de la constelación boreal de la Lira, donde también se sitúa el Ápex del nuestro Sol.

Buscando observaciones inmediatamente anteriores del objeto en las que hubiera pasado desapercibido por su escaso brillo, fue posible localizarlo en imágenes  del proyecto de la universidad de Arizona de búsqueda de Neos, Catalina Sky Survey, así como en los telescopios espaciales solares SOHO y STEREO cerca del perihelio (9 de septiembre 2017), en el que alcanzó una velocidad de 87 kilómetros por segundo. El objeto fue observado durante apenas 15 días con los más potentes telescopios y radiotelescopios  en Tierra y espaciales, hasta que dejó de ser visible, y de esos pocos días se dedujeron de su comportamiento fotométrico una baja masa y tamaño y color posiblemente rojizo como los objetos que estamos observando de la zona de Plutón. Pero además de estas observaciones esperables, se observaron ciertas anomalías que no eran fáciles de explicar.

Aproximadamente un año después del descubrimiento,  Avi Loeb y Shmuel Bialy publicaban un paper en Astrophysical Journal Letters explicando estas anomalías [4]. La polémica estaba servida.

b) Avi Loeb: la hipótesis sobre las evidencias recogidas

Antes de continuar, dejar claro de lo que estamos hablando, y para ello quizás empezar por establecer de lo que NO estamos hablando.

No estamos hablando de hombrecillos verdes, no estamos hablando de avistamientos de objetos volantes no identificados, no estamos hablando de« contactos» en la tercera fase, no estamos hablando de vendedores de misterios al modo de teorías «antiguos alienígenas» (aquí podríamos entrar a trapo a hablar de cómo se establece una teoría en el marco de la ciencia), no estamos hablando de de opiniones pseudocientíficas que se venden con facilidad en canales de Youtube o redes sociales.

De lo que SI estamos hablando. Estamos hablando de ciencia sobre un objeto muy probablemente de procedencia interestelar, en el marco de las hipótesis recogidas a partir de las evidencias científicas, en este caso; observaciones astronómicas por un buen número de observatorios astronómicos profesionales y durante un breve periodo de tiempo, por desgracia. Este último sesgo, los pocos datos disponibles, es  según mi opinión, el que abre el debate: muy posiblemente si tuviéramos más observaciones, la naturaleza del objeto estaría zanjada.

De las observaciones realizadas, la primera anomalía que llamó la atención fue la aceleración que sufrió el objeto (apartándose de la exclusivamente  gravitatoria un 0,1%), propia de un cometa cuando sufre desgasificación en forma de jets de los elementos volátiles por su proximidad al calor del Sol. Sin embargo ningún telescopio, incluidas las observaciones durante  30 horas del telescopio espacial  de Infrarrojos Spitzer (NASA),  detectó presencia alguna de emisiones de CO2, muy propias de los cometas. Podemos imaginar diferentes hipótesis que expliquen este comportamiento, alguna de ellas la que suponen una abundancia de hidrógeno (en realidad casi con exclusividad), cuya sublimación no podría ser detectada por nuestros telescopios. Nunca hemos observado un objeto de esta naturaleza, aunque tampoco habíamos observado nunca un visitante extrasolar.

La segunda anomalía significativa es su forma. Aunque su pequeño tamaño (<100 metros)  y su lejanía hace imposible obtener unas mediciones precisas, de su comportamiento fotométrico –con variaciones de brillo cada casi 8 horas en unas 2,5 magnitud (factor de 10)- evidencia una forma marcadamente longitudinal de relación geométrica  hasta 1:10, lejos de las formas de cuerpos más raros detectados con simetrías axiales de proporciones 1:3. Primeramente se sugirió la forma de puro (la mayoría de las ilustraciones que circulan lo dibujan así), aunque posteriormente se estableció que la probabilidad era mucho más alta en la forma de «tortita». De su comportamiento fotométrico regular, era difícil compatibilizarlo con un objeto sufriendo desgasificaciones. Tampoco se detectó desintegración del núcleo.

La tercera anomalía, se trata de la velocidad del objeto.  Su velocidad era compatible con el marco de velocidades del sistema de reposo local (LSR) –las estrellas que comparten velocidades similares a las del Sol en la vecindad galáctica-, que implicaría que el objeto no ha sufrido una expulsión violenta de su sistema solar de procedencia de estas estrellas. El origen de otro sistema solar fuera del marco LSR, para alcanzar una compatibilidad con nuestro marco de velocidades, implicaría unas posibilidades bajas por lo ajustado del margen, aunque por supuesto no nulas, salvo cierta intencionalidad en ello.

En base a estas evidencias de anomalías detectadas, y alguna otra quizás menos clara, Avi Loeb desarrolla los cálculos para mostrar que el objeto tendría un comportamiento similar al de una vela solar, medio de propulsión propuesto para determinados viajes interestelares. Mantiene cierta ambigüedad en la explicación de si son restos de una vela solar, como se explica exactamente este comportamiento ¿mantiene una orientación adecuada en todo momento?.

Espectro de Oumuamua obtenido por el WHT (La Palma, IAC)

El curriculum del Dr. Avi Loeb, como ya hemos comentado anteriormente, es impresionante, y más allá de la posible falacia de autoridad  (a favor de sus argumentos) en la que podemos caer con facilidad por su brillante curriculum y prolíficas publicaciones en diferentes campos de la astrofísica (agujeros negros e universo primitivo principalmente), hay que decir que todas sus publicaciones al respecto de Oumumua  (su primer paper [4] no es el único al respecto del objeto)son impecables desde el marco de desarrollo de hipótesis científicas  y han sido publicadas en revistas de prestigio de revisión por pares.

 El resto son titulares periodísticos, que pueden beneficiarlo o no, pero que no pueden o no deben poner en duda su profesionalidad como científico. Poner en duda esto último también  constituye una falacia (Ad hominem); la descalificación del autor de una hipótesis  y no la de contra-argumentar los desarrollos de sus evidencias que le permiten formular su hipótesis.

El 30 de agosto de 2019, un aficionado Ucraniano, G. Borisov,  descubría utilizando un telescopio de 65 cm, un objeto con  una alta velocidad (30 kilómetros/s) y cuyos parámetros orbitales lo situaban como objeto extrasolar, con una inclinación de 45º sobre la eclíptica. Las observaciones iniciales de este objeto revelaron una clara naturaleza cometaria, obteniéndose espectros en diferentes telescopios gracias a esta actividad y probablemente de un tamaño de entre 2 y 15 kilómetros de diámetro. El 2I/Borisov constituía así el segundo objeto interestelar detectado por la humanidad, aunque este no presentaba las anomalías propias del primero, y nos era mucho más familiar, por su comportamiento similar a nuestros cometas.

c) Antes de empezar  a estirarnos de los pelos

Para los que ya peinamos algunas canas y llevamos en esto de la astronomía unas décadas, antes de estirarnos de los pelos, tengamos en cuenta algunas consideraciones.

Venimos de una época de triunfo mediático de los llamados despectiva y coloquialmente «magufos». En las principales cadenas de televisión (pública y posteriormente privada) y de radio, hubo una época de completo éxito de personajes que abordaban fenómenos  y pseudociencias, desde supuestos argumentos científicos. La ciencia se construye con evidencias y reproducibilidad, no con argumentos. Los programas de «misterio» sobre extraterrestres, presuntas manifestaciones del más allá, construcciones peculiares antiguas en las que intervienen seres extraños, etc… proliferaron y han hecho siempre muy buena caja gracias a su audiencia, atrapada por el halo «inquietante» que los envolvía, mientras que los documentales de divulgación científica habitualmente no han generado un impacto de audiencia destacado.

La ciencia ficción de Hollywood (con mucha ficción y poca ciencia) tampoco ha ayudado en mucho, y menos  –dicho sea de paso-  la formación reglada que no recibimos sobre el criterio para evaluar evidencias y comprensión de la estructura del método científico, tanto en enseñanzas medias  como  carreras universitarias no científicas. Este problema de ignorancia científica  por desgracia lo podemos observar actualmente en la interacción con redes sociales en casi cualquier lugar donde se trate un tema de índole científica, llegándose a negar bochornosamente conocimientos adquiridos, confirmados y consolidados en ciencia.

Poster de la película Independence Day. Copyright 20th Century Fox

Es por ello que las barbaridades que hemos tenido que escuchar durante bastantes años y que actualmente escuchamos, nos han llevado a muchos a un «rechazo» casi visceral de todos estos personajes, que utilizan adecuadamente temas  atractivos para el público, para -aprovechándose de su  ignorancia científica  seguir haciendo caja con una audiencia siempre notable. Sería una verdadera pena que un trabajo tan atractivo como el realizado por Loeb, fuera utilizado desde estos sectores  para aumentar su audiencia, y es el único juego que veo peligroso y quizá reprochable…nos movemos en un terreno peligroso en la interpretación social si algunos temas se tratan con ambigüedad.

Nos hemos formado en la comprensión el universo, y en las versiones cambiantes del mismo. Conocemos las leyes físicas universales y sus limitaciones, la determinación de distancias interestelares, los procesos de formación estelar y planetaria, los diferentes escenarios que vamos descubriendo y ciertas limitaciones físicas, las cuales se aplican inevitablemente para una comunicación extraterrestre,  en el caso que pudiéremos detectar que no estamos solos en el universo -aspecto más que probable-. Conociendo las evidencias contrastadas, lo lógico es construir ciencia respecto a ellas y no respecto a opiniones o creencias fantasiosas.

Qué el primer cuerpo interestelar descubierto por la humanidad sea los restos de tecnología extraterrestre, nos rechina a muchos los dientes, estoy seguro, nada más leerlo.

Conocemos el principio de la navaja de Occam, aquel que nos dice que «entre dos fenómenos explicados de forma diferente en igualdad de condiciones, el que utiliza la expresión más sencilla suele ser cierta». No es un principio irrefutable, pero la naturaleza tiene la manía de habitualmente comportarse de acuerdo a esta forma de simplicidad, según recogió un fraile franciscano en el siglo XIV, y que sigue vigente.

¿Podemos aplicar la navaja de Occam en este caso?

Nos podemos preguntar, si un objeto natural –posiblemente cometa  extrasolar- sometido a ciertas circunstancias muy poco habituales –pero explicables-  respecto a nuestro rutinario escrutinio de objetos en órbita solar, ¿es la explicación más sencilla respecto a la de origen de restos de una nave alienígena de Loeb?

Paremos en este instante; solo el hecho de plantearnos esto desde una perspectiva científica, lejos de escenarios «extraños envueltos en misterio» -algunos de ellos descritos anteriormente-, es un triunfo de la ciencia, con independencia del resultado o conclusión a la que se llegue. Se puede concluir que nuestro conocimiento del universo va en aumento, y que vamos superando sesgos observacionales que nos impiden llegar a comprender mejor el firmamento.

Lo cierto es que las explicaciones «convencionales» entendiendo como tales las de un  cuerpo natural, parecen sonar más desfavorables si aplicamos la navaja de Occam: Oumuamua es un cometa extrasolar, lanzado con una velocidad cuanto menos curiosa desde otro sistema solar, aplastado por las fuerzas de marea en las proximidades del Sol (o anteriormente de otra estrella o cuerpo masivo) con una composición extraordinariamente porosa y liviana, sin la presencia de los hielos volátiles habituales, quizás formada exclusivamente por hidrogeno molecular….es posible, pero no parece lo más probable.

La gente que sólo tiene un martillo… ¿no ve más que clavos?

Esta afirmación-cuestión es muy buena.  Avi Loeb –como ya hemos citado-  trabaja en un proyecto sobre impulsión de velas solares para pequeñas naves (denominadas StarChip) con destino a la estrella más cercana, la estrella de alfa del  Centauro (sistema triple, cuya enana roja –Proxima Centauri- tiene un planeta terrestre en la zona de habitabilidad), alcanzando velocidades de un porcentaje apreciable de la velocidad de la luz. La finalidad es llegar allí en unos 20-25 años y enviar  información (que nos llegaría en algo más de 4 años). Podríamos decir que es un especialista en velas solares y casualmente tras un par de años trabajando en este proyecto, ve en Oumumua una vela solar. ¿Casualidad? ¿Intenta promocionar el proyecto en el que está involucrado?¿tiene un martillo y todo lo que ve son clavos?

Un martillo. Crédito Amazon

Me vais a permitir contestar a estas preguntas,  que a mí también me rondaban la cabeza, con las respuestas que el  propio Loeb ofrece en su libro, quizás algo desordenadas cronológicamente, porque aquí, hemos venido a hablar de su libro:

…“Al igual que la búsqueda de señales de civilizaciones inteligentes fue solo una idea pasajera. Y tal vez la habría dejado de lado si me hubiera podido  sacar de la cabeza el StarChip” ….

“Es una hipótesis extravagante, de eso no cabe duda. Pero no lo es más que otras hipótesis que se han propuesto para explicar las atípicas características de Oumuamua”….

”Atribuir al objeto una forma de vela solar puede parecer algo estrafalario, pero no hay que hacer ninguna suposición osada. Shamuel y yo seguimos un camino lógico. Seguimos los indicios y, en la gran tradición dictada por la labor detectivesca de la ciencia, nos atuvimos fielmente a la máxima de Sherlock Holmes: cuando se ha descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad. De ahí nuestra hipótesis: Oumuamua ha de ser artificial”….

 “Contesté que sí, como le sucede a todo el mundo, mi imaginación se guiaba por lo conocido; y sí, como sucede a todo el mundo, mis ideas se inspiraban en aquello en lo que trabajaba. Pero tendría que haber añadido algo: el problema del proverbio [de que quien tiene un martillo solo ve clavos] es que hacía hincapié en el martillo más que en la persona que lo empuñaba. Los carpinteros más hábiles no ven clavos por todas partes, de eso no hay duda, pero es que, además, están preparados para diferenciar entre clavos que sí ven”…

Capítulo: Hipótesis de la vela solar

    … “Todos mis estudios reflejan un principio básico innegociable: el contacto con los datos”…”En oposición a las modas de las redes sociales, el progreso científico se mide por cuánto se acerca una idea propuesta a la verdad. Este hecho, plenamente aceptado sugiere que los físicos medirían su éxito por lo bien que concuerdan sus ideas con los datos, más que por lo populares que sean esas ideas”…

Capítulo: Aprendamos de los niños

d) El libro «Extraterrestre» de Loeb

No hubiera escrito estas líneas si el libro no me hubiera gustado, aunque eso no quiere decir que convencido, respecto su hipótesis formulada de Oumumua como restos de una nave alienígena, en concreto de una vela solar. Dejar pasar esta oportunidad, a pesar que el protagonista estos días son las naves que se acercan a Marte, no hubiera sido justo doblemente. Por el significado de Oumuamua; el primer objeto interestelar descubierto por la humanidad (que ya ha pasado a los libros de historia de la astronomía)  y por las atrevidas hipótesis del Dr. Loeb, coherentes con los escasos datos que disponemos. Así por tanto, creo que se merece una entrada en mi modesto blog, lo más aséptica e imparcial posible.

Se han escrito y se escribirán todavía algunos ríos de tinta al respecto. Pero no hay más datos que los que hay, como el propio Loeb reconoce. La utilización malintencionada de una hipótesis científica coherente en beneficio de propósitos seudocientíficos seguro que será utilizada ante un público que ignora la ciencia. Esta es la mala noticia para la divulgación científica.

La buena noticia es que su libro es un ensayo arriesgado- que el autor se puede permitir- a pesar que la mayor parte de la comunidad científica actual  aún vea con incredulidad y escepticismo la búsqueda de vida inteligente.

Como ya dije, no voy a entrar a evaluar su calidad literaria, ni tengo conocimientos de ello, ni pretendo. El libro me ha parecido muy agradable de leer, aunque reiterado en algunos conceptos, de fácil lectura y con algunas  pinceladas excesivamente personales en alusiones a su pasada juventud. No eran necesarias, aunque no desagradan.

 El libro es claro y casi doy por seguro que ciertamente apasionante para todos aquellos que seguimos tanto los orígenes de SETI [5] como las estrategias de búsqueda de inteligencia extraterrestre y posibles noticias vinculadas con ello. Las reflexiones sobre filosofía de nuestra propia existencia como seres inteligentes que habitamos la Tierra y expectativas de un universo probablemente poblado con otras inteligencias extraterrestres, son realmente interesantes, aunque tampoco muy nuevas.

Naturalmente habla profusamente de Oumuamua y de sus argumentos en pro de su hipótesis de un origen artificial. También trata los argumentos ofrecidos por el resto de científicos (al menos los más conocidos) en pro de un objeto natural de extraño comportamiento.

Habla de las dificultades de hacer ciencia en el campo de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aunque no tanto de la búsqueda de vida (biomarcadores), siendo consciente que hace tan solo unas décadas eso mismo campo parecía una locura por falta de detección de exoplanetas y hoy una probabilidad cada vez más plausible.

Mantiene el discurso sobre algunos campos aún estériles de la física teórica, que resultan de búsquedas sin evidencias, cuando las evidencias –al menos en términos de probabilidad- en la búsqueda de tecnomarcadores de otras civilizaciones en nuestra galaxia pueden ser más que obvios, en un sugerente malabarismo que justifica nuevos campos de investigación, mucho más allá del proyecto StarShot. Según Loeb la ciencia necesita cambiar ciertos paradigmas basados en la comodidad de los caminos avalados por el apoyo institucionalizado habitual.

También encontramos reflexiones sobre nuestra supervivencia como especie, en términos que el lector apasionado de estos temas va a encontrar familiares; paradoja de Fermi o el Gran Filtro.

Loeb ya avisa al principio del libro que algunas veces se le puede tachar de infantil en sus conclusiones o ideas, pero realiza -a mi parecer- un discurso elegante, atrevido, pero sin perder el control: “Oumuamua es un equipamiento tecnológico extraterrestre. Es una hipótesis, NO una afirmación contrastada”.

…” A veces, casi por accidente, algo excepcionalmente raro y especial se cruza en tu camino. La vida da un giro cuando ves claramente lo que tienes por delante”…

Espero que disfrutéis del libro y en todo caso, si no lo leéis, que hayáis disfrutado de esta entrada, hecha con entusiasmo., y recordad, si os gustan mis entradas no dejéis de comentarlas, compartirlas o suscribiros al blog.

¡Un saludo y a cuidarse mucho!

Referencias del Texto:

[1] https://cielosestrellados.net/cruzando-el-universo-radio-castellon-cadena-ser/ y https://www.ivoox.com/escuchar-cielos-estrellados_nq_663588_1.html

[2] Proyecto Starshot: llevar naves diminutas de exploración a la estrella más cercana. https://breakthroughinitiatives.org/initiative/3

[3] Oumuamua, el primer visitante extrasolar detectado por la humanidad. https://ssd.jpl.nasa.gov/sbdb.cgi#top

https://www.nasa.gov/feature/solar-system-s-first-interstellar-visitor-dazzles-scientists

https://www.iau.org/news/announcements/detail/ann17045/

https://www.researchgate.net/publication/333678739_Modeling_the_light_curve_of_Oumuamua_evidence_for_torque_and_disc-like_shape

[4] https://arxiv.org/pdf/1810.11490.pdf

[5] SETI: Búsqueda (científica) de Inteligencia Extraterrestre. https://www.seti.org/ Por cierto, los radiotelescopios Allen Array (Universidad Berkeley, EEUU) «escucharon» Oumuamua en busca de algún tipo de emisión, sin recibir ninguna señal.

[6] Estrella Tabby: Estrella rodeada de un extraño «anillo» que bloquea su luz, y no se trata de un exoplaneta. https://es.wikipedia.org/wiki/KIC_8462852

[7] Algunos de sus papers de mayor impacto se pueden encontrar aquí. https://academictree.org/astronomy/publications.php?pid=249772

El día de la marmota, por muchos años más…

Hoy es el día de la marmota, y decidí lanzar este blog de divulgación de la astronomía, astronáutica, astrofotografía y ciencias afines, precisamente un día tal cual hoy, de hace 6 años, para acordarme que mientras los años pasen y se repitan ciclos, las circunstancias no pueden ser del todo malas.

En 6 años me he dedicado de forma desigual a escribir en él. El mayor esfuerzo, sin duda durante el periodo de confinamiento del año pasado, en el que llegué a escribir -creo recordar- hasta 5 entradas en un mismo mes con la finalidad de ofrecer recursos para distraer nuestra atención de las tragedias que nos aportaba la todavía actual pandemia. Esos recursos están ahí, en el histórico del blog, al que podéis recurrir en el momento que queráis.

He intentado siempre mantener cierta rigurosidad, no afirmar nada  que no tuviera detrás alguna publicación de un medio primario, y ahí tenéis una gran parte de citas en cada artículo publicado. 

En un principio también deseé mostrar las actividades que realizaba en astroturismo (turismo de estrellas)  y formación, aunque en 2018 decidí ya no citarlas, no porque no las realizara (las continúo realizando y de forma creciente, como muchos sabéis), si no porque pensaba que un blog como este no debía esconder una afán comercial.

En el blog  también están disponibles un gran número de los podcast de los programas de radio Castellón cadena SER «Cruzando el Universo», en el que desde hace 7 temporadas vengo informando de las últimas noticias de las ciencias antes mencionadas.  Nunca pensé que este espacio, de apenas unos 10-12 minutos semanales, tuviera tan buena acogida ¡muchas gracias a todas las personas que me escucháis!

Más de 90.000 visitas en 6 años me provocan satisfacción. El último año nada menos que más de  11.500 visitantes (el mayor número de visitantes de los 6 años de existencia), y todo eso sin poder dedicarle el tiempo que quisiera. Agradezco a todas las personas hispanohablantes que me siguen también -especialmente desde Sudamérica-,  para ellas incluyo mi deseo de que pronto pase toda esta situación tan complicada que estamos viviendo.

Las entradas no cortas, soy consciente que  en la época de la noticia «fast food”» y «clickbait» es contraproducente, pero me sorprende que algunas entradas con más de 1000 visitantes no han sido precisamente cortas, y por ello sigo escribiendo tal cual surgen en mi cabeza.

Decir que el blog no contempla ninguna técnica de posicionamiento, ni falsea estadísticas, los números ofrecidos son los que ofrece WordPress, sin más.

Para finalizar, antes de agradeceros vuestra compañía durante estos años, comunicaros tres cosas.

  • Podéis suscribiros al blog, esta suscripción implica que las entradas os llegan directamente a vuestro correo electrónico (que tendréis que confirmar tras la suscripción introduciendo el correo electrónico). Vuestra dirección de correo nunca es suministrada a terceros y se utiliza de forma opaca exclusivamente para el envío automático de cada entrada (ni si quiera yo intervengo en ello). Siempre anima tener suscriptores ¡gracias a aquellos que lo hagáis!
  • Por desgracia uno de los referentes comerciales de mi ciudad (Castellón, España) en fotografía durante las últimas décadas, desaparece. Foto vídeo Lledó cierra sus puertas y ha sido adquirido por una cadena en la que la venta de artículos de fotografía y equipos de iniciación a la astronomía, dejan de ofrecerse. Lledó estos años no solo ha depositado en mí la confianza de impartir formación en fotografía nocturna y astrofotografía, si no también se acaba –lógicamente- el soporte al mantenimiento del Blog. Algunos de vosotros habéis realizado donativos para este mantenimiento a través del entorno seguro de PayPal, que encontráis en el botón bajo las estadísticas del blog. Muchas gracias por vuestro apoyo, por pequeño que sea, es para mí una ayuda inestimable y necesaria para mantenerlo. Si no lo hacéis, no pasa nada, pero siempre quedaré agradecido por vuestra colaboración.
  • NO dejéis de participar. Echo en falta una mayor interacción, y cualquier comentario será siempre bien recibido. Correcciones, críticas constructivas, críticas negativas, temas que os gustaría que abordara…escribo de lo que me gusta, pero seguro que coincidimos en muchas cosas si me estás leyendo, y siempre comprometido con la comunicación clara y directa, con el menor número de tecnicismos, pero con la rigurosidad para que puedas comprobar lo expuesto, o ampliar los conocimientos  a través de enlaces sobre esa información. Todos los comentarios son publicados (excepto el spam, claro). Sentir este blog como vuestro, y abierto a propuestas de lo que os gustaría encontrar, creo que es una buena oportunidad que yo mismo hubiera deseado encontrar hace años para aclarar muchas dudas: astronomía –con independencia del nivel-, exploración espacial, instrumental astronómico, fotografía nocturna, timelapse, astrofotografía

Para finalizar, permitirme que esta sea la primera entrada que no persiga ofreceros información sobra la astronomía, si no tan solo agradecimiento.

Confío  en que muy pronto me volveréis a leer, y creo que Marte está pidiendo a gritos que hable de él.

¡A cuidarse mucho!

¿Qué nos depara 2021?

¿Qué nos depara 2021?

No os preocupéis, después de la larga entrada-resumen anterior, espero que esta sea más breve y más rápida de leer (¡pero no os lo aseguro!).

Este año recién empezado, más allá de una costosa y dramática victoria en el control de la pandemia que azota el mundo entero y que actualmente se encuentra en una tercera ola con el mayor impacto sanitario, es también un año prometedor en la astronomía y astronáutica, que va a marcar el inicio de una década que merece mucho la pena ser vivida si te apasiona el espacio y su exploración.

Lógicamente, el meritorio esfuerzo científico en investigación farmacológica y médica nunca hubiéramos pensado que se vincularían a los progresos en la exploración espacial de esta manera, pero por desgracia así es, por lo que todo lo que vas a leer a continuación depende –no sabría dimensionar en qué proporción- en plazos de ejecución al posible impacto de la pandemia.

Sin echar mano de la bola de cristal, si no de las evidencias, los ensayos positivos y los fracasos, que es el método cómo evolucionan todas las ciencias, y  sin contar con las serendipias que seguro nos encontraremos, las siguientes líneas son –a grandes rasgos- lo que nos deparan los próximos meses de esta nueva vuelta al Sol que iniciamos hace dos semanas, aunque ya nos parezca un mes por las circunstancias que vivimos.

Elon Musk, CEO de Space X, es el hombre más rico del planeta a inicios de este año, y según dicen va a apostar buena parte de su fortuna al negro. El negro no es Tesla, no son los rentables lanzamientos de su cohete estrella reutilizable Falcon-9, no es su capsula Crew-Dragon o Dragon Cargo para subir astronautas y suministros respectivamente a la Estación Espacial Internacional (ISS), si no su promesa más arriesgada y tecnológicamente apasionante; la nave Starship [1].

Hace un año, pocos apostaban por las fantasías personales que tiene este peculiar personaje de hacer vuelos comerciales a la Luna y menos por llegar a Marte (en vuelos de prueba sin tripulación), en periodo de pocos años y con su nueva nave espacial Starship, que no dejaba de ser todavía entonces poco más que un montón de «latas» en dos descampados de EE.UU. La explosión del  primer prototipo Starship SN1 –algo parecido a una cafetera  gigante-  a finales de febrero del año pasado parecía dar la razón especialmente a las personas a las que los logros de Musk  (Space X, por tanto) no parecen despertar mucha simpatía.

Sin embargo, tras el vertiginoso proceso de construcción en Bocachica  (Texas) de diferentes prototipos (e instalaciones de lanzamiento), junto con su evolución tecnológica estructural visible y con «saltos» exitosos,  especialmente del SN8 lanzado el 9 de diciembre con 3 motores Raptor de metano y oxígeno, que alcanzó los 12 kilómetros de altura y que puedes ver aquí [2], la opinión de algunos parece que esté empezando a cambiar.

Ese mismo día del lanzamiento del SN8, en una sorprendente casualidad, NASA hacía pública su lista de los 18 nuevos astronautas del programa Artemisa (9 hombres y 9 mujeres)  y que está comprometido con volver a pisar la Luna en 2024. En palabras del último administrador de NASA (aún a día de hoy), Jim Bridenstine, «llegaremos a la Luna en 2024 y esta vez para quedarnos» , pero vamos a omitir intencionadamente el «para quedarnos» de la frase porque aunque será cierto, obviamente no lo será en 2024 (tampoco creo que la frase debiera tomarse en ningún momento de forma literal), por tanto si omitimos aquello de quedarse en la Luna, omitiremos de momento que vayamos a hablar de la estación en órbita lunar Gateway.

El programa Artemisa [3] se vale del enorme y potente nuevo lanzador de NASA, el SLS [4] dotado de 4 motores RS-25, así como de la nueva cápsula Orión [5],  que se han llevado una demora considerable y una gran cantidad de los fondos de la agencia estadounidense durante estos últimos años. El modulo de servicio está suministrado por ESA y en el modulo de descenso compiten 3 empresas, entre la que se encuentra Space X, cuyo finalista se conocerá en el primer trimestre del año.

SLS. El cohete más potente construido por NASA, con un 15 % mas de empuje que el Saturno V …pero, espera, ¡es una ilustración!. Crédito ilustración: NASA

Por tanto este año, aeronáuticamente va a verse marcado por los ensayos de los prototipos de la Starship (¿hasta dónde veremos llegar a la SN15, por ejemplo?) y el primer lanzamiento del SLS (sin tripulación, en su configuración básica llamada Block-1) en la misión Artemisa-1 alrededor de la Luna, aunque podría ser probable una demora  que puede llevarnos a inicios de 2022. Recordar aquí que el plan de NASA es que Artemisa-3 alunice en el polo sur de la Luna en 2024: ¿una locura?

Space X continuará con sus lanzamientos habituales de su Falcon 9 y volverá a llevar tripulación (y a traer de regreso sano y salvos) a la ISS con su Crew-Dragon y provisiones con la Dragon-Cargo, montadas en su cohete estrella, el Falcon 9, de una forma esperemos rutinaria, como sus lanzamientos ya habituales de la mega-constelación de satélites propios «Starlink» y para poner en órbita otros satélites de gobiernos y empresas privadas. Recordar que la empresa muestra todos sus lanzamientos a través de Internet con la telemetría básica de la misión.

Por otra parte veremos volar al espacio el primer segmento de la futura Estación Espacial China, que será la más grande que habrá construido el país asiático, que viene pisando fuerte con sus misiones espaciales no tripuladas y quiere dar un nuevo impulso a las tripuladas.

Pero apenas en el segundo mes del año vamos a ver tres misiones no tripuladas llegar al planeta Marte, que el año pasado se situó en su oposición y por tanto ventana de lanzamiento más idónea. Estas tres misiones son, la mediática Estadounidense con el rover Perseverance (y estación meteorológica española, que será la tercera activa en el planeta rojo) y su helicóptero Ingenuity [6], la más modesta Hope [7] de Emiratos Árabes Unidos  que será orbital con finalidad de conocer más de la atmósfera marciana, y la China Tianwen-1 [8], que también es portadora de un rover para superficie además del orbitador, cuya zona de aterrizaje fue revelada –y sin excesiva seguridad- poco antes del lanzamiento.

El interés por el planeta Marte, no es solo un sueño moderno de excéntricos emprendedores privados como Musk, viene siendo un objetivo de varias agencias espaciales y más recientemente empresas privadas, porque más allá de la ciencia, el futuro de nuestra especie pasa seguro por ese planeta, aunque es posible que no te lo hayas planteado.

Además de las misiones Crew-Dragon antes citadas (de las que se esperan probablemente 2), con tripulación a la ISS, una de ellas recibirá la denominación Axiom-1 para no confundirlas con la subcontrata de Space X con NASA. Axiom-1 llevará a dos turistas a la ISS con la finalidad de filmar escenas de una película de Hollywood, supongo que a estas alturas os imagináis quién es el protagonista en la más imposible de las misiones. Antes que nadie empiece a estirarse de los pelos (¡qué os veo!), en el mundo que vivimos, la ciencia y la tecnología necesita de fondos, y hasta que los gobiernos comprendan que es una prioridad la inversión de una parte apreciable de su PIB en ello, una buena ayuda es la explotación comercial y publicitaria, y esta ocasión no va a ser la primera vez, ni seguramente la última.

El segmento ruso de la ISS, además de enfadado por la pérdida de suculento contrato de sus naves Soyuz con NASA para llevar astronautas estadounidenses a la ISS (en beneficio de la compañía del Musk), parece ser que también desean realizar grabaciones para una película, pero en todo caso no puedo darle fiabilidad a esta intención. Estos escenarios (nunca mejor dicho) se realizarían para el último trimestre de 2021.

Boeing, potente gigante aeronáutico mundial y habitual contratista de NASA desde los inicios de la agencia, intentará ganar el terreno perdido en la tarta espacial volviendo a lanzar – hacia finales de primavera- su nave Starliner CST-100 con un cohete Atlas. Recordemos que su intento anterior solo fue parcialmente exitoso (o incluso un poco menos), y la misión se tuvo que interrumpir, por lo que aún está lejos de su primer vuelo con astronautas.  La alianza ULA y la empresa Blue Origin (si, la de Bezos) también intentarán recuperar terreno perdido. Esta última ha tenido éxito en su último lanzamiento de prueba de su cápsula New Shepar, que puedes ver aquí [9], ¡seguro que te sorprende!

La Agencia Rusa no se quiere quedar atrás en nuevos lanzadores, al igual que la agencia espacial China, y ambas se encuentran en el desarrollo de lanzadores re-utilizables y/o potentes. La Agencia Espacial Europea hará lo propio con su nuevo lanzador Vega.

Respecto a la exploración en nuestro sistema solar, recordemos que además NASA mantiene la misión Juno en órbita de Júpiter (misión extendida), la Osiris-Rex de regreso a la Tierra con muestras de Bennu, la New Horizons en el cinturón de Kuiper y naturalmente las misiones en y sobre el planeta Marte. Por aquí cerca, además de los satélites de observación del clima, asociados generalmente con otros organismo federales, mantiene activa aún la LRO en alrededor de nuestro satélite, que nos ha devuelto la mejor cartografía hasta el momento, de vital importancia para su exploración. De todas ellas puedes obtener abundante información e imágenes en los web-sites de NASA para cada misión.

No podemos dejar de citar las de estudio y vigilancia solar. La más veterana SOHO [10] de las que dispones incluso de una App para descargarte las últimas imágenes en el móvil del Sol en diferentes longitudes de onda, y el Sol poco a poco va despertando en el nuevo ciclo solar. Más recientes son la sonda Solar Parker Probe [11] –la misión que «tocará» el Sol- y la Solar Orbiter [12] junto a ESA. Si lo que buscas son imágenes chulas, decirte que la segunda es más interesante, si lo que buscas son datos increíbles, para mí la primera me parece apasionante La necesidad de conocer la dinámica solar, prever el «clima solar», es imprescindible para evitar catástrofes importantes en plena época de las telecomunicaciones.

Además se encuentra muy avanzada, con intención de lanzarse en verano por un Falcon 9, la misión DART [13] dentro de lo que se ha venido a llamar «protección planetaria» en el estudio de desvío de órbitas de asteroides potencialmente peligrosos. Y la verdad es que no solo necesitamos conocer mejor los ladrillos con los que se formaron los planetas, si no que debemos desarrollar una tecnología capaz de desviar aquellos que podamos encontrar en rumbo de colisión con la Tierra, y este escenario no es una película de Bruce Willis, es un escenario real que solo precisa una variable de tiempo: ¿Debemos invertir en ciencia y tecnología?

La misión llegará en 2022 a órbita del asteroide Didymos, un cuerpo de los conocidos como potencialmente peligrosos (PHA) de 780 metros de diámetro que posee una pequeña luna en órbita de 160 metros. La sonda hará de impactador cinético (500 kilogramos a 6 kilómetros por segundo) con la intención que se pueda estudiar la variación de la órbita, tanto desde los radiotelescopios terrestres (11 millones de kilómetros de distancia) como de una segunda sonda que debe desarrollar la ESA y que llegaría 2024.

Por último, quizás el lanzamiento más esperado por la comunidad astronómica, el deseado y costoso telescopio espacial James Webb [14] fruto de colaboración de NASA y ESA, con un diámetro de espejo segmentado de 6,5 metros y longitud focal de 131 metros. El JWST se suele citar habitualmente como el sustituto del veterano e increíblemente productivo telescopio espacial Hubble (HST) que lleva 30 años dándonos alegrías, pero el JWST es mucho más. Es un salto cualitativo en la resolución de imágenes y análisis (recordemos que el HST tiene un diámetro de espejo de 2,4 metros), que trabajará en el infrarrojo (0,6 a 28 micras) y a 50 K (-233 ºC), y es un salto espectacular en la tecnología y fiabilidad: el JWST trabajará en uno de los puntos de Lagrange (L2) en el sistema Sol-Tierra, eso significa a 1,5 millones de kilómetros de distancia…no hay posibilidad de realizarle ninguna reparación.

Desde que llegue a destino, tardará 6 meses en estar completamente operativo y preparado para hacer ciencia, porque su ensamblado es por sí solo una magnífica obra de ingeniería del telescopio espacial más grande y más potente jamás construido. Aunque hay muy buena y mucha información sobre este telescopio, te dejo un video en español que puede ser que encuentres interesante en  [15].

Todos los campos de la astronomía experimentarán apasionantes descubrimientos con este telescopio, desde las más lejanas y primitivas galaxias del universo hasta anuncios sorprendentes (quien sabe si inquietantes) sobre atmosferas de exoplanetas. Como comenté al principio, empezamos una década de exploración que merece mucho la pena ser vivida, ¡quédate y hablamos de todo ello!

¡Un saludo y gracias por leerme!

Referencias del texto:

[1] Manual de uso de la Starship, si estás interesado en viajar con ella: https://www.spacex.com/media/starship_users_guide_v1.pdf

[2] Salto de 12 Km de la Starship SN8: https://www.youtube.com/watch?t=6462&v=ap-BkkrRg-o&feature=youtu.be&ab_channel=SpaceX

[3] Para hacerse una idea del programa Artemisa: https://www.nasa.gov/sites/default/files/atoms/files/artemis_plan-20200921.pdf

[4] https://www.nasa.gov/exploration/systems/sls/index.html

[5] Aquí tienes algo en español de la mucha información que puedes encontrar de la capsula Orión desarrollada por NASA: https://www.nasa.gov/sites/default/files/atoms/files/orion_factsheet2017_spanish.pdf

[6] https://mars.nasa.gov/mars2020/

[7] https://www.emiratesmarsmission.ae/

[8] http://www.cnsa.gov.cn/

[9] https://www.youtube.com/watch?v=g9oTZu2HP8U&feature=emb_logo&ab_channel=BlueOrigin

[10] https://sohowww.nascom.nasa.gov/

[11] https://www.nasa.gov/content/goddard/parker-solar-probe

[12] https://www.nasa.gov/solar-orbiter

[13] https://www.nasa.gov/planetarydefense/dart

[14] https://www.jwst.nasa.gov/

[15] https://www.youtube.com/watch?v=01ObVXgElUI&feature=emb_logo&ab_channel=JamesWebbSpaceTelescope%28JWST%29

2020 ¿Un mal año?

2020: ¿Un mal año?

Este año que ha acabado pasará a los libros de historia. Si estás leyendo estas líneas, cuando menos podemos mantener cierto optimismo de poder compartir estos momentos. Por desgracia muchas personas de nuestra ciudad, de nuestra provincia, nuestro país, nuestro continente o nuestro planeta, no pueden hacerlo. Y es que una cosa está más clara que nunca: lo problemas globales son eso, problemas que afectan a todas las personas que compartimos planeta, con diferentes intensidades debido en buena parte a las diferencias sociales, pero nadie puede quedarse completamente al margen pensando que puede permanecer ajeno o protegido.

Y es que la pandemia global de 2020 no ha sido –ni mucho menos- lo peor que nos puede suceder como especie, pero sin embargo sí que deja un mensaje claro; en una sociedad globalizada un problema en la otra parte del globo puede convertirse en un problema de todo el planeta. Un problema de todo el planeta, es un problema de toda la humanidad.

Los sabios aprenderán de esto, los ignorantes continuarán  sin ver más allá de sus narices y de sus localismos egocéntricos. Confío en que con el devenir de los años, sea en los sabios en los que estén las grandes decisiones que pueden ser mucho más críticas que las que se han tomado durante este pasado 2020, y no en manos de ignorantes o aprovechados, o nos espera un oscuro porvenir como especie, quién sabe si la noche más oscura.

Al margen de mis temores por el futuro, que no dejan de ser una opinión subjetiva de un insignificante individuo entre más de 7700 millones y al que probablemente nadie prestará demasiada atención, deseo mostraros en unas líneas que – a pesar de la pandemia y las tragedias sociales asociadas-  este año no ha sido un mal año para la ciencia en general. Más bien al contrario: se ha demostrado que el futuro depende de ella, y no de fanáticos, ignorantes, dirigentes interesados solo en el poder  y toda una serie de personajes con los que nos toca compartir esta minúsculo punto azul pálido, perdido en la inmensidad del universo.

No procede hablar del logro de los equipos que han trabajado en las diferentes vacunas contra la pandemia, sin duda uno de los mayores logros modernos de la ciencia médica, si no de lo que es mi campo, de las noticias de astronomía que han brillado este año que hemos dejado, algunas de las cuales pasarán a formar parte de los libros de la aventura humana del conocimiento y exploración del universo.

¿Te apetece recordarlos?

En enero empezó a operar a pleno rendimiento FAST, el radiotelescopio más grande del mundo, en China, con 500 metros de plato, muy superior al recientemente malogrado radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).

NASA empezaba a trasladar los principales componentes del gran cohete SLS que llevará el programa Artemisa y a la humanidad de retorno a la Luna. Los componentes eran sometidos a las pruebas pertinentes de cada segmento que conforman el mismo, un proceso que se alargaría satisfactoriamente durante todo 2020 sin incidentes que retrasen los planes iniciales de NASA: volar de vuelta a la Luna en 2024. ¿Un farol de fecha?.

La empresa estadounidense de Elon Musk, Space X, superaba sus últimas pruebas de la cápsula Dragon Crew para devolver a la NASA su capacidad de volver a enviar astronautas al espacio desde el propio territorio estadounidense (y dejar de depender de los lanzadores de la agencia espacial Rusa), mientras Y. Maezawa, multimillonario japonés, confirmaba el billete para su viaje inaugural de Space X alrededor de la Luna, previsto inicialmente para 2023 con la nave Starship, algo que en esas fechas parecía todavía más ficción que ciencia.

Si el Dr. Guillem Anglada había descubierto recientemente un exoplaneta terrestre alrededor de la estrella Próxima Centauri (la más cercana a nuestro Sol), se confirmaba en enero la detección de un segundo exoplaneta alrededor de esta enana roja a algo más de 4 años luz, Próxima c, aunque fuera de la zona de habitabilidad en la que si se encontraba Proxima b.

Un estudio publicado en Sciencie por la paleontóloga aragonesa L. Alegret, profundizaba en la desaparición de los dinosaurios en el periodo K/T, la cual muy posiblemente estuvo beneficiada por actividad volcánica masiva en la zona de la India, con anterioridad al impacto del conocido cuerpo de unos 10 kilómetros en las cercanías de la península del Yucatan.

Uno de los grandes 5 telescopios espaciales de la NASA finaliza su vida útil extendida, el Spitzer que trabajaba en el espectro IR. Después de 16 años deja de funcionar recordando que contribuyó al descubrimiento de 5 de los 7 exoplanetas del sistema extrasolar que más cautiva la imaginación actualmente de los apasionados de este tipo de descubrimientos y de la búsqueda de una Tierra 2.0 alrededor de otras estrellas.

Mientras que los lanzamientos de la megaconstelación de satélites Starlink por parte de Space X empieza a aumentar (recordemos que cada lanzamiento pone en órbita 60 de ellos), Musk comunica su intención de minimizar el impacto que supone para la comunidad astronómica, mediante sucesivas revisiones de los llamados DarkSats., aunque de momento solo consigue una reducción de impacto visual bastante moderada.

A principios del año 2020 y desde finales del año anterior, la estrella Betelgeuse despierta el interés de la comunidad astronómica por su caída profunda en el brillo, aunque conocemos su variabilidad propia de una supergigante roja al final de su vida,  la posibilidad de una explosión como supernova de forma inminente se pone sobre la mesa, aunque hay consenso mayoritario de  que se debe a otros motivos y aún no a su anunciada explosión, la posibilidad de ver una supernova semejante es realmente fascinante y cautivadora.

La nave de observación de NASA  Parker Solar Probe y el telescopio terrestre D.K Inouye, que empiezan a operar con normalidad, prometen generan imágenes y datos que nos proporcionarán la información más precisa sobre el Sol obtenida jamás, sin duda de gran importancia para comprender mejor nuestra estrella, de la cual depende fuertemente la vida en la Tierra.

En febrero de 2020 también se cumplían 30 años de la icónica imagen “un punto azul pálido” tomada por la nave de NASA, Voyager 1 desde 6 000 millones de kilómetros y que inspiró a C. Sagan a escribir la obra de idéntico titulo.

Si el Dr. Avi Loeb había levantado ciertas polémicas por sus declaraciones y publicación sobre la naturaleza del primer cometa interestelar Oumuamua detectado con anterioridad, nuevamente levantará polémica frente a declaraciones sobre la naturaleza de las ráfagas rápidas de radio (FRBs) que continúan detectándose, aunque cada vez con orígenes más acotados y ya de aparente disparatada atribución alienígena.

A finales de febrero, mientras teníamos noticias de la extraña neumonía procedente de China que obligaba a confinar una ciudad de más de 40 millones e habitantes y con una incidencia creciente en Italia, teníamos mejores noticias de que el suceso de Betelgeuse podía ser debido a una gran cantidad de materia expulsada en dirección a la Tierra y que la había oscurecido, según se desprenden de imágenes del VLT y del HST, únicos telescopios capaces de poder ofrecernos imágenes (con poca resolución, pero imágenes) de su superficie.

Mientras aún no nos creíamos un impacto global de un virus respiratorio nos atrevíamos a bromear sobre el paso cercano del asteroide Apophis en 2029 y recibíamos desde Marte el primer informe científico completo del aterrizador de NASA Insight, dedicado a conocer el interior marciano,  publicado en Nature Geosciencie.

Fallecía después de una larga vida, Katherine Johnson, matemática que trabajó hasta 14 horas diarias para llevar a los primeros astronautas de la NASA «hacía las estrellas», y que trabajó también en el programa Apolo a la Luna. Su trayectoria y la de sus compañeras, inspiró la película «Figuras Ocultas». Totalmente recomendable para comprender lo que supuso y los inicios de NASA.

El brillante planeta Venus empezaba a acompañarnos de forma destacada en el cielo por las tardes de la que iba a ser una de las primaveras del hemisferio boreal más complicadas en los últimos 100 años.

Un equipo de astrónomos de Cambridge designa Kepler K2-18b (en el que se había identificado en 2019 vapor de agua en su atmósfera) como el mejor candidato hasta la actualidad de una Tierra 2.0. Con una masa de 8 veces la terrestre y a 124 años luz, posee una atmósfera rica en hidrógeno, vapor de agua, metano y amoniaco, eso justo antes de que SETI  -vinculada a Berckeley- cerrará sus puertas –al menos de forma provisional-  después de 20 de años buscando una señal inteligente entre un mar de datos, algunos tomados desde Arecibo, que no nos devolvió ningún positivo, pero si la popularización del primer programa de computación compartida que algunos recordareis en los salvapantallas (el primero que instalé con Windows 98).

En Bocachica, el prototipo de la nave Starship SN1 explotó, entre ciertas sonrisas de los detractores de las visiones de Elon Musk para viajar a la Luna y Marte. Comunidad de detractores que paradójicamente crece conforme los avances y éxitos de Space X se consolidan con sus repetidos lanzamientos del Falcon 9 y sus recuperaciones. Caso para estudiar por los psicólogos.

En una lección terrible de acontecimientos negativos en el impacto de la Covid19 y saturación del sistema sanitario español (y muchos otros con anterioridad o posterioridad), se produce un confinamiento domiciliario para todo lo no esencial en nuestro país y en buena parte de los países del mundo,  ante la ya declarada pandemia.  Sin embargo los planes de las principales agencias espaciales del planeta intentan no retrasar sus programas en una lucha para la cual no estábamos preparados a pesar de nuestra tecnología, de hecho la NASA cierra sus puertas en lo no esencial para las misiones en curso. La ESA anuncia que les es imposible mantener el programa de Exomars2020 y el rover de la Agencia Espacial Europea «cae» de entre las 4 misiones previstas para ser lanzadas durante el verano hacía el planeta rojo que en octubre alcanzará la oposición, que abre una ventana de lanzamiento cada dos años.

A principios de abril en una situación muy complicada, incertidumbre, tristeza por las tragedias humanas que se acumulan y miedo generalizado, unas cuantas entidades españolas vinculadas a la investigación y divulgación científica, se cuelan en nuestras casas; Instituto de Astrofísica de Canarias, Fundación Starlight, Planetario de Madrid, Planetario de A Coruña…están ahí, en directo, de forma intensa y comprometida con la función social de la ciencia, en trabajar de forma continua más allá de su deber laboral, para hacernos más llevadera la tragedia emocional que provoca la pandemia y que no vimos venir.

Mientras perdemos de vista el segundo visitante interestelar (cometa 2I/ Borisov), las agencias espaciales anuncian que continúan con sus programas previstos, entre ellos el vuelo de la Dragon Crew (Demo-2) de Space X con dos tripulantes de NASA a la ISS. La misión es realizada a finales de mayo y es todo un éxito y el inicio de la ejecución del contrato multimillonario CCP de NASA con Space X.

Con el desconfinamiento domiciliario a finales de junio, nos llega una imagen de la nave de NASA New Horizons, en la que se aprecia paralaje estelar. Es la primera imagen tomada por la humanidad desde fuera de la Tierra, a 7000 millones de kilómetros, que denota el desplazamiento desde la Tierra en base al fondo estelar; la primera imagen de un cielo alienígena como cita la NASA en un titular algo exagerado para mi opinión. 

Un verano esperanzador, mientras se anuncian algunos progresos de los ensayos de vacunas contra la Covid19, nos prepara para el lanzamiento de 3 misiones hacía Marte; el rover Perseverance (con participación española nuevamente y por tercera ocasión) con su helicóptero Ingenuity  (que será la primera nave en volar en otro mundo), el rover Chino y el orbitador de Emiratos Árabes Unidos, Esperanza.

NASA anuncia el lanzamiento de DART para impactar contra el asteroide Didymos (en realidad sobre su pequeña luna) en julio de 2021, en el inicio de estudios internacionales cuya finalidad es trazar métodos para desviar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, una defensa planetaria para la que debemos prepararnos más pronto que tarde.

GJ887b y c,  se une a  KIC7340288b, GJ1061d, Kepler 1649c, TOI700d, Kepler 90b, Kepler 160d,  Proxima b, o Wolf359, como exoplanetas terrestres en la zona de habitabilidad con bastantes similitudes a nuestro planeta, algunos de ellos dentro del programa «Red Dot».

Júpiter Y Saturno empiezan a destacar en el cielo nocturno, se despedirán a lo grande  cuando finalicen los meses de visibilidad, con la gran conjunción del pasado 21 de diciembre, a tan solo 6 minutos de arco de separación aparente entre ello es en el cielo.

Un cometa inesperado se hace visible a simple vista durante las madrugadas de julio, el Neowise F3 (C2020F3), para pasar a verse en los atardeceres de agosto tras la puesta del Sol. El 19 de julio parte desde Japón la nave hacia Marte de Emiratos Árabes (siendo el 6º país en enviar una misión a Marte en la historia de la exploración espacial). Esos mismos días es lanzada la misión China, envuelta en su secretismo habitual, y el último día de julio la Estadounidense.

La primera semana de septiembre finaliza la misión Dragon Crew DM-2 con el retorno a salvo de los dos astronautas. El prototipo de la StarShip SN5 realizó un salto exitoso de 150 metros de altura con su motor Raptor, de metano y oxigeno en Bocachica.

Amazon recibe luz verde para el lanzamiento de 3 200 satélites de comunicaciones, una nueva constelación de satélites que podría empezar a desplegarse en 2021.

Durante agosto se publica en Nature Astronomy un artículo como resultado de las observaciones de la misión DAWN al planeta enano Ceres, respecto a la posibilidad de existencia de sales hidratadas y por tanto de una presencia de agua bajo la superficie mayor de la esperada en un cuerpo de apenas 1000 kilómetros de diámetro.

La Agencia Espacial Argentina lanza con éxito su satélite de órbita polar SAOCOM 1b de observación terrestre en microondas, el lanzamiento es realizado por Space X.

Nuevas detecciones de fusiones de agujeros negros masivos, la GW190521, confirman que LIGO y su detección de ondas gravitatorias está abriendo una nueva frontera de exploración del universo de una forma que nunca pensamos que fuera posible. Recordemos que la primera detección se realizó en septiembre de 2015 y la precisión capaz de medir en la dilatación de una medida es de 10-8 metros.

En Septiembre Marte domina el cielo camino a su conjunción, mientras se retoma el curso escolar de forma presencial en nuestro país, ante el temor e incertidumbre de muchos padres y madres: la pandemia aún está lejos de superarse a pesar de las buenas noticias sobre la evolución de los ensayos de vacunas contra la Covid19.

En Septiembre también se anuncia la posible detección de un biomarcador en las nubes de Venus mediante los radiotelescopios de ALMA en Chile, que llama la atención de la comunidad científica. Posteriormente una revisión de esta publicación arrojará errores en esa detección. La ciencia se construye de esta forma.

La nave de NASA Osiris Rex toma las imágenes más cercanas al asteroide Bennu, de unos 490 metros, del cual tomará muestras,  y encuentra toda una serie de «escombros» en su superficie que se consideran pueden proceder de otros cuerpos. A 334 millones de kilómetros de la Tierra la toma de muestras se realiza en octubre de 2020 de forma exitosa, para regresarlas en 2022.

El premio nobel de física de 2020 recae en R. Penrose (UK), R. Genzel (Alemania) y Andrea Ghez (USA), los tres especialistas en agujeros negros. Siendo esta última  una de las únicas tres mujeres que han recibido el premio Nobel de Física en toda su historia, cuando se cumple algo más de un año y medio de la pionera y popular imagen del agujero negro en la galaxia Messier 87, tomada por interferometría mundial con el llamado Event Horizon Telescope. La ceremonia de entrega de los premios Nobel, prevista para diciembre de 2020, no se podrá celebrar debido a la Covid19 y se realizará una entrega simbólica.

A finales de octubre se publican resultados del avión  Boing de observación estratosférica SOFIA de la NASA, sobre detección de agua sobre la superficie iluminada de nuestro satélite en lo que se denominan micro trampas frías. Aunque los medios se hacen eco de la importancia del descubrimiento y de la posible importancia de obtención de agua para las futuras misiones tripuladas a la Luna, pocos cálculos se realizan sobre si saldría más caro el litro de agua extraída de la superficie con una tecnología bastante compleja o transportarla desde la Tierra,  ¿te lo has preguntado?

Forbes publica el supuesto valor económico del asteroide 16Psyche, completamente formado por Hierro y Níquel y con unos 200 kilómetros de diámetro, el gran público empieza a oír hablar de la «minería espacial» de la que, aunque se lleva ya años tratando en las agencias espaciales, pensábamos que era más propia de la ciencia ficción.

En noviembre se cumplen 20 años de la Estación Espacial Internacional (ISS), por la que habían pasado 240 astronautas de 19 países diferentes. La casa más cara de la humanidad pero más provechosa, un laboratorio único para todo tipo de experimentación en microgravedad. El telescopio espacial Hubble, que sigue haciendo ciencia de primer orden y aceptando nuevos retos de exploración científica, cumple ya 30 años, mientras sabemos que el esperado James Webb Telescope (JWST) empieza a comprobar su configuración para el lanzamiento posiblemente en octubre de 2021.

En noviembre parte la Crew-One compuesta por 4 astronautas a bordo de la Crew Dragon de Space X, parte hacía la ISS con completa normalidad. La alianza de NASA con Space X sin duda es una tajada económica suculenta y hace que la competencia por el espacio ponga a trabajar a todas las empresas y agencias vinculadas con la exploración del espacio.

Se pierde el satélite español SEOSAT-1, de observación terrestre, por un fallo en el lanzador de la ESA. España no tuvo tanta suerte como nuestros hermanos Argentinos este año.

El radiotelescopio, de Arecibo (Puerto Rico) dañado desde el verano por una tormenta, acaba colapsando a finales de noviembre. El mítico instrumento es ya historia de la ciencia, aunque durante finales de 2020 se habla del interés en su reconstrucción y unos posibles fondos millonarios pero de momento insuficientes.

Se localiza un evento rápido de radio (FRB) en nuestra galaxia, asociado a un magnetar que se sitúa a unos 25 000 años luz (FRB200428). La ciencia mata a los hombrecillos verdes otra vez, pero un día quizás, la misma ciencia les de conversación.

Se libera la primera parte de la tercera entrega del Catalogo GAIA (ESA), el mayor censo astronométrico, fotométrico y espectroscópico de nuestra vía láctea. Los datos son, como en las entregas anteriores, de disposición libre. Eso sí, necesitamos algo así como 1,5 millones de cd’s para grabarlos.

El año 2020 va a finalizar con unas excelentes noticias respecto a la exploración espacial. La nave Chang’e 5, de la Agencia Espacial China es capaz de llegar a la Luna, alunizar, tomar muestras perforando la superficie y retornarlas con éxito a la Tierra. Es la primera vez en 44 años que se retornan muestras desde la Luna. Se calcula en casi 2 kilogramos de muestras. El gigante asiático marcha con fuerza en la nueva carrera espacial, quien sabe si también por la Luna, por Marte o por algún otro interés más lucrativo.

La Agencia Espacial Japonesa, Jaxa, recupera con éxito las muestras de la nave Hayabusa-2, cuyo receptáculo aterriza en Australia. Tomadas desde el asteroide Ryugu, son 5,4 gramos de material, todo un logro aunque parezca poca cantidad. La proeza técnica en orbitar un asteroide y tomar muestras es un logro mucho más complejo de los que nos pueda parecer. Junto con las muestras que retornará la nave Osiris-Rex, entenderemos mucho mejor algunos asteroides, auténticos fósiles del sistema solar.

Para finalizar, NASA presenta los 18 astronautas (9 mujeres y 9 hombres) del programa Artemisa, mientras el prototipo de la Starship SN8 se eleva con 3 motores Raptor hasta los 12 000 metros desde Bocachica y está a punto de completar con éxito su aterrizaje a pocos metros del lugar de despegue. La SN9 está ya preparándose para el siguiente vuelo de ensayo, cuando se escriben estas líneas, en quizás el proyecto que mayores fantasías nos despierta a los que pensamos que la humanidad debe convertirse en una civilización multiplanetaria para sobrevivir.

Desde este punto de vista, el año 2020 no fue malo, tan solo los humanos lo pasamos mal por una falta de preparación, poco apoyo a nuestra ciencia y una falta de visión global de nuestra civilización….pero si, ¡2021 será más prometedor en todo!

Por otra parte y para finalizar; lo lamento, estas entradas de repaso anual siempre son largas…por mucho que intente resumir, y seguramente se me han pasado noticias importantes que, si deseas, puedes comentar.

¡Gracias por leerme!