¡Este tránsito lo pago yo!

El próximo lunes 11 de noviembre, podremos observar el tránsito de Mercurio por delante del disco solar.

No es la primera vez que escribo sobre la observación  un tránsito de Mercurio sobre el disco de nuestro Sol (1), ya que en mayo de 2016 pudimos observar uno, y entonces no hacía mucho que había empezado este blog, del que por otra parte, pido disculpas por la escasez de entradas (esta es la cuarta en lo que va de año).

Seguramente en los próximos días en Internet encontraréis abundante información sobre el mismo, y los medios generalistas se harán eco de ello el fin de semana anterior o el mismo día del evento astronómico.

Por tanto, no lo haré largo, y a este tránsito os invito yo, ya que del próximo desconozco mi estado de salud, pues sucederá en 2032.

Mercurio desde la Tierra da tres vueltas al Sol por cada año terrestre, pero para ver un tránsito por delante del Sol solo hay dos opciones, o esperamos 3,5 o esperamos 13 años. Esto es así porque Mercurio describe una órbita al Sol cada 116 días pero lo hace con una inclinación de 7 grados, lo que provoca que los tránsitos vistos desde la Tierra tengan ese espaciado temporal. Así, durante el siglo XX Mercurio solo pasó por delante del disco solar 14 veces y sólo lo hará en el mismo número de ocasiones en el siglo XXI.

Además, como la órbita del planeta más cercano al Sol varía entre los 46 y los 76 millones de kilómetros, el tamaño aparente de un magnífico punto negro delante del Sol varía entre diminuto y muy diminuto.

El siguiente planeta interior a la órbita de la Tierra y que puede por tanto pasar por delante del disco solar es el planeta Venus.

Venus es bastante mayor que Mercurio (12 100 kilómetros de diámetro frente a los 4 900 kilómetros de Mercurio)  y se encuentra bastante más cerca de la Tierra (0,3 Unidades Astronómicas más cerca de media, en los máximos acercamientos), por lo que su tamaño aparente sobre el disco solar es mayor y además posee el aliciente de tener atmósfera. Pude observar el tránsito de Venus en 2004, pero me perdí debido a las condiciones climatológicas el de 2012. El próximo no ocurrirá hasta 2117. Las observaciones de los tránsitos de Venus suceden en pares separados por 8 años, pero con más de un siglo de diferencia. Me puedo sentir afortunado de haber contemplado el tránsito de Venus de 2004.

Transito_Venus_2004
Secuencias de un vídeo del tránsito de Venus en junio de 2004 tomadas por el autor

Venus nos puede llegar a mostrar 60 segundos de arco (1 minuto) de tamaño aparente, mientras que Mercurio no supera los 13 segundos de arco en el mejor de los casos, confundiéndose con facilidad en una primera observación con una mancha solar (si las hubiera). Recordar que el disco solar o lunar, sostienen un tamaño aparente de 30 minutos de arco.

Es decir, que estando el Sol en uno de sus mínimos de actividad, que implica ausencia casi completa de manchas, Mercurio resultará fácilmente reconocible transitando desde las 12:35 GMT hasta las 18:04 GMT, más de cinco horas de anodina observación solar, si no fuera porque afortunadamente, en la longitud de nuestro país, el Sol ya se ha puesto ese día a las 18:04 GMT.

Una pincelada histórica que debes conocer es que la confirmación del adelantamiento del punto más cercano al Sol de la órbita de Mercurio (perihelio)  calculado por Le Verrier a finales del siglo XIX, solo fue posible de explicar gracias a la Teoría General de la Relatividad de A. Einstein (1915) y supuso la cimentación de la conocida teoría. El desfase no explicable mediante la mecánica newtoniana –salvo por la existencia de un planeta aún más cercano al Sol- era de 43 segundos de arco por siglo.

La observación Solar en general y del tránsito en particular

Y aquí es cuando llega la fuente en rojo, doble subrayado y todas esas artimañas para hacer consciente al lector que la observación del Sol mediante un telescopio o instrumento óptico (necesario para observar Mercurio cuando pase por delante), seguramente te dejará ciego de un ojo. Si utilizas cabezal binocular o prismáticos, de los dos ojos a la vez.

PHTO0009
Los instrumentos deben de estar dotados de filtros solares de abertura completa

La única forma de observación del Sol segura son: los telescopios especiales H-alfa, la proyección solar de la imagen (al tanto con los niños o “suicidas del ojo” cercanos al instrumento que está proyectando la imagen), filtro solar homologado de abertura completa (delante del telescopio y precaución al asegurarlo, así como con el buscador del tubo) o el prisma de Herschel (2).

¿Cómo y cuándo?

Lunes, 11 de noviembre de 2019, a partir de las 12:35 GMT (algo más de las 13:35 horas de nuestro reloj u hora oficial), un punto muy pequeño entrará en el disco solar por su lado este (a media altura), es decir de izquierda a derecha, pasando casi por el centro solar aparente.

Desde nuestro país la salida no será visible, pues el Sol ya se habrá puesto por el horizonte a las 17:48 horas.

mercury-transit-november-2019-fred-espenak-800x411
Visibilidad del evento astronómico a nivel global. Fuente: Fred Spenak

 

¡Recordad!: Sólo se puede observar con los medios adecuados y seguros para nuestra salud ocular.

¡Feliz transito de Mercurio y el próximo lo pagáis vosotros!

 

PD: Y por si eso del puntito diminuto y la ausencia de manchas no os motiva mucho, os dejo un vídeo excelente del SDO (NASA) del último tránsito de Mercurio.

 

Para ver el tránsito en directo:

a) Desde el Planetario de Madrid (desde el telescopio del Planetario):

b) Desde el Instituto Astrofísico de Canarias IAC (telescopio italiano Galileo)

c) Desde el Instituto Astrofísico de Canarias IAC (Sky-live)

d) Verlo desde organismos de EE.UU (Fuente JPL, NASA)

https://www.jpl.nasa.gov/edu/events/2019/11/11/watch-the-transit-of-mercury-2019/

 

Referencias del texto:

(1) https://cielosestrellados.net/2016/05/07/transito-de-mercurio-espectaculo-celeste-o-mera-anecdota/

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Prisma_de_Herschel

 

El eclipse del cincuentenario

El eclipse del cincuentenario

Esta semana de julio es muy especial. Tal día como hoy 16 de julio, pero hace justo 50 años, el poderoso cohete Saturno V, de 110 metros de altura y 10 de ancho, elevaba desde Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU)  a la misión Apolo 11 hacía la Luna, con los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins. Cuatro días después, Armstrong ponía el primer pie en nuestro satélite, en el llamado Mar de la Tranquilidad, constituyendo una de las proezas humanas e imágenes más icónicas del siglo XX.

Apollo_4_Saturn_V_CreativeCommons
Cohete Saturno V (Apolo 4, noviembre de 1967) en la rampa de despegue con la Luna en el cielo. Crédito: NASA public domain

Este evento, que es rememorado por todo el globo con diversos actos culturales, parece que quiera dejar constancia también en las retinas de todos los ciudadanos que esta noche (en España) del 16 de julio levantemos la vista al cielo antes de la media noche.

Lugar_Alunizaje_IMG-20190713-WA0026
Lugar del alunizaje del Apolo 11 (marcado con una flecha roja) en el Mar de la Tranquilidad, visible a simple vista. Imagen tomada con un teléfono móvil (S7) aguantándolo a pulso sobre un telescopio 127/1200 la pasada noche del 13 de julio en la actividad de Les Useres (Castellón).  Crédito Germán Peris.

Y es que hoy martes, la Luna en fase de llena, se ocultará tras la sombra de la Tierra, como queriendo reclamar también para ella el protagonismo de actor principal en esta celebración.

lunarEclipse_Castellón_OBSERVATORIOASTRONOMICONACIONAL_MADRID
Fases del eclipse de Luna. Extraído del generador de efemérides del OAN (Madrid). Puedes extraer las de tu localidad en España en el link:  https://astronomia.ign.es/web/guest/eclipse-parcial-de-luna-del-16-de-julio-de-2019

 

El evento será visible sin ningún instrumento óptico, e incluso desde lugares con iluminación, aunque, como siempre que hablamos de los astros, recomendamos  alejarse un poco de las luces urbanas para intentar reconocer, en esta ocasión,  los planetas Júpiter y Saturno, que nos acompañan estas noches estivales en las constelaciones de Ofiuco y Sagitario respectivamente.

La luna empezará a esconderse tras la sombra de la Tierra en nuestras comarcas apenas media hora después de su salida por el horizonte este, a las 22:02. Progresivamente se irá introduciendo en la sombra de nuestro planeta hasta alcanzar el máximo del eclipse a las 23:30 horas. En este momento la Luna se encontrara a unos 18 grados de altura hacia el sur-sur-este.  Por ello debemos de procurarnos un lugar de observación sin obstáculos elevados en esa dirección.

El eclipse no es total, pero se llega a ocultar casi un 70% de su superficie, por lo que el brillo nocturno del astro descenderá de forma acusada –que se notará en los lugares más oscuros solamente-.

Nuestro satélite presentará en esos momentos un “mordisco” importante por la sombra de nuestro planeta, y en esa zona se apreciará un suave color rojizo. Si un astronauta estuviera allí, vería como el Sol se oculta tras la Tierra.

EclipseAgosto2008_parcialidad
Fase parcial del eclipse de agosto de 2008 desde Castellón. Crédito Germán Peris.

 

Posteriormente la Luna abandonará la sombra para recuperar su fase llena habitual a la una de la mañana y la noche recuperará la claridad característica de una Luna llena.

 

Eclipse_21012019_2CE
Eclipse total de Luna, del pasado 21 de enero de 2019 desde Castellón ciudad. No volveremos a tener un total de Luna hasta 2022. Crédito Germán Peris.

 

Este fenómeno astronómico será visible en todo el planeta donde es de noche, y la comodidad de la hora de observación seguro que provoca un interesante seguimiento a pesar de no tratarse un eclipse total, que no podremos observar desde nuestro país hasta 2022.

La primera lluvia de estrellas de 2019

Durante este fin de semana tenemos la primera lluvia de estrellas destacable del año 2019, las Eta Acuáridas.

Si eres un entendido en esto de los trocitos de cometas y asteroides que penetran en nuestra alta atmosfera a velocidades de decenas de miles de kilómetros de hora y que dejan una rápida y bonita traza a la que denominamos estrella fugaz, ya debes de estar frotándote las manos con el «resbalón» del titular.

Cierto, es falso. Nuestro paneta, en lo que va de año, ya ha barrido varias órbitas donde se encuentran pequeñísimos restos de cometas y asteroides. Nada más estrenar el año tuvimos las Cuadrántidas (noche del 3 al 4 de enero), que es la lluvia más importante del año y está asociada al asteroide 2003EH1 (probablemente un cometa extinto). Si, como lo has leído, está fue la más importante de todo el año, por encima de las conocidas “Lagrimas de San Lorenzo” en agosto (Perseidas) –con unos 100 meteoros a la hora- y mucho más que las Leónidas de noviembre –con apenas unos 20 meteoros a la hora, excepto cada 33 años-.

Incluso a la hora de escribir estas líneas, la Tierra hace pocos días que ha salido de la corriente del cometa C/1861 G1 Tacher que provoca la lluvia de las Líridas y cuyo máximo fue la noche del 22 al 23 de abril.

¿Entonces para que un titular engañoso? ¿Soy un inductor a las fake-news? ¿Mis fuentes y conocimientos son tan pobres?. Bueno, por partes, la respuesta a las tres preguntes es un “creo que no”.

El titular adecuado y completo debería ser; La primera lluvia de estrellas de 2019, en condiciones aceptables para su observación, desde el hemisferio norte.

Por estas comarcas a principios de año no solo nos encontrábamos en plenas vacaciones navideñas, sino que también nos encontrábamos con unas temperaturas algo bajas (invierno en el hemisferio norte) que impedían la observación cómoda de la lluvia de las Cuadrántidas (si las nubes lo permitían), a pesar que la fase de la Luna era muy favorable. Por otra parte, hace unos días, las Líridas presentaban una actividad prevista baja (20 meteoros a la hora), que sumado a una fase lunar muy molesta (casi Luna llena) y unas temperaturas nocturnas frías (en el hemisferio norte) impedían su observación por completo.

Sin embargo este fin de semana tenemos Luna nueva (5 de mayo) y el pico de la lluvia de estrellas (técnicamente hablando, su THZ [1] más alto) de unos 40-50 meteoros a la hora, es visible con unas temperaturas ciertamente ya agradables en el hemisferio norte (y concretamente en el este de España).

Bolido_Sergio_27enero2019_Culla_recorte
Espectacular bólido de 2 colores tomada desde Castellón por Sergio Hernández Pérez, el pasado mes de enero y no perteneciente a ninguna lluvia de estrellas. Los meteoros esporádicos también existen. Reproducida con permiso del autor.

¿Estamos ante una lluvia de estrellas perfecta?

No, perfecta no. Muchas veces hay que realizar ciertos sacrificios para ver algunos fenómenos astronómicos, partiendo ya que la mayoría de ellos son visibles siempre de noche. Aunque la actividad se distribuye durante toda la noche, la constelación de Acuario –donde se sitúa el llamado radiante [2] de la lluvia- no se levanta hasta bien entrada la noche. Es decir, si queremos disfrutar con plenitud de la lluvia, y teniendo en cuenta la situación de la constelación de Acuario, deberemos o de alargar la noche de observación o de levantarnos unas horas antes del amanecer,  tumbarnos cómodamente lo más lejos posible de las luces urbanas y mirar hacia toda la bóveda pero con cierta preferencia hacia el sur-sureste. Quizás entonces tengamos ocasión de contemplar alargados trazos de luz con cierta preferencia por los de color naranja.

Un progenitor con renombre

La lluvia de las Eta Acuáridas (como las Oriónidas en octubre) son producidas por los restos del más famoso de todos los cometas, el cometa Halley.

El cometa Halley del que todos hemos oído hablar –y quizás no muchos visto- fue el primer cometa cuya órbita fue posible calcular y su regreso predicho con éxito. Eso sucedió en 1705 y fue E. Halley quien consiguió este logro matemático. El cometa regresa cada 75 años, y a veces ha sido un astro destacable en el cielo (y temido en la antigüedad), si bien en su último paso de 1985 estuvo a punto de provocar una crisis vocacional por sus condiciones tan desfavorables de observación.

Lspn_comet_halley
Cometa 1P/Halley (8 de marzo de 1986). Fotografía de W.Liller (IHW). NSSDC’s Photo gallery (NASA). Public domain.

El cometa, que regresará en el verano de 2061 también fue el primer cometa visitado por los humanos con varias naves no tripuladas, de una de ellas, la Giotto de la Agencia Espacial Europea (ESA)  y de la que ya hablamos en otra entrada [3], fue capaz de fotografiar el oscuro núcleo de unos 25 kilómetros de tamaño, en una arriesgada maniobra espacial de acercamiento.

El desgaste de cada paso del Halley deja atrás estas pequeñas partículas que penetran en la atmósfera desintegrándose a varias decenas de kilómetros de altura. Si uno de estos meteoros toca el suelo (suceso harto improbable), podríamos recoger un meteorito de uno de los tipos de astros más viejos de nuestro sistema solar, y que probablemente tuvieron mucho que ver con el agua en la Tierra y el surgimiento de vida en nuestro planeta.

Pistoletazo de salida para los «astrónomos escondidos» de nuestro invierno boreal, el verano y la observación «cómoda» del cielo estrellado está a las puertas.

 

 

[1] THZ o tasa horaria cenital, es el número máximo visible de meteoros a la hora en el momento más álgido de una lluvia de estrellas. Para calcularlo se extrapola la posición del radiante (ver [2]) de la lluvia al cenit (vertical del observador) y unas condiciones perfectas de observación, es decir sin Luna y sin polución lumínica. Por tanto es un parámetro que debemos interpretar siempre con cautela, pues aún en unas condiciones excelentes de observación, no coincidirá con el número de meteoros que veríamos, por la absorción atmosférica

[2] Radiante de la Lluvia, es el punto imaginario desde donde parecerían surgir la prolongación imaginaria de todos los trazos de las estrellas fugaces de una lluvia, y que se debe a un fruto de la perspectiva del movimiento de la Tierra. Normalmente la situación del radiante de una lluvia de meteoros da nombre a dicha lluvia, así por ejemplo, el radiante de la lluvia de las Oriónidas se sitúa en la constelación de Orión.

[3] https://cielosestrellados.net/2015/12/22/natividad-la-estrella-de-belen-un-pintor-florentino-y-una-epopeya-cosmica/

La última Luna roja hasta 2022

El último eclipse total de Luna visible desde España hasta 2022, se producirá la madrugada del próximo lunes

Los eclipses totales de Luna no suelen ser raros, no tanto por su frecuencia como por su visibilidad. A diferencia de los eclipses de Sol, los de Luna son visibles en toda la parte nocturna de la Tierra, cuando se produce la alineación espacial perfecta de los astros Sol-Tierra-Luna.

Así, casi todos recordamos una Luna de “sangre “ (es el término que se utiliza en los últimos años en los medios de comunicación para referirnos a un eclipse total de Luna), pero pocos un eclipse total de Sol, pues estos últimos se produce en una estrecha franja de tan solo cien kilómetros de ancha. Si hacemos memoria seguro que podemos recordar el pasado mes de julio un eclipse total de Luna visible desde nuestras comarcas, en aquella ocasión con la Luna saliendo por el horizonte Este y muy cerca del protagonista astronómico del pasado verano, el planeta Marte. Además se dio la circunstancia que el evento ocurría en viernes y a primera hora de la noche veraniega, unas circunstancias ideales para disfrutar del fenómeno.

10
Eclipse de Luna y el planeta Marte en el último eclipse total desde Castellón. Actividad en Bodega Flors (Useres, Castelló)

En esta ocasión desafortunadamente, lo más interesante del fenómeno astronómico y que es visible a simple vista, cuando la Luna se tiñe de naranja, sucederá de madrugada, antes del amanecer y hacia el horizonte Oeste, desde la ubicación de España.

lunareclipse_castelló_2019-01-21
Tiempos en hora civil para las diferentes fases del eclipse. Infografía del IGN

El inicio del fenómeno, cuando la Luna empieza a esconderse tras la sombra de la Tierra, se produce a las 04:49 horas de la madrugada. Desde este momento veremos progresivamente como la Luna es cada vez más “mordida” por la curvada sombra de nuestro planeta. El inicio de la totalidad del eclipse, cuando la Luna se vuelve roja por la refracción atmosférica, será a las 05:25 horas. A las 06:12 horas se produce el medio eclipse y la coloración más rojiza. En este momento la Luna se situará a una altura ya solo de 23 grados respecto al horizonte oeste, por ello nos debemos procurar un sitio alto o un lugar despejado para la observación del fenómeno.

La totalidad acabará 06:37, con las primeras luces del crepúsculo. El fin de la parcialidad no será observable desde nuestras comarcas pues la Luna ya se habrá puesto por el horizonte y el Sol estará próximo a su salida.

Además, este eclipse total de Luna se produce con la Luna en el perigeo, es decir, en el punto de su órbita más cercano a la Tierra, por lo que aparecerá un poco mayor de tamaño y brillo, lo que se ha venido conociendo estos últimos años de forma mediática como súper-Luna. Esta circunstancia es difícilmente apreciable si no recurrimos al registro fotográfico o somos expertos observadores.

DSC_0188_leyendarecortada

Si el tiempo meteorológico lo permite, merece el esfuerzo madrugar un poco para contemplar sin necesidad de instrumento óptico alguno esta “súper-Luna de sangre”, pues por desgracia no volveremos a tener visible un eclipse total de Luna desde nuestras comarcas hasta el 16 de mayo de 2022.

¿Quieres conocer con exactitud las horas de las diferentes fases del fenómeno astronómico desde tu localidad?  Para ello te dejo el enlace del Instituto Geográfico Nacional (IGN):

http://www.oan.es/servidorEfem/index.php

Visibilidad del eclipse a escala planetaria:

visibility_lunar_eclipse_2019-01-21

 

 

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser,… todos esos momentos se perderán en el tiempo,… como lágrimas en la lluvia.

BD1

Los ángeles 2019, noviembre oscuro, lluvioso, sucio, extraño. Los «replicantes» son humanos creados artificialmente para las labores más desagradables y peligrosas que los humanos no desean o temen realizar.

Cierto, actualmente son una fantasía lejana, aunque  en la realidad – a unas horas de entrar en el año 2019 -, la edición genética con la finalidad de la prevención de enfermedades se abre tímidamente paso, entre el miedo a sentirnos dioses y el miedo a cometer pecados que nos abocan al infierno de algún dios que nos observa enfurruñado.

Los coches voladores del escenario de ciencia ficción inicial, en la realidad no vuelan, porque sencillamente no existen como tales. Es cierto que algunos de los mayores dueños de los combustibles fósiles del planeta, esos combustibles propios de una época pasada aún no superada que provocan aceleradamente el cambio climático (quizás que nos llevan al escenario inicial de ficción), prueban sus primeras moto-drones para la policía cerca de las arenas del desierto.

Pero lo cierto es que estamos muy lejos de la magnífica película que filmó Ridley Scott en 1982, con un reparto privilegiado y una banda sonora sencillamente genial de Vangelis,  basada parcialmente y algo lejana obra escrita en 1968 « ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas?», y que lleva el título –como casi todos que me leéis bien conocéis- de «Blade Runner».

Las colonias exteriores de la película Scott no existen, pero empezamos a soñar con un realismo inusitado y apoyado más en la ciencia que en la ficción, en un futuro muy próximo de regreso a la Luna (para quedarnos) y las primeras misiones humanas a Marte en menos de un par de décadas, sin lugar a dudas el próximo «hogar» de nuestra especie en pocos siglos.

Y es que si durante algo más de un par décadas parecía que la exploración espacial se había restringido mayormente a nuestro entorno cósmico cercano, la experimentación en órbita terrestre en estaciones espaciales y estudio del universo (y de nuestro planeta) desde órbita terrestre o puntos espaciales cercanos, los permanentes e imparables avances en investigación espacial están cambiando aceleradamente este escenario.

Repasar aquí los últimas misiones de exploración no tripuladas a Marte, Júpiter, Saturno, algunos asteroides y cometas (en los que hemos aterrizado y tomado muestras), entre otras, que en los últimos años hemos enviado exitosamente, sobrepasa con mucho esta entrada. Pero lo cierto es que estamos viviendo una época dorada de la exploración del universo, empezando por nuestro patio trasero del sistema solar (donde aún no descartamos encontrar vida primitiva), y acabando por la detección de miles de mundos alrededor de otras estrellas, pura ciencia ficción cuando se rodó Blade Runner en 1982. Giordano se levantaría de su tumba.

La astronomía multimensajero, y las puertas de una nueva física (en lo que atañe especialmente a la física de partículas) también se abren paso, aunque con unos resultados menos vistosos que los propios de la astronomía espacial que continua manteniendo su carácter de ciencia visual. Una imagen desde la superficie de la Luna Titán, donde seguro que algunos amigos Gallegos surfearán en el futuro, o las ya «habituales» imágenes desde la superficie Marte, donde dos estaciones meteorológicas españolas (una móvil, en el rover Curiossity) nos dan el parte climático diario.

Si los que crecimos con la serie televisa Cosmos, del tristemente desaparecido Carl Sagan, sentimos «envidia» de no haber conocido las hazañas de las primeras misiones sobre la superficie de Marte (Viking), el programa  Apolo que puso al hombre en la Luna, o las misiones Piooner y Voyager (estas últimas sin duda las más longevas, aún activas) de exploración de lo que entendíamos en su día parte más exterior de nuestro sistema solar, estos últimos años «reconvertimos» nuestros sentimientos de envidia en admiración y deseo de conocer más con las nuevas misiones de exploración.  Sagan tenía mucha razón, apenas estamos mojando nuestros pies en la orilla del inmenso océano cósmico.

Y es que de las misiones actualmente en curso de las diferentes agencias espaciales (recordemos que China está a punto de aterrizar en la cara oculta de la Luna), destacamos una porque que en unas horas sobrevolará un pequeño mundo que aparentemente nos podría parecer de poca importancia. Pero es que en las próximas horas será ya el año 2019 y la poca importancia de ese mundo, es en realidad mucha, por algunos motivos que describimos rápidamente.

horizons_png_266965171
Logo oficial New Horizons. Crédito NASA/SwRI/JHU

La nave New Horizons (NASA, lanzada en enero de 2006) tenía dos objetivos como misión principal, el primero era el estudio de Plutón, nunca antes visitado por ninguna misión espacial hasta el momento. El primero de los objetivos principales, después de casi 10 años de viaje, lo alcanzó en julio de 2015. Plutón había pasado de ser un planeta a ser considerado planeta enano por la UAI [1], pero sin duda lo que nos descubrió la Horizons en su visita [2], muy probablemente le devuelva su antigua categoría a Plutón, que no establece más que una línea un tanto difusa, ante la avalancha de descubrimientos de nuevos objetos un poco más allá del propio Plutón, y que configuran la parte más interior del que llamamos Cinturon de Kuiper (KBO), la zona de los objetos trasneptunianos, donde cientos de miles de objetos congelados y pequeños se encuentran en orbitas circulares como reliquias de la formación de nuestro sistema solar.

La pequeña nave de solo 500 kilogramos de peso, gracias a asistencias gravitatorias consiguió la velocidad de unos 50 000 kilómetros por hora (la segunda nave más veloz construida hasta la actualidad)  y sobrevoló Plutón a unos 12500 kilómetros de distancia enviándonos imágenes de un mundo nunca imaginado y con una estructura superficial no esperada. Fue una exploración pionera e histórica. Las imágenes desde una distancia de 4500 millones de kilómetros de nuestro planeta tardaban casi 4 horas y media en llegarnos.

NASA_NH
Portal de la New Horizons. Toda la información aqui disponible. Crédito NASA

Después de su visita histórica a Plutón, el segundo objetivo primario de la misión era explorar un cuerpo de la zona del Cinturón de Kuiper, explorar el abismo de nuestro sistema solar. El objetivo que alcanzará esta madrugada será un cuerpo que incluso cuando partió de la Tierra en 2006 no conocíamos ni su existencia (fue descubierto por el telescopio espacial Hubble en 2014 en una búsqueda de «objetivos» para la trayectoria de la Horizons), 2014MU69 o más familiarmente, «Ultima Thule». Algunos encendidos de los motores de la Horizons, el último hace escasamente un mes, enfilaron su trayectoria hacia el segundo objetivo de la misión.

Esta madrugada hora española, aún en la celebración del recién estrenado nuevo año 2019, lo sobrevolará a 50 000 kilómetros por hora y a solo 3500 kilómetros de su roja y oscura superficie [3].

eventosNH
Eventos previstos para la Horizons. Crédito JHU

Esta cercanía de por si no asegura imágenes exitosas, el cuerpo solo tiene unos 35 kilómetros de diámetro y en su lejanía tarda casi 300 años en orbitar nuestra estrella. Por ello la sonda ha recibido un protocolo especial para la toma de imágenes y datos para asegurar su éxito a 6500 millones de kilómetros de nuestro Sol (43 veces la distancia de la Tierra al Sol), esta distancia es tal, que la luz e información tarda unas 6 horas en llegarnos. Nunca jamás hemos explorado un cuerpo a esta distancia, y tras la exploración, en unas horas empezarán a llegarnos las primeras imágenes de uno de los objetos que creemos, son los ladrillos que compusieron los planetas de nuestro sistema solar hace más de 4600 millones de años,… y tenemos muchas preguntas por contestar sobre este periodo de formación planetaria.

illustration-kuiper-belt-objects-dots-new-horizons-flight-path-yellow-pluto-and-ultima-thule-2014-mu69

Ilustración de la situación de Plutón y otros objetos del KBO.  Crédito JHU

Las respuestas llegarán en varias semanas de envío de datos (hasta unos 50 giga bits se esperan), y en ciencia, muchas respuestas abrirán nuevos interrogantes.

Después, un nuevo objetivo secundario puede esperar a la New Horizons, probablemente otro cuerpo del Cinturón de Kuiper, en función del poco combustible que le quede para maniobrar, su energía restante para mantener los instrumentos operativos (obtenida por RTG) y el estado general de la nave, pero eso es ya otra historia, Horizons está haciendo historia en estas misma horas que estás leyendo estas líneas.

Celebremos que vivimos en una época de descubrimiento como nunca hasta ahora, porque estas celebraciones se perderán como gotas en la lluvia, con los descubrimientos que vivirán las próximas generaciones.

¡Qué 2019 nos depare muchas más alegrías y descubrimientos que 2018, aún en los océanos más oscuros dónde jamás pensamos llegar!

 

[1] https://www.iau.org/

[2] http://pluto.jhuapl.edu/

[3] http://pluto.jhuapl.edu/Ultima/Ultima-Thule.php

Una isla en el espacio y el tiempo

Una isla en el espacio y el tiempo

Con los conocimientos actuales de cosmología que disponemos, la descripción del título de esta entrada haría referencia sin duda a cualquiera de las más de 200 000 millones de galaxias de las que tenemos constancia en nuestro universo. Sin embargo esta entrada tiene la finalidad de presentaros una isla en el espacio y en el tiempo mucho más cercana, apenas algo más de 70 kilómetros de la ciudad de Castellón.

Se trata del santuario de Sant Joan de Penyagolosa (también hospedería aunque en el momento de escribir estas líneas, cerrada), termino de Vistabella del Maestrazgo, en pleno macizo de Peñagolosa, uno de los parajes naturales más emblemáticos de la Comunidad Valenciana. Su pico, con 1814 metros se alza dominando las comarcas de la plana, con su peculiar silueta cambiante según el lugar escogido.

El santuario parece datar del siglo XV, antes de que supiéramos que la Tierra no ocupaba el centro del universo y que todo giraba a nuestro alrededor. El lugar fue un lugar emblemático para los que éramos aficionados a la astronomía allá por finales de los años 80 del siglo pasado -apenas unos críos- porque el entorno nos ofrecía uno de los mejores cielos estrellados de nuestra provincia. Cuando este grupo de adolescentes imberbes decidió formar una asociación de aficionados a la astronomía, elegimos la vista del pico desde la carretera de la localidad Vall d’Alba, para que nos representara.

Pero los años pasaron, la contaminación lumínica aumentó, nos salió más pelo (o no, según se mire), se perdieron amigos por el camino y todo cambió y se aceleró.

Sin embargo, Sant Joan de Penyagolosa sigue ahí, impasible, puerta de entrada a un mágico enclave, una isla de paz (sin cobertura de telefonía), impasible a nuestros lamentos, miserias y aspiraciones, a nuestro odio y estupidez,  y de vez en cuando,… se muestra como lo que era, como lo que espero continúe siendo, una isla en el espacio y el tiempo muy cerca de las estrellas, muy lejos de todo.

Este modesto time-lapse está compuesto por unas 4900 fotografías, para lo que fueron necesarias unas 10 noches de trabajo, no todas aprovechadas por diferentes imprevistos. El equipo, una vieja Nikon D90, lanzada al mercado hace ahora unos 10 años, con mucho ruido a alto ISO (2000 es el utilizado) y con modestos 12,8 mega píxeles. El programa con el cual se ha montado, el gratuito y muy sencillo de utilizar, Moviemaker de Microsoft.

Espero que os guste y os motive.

Si deseáis verlo a más resolución en Youtube el enlace es:

https://youtu.be/a3XXBcNC-tc

PD: Como siempre, los altavoces a buen volumen (además esta versión es una música muy suave), la calidad de video más alta (720 o 1080) y a ser posible visualizarlo en un lugar preferiblemente oscuro, sin que incida luz en la pantalla.

 

Dedicado a la soledad de la noche, bajo miles de estrellas.

« Soledad, es tan tierna como la amapola, que vivió siempre en el trigo sola, sin necesidad de nadie »

Emilio  José López, 1973

Cometas en el cielo (y III)

Cometas en el cielo (y III)

En las dos entradas anteriores tuvimos en cuenta algunas consideraciones históricas sobre los cometas, llegando a comentar sobre los últimos grandes cometas que hemos podido observar.

Por desgracia no podemos hablar de grandes cometas en los últimos años, ni si quiera en un futuro cercano y mucho menos en el momento de escribir estas líneas. Los grandes cometas suelen ser descubrimientos impredecibles normalmente por ser cometas nuevos de largo período, y los de período medio como el Halley, solo presentan una destacable visibilidad en el cielo en función de las posiciones Tierra-Cometa-Sol cuando el astro despliega su cabellera de camino (o de retorno) de su punto más cercano al Sol (el perihelio). Pero lo cierto es que todos los años se encuentran al alcance de pequeños instrumentos amateurs  una o dos docenas. De los últimos, recuerdo el C/2014 Q2 Lovejoy y especialmente con cariño el cometa Catalina  C/2013 US10, que nos visitó a finales de 2015 y principios de 2016 y que fue motivo de una entrada en este blog [1].

Para estar al tanto del descubrimiento de nuevos cometas, del paso de los ya conocidos y catalogados, y de las expectativas de su observación, recomiendo una excelente página web del compañero valenciano Pepe Chambo [2], que se ha especializado estos últimos años en el seguimiento de cometas, y naturalmente la reconocida publicación S&T [3] donde se suelen encontrar noticias de última hora, así como mapas y fotografías de gran calidad. Por ejemplo le podéis echar una mirada a la entrada de la web de la mencionada publicación sobre el cometa PanSTARRS del pasado mes de julio [4].

¿Y cómo está el tema de los cometas en el cielo a finales de 2018?

Bueno, lo cierto es que recientemente nos visitó el cometa de corto período 21P/Giacobini-Zinner [5], con una órbita de sólo 6,5 años. Una órbita de período tan corto supone que es un astro que ha realizado muchos pasos cerca del Sol, y por tanto es un cometa “viejo”, con pocos volátiles, que raramente desplegará una cola espectacular a diferencia de los cometas «nuevos» de medio o largo período o incluso de primer paso por nuestro sistema solar (órbitas parabólicas o hiperbólicas).

El 21P fue descubierto inicialmente en diciembre de 1900 desde Niza y recuperado casualmente en 1913 desde Alemania. Teniendo en cuenta que el 1P (el primer cometa catalogado como periódico) fue -como comentamos en la entrada anterior [1]- el famoso cometa Halley (1758 recuperado y predicho por E. Halley), habían pasado casi 150 años en el descubrimiento de las órbitas de 20 cometas. Y es que para calcular con exactitud una órbita se necesita un mínimo de tres observaciones suficientemente espaciadas. En una época en la que la astronomía moderna estaba empezando a florecer con las nuevas técnicas y métodos observacionales, el cálculo de órbitas cometarias todavía no era una tarea fácil a finales del siglo XIX y principios del XX.

La órbita de este visitante cercano es tal que una de cada tres órbitas se posiciona relativamente bien para su observación desde la Tierra, y puede llegar a ser visible a simple vista…pero como una débil mancha borrosa en el límite de visión a ojo desnudo desde lejos de nuestras ciudades. Un cometa de tan corto período, de solo unos 2 kilómetros de tamaño del núcleo ya no da para más. Aún así su cercanía provoca la poco conocida lluvia de las Giacobínidas o más conocidas como Dracónidas, que tienen su máximo entre el 8 y el 10 de octubre con una tasa de meteoros muy baja, aunque que en 1933 parece ser que se produjo un máximo muy alto pero de muy corta duración (minutos). Este año, con Luna nueva el día 9 de octubre, deberíamos mirar al cielo estas próximas noches.

Fotográficamente el cometa posó con cierta generosidad para los aficionados a la astronomía y a la fotografía del cielo.

El cometa con una coma marcadamente azul, llego a desplegar una cola de más de 1º en la constelación de Auriga hace unas pocas semanas. Crédito: Alfredo Madrigal

Alfredo_Madrigal_21P&Meduda&M35_18septiembre
El cometa con una coma marcadamente azul, llego a desplegar una cola de más de 1º en la constelación de Auriga hace unas pocas semanas, entre el cúmulo estelar M35 y la nebulosa de la Medusa. Crédito: Alfredo Madrigal.

Pero si no lo fuimos a observar con prismáticos y desde un lugar oscuro –lejos de las luces urbanas- en el momento cercano a su perihelio (lo cual supone un cierto reto para el neófito en astronomía), el cometa pasó desapercibido.

Tenemos ocasión de probar nuevamente. Y quizás en mejores condiciones con el cometa 46P /Wirtanen [6]. Este cometa es también de corto período, de solo 5,4 años, y fue descubierto en 1948. Sin embargo sabemos que se ha visto perturbado por los gigantes gaseosos en algunas ocasiones y además que presenta una mayor actividad que el Giacobinni-Zinner.

La carta de localización del cometa para las próximas semanas es la siguiente:

2018-46P-map
Crédito: Sky & Telescope

El cometa alcanzará el perihelio el 12 de diciembre y su distancia mínima a la Tierra poco después, el 16 de diciembre a solo 11,5 millones de kilómetros.

comet-46p-wirtanen_fuente CBCNEWS
Posición del cometa 46P/Wirtanen la noche del 16 de diciembre próximo, muy cerca de las Pléyades. Crédito: CBCNEWS

Con una Luna en fase de creciente, si el brillo estimado por algunos astrónomos alcanza entre la magnitud +3 a +5, puede ser un astro observable a simple vista, pues recordemos que el límite de magnitud a simple vista en una noche oscura lejos de las luces urbanas es de +6 aproximadamente. Aunque no nos engañemos, el brillo de este cometa “cercano” estará lejos de lo que consideramos brillo y tamaño de cola de un gran cometa. Tengamos paciencia, cualquier noche volveremos a tener un gran cometa en el cielo.

Hasta la próxima entrada, gracias por leerme.

Referencias:

[1] https://cielosestrellados.net/2016/01/20/una-noche-con-catalina/

[2] http://cometografia.es/

[3] https://www.skyandtelescope.com/

[4] https://www.skyandtelescope.com/observing/panstarrs-comet-rocked-by-outburst-now-binocular-bright/

[5] https://ssd.jpl.nasa.gov/sbdb.cgi?orb=1;sstr=21P

[6] http://astro.vanbuitenen.nl/comet/46