Marzo Marciano (I): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte

Marzo marciano (I): Las 10 cosas imprescindibles  que debes saber sobre Marte

Esto es el principio de una nueva amistad…

En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte.  Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco espacio de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.

Estas misiones operativas son: la más sencilla y primera en llegar fue enviada por Emiratos Árabes Unidos y  consiste en un orbitador (HOPE) que analizará la atmósfera marciana durante al menos un año [1]. La segunda es la China, Tianwen-1 [2], compuesta por un orbitador, un módulo de descenso (lander) y un vehículo móvil  de superficie (rover), estos últimos descenderán previsiblemente en mayo de 2021 desde la actual órbita marciana. La tercera es la estadounidense, la más mediática y sin duda la más ambiciosa en cuanto a presupuesto y material científico disponible puesto en servicio; Mars 2020. Consiste en un rover  (Perseverance) de algo más de 1000 Kg de peso que fue desplegado sobre la superficie marciana (cráter Jezero) directamente desde un trayecto interplanetario en una arriesgada maniobra de frenado y aterrizaje conocida como los «7 minutos de terror» (aunque no siempre sean siete) el pasado día 18 de febrero de 2021.

Trayectoria de descenso sobre Marte de la Endurance. Crédito NASA

Supongo que más o menos ya conoceréis estos hechos, pues muchos medios de comunicación de masas se hicieron eco especialmente del aterrizaje del rover Perseverance. El éxito del aterrizaje de la Mars 2020 puede ser revivido en la página web de NASA dedicada a esta misión [3],  que además contiene muchísima información y muy bien estructurada. Os recomiendo mucho esta página de la agencia espacial estadounidense para nutrirse de noticias muy recientes e imágenes y videos (incluido el del propio descenso), de las muchas que esperamos de este maravilloso rover-biólogo sobre el planeta rojo durante los próximos meses y años.

Así, durante  este mes de marzo  marciano (¡qué mejor mes para hablar del planeta rojo!), voy a intentar presentaros el «inicio de esta nueva amistad» con Marte, y para ello qué mejor que conocer más detalles sobre el planeta rojo que respondiendo a 10 de las cuestiones que considero  más interesantes de las que me han formulado amigos, alumnos y conocidos, con motivo de la emisión en directo por Museos Científicos Coruñeses  (MC3) para el aterrizaje del Perseverance y que constituyo un privilegio disfrutarlo junto a  junto a Borja Tosar y el equipo del Planetario de A Coruña.

También diré, que haciendo una búsqueda rápida mediante Google sobre las cuestiones más curiosas, interesantes o importantes sobre Marte y buscando semejanzas con las preguntas formuladas y que contestaré en las próximas entradas, he encontrado algunas similitudes pero con errores de bulto e inexactitudes (lo podéis comprobar vosotros mismos en las primeras entradas mejor indexadas  por el buscador), por lo que una vez más quiero volver a insistir que, siempre que una noticia o dato científico en un medio de comunicación os llame la atención por asombroso o extraño  (y eso incluye mis entradas), os ruego que os fijéis si está referenciado a una publicación primaria, y si no lo está, que lo confrontéis con publicaciones de divulgación científica de prestigio. Vuelvo a recordaros que la Wikipedia es una fuente rápida de consulta, es útil como primera aproximación a un tema general, pero existen muchos errores cuando buscamos algo de información especializada e incoherencias que tardan en ser corregidos (o no son corregidos), o datos que están desactualizados. También existen en este medio inexactitudes, a veces  referenciadas a publicaciones de poca credibilidad -en el ámbito científico- al menos. Ello no es debido a ninguna maldad, es propio del funcionamiento de este medio,  que tiene este estupendo compendio del saber humano on-line, pero que es susceptible   de estos fallos, que supongo son complicados de subsanar.

Voy a intentar ofrecerte en estas entradas del mazo-marciano información de calidad, actualizada, referenciada, y como siempre, abierto a tus dudas, correcciones en los posibles errores que pudiera cometer, así como deseoso de tus sugerencias. Así que vamos  allá…

Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte:

  1. ¿Por qué tanto interés en Marte?

Marte, cómo Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno es conocido desde la antigüedad pues se ve a simple vista en el cielo nocturno. Los planetas siempre han llamado la atención de los humanos por moverse con independencia de las «estrellas fijas» lo que les otorgó  representaciones de dioses en las diferentes civilizaciones que han mirado al cielo. Marte, debido a una superficie con alta presencia de óxidos de hierro, es de color naranja-rojizo, con lo que lógicamente fue asociado a la divinidad de la guerra (Ares) por comparación con el color de la sangre. Si quieres saber cuándo es visible en el cielo, puedes buscar en una guía del cielo las épocas en las que Marte se acerca a nuestro planeta (oposiciones) o bien buscarlo en un simulador de cielo, como el gratuito Stellarium (  https://stellarium.org/es/)

Captura de pantalla del programa gratuito Stellarium. Posición de Marte en Tauro la noche del 13 de marzo de 2021 a las 21 horas en Castellón (España), mirando hacia el sur-oeste.

Muchos centenares o miles de años después de que culturas ancestrales le otorgaran nombre, empezamos a conocer su naturaleza real, y supimos que era un lugar similar a nuestro planeta en cuanto a analogías con su naturaleza. De hecho Mercurio, Venus, nuestro planeta y Marte, son los planetas llamados terrestres o telúricos por contraposición a los gigantes gaseosos y helados cuya composición es muy similar a nuestra estrella (hidrógeno y helio), aunque no brillen como ella por una cuestión de cantidad de masa.

La Tierra y Marte a escala. Imágenes reales, crédito NASA.

Conforme fuimos conociendo con algo de detalle a Marte mediante telescopio (Siglo XVII), no solo nos asombró que tuviera una corteza sólida donde era posible vislumbrar tenues detalles en forma de sombras en su superficie (exceptuando los destacados blancos y brillantes casquetes polares), sino que también nos sorprendió la presencia de una tenue atmósfera. También comprobamos que rotaba sobre su eje y que la duración de su día era similar al de la Tierra, y además incluso la inclinación de su eje orbital alrededor del Sol (25º) es similar a la de la Tierra (23,7º), lo que también da origen a estaciones meteorológicas con cambios ligeros observables desde la Tierra. Sin duda, bastantes similitudes interesantes con nuestro planeta, algo que en Venus –por ejemplo- no podíamos ver ni determinar.

 El planeta tarda casi dos años en dar una vuelta alrededor del Sol (687 días), presentando estaciones con el doble de duración que las terrestres  y como hemos comentado, en las que se ven cambios en el casquete polar visible, ya sea el norte o el sur- , así como ocasionales tormentas de polvo que emborronan los tenues detalles visibles y que pueden alcanzar todo el planeta.

 Con  un tamaño de 6800 kilómetros de diámetro, algo más grande que la mitad del de nuestro planeta, su masa  es de 6,41 × 1023 Kg  frente a la de la Tierra  5,973×1024 Kg  -supone que su masa sea tan solo un 10% de la del nuestro-, lo que le confiere una gravedad en superficie de un 30% aproximadamente (3,7 m/s2), algo más «confortable» para los futuros astronautas que la escasa gravedad en la superficie de la Luna.

Oposiciones de Marte. Crédito NASA

 Por tanto, aunque situado a  225 millones de kilómetros del Sol (órbita elíptica de 206 x 249 millones de kilómetros), en los momentos de máxima aproximación a nuestro planeta (oposiciones cada dos años aproximadamente) se acerca entre 56 y algo menos de 100 millones de kilómetros. Las más cercanas de las oposiciones son las llamadas oposiciones perihélicas, que se suceden en periodos de 17 años. Así por ejemplo la última oposición perihélica  de Marte fue en 2018 y la próxima será en 2035.  Sin embargo, como hemos dicho, el acercamiento del planeta cada dos años lo hace aceptablemente interesante al telescopio y se abre una ventana de observación y de lanzamiento de misiones de exploración que pueden llegar al planeta con viajes de entre 6 y 9 meses de duración.

Despegue desde la Tierra y llegada a Marte. Crédito NASA

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, unos pocos astrónomos creyeron ver entre esas tenues sombras superficiales, que a veces desaparecen parcial o totalmente por tormentas de arena, finas líneas que transcurrían entre los casquetes polares hasta las zonas del ecuador: unos posibles canales artificiales que quizás podrían llevar agua de los polos a las zonas del ecuador. Aparecen en escena los posibles «marcianos» o habitantes inteligentes de un planeta quizás con problemas hídricos. La novela de la «Guerra de los Mundos» de H.G Wells (1898) y la famosa e innovadora versión radiofónica de O. Welles (1938), que causó el pánico en algunos ciudadanos de la sociedad de Nueva Jersey y Nueva York, hicieron el resto. La inteligencia extraterrestre se vinculó de forma clara a los habitantes de Marte, quién sabe si envidiosos de nuestro planeta azul y con abundante agua.

Sin duda Marte despertaba al final del siglo XIX e inicios del XX, aunque fantasiosos escenarios que nada tienen que ver con la realidad, si la posibilidad de un lugar para visitar y quién sabe si habitar algún día… con permiso de los marcianos, por supuesto.

Marte nos otorgará -como veremos- un recurso precioso a la humanidad, nos otorgará «un nuevo lugar» para habitar  y  la capacidad de ser una especie multi-planetaria, el primer paso para sobrevivir, expandirnos y viajar hacia las estrellas en un futuro muy lejano. Estamos asistiendo al primer paso hacia esa capacidad.

Excelente infografía de la exploración de Marte en los últimos 20 años y el futuro inmediato. Crédito NASA

La próxima entrada hablamos de la historia de la exploración marciana, que constituyen los últimos 60 años de exploración interplanetaria humana.

A cuidarse mucho.

Referencias del texto

[1] https://www.emiratesmarsmission.ae/

[2] http://www.cnsa.gov.cn/english/n6465652/n6465653/c6811227/content.html

[3] https://www.nasa.gov/perseverance y vídeo resumen del descenso: https://www.youtube.com/watch?v=4czjS9h4Fpg&ab_channel=NASA

El misterio de Oumuamua ¿nos visitó una nave extraterrestre?

¿El objeto detectado en octubre de 2017 era un asteroide, un cometa o restos de una nave extraterrestre?

El prestigioso director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard-Smithsonian (EE.UU), Dr. Loeb, asegura que hemos detectado una vela solar.

 ¿En qué se basa para una afirmación tan arriesgada?  ¿Qué es lo Loeb que asegura que hemos detectado  y qué implicaciones tiene? ¿Estamos pasando «de puntillas» ante la primera evidencia de la existencia de inteligencia extraterrestre en otros sistemas solares de nuestra galaxia?

Si te interesa tener más claro las evidencias y la polémica que se ha generado en los medios de comunicación y ante la comunidad astronómica, te voy a intentar responder a estas preguntas, tras finalizar la lectura del libro del Dr. Loeb esta misma semana y cuando en realidad quería escribir sobre Marte.

¡Vamos a intentarlo!

Tengo que reconocer que hasta hace relativamente poco, había citado al Dr.  Avi Loeb  vinculándolo  a noticias de divulgación de la astronomía, quizás en  menos de media docena de ocasiones durante estos últimos años.

Revisando mis podcast  de «Cruzando el Universo» [1] de estos últimos 6 años he visto que lo cité relacionándolo con trabajos sobre agujeros negros en compañía del tristemente desaparecido Stephen Hawking, también en varias ocasiones (tanto en el programa como en algunas charlas y cursos)  a propósito del proyecto StarShot [2] que lidera desde 2015  y finalmente de forma mucho más reciente, también sobre el descubrimiento y naturaleza del extraño cuerpo celeste Oumuamua [3].

Desde 2018, Loeb  ha saltado en muy repetidas ocasiones a la palestra de todo tipo de medios de comunicación internacionales por sus atrevidas declaraciones sobre el posible origen del primer visitante estelar  Oumuamua. Sus declaraciones  –cada vez más atrevidas  y menos ambiguas-  se han visto culminadas en expectación pública y cierta polémica por  las diferentes entrevistas concedidas recientemente, con motivo de la publicación de su libro «Extraterrestre» (editorial Planeta, 2021), en el que trata plenamente su visión sobre el primer cuerpo interestelar (procedente de otro sistema solar) que ha detectado la humanidad.

Ilustración del posible aspecto incial de Oumuamua. Posteriormente se ha determinado que es mucho mas plano. Crédito: ESO

Mi opinión sobre su postura respecto a la naturaleza de Omuamua  tengo que decir que ha sufrido cambios importantes, siempre desde la prudencia necesaria. No perdamos la vista, que estamos hablando de ciencia y por tanto de evidencias, muy lejos de relatos fantásticos u opiniones subjetivas aleatorias sobre fenómenos que suceden en el universo.

 Inicialmente me pareció muy interesante su primer paper científico [4] sobre la compatibilidad de las observaciones astronómicas con que este objeto fueran restos de algún  tipo de tecnología extraterrestre, en concreto material similar al propuesto para la construcción de« velas solares» para desplazar naves espaciales. En ese primer momento, y con algunas entrevistas publicadas en medios generalistas (recuerdo la primera que leí en el semanal de el periódico El País), deducía que era un intento de «provocación» hacía a la comunidad científica para  llamar su atención respecto a  que las hipótesis  científicas «atrevidas» pueden ser compatibles con la ciencia tradicional estamental, que mira muchas veces con recelo cualquier investigación que lleve las palabras «inteligencia extraterrestre» en su propuesta, más allá del popular y casi extinto programa SETI [5].

 Decir aquí algo importante para la reflexión: pienso que si las afirmaciones que realizaba el Dr. Loeb, hubieran sido realizadas por cualquier otro profesional, sin su trayectoria científica, muy posiblemente no hubiera tenido ni de lejos  la repercusión mediática que han tenido, y lo que puede ser peor, sus diferentes papers publicados en revistas científicas de revisión por pares, es posible que no hubieran nunca llegado a publicarse.

 Naturalmente esto es una mera hipótesis ya que no tengo a mi disposición información si en alguna ocasión se han enviado papers  (que no hubieran  visto la luz) para su publicación sobre otros fenómenos astronómicos cuyas hipótesis de trabajo se basara (o intervinieran en su explicación del fenómeno) inteligencias extraterrestres de forma directa o indirecta.  Aquí es posible que nos venga a la cabeza algunos «ensayos» sobre el comportamiento de la estrella Tabby [6], pero que nunca alcanzaron  una exposición adecuada para una  publicación científica en la que se  vincule las observaciones fotométricas con una hipótesis que involucren a la presencia de una posible  esfera de Dyson  [6] de forma univoca, más aún, el citado tipo de posible megaestructura de civilización alienígena avanzada (con respecto a nuestra civilización),  solo es una conjetura sobre un papel.

Posteriormente, en los últimos meses quizá, las entrevistas cada vez más habituales aparecidas en medios de comunicación  me provocaban cierta estridencia y me sembraron dudas respecto al criterio e intención de este distinguido científico, director del departamento de astronomía de la destacada universidad de Harvard (desde hace casi una década) y prolífico astrofísico con más de 700 papers [7] publicados en diferentes campos de la misma. Me empezaron a surgir preguntas que posiblemente os estéis haciendo en este momento:  ¿Todos los titulares –algunos muy estridentes- respondían a declaraciones del propio  Loeb o eran una interpretación algo libre del periodista? ¿Los titulares trataban de frases sacadas del contexto exacto de su disertación acerca de Oumuamua o ciertamente Loeb estaba insinuando de forma taxativa que el objeto astronómico era en realidad los restos de una nave alienígena?

El compromiso de Loeb con el proyecto privado StarShot[2], que sigue pareciendo un proyecto actualmente fantasioso con la tecnología e inversión actual, su anunciada jubilación como director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard e incluso una reciente aparición en un programa muy mediático de una cadena privada de televisión de nuestro país, me llevaron a plantearme si no estaba equivocado respecto a conceder más atención al tema.

Sin declarar públicamente lo que pretendidos divulgadores y algunos profesionales del mundo de la astronomía hicieron, reconozco que también pensé en un brillante astrónomo, que pensando en su jubilación, decide que se enciendan los focos sobre él – sin abandonar el discurso científico – para hacer caja o quizás explotar su nueva faceta de escritor mediante cierta  ambigüedad sobre la naturaleza de un objeto celeste que nos había visitado fugazmente.

Portada del libro de Avi Loeb, editado por Editorial Planeta en febrero de 2021

Hasta que hace unos días, me llegó su libro que leí en muy poco tiempo. Una portada también algo estridente con una cubiertilla (¿se dice así?) en la que se leía: «El libro que cambiará la historia de la ciencia» volvieron a poner en duda si invertir tiempo en su lectura. Sin embargo, no me pude resistir a leer los argumentos con detalles para afirmaciones extraordinarias.  Al finalizarlo, tras un par de días decidí, sin realizar una crítica literaria para lo que no estoy capacitado, expresar como he vuelto con cierto asombro a mi punto de partida,… con ciertos matices.

a) 1I/Oumumua: el objeto

El 19 de octubre de 2017 fue detectado mediante el sistema telescópico automático Pan-STARSS un objeto a 0,2 unidades astronómicas, alejándose de la Tierra. Este y otros telescopios detectan decenas de asteroides y cometas cada año, bien acercándose hacia el Sol o bien alejándose después de haber realizado el perihelio de su órbita. Inicialmente, de acuerdo a la normativa de nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional (UAI) fue denominado como el cometa C/2017U1. Tras una observación más detallada se observó que no presentaba indicios de volátiles (constituyendo coma y/o cola) y fue re-clasificado como asteroide, pasando a denominarse A/2017U1. Hasta aquí todo normal, de la multitud de objetos nuevos que se detectan anualmente, muchos sufren una re-clasificación cuando son observados con detenimiento.

En apenas dos semanas que fue observable con los telescopios más potentes, nos percatamos de que se trataba un cuerpo diferente a todos los conocidos con anterioridad, este presentaba una alta excentricidad  y velocidad que situaba su tipo de órbita en una hipérbola (1,195), es decir, un objeto que no provenía de nuestro sistema solar. Así fue nuevamente re-clasificado -esto ocurría por primera vez en la historia de la astronomía-, como 1I/2017 U1. El «1I »indica el primer objeto interestelar detectado en lo que constituye su naturaleza de no procedencia solar.

Aspecto de la órbita de Oumumua obtenida desde la página de la NASA de SSD a partir de sus elementos orbitales

Evidenciaba su procedencia extrasolar también la orientación de su órbita respecto al plano de la eclíptica (122º), que situaban su posible punto de procedencia en alguna estrella en la dirección de la constelación boreal de la Lira, donde también se sitúa el Ápex del nuestro Sol.

Buscando observaciones inmediatamente anteriores del objeto en las que hubiera pasado desapercibido por su escaso brillo, fue posible localizarlo en imágenes  del proyecto de la universidad de Arizona de búsqueda de Neos, Catalina Sky Survey, así como en los telescopios espaciales solares SOHO y STEREO cerca del perihelio (9 de septiembre 2017), en el que alcanzó una velocidad de 87 kilómetros por segundo. El objeto fue observado durante apenas 15 días con los más potentes telescopios y radiotelescopios  en Tierra y espaciales, hasta que dejó de ser visible, y de esos pocos días se dedujeron de su comportamiento fotométrico una baja masa y tamaño y color posiblemente rojizo como los objetos que estamos observando de la zona de Plutón. Pero además de estas observaciones esperables, se observaron ciertas anomalías que no eran fáciles de explicar.

Aproximadamente un año después del descubrimiento,  Avi Loeb y Shmuel Bialy publicaban un paper en Astrophysical Journal Letters explicando estas anomalías [4]. La polémica estaba servida.

b) Avi Loeb: la hipótesis sobre las evidencias recogidas

Antes de continuar, dejar claro de lo que estamos hablando, y para ello quizás empezar por establecer de lo que NO estamos hablando.

No estamos hablando de hombrecillos verdes, no estamos hablando de avistamientos de objetos volantes no identificados, no estamos hablando de« contactos» en la tercera fase, no estamos hablando de vendedores de misterios al modo de teorías «antiguos alienígenas» (aquí podríamos entrar a trapo a hablar de cómo se establece una teoría en el marco de la ciencia), no estamos hablando de de opiniones pseudocientíficas que se venden con facilidad en canales de Youtube o redes sociales.

De lo que SI estamos hablando. Estamos hablando de ciencia sobre un objeto muy probablemente de procedencia interestelar, en el marco de las hipótesis recogidas a partir de las evidencias científicas, en este caso; observaciones astronómicas por un buen número de observatorios astronómicos profesionales y durante un breve periodo de tiempo, por desgracia. Este último sesgo, los pocos datos disponibles, es  según mi opinión, el que abre el debate: muy posiblemente si tuviéramos más observaciones, la naturaleza del objeto estaría zanjada.

De las observaciones realizadas, la primera anomalía que llamó la atención fue la aceleración que sufrió el objeto (apartándose de la exclusivamente  gravitatoria un 0,1%), propia de un cometa cuando sufre desgasificación en forma de jets de los elementos volátiles por su proximidad al calor del Sol. Sin embargo ningún telescopio, incluidas las observaciones durante  30 horas del telescopio espacial  de Infrarrojos Spitzer (NASA),  detectó presencia alguna de emisiones de CO2, muy propias de los cometas. Podemos imaginar diferentes hipótesis que expliquen este comportamiento, alguna de ellas la que suponen una abundancia de hidrógeno (en realidad casi con exclusividad), cuya sublimación no podría ser detectada por nuestros telescopios. Nunca hemos observado un objeto de esta naturaleza, aunque tampoco habíamos observado nunca un visitante extrasolar.

La segunda anomalía significativa es su forma. Aunque su pequeño tamaño (<100 metros)  y su lejanía hace imposible obtener unas mediciones precisas, de su comportamiento fotométrico –con variaciones de brillo cada casi 8 horas en unas 2,5 magnitud (factor de 10)- evidencia una forma marcadamente longitudinal de relación geométrica  hasta 1:10, lejos de las formas de cuerpos más raros detectados con simetrías axiales de proporciones 1:3. Primeramente se sugirió la forma de puro (la mayoría de las ilustraciones que circulan lo dibujan así), aunque posteriormente se estableció que la probabilidad era mucho más alta en la forma de «tortita». De su comportamiento fotométrico regular, era difícil compatibilizarlo con un objeto sufriendo desgasificaciones. Tampoco se detectó desintegración del núcleo.

La tercera anomalía, se trata de la velocidad del objeto.  Su velocidad era compatible con el marco de velocidades del sistema de reposo local (LSR) –las estrellas que comparten velocidades similares a las del Sol en la vecindad galáctica-, que implicaría que el objeto no ha sufrido una expulsión violenta de su sistema solar de procedencia de estas estrellas. El origen de otro sistema solar fuera del marco LSR, para alcanzar una compatibilidad con nuestro marco de velocidades, implicaría unas posibilidades bajas por lo ajustado del margen, aunque por supuesto no nulas, salvo cierta intencionalidad en ello.

En base a estas evidencias de anomalías detectadas, y alguna otra quizás menos clara, Avi Loeb desarrolla los cálculos para mostrar que el objeto tendría un comportamiento similar al de una vela solar, medio de propulsión propuesto para determinados viajes interestelares. Mantiene cierta ambigüedad en la explicación de si son restos de una vela solar, como se explica exactamente este comportamiento ¿mantiene una orientación adecuada en todo momento?.

Espectro de Oumuamua obtenido por el WHT (La Palma, IAC)

El curriculum del Dr. Avi Loeb, como ya hemos comentado anteriormente, es impresionante, y más allá de la posible falacia de autoridad  (a favor de sus argumentos) en la que podemos caer con facilidad por su brillante curriculum y prolíficas publicaciones en diferentes campos de la astrofísica (agujeros negros e universo primitivo principalmente), hay que decir que todas sus publicaciones al respecto de Oumumua  (su primer paper [4] no es el único al respecto del objeto)son impecables desde el marco de desarrollo de hipótesis científicas  y han sido publicadas en revistas de prestigio de revisión por pares.

 El resto son titulares periodísticos, que pueden beneficiarlo o no, pero que no pueden o no deben poner en duda su profesionalidad como científico. Poner en duda esto último también  constituye una falacia (Ad hominem); la descalificación del autor de una hipótesis  y no la de contra-argumentar los desarrollos de sus evidencias que le permiten formular su hipótesis.

El 30 de agosto de 2019, un aficionado Ucraniano, G. Borisov,  descubría utilizando un telescopio de 65 cm, un objeto con  una alta velocidad (30 kilómetros/s) y cuyos parámetros orbitales lo situaban como objeto extrasolar, con una inclinación de 45º sobre la eclíptica. Las observaciones iniciales de este objeto revelaron una clara naturaleza cometaria, obteniéndose espectros en diferentes telescopios gracias a esta actividad y probablemente de un tamaño de entre 2 y 15 kilómetros de diámetro. El 2I/Borisov constituía así el segundo objeto interestelar detectado por la humanidad, aunque este no presentaba las anomalías propias del primero, y nos era mucho más familiar, por su comportamiento similar a nuestros cometas.

c) Antes de empezar  a estirarnos de los pelos

Para los que ya peinamos algunas canas y llevamos en esto de la astronomía unas décadas, antes de estirarnos de los pelos, tengamos en cuenta algunas consideraciones.

Venimos de una época de triunfo mediático de los llamados despectiva y coloquialmente «magufos». En las principales cadenas de televisión (pública y posteriormente privada) y de radio, hubo una época de completo éxito de personajes que abordaban fenómenos  y pseudociencias, desde supuestos argumentos científicos. La ciencia se construye con evidencias y reproducibilidad, no con argumentos. Los programas de «misterio» sobre extraterrestres, presuntas manifestaciones del más allá, construcciones peculiares antiguas en las que intervienen seres extraños, etc… proliferaron y han hecho siempre muy buena caja gracias a su audiencia, atrapada por el halo «inquietante» que los envolvía, mientras que los documentales de divulgación científica habitualmente no han generado un impacto de audiencia destacado.

La ciencia ficción de Hollywood (con mucha ficción y poca ciencia) tampoco ha ayudado en mucho, y menos  –dicho sea de paso-  la formación reglada que no recibimos sobre el criterio para evaluar evidencias y comprensión de la estructura del método científico, tanto en enseñanzas medias  como  carreras universitarias no científicas. Este problema de ignorancia científica  por desgracia lo podemos observar actualmente en la interacción con redes sociales en casi cualquier lugar donde se trate un tema de índole científica, llegándose a negar bochornosamente conocimientos adquiridos, confirmados y consolidados en ciencia.

Poster de la película Independence Day. Copyright 20th Century Fox

Es por ello que las barbaridades que hemos tenido que escuchar durante bastantes años y que actualmente escuchamos, nos han llevado a muchos a un «rechazo» casi visceral de todos estos personajes, que utilizan adecuadamente temas  atractivos para el público, para -aprovechándose de su  ignorancia científica  seguir haciendo caja con una audiencia siempre notable. Sería una verdadera pena que un trabajo tan atractivo como el realizado por Loeb, fuera utilizado desde estos sectores  para aumentar su audiencia, y es el único juego que veo peligroso y quizá reprochable…nos movemos en un terreno peligroso en la interpretación social si algunos temas se tratan con ambigüedad.

Nos hemos formado en la comprensión el universo, y en las versiones cambiantes del mismo. Conocemos las leyes físicas universales y sus limitaciones, la determinación de distancias interestelares, los procesos de formación estelar y planetaria, los diferentes escenarios que vamos descubriendo y ciertas limitaciones físicas, las cuales se aplican inevitablemente para una comunicación extraterrestre,  en el caso que pudiéremos detectar que no estamos solos en el universo -aspecto más que probable-. Conociendo las evidencias contrastadas, lo lógico es construir ciencia respecto a ellas y no respecto a opiniones o creencias fantasiosas.

Qué el primer cuerpo interestelar descubierto por la humanidad sea los restos de tecnología extraterrestre, nos rechina a muchos los dientes, estoy seguro, nada más leerlo.

Conocemos el principio de la navaja de Occam, aquel que nos dice que «entre dos fenómenos explicados de forma diferente en igualdad de condiciones, el que utiliza la expresión más sencilla suele ser cierta». No es un principio irrefutable, pero la naturaleza tiene la manía de habitualmente comportarse de acuerdo a esta forma de simplicidad, según recogió un fraile franciscano en el siglo XIV, y que sigue vigente.

¿Podemos aplicar la navaja de Occam en este caso?

Nos podemos preguntar, si un objeto natural –posiblemente cometa  extrasolar- sometido a ciertas circunstancias muy poco habituales –pero explicables-  respecto a nuestro rutinario escrutinio de objetos en órbita solar, ¿es la explicación más sencilla respecto a la de origen de restos de una nave alienígena de Loeb?

Paremos en este instante; solo el hecho de plantearnos esto desde una perspectiva científica, lejos de escenarios «extraños envueltos en misterio» -algunos de ellos descritos anteriormente-, es un triunfo de la ciencia, con independencia del resultado o conclusión a la que se llegue. Se puede concluir que nuestro conocimiento del universo va en aumento, y que vamos superando sesgos observacionales que nos impiden llegar a comprender mejor el firmamento.

Lo cierto es que las explicaciones «convencionales» entendiendo como tales las de un  cuerpo natural, parecen sonar más desfavorables si aplicamos la navaja de Occam: Oumuamua es un cometa extrasolar, lanzado con una velocidad cuanto menos curiosa desde otro sistema solar, aplastado por las fuerzas de marea en las proximidades del Sol (o anteriormente de otra estrella o cuerpo masivo) con una composición extraordinariamente porosa y liviana, sin la presencia de los hielos volátiles habituales, quizás formada exclusivamente por hidrogeno molecular….es posible, pero no parece lo más probable.

La gente que sólo tiene un martillo… ¿no ve más que clavos?

Esta afirmación-cuestión es muy buena.  Avi Loeb –como ya hemos citado-  trabaja en un proyecto sobre impulsión de velas solares para pequeñas naves (denominadas StarChip) con destino a la estrella más cercana, la estrella de alfa del  Centauro (sistema triple, cuya enana roja –Proxima Centauri- tiene un planeta terrestre en la zona de habitabilidad), alcanzando velocidades de un porcentaje apreciable de la velocidad de la luz. La finalidad es llegar allí en unos 20-25 años y enviar  información (que nos llegaría en algo más de 4 años). Podríamos decir que es un especialista en velas solares y casualmente tras un par de años trabajando en este proyecto, ve en Oumumua una vela solar. ¿Casualidad? ¿Intenta promocionar el proyecto en el que está involucrado?¿tiene un martillo y todo lo que ve son clavos?

Un martillo. Crédito Amazon

Me vais a permitir contestar a estas preguntas,  que a mí también me rondaban la cabeza, con las respuestas que el  propio Loeb ofrece en su libro, quizás algo desordenadas cronológicamente, porque aquí, hemos venido a hablar de su libro:

…“Al igual que la búsqueda de señales de civilizaciones inteligentes fue solo una idea pasajera. Y tal vez la habría dejado de lado si me hubiera podido  sacar de la cabeza el StarChip” ….

“Es una hipótesis extravagante, de eso no cabe duda. Pero no lo es más que otras hipótesis que se han propuesto para explicar las atípicas características de Oumuamua”….

”Atribuir al objeto una forma de vela solar puede parecer algo estrafalario, pero no hay que hacer ninguna suposición osada. Shamuel y yo seguimos un camino lógico. Seguimos los indicios y, en la gran tradición dictada por la labor detectivesca de la ciencia, nos atuvimos fielmente a la máxima de Sherlock Holmes: cuando se ha descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad. De ahí nuestra hipótesis: Oumuamua ha de ser artificial”….

 “Contesté que sí, como le sucede a todo el mundo, mi imaginación se guiaba por lo conocido; y sí, como sucede a todo el mundo, mis ideas se inspiraban en aquello en lo que trabajaba. Pero tendría que haber añadido algo: el problema del proverbio [de que quien tiene un martillo solo ve clavos] es que hacía hincapié en el martillo más que en la persona que lo empuñaba. Los carpinteros más hábiles no ven clavos por todas partes, de eso no hay duda, pero es que, además, están preparados para diferenciar entre clavos que sí ven”…

Capítulo: Hipótesis de la vela solar

    … “Todos mis estudios reflejan un principio básico innegociable: el contacto con los datos”…”En oposición a las modas de las redes sociales, el progreso científico se mide por cuánto se acerca una idea propuesta a la verdad. Este hecho, plenamente aceptado sugiere que los físicos medirían su éxito por lo bien que concuerdan sus ideas con los datos, más que por lo populares que sean esas ideas”…

Capítulo: Aprendamos de los niños

d) El libro «Extraterrestre» de Loeb

No hubiera escrito estas líneas si el libro no me hubiera gustado, aunque eso no quiere decir que convencido, respecto su hipótesis formulada de Oumumua como restos de una nave alienígena, en concreto de una vela solar. Dejar pasar esta oportunidad, a pesar que el protagonista estos días son las naves que se acercan a Marte, no hubiera sido justo doblemente. Por el significado de Oumuamua; el primer objeto interestelar descubierto por la humanidad (que ya ha pasado a los libros de historia de la astronomía)  y por las atrevidas hipótesis del Dr. Loeb, coherentes con los escasos datos que disponemos. Así por tanto, creo que se merece una entrada en mi modesto blog, lo más aséptica e imparcial posible.

Se han escrito y se escribirán todavía algunos ríos de tinta al respecto. Pero no hay más datos que los que hay, como el propio Loeb reconoce. La utilización malintencionada de una hipótesis científica coherente en beneficio de propósitos seudocientíficos seguro que será utilizada ante un público que ignora la ciencia. Esta es la mala noticia para la divulgación científica.

La buena noticia es que su libro es un ensayo arriesgado- que el autor se puede permitir- a pesar que la mayor parte de la comunidad científica actual  aún vea con incredulidad y escepticismo la búsqueda de vida inteligente.

Como ya dije, no voy a entrar a evaluar su calidad literaria, ni tengo conocimientos de ello, ni pretendo. El libro me ha parecido muy agradable de leer, aunque reiterado en algunos conceptos, de fácil lectura y con algunas  pinceladas excesivamente personales en alusiones a su pasada juventud. No eran necesarias, aunque no desagradan.

 El libro es claro y casi doy por seguro que ciertamente apasionante para todos aquellos que seguimos tanto los orígenes de SETI [5] como las estrategias de búsqueda de inteligencia extraterrestre y posibles noticias vinculadas con ello. Las reflexiones sobre filosofía de nuestra propia existencia como seres inteligentes que habitamos la Tierra y expectativas de un universo probablemente poblado con otras inteligencias extraterrestres, son realmente interesantes, aunque tampoco muy nuevas.

Naturalmente habla profusamente de Oumuamua y de sus argumentos en pro de su hipótesis de un origen artificial. También trata los argumentos ofrecidos por el resto de científicos (al menos los más conocidos) en pro de un objeto natural de extraño comportamiento.

Habla de las dificultades de hacer ciencia en el campo de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aunque no tanto de la búsqueda de vida (biomarcadores), siendo consciente que hace tan solo unas décadas eso mismo campo parecía una locura por falta de detección de exoplanetas y hoy una probabilidad cada vez más plausible.

Mantiene el discurso sobre algunos campos aún estériles de la física teórica, que resultan de búsquedas sin evidencias, cuando las evidencias –al menos en términos de probabilidad- en la búsqueda de tecnomarcadores de otras civilizaciones en nuestra galaxia pueden ser más que obvios, en un sugerente malabarismo que justifica nuevos campos de investigación, mucho más allá del proyecto StarShot. Según Loeb la ciencia necesita cambiar ciertos paradigmas basados en la comodidad de los caminos avalados por el apoyo institucionalizado habitual.

También encontramos reflexiones sobre nuestra supervivencia como especie, en términos que el lector apasionado de estos temas va a encontrar familiares; paradoja de Fermi o el Gran Filtro.

Loeb ya avisa al principio del libro que algunas veces se le puede tachar de infantil en sus conclusiones o ideas, pero realiza -a mi parecer- un discurso elegante, atrevido, pero sin perder el control: “Oumuamua es un equipamiento tecnológico extraterrestre. Es una hipótesis, NO una afirmación contrastada”.

…” A veces, casi por accidente, algo excepcionalmente raro y especial se cruza en tu camino. La vida da un giro cuando ves claramente lo que tienes por delante”…

Espero que disfrutéis del libro y en todo caso, si no lo leéis, que hayáis disfrutado de esta entrada, hecha con entusiasmo., y recordad, si os gustan mis entradas no dejéis de comentarlas, compartirlas o suscribiros al blog.

¡Un saludo y a cuidarse mucho!

Referencias del Texto:

[1] https://cielosestrellados.net/cruzando-el-universo-radio-castellon-cadena-ser/ y https://www.ivoox.com/escuchar-cielos-estrellados_nq_663588_1.html

[2] Proyecto Starshot: llevar naves diminutas de exploración a la estrella más cercana. https://breakthroughinitiatives.org/initiative/3

[3] Oumuamua, el primer visitante extrasolar detectado por la humanidad. https://ssd.jpl.nasa.gov/sbdb.cgi#top

https://www.nasa.gov/feature/solar-system-s-first-interstellar-visitor-dazzles-scientists

https://www.iau.org/news/announcements/detail/ann17045/

https://www.researchgate.net/publication/333678739_Modeling_the_light_curve_of_Oumuamua_evidence_for_torque_and_disc-like_shape

[4] https://arxiv.org/pdf/1810.11490.pdf

[5] SETI: Búsqueda (científica) de Inteligencia Extraterrestre. https://www.seti.org/ Por cierto, los radiotelescopios Allen Array (Universidad Berkeley, EEUU) «escucharon» Oumuamua en busca de algún tipo de emisión, sin recibir ninguna señal.

[6] Estrella Tabby: Estrella rodeada de un extraño «anillo» que bloquea su luz, y no se trata de un exoplaneta. https://es.wikipedia.org/wiki/KIC_8462852

[7] Algunos de sus papers de mayor impacto se pueden encontrar aquí. https://academictree.org/astronomy/publications.php?pid=249772

El día de la marmota, por muchos años más…

Hoy es el día de la marmota, y decidí lanzar este blog de divulgación de la astronomía, astronáutica, astrofotografía y ciencias afines, precisamente un día tal cual hoy, de hace 6 años, para acordarme que mientras los años pasen y se repitan ciclos, las circunstancias no pueden ser del todo malas.

En 6 años me he dedicado de forma desigual a escribir en él. El mayor esfuerzo, sin duda durante el periodo de confinamiento del año pasado, en el que llegué a escribir -creo recordar- hasta 5 entradas en un mismo mes con la finalidad de ofrecer recursos para distraer nuestra atención de las tragedias que nos aportaba la todavía actual pandemia. Esos recursos están ahí, en el histórico del blog, al que podéis recurrir en el momento que queráis.

He intentado siempre mantener cierta rigurosidad, no afirmar nada  que no tuviera detrás alguna publicación de un medio primario, y ahí tenéis una gran parte de citas en cada artículo publicado. 

En un principio también deseé mostrar las actividades que realizaba en astroturismo (turismo de estrellas)  y formación, aunque en 2018 decidí ya no citarlas, no porque no las realizara (las continúo realizando y de forma creciente, como muchos sabéis), si no porque pensaba que un blog como este no debía esconder una afán comercial.

En el blog  también están disponibles un gran número de los podcast de los programas de radio Castellón cadena SER «Cruzando el Universo», en el que desde hace 7 temporadas vengo informando de las últimas noticias de las ciencias antes mencionadas.  Nunca pensé que este espacio, de apenas unos 10-12 minutos semanales, tuviera tan buena acogida ¡muchas gracias a todas las personas que me escucháis!

Más de 90.000 visitas en 6 años me provocan satisfacción. El último año nada menos que más de  11.500 visitantes (el mayor número de visitantes de los 6 años de existencia), y todo eso sin poder dedicarle el tiempo que quisiera. Agradezco a todas las personas hispanohablantes que me siguen también -especialmente desde Sudamérica-,  para ellas incluyo mi deseo de que pronto pase toda esta situación tan complicada que estamos viviendo.

Las entradas no cortas, soy consciente que  en la época de la noticia «fast food”» y «clickbait» es contraproducente, pero me sorprende que algunas entradas con más de 1000 visitantes no han sido precisamente cortas, y por ello sigo escribiendo tal cual surgen en mi cabeza.

Decir que el blog no contempla ninguna técnica de posicionamiento, ni falsea estadísticas, los números ofrecidos son los que ofrece WordPress, sin más.

Para finalizar, antes de agradeceros vuestra compañía durante estos años, comunicaros tres cosas.

  • Podéis suscribiros al blog, esta suscripción implica que las entradas os llegan directamente a vuestro correo electrónico (que tendréis que confirmar tras la suscripción introduciendo el correo electrónico). Vuestra dirección de correo nunca es suministrada a terceros y se utiliza de forma opaca exclusivamente para el envío automático de cada entrada (ni si quiera yo intervengo en ello). Siempre anima tener suscriptores ¡gracias a aquellos que lo hagáis!
  • Por desgracia uno de los referentes comerciales de mi ciudad (Castellón, España) en fotografía durante las últimas décadas, desaparece. Foto vídeo Lledó cierra sus puertas y ha sido adquirido por una cadena en la que la venta de artículos de fotografía y equipos de iniciación a la astronomía, dejan de ofrecerse. Lledó estos años no solo ha depositado en mí la confianza de impartir formación en fotografía nocturna y astrofotografía, si no también se acaba –lógicamente- el soporte al mantenimiento del Blog. Algunos de vosotros habéis realizado donativos para este mantenimiento a través del entorno seguro de PayPal, que encontráis en el botón bajo las estadísticas del blog. Muchas gracias por vuestro apoyo, por pequeño que sea, es para mí una ayuda inestimable y necesaria para mantenerlo. Si no lo hacéis, no pasa nada, pero siempre quedaré agradecido por vuestra colaboración.
  • NO dejéis de participar. Echo en falta una mayor interacción, y cualquier comentario será siempre bien recibido. Correcciones, críticas constructivas, críticas negativas, temas que os gustaría que abordara…escribo de lo que me gusta, pero seguro que coincidimos en muchas cosas si me estás leyendo, y siempre comprometido con la comunicación clara y directa, con el menor número de tecnicismos, pero con la rigurosidad para que puedas comprobar lo expuesto, o ampliar los conocimientos  a través de enlaces sobre esa información. Todos los comentarios son publicados (excepto el spam, claro). Sentir este blog como vuestro, y abierto a propuestas de lo que os gustaría encontrar, creo que es una buena oportunidad que yo mismo hubiera deseado encontrar hace años para aclarar muchas dudas: astronomía –con independencia del nivel-, exploración espacial, instrumental astronómico, fotografía nocturna, timelapse, astrofotografía

Para finalizar, permitirme que esta sea la primera entrada que no persiga ofreceros información sobra la astronomía, si no tan solo agradecimiento.

Confío  en que muy pronto me volveréis a leer, y creo que Marte está pidiendo a gritos que hable de él.

¡A cuidarse mucho!

¿Qué nos depara 2021?

¿Qué nos depara 2021?

No os preocupéis, después de la larga entrada-resumen anterior, espero que esta sea más breve y más rápida de leer (¡pero no os lo aseguro!).

Este año recién empezado, más allá de una costosa y dramática victoria en el control de la pandemia que azota el mundo entero y que actualmente se encuentra en una tercera ola con el mayor impacto sanitario, es también un año prometedor en la astronomía y astronáutica, que va a marcar el inicio de una década que merece mucho la pena ser vivida si te apasiona el espacio y su exploración.

Lógicamente, el meritorio esfuerzo científico en investigación farmacológica y médica nunca hubiéramos pensado que se vincularían a los progresos en la exploración espacial de esta manera, pero por desgracia así es, por lo que todo lo que vas a leer a continuación depende –no sabría dimensionar en qué proporción- en plazos de ejecución al posible impacto de la pandemia.

Sin echar mano de la bola de cristal, si no de las evidencias, los ensayos positivos y los fracasos, que es el método cómo evolucionan todas las ciencias, y  sin contar con las serendipias que seguro nos encontraremos, las siguientes líneas son –a grandes rasgos- lo que nos deparan los próximos meses de esta nueva vuelta al Sol que iniciamos hace dos semanas, aunque ya nos parezca un mes por las circunstancias que vivimos.

Elon Musk, CEO de Space X, es el hombre más rico del planeta a inicios de este año, y según dicen va a apostar buena parte de su fortuna al negro. El negro no es Tesla, no son los rentables lanzamientos de su cohete estrella reutilizable Falcon-9, no es su capsula Crew-Dragon o Dragon Cargo para subir astronautas y suministros respectivamente a la Estación Espacial Internacional (ISS), si no su promesa más arriesgada y tecnológicamente apasionante; la nave Starship [1].

Hace un año, pocos apostaban por las fantasías personales que tiene este peculiar personaje de hacer vuelos comerciales a la Luna y menos por llegar a Marte (en vuelos de prueba sin tripulación), en periodo de pocos años y con su nueva nave espacial Starship, que no dejaba de ser todavía entonces poco más que un montón de «latas» en dos descampados de EE.UU. La explosión del  primer prototipo Starship SN1 –algo parecido a una cafetera  gigante-  a finales de febrero del año pasado parecía dar la razón especialmente a las personas a las que los logros de Musk  (Space X, por tanto) no parecen despertar mucha simpatía.

Sin embargo, tras el vertiginoso proceso de construcción en Bocachica  (Texas) de diferentes prototipos (e instalaciones de lanzamiento), junto con su evolución tecnológica estructural visible y con «saltos» exitosos,  especialmente del SN8 lanzado el 9 de diciembre con 3 motores Raptor de metano y oxígeno, que alcanzó los 12 kilómetros de altura y que puedes ver aquí [2], la opinión de algunos parece que esté empezando a cambiar.

Ese mismo día del lanzamiento del SN8, en una sorprendente casualidad, NASA hacía pública su lista de los 18 nuevos astronautas del programa Artemisa (9 hombres y 9 mujeres)  y que está comprometido con volver a pisar la Luna en 2024. En palabras del último administrador de NASA (aún a día de hoy), Jim Bridenstine, «llegaremos a la Luna en 2024 y esta vez para quedarnos» , pero vamos a omitir intencionadamente el «para quedarnos» de la frase porque aunque será cierto, obviamente no lo será en 2024 (tampoco creo que la frase debiera tomarse en ningún momento de forma literal), por tanto si omitimos aquello de quedarse en la Luna, omitiremos de momento que vayamos a hablar de la estación en órbita lunar Gateway.

El programa Artemisa [3] se vale del enorme y potente nuevo lanzador de NASA, el SLS [4] dotado de 4 motores RS-25, así como de la nueva cápsula Orión [5],  que se han llevado una demora considerable y una gran cantidad de los fondos de la agencia estadounidense durante estos últimos años. El modulo de servicio está suministrado por ESA y en el modulo de descenso compiten 3 empresas, entre la que se encuentra Space X, cuyo finalista se conocerá en el primer trimestre del año.

SLS. El cohete más potente construido por NASA, con un 15 % mas de empuje que el Saturno V …pero, espera, ¡es una ilustración!. Crédito ilustración: NASA

Por tanto este año, aeronáuticamente va a verse marcado por los ensayos de los prototipos de la Starship (¿hasta dónde veremos llegar a la SN15, por ejemplo?) y el primer lanzamiento del SLS (sin tripulación, en su configuración básica llamada Block-1) en la misión Artemisa-1 alrededor de la Luna, aunque podría ser probable una demora  que puede llevarnos a inicios de 2022. Recordar aquí que el plan de NASA es que Artemisa-3 alunice en el polo sur de la Luna en 2024: ¿una locura?

Space X continuará con sus lanzamientos habituales de su Falcon 9 y volverá a llevar tripulación (y a traer de regreso sano y salvos) a la ISS con su Crew-Dragon y provisiones con la Dragon-Cargo, montadas en su cohete estrella, el Falcon 9, de una forma esperemos rutinaria, como sus lanzamientos ya habituales de la mega-constelación de satélites propios «Starlink» y para poner en órbita otros satélites de gobiernos y empresas privadas. Recordar que la empresa muestra todos sus lanzamientos a través de Internet con la telemetría básica de la misión.

Por otra parte veremos volar al espacio el primer segmento de la futura Estación Espacial China, que será la más grande que habrá construido el país asiático, que viene pisando fuerte con sus misiones espaciales no tripuladas y quiere dar un nuevo impulso a las tripuladas.

Pero apenas en el segundo mes del año vamos a ver tres misiones no tripuladas llegar al planeta Marte, que el año pasado se situó en su oposición y por tanto ventana de lanzamiento más idónea. Estas tres misiones son, la mediática Estadounidense con el rover Perseverance (y estación meteorológica española, que será la tercera activa en el planeta rojo) y su helicóptero Ingenuity [6], la más modesta Hope [7] de Emiratos Árabes Unidos  que será orbital con finalidad de conocer más de la atmósfera marciana, y la China Tianwen-1 [8], que también es portadora de un rover para superficie además del orbitador, cuya zona de aterrizaje fue revelada –y sin excesiva seguridad- poco antes del lanzamiento.

El interés por el planeta Marte, no es solo un sueño moderno de excéntricos emprendedores privados como Musk, viene siendo un objetivo de varias agencias espaciales y más recientemente empresas privadas, porque más allá de la ciencia, el futuro de nuestra especie pasa seguro por ese planeta, aunque es posible que no te lo hayas planteado.

Además de las misiones Crew-Dragon antes citadas (de las que se esperan probablemente 2), con tripulación a la ISS, una de ellas recibirá la denominación Axiom-1 para no confundirlas con la subcontrata de Space X con NASA. Axiom-1 llevará a dos turistas a la ISS con la finalidad de filmar escenas de una película de Hollywood, supongo que a estas alturas os imagináis quién es el protagonista en la más imposible de las misiones. Antes que nadie empiece a estirarse de los pelos (¡qué os veo!), en el mundo que vivimos, la ciencia y la tecnología necesita de fondos, y hasta que los gobiernos comprendan que es una prioridad la inversión de una parte apreciable de su PIB en ello, una buena ayuda es la explotación comercial y publicitaria, y esta ocasión no va a ser la primera vez, ni seguramente la última.

El segmento ruso de la ISS, además de enfadado por la pérdida de suculento contrato de sus naves Soyuz con NASA para llevar astronautas estadounidenses a la ISS (en beneficio de la compañía del Musk), parece ser que también desean realizar grabaciones para una película, pero en todo caso no puedo darle fiabilidad a esta intención. Estos escenarios (nunca mejor dicho) se realizarían para el último trimestre de 2021.

Boeing, potente gigante aeronáutico mundial y habitual contratista de NASA desde los inicios de la agencia, intentará ganar el terreno perdido en la tarta espacial volviendo a lanzar – hacia finales de primavera- su nave Starliner CST-100 con un cohete Atlas. Recordemos que su intento anterior solo fue parcialmente exitoso (o incluso un poco menos), y la misión se tuvo que interrumpir, por lo que aún está lejos de su primer vuelo con astronautas.  La alianza ULA y la empresa Blue Origin (si, la de Bezos) también intentarán recuperar terreno perdido. Esta última ha tenido éxito en su último lanzamiento de prueba de su cápsula New Shepar, que puedes ver aquí [9], ¡seguro que te sorprende!

La Agencia Rusa no se quiere quedar atrás en nuevos lanzadores, al igual que la agencia espacial China, y ambas se encuentran en el desarrollo de lanzadores re-utilizables y/o potentes. La Agencia Espacial Europea hará lo propio con su nuevo lanzador Vega.

Respecto a la exploración en nuestro sistema solar, recordemos que además NASA mantiene la misión Juno en órbita de Júpiter (misión extendida), la Osiris-Rex de regreso a la Tierra con muestras de Bennu, la New Horizons en el cinturón de Kuiper y naturalmente las misiones en y sobre el planeta Marte. Por aquí cerca, además de los satélites de observación del clima, asociados generalmente con otros organismo federales, mantiene activa aún la LRO en alrededor de nuestro satélite, que nos ha devuelto la mejor cartografía hasta el momento, de vital importancia para su exploración. De todas ellas puedes obtener abundante información e imágenes en los web-sites de NASA para cada misión.

No podemos dejar de citar las de estudio y vigilancia solar. La más veterana SOHO [10] de las que dispones incluso de una App para descargarte las últimas imágenes en el móvil del Sol en diferentes longitudes de onda, y el Sol poco a poco va despertando en el nuevo ciclo solar. Más recientes son la sonda Solar Parker Probe [11] –la misión que «tocará» el Sol- y la Solar Orbiter [12] junto a ESA. Si lo que buscas son imágenes chulas, decirte que la segunda es más interesante, si lo que buscas son datos increíbles, para mí la primera me parece apasionante La necesidad de conocer la dinámica solar, prever el «clima solar», es imprescindible para evitar catástrofes importantes en plena época de las telecomunicaciones.

Además se encuentra muy avanzada, con intención de lanzarse en verano por un Falcon 9, la misión DART [13] dentro de lo que se ha venido a llamar «protección planetaria» en el estudio de desvío de órbitas de asteroides potencialmente peligrosos. Y la verdad es que no solo necesitamos conocer mejor los ladrillos con los que se formaron los planetas, si no que debemos desarrollar una tecnología capaz de desviar aquellos que podamos encontrar en rumbo de colisión con la Tierra, y este escenario no es una película de Bruce Willis, es un escenario real que solo precisa una variable de tiempo: ¿Debemos invertir en ciencia y tecnología?

La misión llegará en 2022 a órbita del asteroide Didymos, un cuerpo de los conocidos como potencialmente peligrosos (PHA) de 780 metros de diámetro que posee una pequeña luna en órbita de 160 metros. La sonda hará de impactador cinético (500 kilogramos a 6 kilómetros por segundo) con la intención que se pueda estudiar la variación de la órbita, tanto desde los radiotelescopios terrestres (11 millones de kilómetros de distancia) como de una segunda sonda que debe desarrollar la ESA y que llegaría 2024.

Por último, quizás el lanzamiento más esperado por la comunidad astronómica, el deseado y costoso telescopio espacial James Webb [14] fruto de colaboración de NASA y ESA, con un diámetro de espejo segmentado de 6,5 metros y longitud focal de 131 metros. El JWST se suele citar habitualmente como el sustituto del veterano e increíblemente productivo telescopio espacial Hubble (HST) que lleva 30 años dándonos alegrías, pero el JWST es mucho más. Es un salto cualitativo en la resolución de imágenes y análisis (recordemos que el HST tiene un diámetro de espejo de 2,4 metros), que trabajará en el infrarrojo (0,6 a 28 micras) y a 50 K (-233 ºC), y es un salto espectacular en la tecnología y fiabilidad: el JWST trabajará en uno de los puntos de Lagrange (L2) en el sistema Sol-Tierra, eso significa a 1,5 millones de kilómetros de distancia…no hay posibilidad de realizarle ninguna reparación.

Desde que llegue a destino, tardará 6 meses en estar completamente operativo y preparado para hacer ciencia, porque su ensamblado es por sí solo una magnífica obra de ingeniería del telescopio espacial más grande y más potente jamás construido. Aunque hay muy buena y mucha información sobre este telescopio, te dejo un video en español que puede ser que encuentres interesante en  [15].

Todos los campos de la astronomía experimentarán apasionantes descubrimientos con este telescopio, desde las más lejanas y primitivas galaxias del universo hasta anuncios sorprendentes (quien sabe si inquietantes) sobre atmosferas de exoplanetas. Como comenté al principio, empezamos una década de exploración que merece mucho la pena ser vivida, ¡quédate y hablamos de todo ello!

¡Un saludo y gracias por leerme!

Referencias del texto:

[1] Manual de uso de la Starship, si estás interesado en viajar con ella: https://www.spacex.com/media/starship_users_guide_v1.pdf

[2] Salto de 12 Km de la Starship SN8: https://www.youtube.com/watch?t=6462&v=ap-BkkrRg-o&feature=youtu.be&ab_channel=SpaceX

[3] Para hacerse una idea del programa Artemisa: https://www.nasa.gov/sites/default/files/atoms/files/artemis_plan-20200921.pdf

[4] https://www.nasa.gov/exploration/systems/sls/index.html

[5] Aquí tienes algo en español de la mucha información que puedes encontrar de la capsula Orión desarrollada por NASA: https://www.nasa.gov/sites/default/files/atoms/files/orion_factsheet2017_spanish.pdf

[6] https://mars.nasa.gov/mars2020/

[7] https://www.emiratesmarsmission.ae/

[8] http://www.cnsa.gov.cn/

[9] https://www.youtube.com/watch?v=g9oTZu2HP8U&feature=emb_logo&ab_channel=BlueOrigin

[10] https://sohowww.nascom.nasa.gov/

[11] https://www.nasa.gov/content/goddard/parker-solar-probe

[12] https://www.nasa.gov/solar-orbiter

[13] https://www.nasa.gov/planetarydefense/dart

[14] https://www.jwst.nasa.gov/

[15] https://www.youtube.com/watch?v=01ObVXgElUI&feature=emb_logo&ab_channel=JamesWebbSpaceTelescope%28JWST%29

2020 ¿Un mal año?

2020: ¿Un mal año?

Este año que ha acabado pasará a los libros de historia. Si estás leyendo estas líneas, cuando menos podemos mantener cierto optimismo de poder compartir estos momentos. Por desgracia muchas personas de nuestra ciudad, de nuestra provincia, nuestro país, nuestro continente o nuestro planeta, no pueden hacerlo. Y es que una cosa está más clara que nunca: lo problemas globales son eso, problemas que afectan a todas las personas que compartimos planeta, con diferentes intensidades debido en buena parte a las diferencias sociales, pero nadie puede quedarse completamente al margen pensando que puede permanecer ajeno o protegido.

Y es que la pandemia global de 2020 no ha sido –ni mucho menos- lo peor que nos puede suceder como especie, pero sin embargo sí que deja un mensaje claro; en una sociedad globalizada un problema en la otra parte del globo puede convertirse en un problema de todo el planeta. Un problema de todo el planeta, es un problema de toda la humanidad.

Los sabios aprenderán de esto, los ignorantes continuarán  sin ver más allá de sus narices y de sus localismos egocéntricos. Confío en que con el devenir de los años, sea en los sabios en los que estén las grandes decisiones que pueden ser mucho más críticas que las que se han tomado durante este pasado 2020, y no en manos de ignorantes o aprovechados, o nos espera un oscuro porvenir como especie, quién sabe si la noche más oscura.

Al margen de mis temores por el futuro, que no dejan de ser una opinión subjetiva de un insignificante individuo entre más de 7700 millones y al que probablemente nadie prestará demasiada atención, deseo mostraros en unas líneas que – a pesar de la pandemia y las tragedias sociales asociadas-  este año no ha sido un mal año para la ciencia en general. Más bien al contrario: se ha demostrado que el futuro depende de ella, y no de fanáticos, ignorantes, dirigentes interesados solo en el poder  y toda una serie de personajes con los que nos toca compartir esta minúsculo punto azul pálido, perdido en la inmensidad del universo.

No procede hablar del logro de los equipos que han trabajado en las diferentes vacunas contra la pandemia, sin duda uno de los mayores logros modernos de la ciencia médica, si no de lo que es mi campo, de las noticias de astronomía que han brillado este año que hemos dejado, algunas de las cuales pasarán a formar parte de los libros de la aventura humana del conocimiento y exploración del universo.

¿Te apetece recordarlos?

En enero empezó a operar a pleno rendimiento FAST, el radiotelescopio más grande del mundo, en China, con 500 metros de plato, muy superior al recientemente malogrado radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).

NASA empezaba a trasladar los principales componentes del gran cohete SLS que llevará el programa Artemisa y a la humanidad de retorno a la Luna. Los componentes eran sometidos a las pruebas pertinentes de cada segmento que conforman el mismo, un proceso que se alargaría satisfactoriamente durante todo 2020 sin incidentes que retrasen los planes iniciales de NASA: volar de vuelta a la Luna en 2024. ¿Un farol de fecha?.

La empresa estadounidense de Elon Musk, Space X, superaba sus últimas pruebas de la cápsula Dragon Crew para devolver a la NASA su capacidad de volver a enviar astronautas al espacio desde el propio territorio estadounidense (y dejar de depender de los lanzadores de la agencia espacial Rusa), mientras Y. Maezawa, multimillonario japonés, confirmaba el billete para su viaje inaugural de Space X alrededor de la Luna, previsto inicialmente para 2023 con la nave Starship, algo que en esas fechas parecía todavía más ficción que ciencia.

Si el Dr. Guillem Anglada había descubierto recientemente un exoplaneta terrestre alrededor de la estrella Próxima Centauri (la más cercana a nuestro Sol), se confirmaba en enero la detección de un segundo exoplaneta alrededor de esta enana roja a algo más de 4 años luz, Próxima c, aunque fuera de la zona de habitabilidad en la que si se encontraba Proxima b.

Un estudio publicado en Sciencie por la paleontóloga aragonesa L. Alegret, profundizaba en la desaparición de los dinosaurios en el periodo K/T, la cual muy posiblemente estuvo beneficiada por actividad volcánica masiva en la zona de la India, con anterioridad al impacto del conocido cuerpo de unos 10 kilómetros en las cercanías de la península del Yucatan.

Uno de los grandes 5 telescopios espaciales de la NASA finaliza su vida útil extendida, el Spitzer que trabajaba en el espectro IR. Después de 16 años deja de funcionar recordando que contribuyó al descubrimiento de 5 de los 7 exoplanetas del sistema extrasolar que más cautiva la imaginación actualmente de los apasionados de este tipo de descubrimientos y de la búsqueda de una Tierra 2.0 alrededor de otras estrellas.

Mientras que los lanzamientos de la megaconstelación de satélites Starlink por parte de Space X empieza a aumentar (recordemos que cada lanzamiento pone en órbita 60 de ellos), Musk comunica su intención de minimizar el impacto que supone para la comunidad astronómica, mediante sucesivas revisiones de los llamados DarkSats., aunque de momento solo consigue una reducción de impacto visual bastante moderada.

A principios del año 2020 y desde finales del año anterior, la estrella Betelgeuse despierta el interés de la comunidad astronómica por su caída profunda en el brillo, aunque conocemos su variabilidad propia de una supergigante roja al final de su vida,  la posibilidad de una explosión como supernova de forma inminente se pone sobre la mesa, aunque hay consenso mayoritario de  que se debe a otros motivos y aún no a su anunciada explosión, la posibilidad de ver una supernova semejante es realmente fascinante y cautivadora.

La nave de observación de NASA  Parker Solar Probe y el telescopio terrestre D.K Inouye, que empiezan a operar con normalidad, prometen generan imágenes y datos que nos proporcionarán la información más precisa sobre el Sol obtenida jamás, sin duda de gran importancia para comprender mejor nuestra estrella, de la cual depende fuertemente la vida en la Tierra.

En febrero de 2020 también se cumplían 30 años de la icónica imagen “un punto azul pálido” tomada por la nave de NASA, Voyager 1 desde 6 000 millones de kilómetros y que inspiró a C. Sagan a escribir la obra de idéntico titulo.

Si el Dr. Avi Loeb había levantado ciertas polémicas por sus declaraciones y publicación sobre la naturaleza del primer cometa interestelar Oumuamua detectado con anterioridad, nuevamente levantará polémica frente a declaraciones sobre la naturaleza de las ráfagas rápidas de radio (FRBs) que continúan detectándose, aunque cada vez con orígenes más acotados y ya de aparente disparatada atribución alienígena.

A finales de febrero, mientras teníamos noticias de la extraña neumonía procedente de China que obligaba a confinar una ciudad de más de 40 millones e habitantes y con una incidencia creciente en Italia, teníamos mejores noticias de que el suceso de Betelgeuse podía ser debido a una gran cantidad de materia expulsada en dirección a la Tierra y que la había oscurecido, según se desprenden de imágenes del VLT y del HST, únicos telescopios capaces de poder ofrecernos imágenes (con poca resolución, pero imágenes) de su superficie.

Mientras aún no nos creíamos un impacto global de un virus respiratorio nos atrevíamos a bromear sobre el paso cercano del asteroide Apophis en 2029 y recibíamos desde Marte el primer informe científico completo del aterrizador de NASA Insight, dedicado a conocer el interior marciano,  publicado en Nature Geosciencie.

Fallecía después de una larga vida, Katherine Johnson, matemática que trabajó hasta 14 horas diarias para llevar a los primeros astronautas de la NASA «hacía las estrellas», y que trabajó también en el programa Apolo a la Luna. Su trayectoria y la de sus compañeras, inspiró la película «Figuras Ocultas». Totalmente recomendable para comprender lo que supuso y los inicios de NASA.

El brillante planeta Venus empezaba a acompañarnos de forma destacada en el cielo por las tardes de la que iba a ser una de las primaveras del hemisferio boreal más complicadas en los últimos 100 años.

Un equipo de astrónomos de Cambridge designa Kepler K2-18b (en el que se había identificado en 2019 vapor de agua en su atmósfera) como el mejor candidato hasta la actualidad de una Tierra 2.0. Con una masa de 8 veces la terrestre y a 124 años luz, posee una atmósfera rica en hidrógeno, vapor de agua, metano y amoniaco, eso justo antes de que SETI  -vinculada a Berckeley- cerrará sus puertas –al menos de forma provisional-  después de 20 de años buscando una señal inteligente entre un mar de datos, algunos tomados desde Arecibo, que no nos devolvió ningún positivo, pero si la popularización del primer programa de computación compartida que algunos recordareis en los salvapantallas (el primero que instalé con Windows 98).

En Bocachica, el prototipo de la nave Starship SN1 explotó, entre ciertas sonrisas de los detractores de las visiones de Elon Musk para viajar a la Luna y Marte. Comunidad de detractores que paradójicamente crece conforme los avances y éxitos de Space X se consolidan con sus repetidos lanzamientos del Falcon 9 y sus recuperaciones. Caso para estudiar por los psicólogos.

En una lección terrible de acontecimientos negativos en el impacto de la Covid19 y saturación del sistema sanitario español (y muchos otros con anterioridad o posterioridad), se produce un confinamiento domiciliario para todo lo no esencial en nuestro país y en buena parte de los países del mundo,  ante la ya declarada pandemia.  Sin embargo los planes de las principales agencias espaciales del planeta intentan no retrasar sus programas en una lucha para la cual no estábamos preparados a pesar de nuestra tecnología, de hecho la NASA cierra sus puertas en lo no esencial para las misiones en curso. La ESA anuncia que les es imposible mantener el programa de Exomars2020 y el rover de la Agencia Espacial Europea «cae» de entre las 4 misiones previstas para ser lanzadas durante el verano hacía el planeta rojo que en octubre alcanzará la oposición, que abre una ventana de lanzamiento cada dos años.

A principios de abril en una situación muy complicada, incertidumbre, tristeza por las tragedias humanas que se acumulan y miedo generalizado, unas cuantas entidades españolas vinculadas a la investigación y divulgación científica, se cuelan en nuestras casas; Instituto de Astrofísica de Canarias, Fundación Starlight, Planetario de Madrid, Planetario de A Coruña…están ahí, en directo, de forma intensa y comprometida con la función social de la ciencia, en trabajar de forma continua más allá de su deber laboral, para hacernos más llevadera la tragedia emocional que provoca la pandemia y que no vimos venir.

Mientras perdemos de vista el segundo visitante interestelar (cometa 2I/ Borisov), las agencias espaciales anuncian que continúan con sus programas previstos, entre ellos el vuelo de la Dragon Crew (Demo-2) de Space X con dos tripulantes de NASA a la ISS. La misión es realizada a finales de mayo y es todo un éxito y el inicio de la ejecución del contrato multimillonario CCP de NASA con Space X.

Con el desconfinamiento domiciliario a finales de junio, nos llega una imagen de la nave de NASA New Horizons, en la que se aprecia paralaje estelar. Es la primera imagen tomada por la humanidad desde fuera de la Tierra, a 7000 millones de kilómetros, que denota el desplazamiento desde la Tierra en base al fondo estelar; la primera imagen de un cielo alienígena como cita la NASA en un titular algo exagerado para mi opinión. 

Un verano esperanzador, mientras se anuncian algunos progresos de los ensayos de vacunas contra la Covid19, nos prepara para el lanzamiento de 3 misiones hacía Marte; el rover Perseverance (con participación española nuevamente y por tercera ocasión) con su helicóptero Ingenuity  (que será la primera nave en volar en otro mundo), el rover Chino y el orbitador de Emiratos Árabes Unidos, Esperanza.

NASA anuncia el lanzamiento de DART para impactar contra el asteroide Didymos (en realidad sobre su pequeña luna) en julio de 2021, en el inicio de estudios internacionales cuya finalidad es trazar métodos para desviar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, una defensa planetaria para la que debemos prepararnos más pronto que tarde.

GJ887b y c,  se une a  KIC7340288b, GJ1061d, Kepler 1649c, TOI700d, Kepler 90b, Kepler 160d,  Proxima b, o Wolf359, como exoplanetas terrestres en la zona de habitabilidad con bastantes similitudes a nuestro planeta, algunos de ellos dentro del programa «Red Dot».

Júpiter Y Saturno empiezan a destacar en el cielo nocturno, se despedirán a lo grande  cuando finalicen los meses de visibilidad, con la gran conjunción del pasado 21 de diciembre, a tan solo 6 minutos de arco de separación aparente entre ello es en el cielo.

Un cometa inesperado se hace visible a simple vista durante las madrugadas de julio, el Neowise F3 (C2020F3), para pasar a verse en los atardeceres de agosto tras la puesta del Sol. El 19 de julio parte desde Japón la nave hacia Marte de Emiratos Árabes (siendo el 6º país en enviar una misión a Marte en la historia de la exploración espacial). Esos mismos días es lanzada la misión China, envuelta en su secretismo habitual, y el último día de julio la Estadounidense.

La primera semana de septiembre finaliza la misión Dragon Crew DM-2 con el retorno a salvo de los dos astronautas. El prototipo de la StarShip SN5 realizó un salto exitoso de 150 metros de altura con su motor Raptor, de metano y oxigeno en Bocachica.

Amazon recibe luz verde para el lanzamiento de 3 200 satélites de comunicaciones, una nueva constelación de satélites que podría empezar a desplegarse en 2021.

Durante agosto se publica en Nature Astronomy un artículo como resultado de las observaciones de la misión DAWN al planeta enano Ceres, respecto a la posibilidad de existencia de sales hidratadas y por tanto de una presencia de agua bajo la superficie mayor de la esperada en un cuerpo de apenas 1000 kilómetros de diámetro.

La Agencia Espacial Argentina lanza con éxito su satélite de órbita polar SAOCOM 1b de observación terrestre en microondas, el lanzamiento es realizado por Space X.

Nuevas detecciones de fusiones de agujeros negros masivos, la GW190521, confirman que LIGO y su detección de ondas gravitatorias está abriendo una nueva frontera de exploración del universo de una forma que nunca pensamos que fuera posible. Recordemos que la primera detección se realizó en septiembre de 2015 y la precisión capaz de medir en la dilatación de una medida es de 10-8 metros.

En Septiembre Marte domina el cielo camino a su conjunción, mientras se retoma el curso escolar de forma presencial en nuestro país, ante el temor e incertidumbre de muchos padres y madres: la pandemia aún está lejos de superarse a pesar de las buenas noticias sobre la evolución de los ensayos de vacunas contra la Covid19.

En Septiembre también se anuncia la posible detección de un biomarcador en las nubes de Venus mediante los radiotelescopios de ALMA en Chile, que llama la atención de la comunidad científica. Posteriormente una revisión de esta publicación arrojará errores en esa detección. La ciencia se construye de esta forma.

La nave de NASA Osiris Rex toma las imágenes más cercanas al asteroide Bennu, de unos 490 metros, del cual tomará muestras,  y encuentra toda una serie de «escombros» en su superficie que se consideran pueden proceder de otros cuerpos. A 334 millones de kilómetros de la Tierra la toma de muestras se realiza en octubre de 2020 de forma exitosa, para regresarlas en 2022.

El premio nobel de física de 2020 recae en R. Penrose (UK), R. Genzel (Alemania) y Andrea Ghez (USA), los tres especialistas en agujeros negros. Siendo esta última  una de las únicas tres mujeres que han recibido el premio Nobel de Física en toda su historia, cuando se cumple algo más de un año y medio de la pionera y popular imagen del agujero negro en la galaxia Messier 87, tomada por interferometría mundial con el llamado Event Horizon Telescope. La ceremonia de entrega de los premios Nobel, prevista para diciembre de 2020, no se podrá celebrar debido a la Covid19 y se realizará una entrega simbólica.

A finales de octubre se publican resultados del avión  Boing de observación estratosférica SOFIA de la NASA, sobre detección de agua sobre la superficie iluminada de nuestro satélite en lo que se denominan micro trampas frías. Aunque los medios se hacen eco de la importancia del descubrimiento y de la posible importancia de obtención de agua para las futuras misiones tripuladas a la Luna, pocos cálculos se realizan sobre si saldría más caro el litro de agua extraída de la superficie con una tecnología bastante compleja o transportarla desde la Tierra,  ¿te lo has preguntado?

Forbes publica el supuesto valor económico del asteroide 16Psyche, completamente formado por Hierro y Níquel y con unos 200 kilómetros de diámetro, el gran público empieza a oír hablar de la «minería espacial» de la que, aunque se lleva ya años tratando en las agencias espaciales, pensábamos que era más propia de la ciencia ficción.

En noviembre se cumplen 20 años de la Estación Espacial Internacional (ISS), por la que habían pasado 240 astronautas de 19 países diferentes. La casa más cara de la humanidad pero más provechosa, un laboratorio único para todo tipo de experimentación en microgravedad. El telescopio espacial Hubble, que sigue haciendo ciencia de primer orden y aceptando nuevos retos de exploración científica, cumple ya 30 años, mientras sabemos que el esperado James Webb Telescope (JWST) empieza a comprobar su configuración para el lanzamiento posiblemente en octubre de 2021.

En noviembre parte la Crew-One compuesta por 4 astronautas a bordo de la Crew Dragon de Space X, parte hacía la ISS con completa normalidad. La alianza de NASA con Space X sin duda es una tajada económica suculenta y hace que la competencia por el espacio ponga a trabajar a todas las empresas y agencias vinculadas con la exploración del espacio.

Se pierde el satélite español SEOSAT-1, de observación terrestre, por un fallo en el lanzador de la ESA. España no tuvo tanta suerte como nuestros hermanos Argentinos este año.

El radiotelescopio, de Arecibo (Puerto Rico) dañado desde el verano por una tormenta, acaba colapsando a finales de noviembre. El mítico instrumento es ya historia de la ciencia, aunque durante finales de 2020 se habla del interés en su reconstrucción y unos posibles fondos millonarios pero de momento insuficientes.

Se localiza un evento rápido de radio (FRB) en nuestra galaxia, asociado a un magnetar que se sitúa a unos 25 000 años luz (FRB200428). La ciencia mata a los hombrecillos verdes otra vez, pero un día quizás, la misma ciencia les de conversación.

Se libera la primera parte de la tercera entrega del Catalogo GAIA (ESA), el mayor censo astronométrico, fotométrico y espectroscópico de nuestra vía láctea. Los datos son, como en las entregas anteriores, de disposición libre. Eso sí, necesitamos algo así como 1,5 millones de cd’s para grabarlos.

El año 2020 va a finalizar con unas excelentes noticias respecto a la exploración espacial. La nave Chang’e 5, de la Agencia Espacial China es capaz de llegar a la Luna, alunizar, tomar muestras perforando la superficie y retornarlas con éxito a la Tierra. Es la primera vez en 44 años que se retornan muestras desde la Luna. Se calcula en casi 2 kilogramos de muestras. El gigante asiático marcha con fuerza en la nueva carrera espacial, quien sabe si también por la Luna, por Marte o por algún otro interés más lucrativo.

La Agencia Espacial Japonesa, Jaxa, recupera con éxito las muestras de la nave Hayabusa-2, cuyo receptáculo aterriza en Australia. Tomadas desde el asteroide Ryugu, son 5,4 gramos de material, todo un logro aunque parezca poca cantidad. La proeza técnica en orbitar un asteroide y tomar muestras es un logro mucho más complejo de los que nos pueda parecer. Junto con las muestras que retornará la nave Osiris-Rex, entenderemos mucho mejor algunos asteroides, auténticos fósiles del sistema solar.

Para finalizar, NASA presenta los 18 astronautas (9 mujeres y 9 hombres) del programa Artemisa, mientras el prototipo de la Starship SN8 se eleva con 3 motores Raptor hasta los 12 000 metros desde Bocachica y está a punto de completar con éxito su aterrizaje a pocos metros del lugar de despegue. La SN9 está ya preparándose para el siguiente vuelo de ensayo, cuando se escriben estas líneas, en quizás el proyecto que mayores fantasías nos despierta a los que pensamos que la humanidad debe convertirse en una civilización multiplanetaria para sobrevivir.

Desde este punto de vista, el año 2020 no fue malo, tan solo los humanos lo pasamos mal por una falta de preparación, poco apoyo a nuestra ciencia y una falta de visión global de nuestra civilización….pero si, ¡2021 será más prometedor en todo!

Por otra parte y para finalizar; lo lamento, estas entradas de repaso anual siempre son largas…por mucho que intente resumir, y seguramente se me han pasado noticias importantes que, si deseas, puedes comentar.

¡Gracias por leerme!

Hacia la gran conjunción planetaria de 2020

Júpiter y Saturno el próximo día 21 de diciembre tienen un encuentro muy cercano en el cielo vespertino que es visible a simple vista.

Tan cercanos que no volverlos a verlos tan aparentemente próximos en el cielo durante el resto de nuestras vidas. Entrarán juntos sobradamente en el campo de unos binoculares, e incluso en la de un telescopio. Además esta conjunción coincide  con el solsticio (de invierno en el hemisferio norte de nuestro planeta), no quiero ni imaginar lo que algunos astrólogos y místicos de los designios celestiales vaticinarían hace varios siglos cuando ambos gigantes gaseosos tuvieron una configuración parecida en el cielo  –  vista desde la Tierra- .

Lo cierto es que después de dominar el cielo nocturno durante el verano boreal, los dos planetas despiden su temporada de visibilidad una forma espectacular, aunque esquiva. Recordemos que para contemplar este encuentro aparente  tan cercano -en realidad sabemos que se encuentran a muy diferentes distancias- deberemos buscar un horizonte Sur-Oeste muy despejado, y si es posible escrutarlo con prismáticos tras la puesta del Sol en busca de su localización temprana, aunque al oscurecer serán visibles a baja altura a simple vista. Desde latitudes meridionales como la nuestra apenas tendremos una hora para disfrutarlo, más afortunados los observadores ubicados en la cercanía del ecuador terrestre.

Esta pequeña entrada de este mes, solo tiene la finalidad de aclarar una infografía que yo mismo he difundido en mis redes sociales (vamos, el facebook), que se ha extendido mucho y que tiene su origen en una publicación de Pete Lawrence en “Sky and Night Magazine”. La infografía es correcta en lo que se refiere las separaciones angulares, pero no así a como se muestran los planetas en el cielo vespertino.

Captura de pantalla de la infografía citada

Ello me ha llevado a realizar una simulación de los días próximos mediante Stellarium [1], software gratuito de gran potencia y realismo. Los puntos (por parejas) se corresponden a ambos planetas, en las que se incluyen las fechas (hasta el próximo 6 de enero). La línea naranja es la eclíptica (la trayectoria del Sol a lo largo del año) y la hora (para hacernos una idea de su altura respecto al horizonte) es las 18:30 hora local.

Captura de Stellarium por el autor. Desplazamientos de los planetas desde el 06-12-2020 al 06-01-2012, cada 5 días y a la misma hora (18:30 hora local). El campo total es de 30 grados. El día 21 los planetas se encuentran a 0,1 grado de separación. La línea naranja es la eclíptica. El horizonte SO cae justo en el centro de la captura.

Fijaros la proximidad de ambos planetas la tarde del día 21, en la que alcanzarán una distancia mínima aparente de 0,1 grados de arco…recordemos que la Luna presenta en su fase de llena ½ grado aparente (30 minutos de arco), y el límite de resolución del ojo humano a simple vista es 1 minuto de arco.

¡NO os la podéis perder!

Un saludo

Actualización: Debido a la expectación levantada no tan sólo por esta entrada, si no por los medios generalistas (y eso nunca es malo para la divulgación de la astronomía), os dejo una simulación extraída también de Stellarium para estos días inmediatamente anteriores al lunes 21 de diciembre y posteriores.

Referencias:

[1] Stellarium. Software de planetario gratuito: https://stellarium.org/es/

Marte «otra vez» en el horizonte

Marte «otra vez» en el horizonte

No te pierdas la mejor observación hasta dentro de 15 años.

En agosto de 2018, realicé una entrada en este blog titulada «Marte en el horizonte» [1], en la que me hacía eco de la oposición perihélica del planeta, esto es, de entre sus oposiciones bianuales  -que es cuando lo podemos observar en el cielo en buenas condiciones por su proximidad a la Tierra-, la mejor. Este evento, que se conoce como  ya hemos dicho como oposición perihélica, sucede en un ciclo de 15 años, y se da cuando  la mínima distancia entre nuestro planeta y el planeta rojo, sucede espacialmente en el  punto más cercano de su órbita al Sol, el llamado perihelio de su órbita.

Normalmente en esta situación, Marte se nos acerca a una media de unos 56-58 millones de kilómetros, es un astro bastante destacable en el cielo, y sostiene visto al telescopio su mayor diámetro angular. Es entonces cuando se hacen mejor visibles detalles de la superficie del planeta, al menos los principales, como manchas oscuras superficiales y uno de los casquetes polares. Pensemos que, además de la Luna, es el único cuerpo del sistema solar que nos presenta detalles en su superficie, pues de los gigantes gaseosos y helados solo podemos observar las nubes superiores, al igual que del planeta Venus debido a su densa atmosfera. Mercurio no presenta detalles superficiales por su tamaño, la propia topografía del planeta y su escasa separación del Sol, que impide que su observación cómoda y a una altura razonable sobre el horizonte.

Marte bajo el arco romano de Cabanes. Fotografía del autor tomada la noche del 6 de octubre. El resplandor detrás del pilar izquierdo es la Luna menguante.

No es de extrañar que Marte haya cautivado a todas las generaciones que han mirado al cielo. Los antiguos rápidamente le otorgaron el nombre de dios de la guerra (Marte en el caso de los Romanos y Ares en el caso de los Griegos) por su claramente perceptible coloración rojiza y similitud con el color de nuestra sangre.

Además, al igual que el resto de «estrellas errantes» (planetas) visibles a simple vista que recibieron la categoría de dioses o semidioses, Marte llamó doblemente la atención, porque sólo es observable cada dos años, porque a veces cambia sustancialmente su coloración y brillo en estas ocasiones. Aún más, el planeta en las fechas inminentes a su máximo brillo, realiza a lo largo de las noches de varias semanas un movimiento extraño entre las estrellas, una especie de «bucle» que en algunos momentos llamamos movimiento retrógrado y que seguro que explicaron «mágicamente»  el motivo por el cual reyes y señores perdieron sus batallas ante el enemigo. Siempre es mejor que te digan que has perdido una batalla por designio de un dios que por tu propia impotencia o incompetencia ¿no?

El bucle del planeta Marte. Posición del planeta cada 5 días respecto a las estrellas fijas, entre el 1 de septiembre y el 130 de noviembre de este año. Carta generada con el programa gratuito Stellarium [2]

Quizás este magnetismo del planeta Marte, llevó a Kepler a estudiarlo meticulosamente (aún sin la ayuda de ningún instrumento óptico) y a deducir las tres leyes sobre el movimiento planetario (Astronomia Nova, 1609), leyes que junto con el descubrimiento de la Ley de la Gravitación Universal de Newton (Principia, 1687), sentarían la base de toda la astronomía moderna hasta Einstein.

¿Por qué debo ver Marte este año y no dentro de dos años?

La respuesta más rápida es porque la vida es incierta, y Marte está ahí, en el cielo, en este preciso momento y esperándote,  pero te lo voy a razonar un poco más y quizás hasta te convenza.

Los planetas se mueven alrededor del Sol en órbitas elípticas. Es precisamente la primera ley de Kepler enunciada hace más de 4 siglos y antes de la invención del telescopio. Eso implica que hay momentos en el que un planeta está más cerca del Sol (perihelio) que en otro (afelio). La Tierra tiene orbita bastante circular, la de Marte es ligeramente más elíptica, estas diferencias son las que provocan que tengamos oposiciones del planeta rojo que sean más cercanas, como la de hace dos años.

Órbitas de la Tierra y Marte (no a escala). Crédito ESA

Yo he podido seguir varias de estas oposiciones tan favorables. La primera fue  la de 1988, siendo un adolescente y con unos medios técnicos (por decirlo de alguna forma) que nada tiene que ver con los actuales, pero que me permitieron descubrir el planeta rojo como algo más que un punto brillante en el cielo. La de 2003, en la que la instrumentación astronómica de cierta potencia empezaba a popularizarse, así como algunos medios  de captura digitales ( especialmente las webcams para los bolsillos más modestos) pude disfrutarla y compartirla en observaciones públicas multitudinarias en mi ciudad y alrededores. Finalmente la de 2018, en la que el avance de los medios digitales de captura y popularización de instrumentos estaban ya extendidos, hicieron que se pudieran obtener gran cantidad de fotografías por parte de la comunidad de aficionados a la observación planetaria.

Pero estas ocasiones de observación tan  «aparentemente estupendas» por la geometría de las órbitas de Marte y la Tierra alrededor del Sol,  tienen sus inconvenientes. Se producen durante las noches del verano boreal, y en esos momentos la eclíptica (la línea imaginaria por donde se deplaza el Sol y los planetas a lo largo del año, en rojo en las capturas anteriores de Stellarium) está siempre baja en el horizonte Sur, es decir, desde una posición intermedia del hemisferio norte, el planeta no se levanta mucho sobre el horizonte, con lo que las turbulencias –el principal enemigo de la observación y captura fotográfica de alta resolución- es el terrible enemigo que nos suele frustar muy a menudo.

Además, el planeta Marte tiene el mal gusto de que en su superficie se produzcan durante estas oposiciones perihélicas, grandes tormentas de polvo. Si habéis visto la película «The Martian» (Ridley Scott, 2015) lo entenderéis. Aunque sin intentar hacer Spoiler, la realidad es que estas tormentas de polvo marciano son producidas por vientos de poca intensidad (la atmosfera marciana apenas tiene una centésima parte de la presión atmosférica terrestre) pero que si abarcan una gran extensión del planeta, llegando a cubrir toda su superficie y haciendo desaparecer cualquier detalle al telescopio.

Una buena tormenta de polvo en el planeta es un problema para su observación y para las misiones de superficie. Crédito ESA/NASA

Si concedemos la licencia cinematográfica al maestro británico de generar una atmósfera violenta cuando solo puede llegar a ser de carácter global pero no intensa, también le concederemos a las primeras naves de exploración de los años  60 y 70 que esto les supusiera serios problemas para su cartografía, pues de momento son bastante poco predecibles

Así que este año, el planeta está un poco más lejos, ha alcanzado la distancia mínima a nuestro planeta estos días de unos 62 millones de kilómetros, frente a los 58 millones de kilómetros de distancia mínima que alcanzó hace 2 años. Al telescopio, necesario para ver sus accidentes superficiales mayormente en forma de zonas oscuras, presenta algo más de 22 segundos de arco. Para hacernos una idea, 20 segundos de arco es algo menos de la mitad de 1 minuto de arco en el cielo, esto es, si estarnos nuestro brazo, la sesenteava parte del tamaño de la uña del dedo meñique (que cubre aproximadamente 1 grado).

Observando Marte

A la vista de las medidas angulares de tamaños aparentes que sostiene el planeta Marte, ya podemos deducir que vamos a necesitar un telescopio para su observación, y ya no tanto especialmente potente (si entendemos como tal el diámetro del mismo, que nos determina el % de recolección de luz), si no de especial buena calidad (pocas aberraciones), un aumento digno –siempre por encima de los 150 aumentos- y sobre todo una noche de buena estabilidad atmosférica.

De los tres factores enumerados, y aún sin ser especialista ni en la observación ni en la captura de imágenes planetarias, me atrevo a asegurar que la última es la más importante. Y curiosamente la estabilidad atmosférica no depende de la polución lumínica (el primer enemigo de las observaciones y capturas nocturnas), si no de las corrientes de aire y las células conectivas atmosféricas.

Buscar un buen lugar de observación planetaria no es fácil, por ejemplo, la terraza de una edificación alta no suele ser un buen sitio, no ya por la estructura flexiva del mismo si es especialmente alto, si no por el propio calor que va desprendiendo a lo largo de la noche, aunque a veces las técnicas actuales de captura de imágenes planetaria (se captura inicialmente en vídeo) pueden suplir estas deficiencias.

A más aumentos, más exigencia de calidad en cuanto a estabilidad atmosférica. Y aquí ya entendemos que el lector sabe que en función del telescopio empleado, tardará más en «aclimatarse» al inicio de la observación astronómica, siendo los tubos cerrados de tipo SC los que llegan a tardar hasta más de una hora en proporcionar imágenes estables. No hace falta que diga que a estos aumentos, habitualmente siempre por encima de los 150, la puesta en estación y el seguimiento automatizado (un motor que compense el movimiento de rotación de la Tierra en nuestra montura) son imprescindibles.

Marte la noche del 5 de octubre. Captura de Marcos Iturat (Castelló) con un SC C9.25 y una cámara ZWO ASI120MM-S con Barlow 2X trabajando a f:30. Imagen extraída de capturas en vídeo a 40 fotogramas por segundo y 100 segundos por cada canal (la cámara es monocroma). desde Cabanes (Castelló)

Supongamos ahora que ya hemos localizado Marte en el cielo (la tarea más fácil), apuntamos nuestro telescopio después de su puesta en estación e iniciamos la observación o captura fotográfica (habitualmente vídeo). Empezamos con poco aumento, para ir subiendo progresivamente, hasta alcanzar ese aumento a partir del cual ya no vemos más detalles, solo un Marte más grande, pero nunca más nítido.

Marte la noche del 6 de octubre. Captura de Juanvi Sans y Lucia Ruffo (Vall d’uixó, Castelló) desde la ventana de su casa (Vall d’uixó)con un modesto telescopio Mak C127 SLT + Barlow 2,5x y cámara ZWO ASI290MC (color). Extraída de video de 90 fotogramas por segundo durante algo más de 100 segundos. La imagen está tomada algo después de la anterior y se aprecia la rotación del planeta, apareciendo por la izquierda Syrtis Major.

¿Qué son esas pequeñas e irregulares manchas negras que vemos sobre esa pequeña superficie?

Hace años, eso era un pequeño problema, había que conocer a qué hora «transitaba» un determinado accidente por el disco del planeta para cotejarlo con un planisferio topográfico, que además gira casi con el mismo periodo que nuestro planeta, es decir, diferentes noches a la misma hora nos va a mostrar casi los mismo detalles.

Afortunadamente ahora tenemos muchos recursos, desde el mismo programa de planetario que utilicemos para la identificación de constelaciones como el Stellarium [2] –software gratuito y excelente para Pc y Mac del que ya hablamos en la entrada anterior [3]-, hasta aplicaciones web  gratuitas y dedicada, como la de la prestigiosa publicación amateur Sky & Telescope y su «Mars Profiler» [3] en las que podemos adelantar comprender perfectamente la orientación del planeta hacía nosotros para cualquier hora a cualquier fecha.

Captura de Stellarium (en este caso versión de teléfono móvil) haciendo zoom sobre Marte en el momento de la captura superior de Marcos Iturat
Captura de pantalla de la utilidad de Sky & Telescope, Mars Profiler[4]. Se precisa conexión a internet y permite ver la topografía del planeta a cualquier hora y fecha y en diferentes orientaciones según el instrumento que utilicemos invierta o no la imagen.

Otros motivos para observar Marte

¿Te parecen pocos los motivos? Es posible que seas una persona que precisa más motivos para salir en estas noches otoñales (en el hemisferio norte) para ver el planeta rojo.

Pero te voy a proporcionar varios motivos más, muy  interesantes, y que también puedes utilizar como argumentos para entretener a tus familiares o a esa persona a la que quieres impresionar con tu descripción sobre este planeta.

Actualmente sabemos que Marte en el pasado tuvo una atmosfera mucho más densa, y ello permitió la existencia de agua líquida sobre la superficie del planeta en forma de grandes mares y ríos que han moldeado su superficie y que venimos conociendo con detalle en la cada vez más numerosas misiones al planeta, y que culminaran en algún momento de los años 30 o 40 de nuestro siglo con la primera misión humana tripulada, en la gesta más heroica y arriesgada emprendida por la humanidad. El programa Apolo que llevó por primera vez a los humanos a la Luna a finales de los 60, o incluso el proyecto Artemisa que los devolverá en 2024 o 2025, son juegos de niños comparado con una misión a Marte, pero la NASA e incluso la empresa del iconico Elon Musk (Space X) ya están trabajando en configuraciones y diseños de sus actuales vehículos espaciales y vehículos espaciales en desarrollo, por curiosidad echa un ojo a las pruebas del prototipo de StarShip de Space X.

Si además deseas tener fotografías de Marte (y cualquier otro planeta visitado) absolutamente impresionantes tomadas por nuestras naves en los últimos años, te recomiendo la aplicación NASAEYES [5].

Actualmente tenemos 6 misiones plenamente operativas sobre el planeta, 4 orbitadores, 1 aterrizador  y 1 rover de superficie. El rover operativo es el Curiosity (2011, NASA), que es el cuarto rover que se consigue desplazar por la superficie del planeta Marte con finalidad científica. La  misión en superficie (lander) operativa es la reciente misión Insight (2018, NASA),  con la finalidad de estudiar si el planeta tiene movimientos sísmicos y que está dotada con la segunda estación meteorológica de fabricación española funcionando sobre el planeta rojo. Los orbitadores son; la MRO y MAVEN  (2006 y 2013, NASA),  la TGO (2016, ESA) y  finalmente la más económica y modesta MOM (2013, ISRO).  Cada una de ellas tiene finalidades diferentes y excede la presente entrada explicar cada una de ellas, pero todas tienen la misión de conocer con detalle y suficientemente bien Marte con vistas a la llegada de la exploración humana y eso pasa a responder muchas preguntas sobre el planeta, que incluyen no solo la topografía detallada, si no otras como si existió (o existe) vida primitiva, la pérdida de la atmosfera, o la ubicación de reservas de agua en el subsuelo.

Siguen parcialmente activas la Mars Odyssey (NASA, 2001) y Mars Express (ESA, 2003), aunque con las extensiones de misión finalizadas. Precisamente de los datos recopilados por esta última se ha publicado un reciente estudio [6] en el que sitúan posibles nuevos depósitos de agua salada liquida bajo el casquete polar sur, ese que podemos distinguir como un pequeño punto blanco con nuestro telescopio.

Por cierto, en camino desde el pasado mes de julio, el rover Perseverance (NASA) con su «helicóptero», el orbitador y rover de la agencia espacial China Tianwen-1 (de la que han transcendido pocos detalles) y el modesto orbitador Hope (EAU, Emiratos Árabes Unidos). 2021 seguirá siendo el año de Marte aún cuando el planeta ya no sea visible en el cielo.

Disfruta de Marte en estas noches aún templadas del hemisferio norte, y en las primaverales si me lees desde el hemisferio sur.

Referencias

[1] https://cielosestrellados.net/2018/08/04/marte-en-el-horizonte/

[2] https://stellarium.org/es/

[3] https://cielosestrellados.net/2020/07/09/los-cometas-y-los-gatos-c-2020f3-neowise/

[4] https://skyandtelescope.org/wp-content/plugins/observing-tools/mars_profiler/mars.html

[5] https://eyes.nasa.gov/

[6] https://www.nature.com/articles/s41550-020-1200-6

Los cometas y los gatos ( C/2020F3 NeoWISE)

Los cometas y los gatos (C/2020F3 NeoWISE)

Después de un mes de junio sin realizar ninguna entrada en el blog, me he animado a realizar una para esta segunda semana de julio sobre los cometas, ya que tenemos un protagonista en el cielo boreal un tanto inesperado, el cometa C/2020F3 Neowise, del cual seguramente habéis oído hablar.

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Fotografía tomada por el autor, con solo 2 segundos de exposición.

En primer lugar deciros que podéis encontrar mucha información y fotografías de este pequeño cometa, lógicamente en Internet. En este caso se trata de un tema en el que hay poco de opinión y no os voy a insistir sobre el tipo de fuentes que debéis de consultar, pero si deseáis saber algo más de los cometas, de este cometa y de cómo observarlo, pues creo que os podéis quedar un rato más en este blog.

La naturaleza de los cometas

Los cometas son «bolas de nieve sucia» formadas durante la formación del sistema solar, hace unos 4600 millones de años, en el cual abunda el agua helada como componente mayoritaria junto a fragmentos de rocas y polvo incrustado, o eso creemos.

 Los cometas aparecen en el cielo durante unos días o semanas, incrementan su brillo, desarrollan una cola (que siempre apunta en dirección contraria al Sol) mientras se mueven entre las estrellas «fijas»  y posteriormente se desvanecen. Este es el comportamiento «clásico» de un cometa. Lógicamente en la antigüedad eran astros impredecibles y en una época en la que todo se explicaba en base a los antojos de los dioses y la providencia divina, fueron considerados generalmente símbolos de malos augurios.

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De Mundi Aetherei (T. Brahe, 1603). La órbita de un cometa se creía un tanto peculiar antes de la invención del telescopio y había hipótesis para todos los gustos.

Algunos cometas han presentado grandiosos espectáculos celestes y han sido históricamente registrados, mientras que otros presentan un tamaño y brillo más modesto y presentan colas de pequeña longitud, o incluso no presentan. Antes de la invención del telescopio (1610) lo que no sabíamos era que la gran mayoría pasaban inadvertidos, aún en una época en la que se miraba asiduamente al cielo y no existía la polución lumínica.

Con el inicio de la mecánica celeste y la predicción en las posiciones planetarias gracias a la ley de la gravitación de Newton y a las leyes del movimiento planetario de Kepler, fue posible determinar la posición de un cuerpo celeste a partir de unas pocas observaciones.  E. Halley, amigo de Newton, había tenido la ocasión de observar algunos de estos astros a principios del siglo XVIII, y se sumergió en el intento de comprensión de la órbita de estos astros, hasta entonces imprevisibles.

En 1705 llegó a la conclusión que el cometa de 1531, 1607 y 1682 debía de ser el mismo astro y que ese cometa retornaría en 1758, y así sucedió. Aunque él ya había fallecido, el cometa fue bautizado como el 1P/Halley, haciendo el primer número alusión a «periódico», es decir que tiene una órbita elíptica –mucho más que los planetas- y que retorna, en este caso cada 75 años.

Solíamos decir que un «gran cometa» aparecía en el cielo de media cada 10 años, pero a poco que llevemos de pasión por la astronomía, ya sabremos que eso no es así.

El segundo cometa periódico es el 2P/Encke y fue descubierto mediante un telescopio por Pierre Mèchain en 1786, ilustre astrónomo francés cuyos restos reposan en la ciudad de Castellón. Su órbita fue calculada posteriormente por Encke en 1819 (del que tomó el nombre), y curiosamente tiene un período de tan solo 3,3 años. Pertenece a la familia de los cometas conocidos como de «período corto».

Cuantas más veces haya pasado un cometa alrededor del Sol, mayores volátiles y granos de polvo cometario se han desprendido (en lo que luego puede ser una lluvia de estrellas), y por tanto de forma más discreta suele presentarse, incluso pueda pasar completamente inadvertida para entornos astronómicos no profesionales.

De hecho entre la aparición del 1P/Halley en 1759 y el 2P/Encke de 1819 aparecieron más cometas en el cielo, no solo visibles a simple vista, si no también mediante telescopio, pero en ninguno de ellos se determinó que fuera periódico.

Los cometas de período intermedio como el Halley, han dado también muchas órbitas alrededor del Sol, pero según la geometría de posiciones relativas Sol-Tierra-Cometa, si el paso es favorable puede desplegar una preciosa cabellera que se desprende varios millones de kilómetros desde su coma, o zona que cubre el núcleo del cometa donde se están evaporando multitud de gases (vapor de agua, dióxido de carbono, cianógeno… entre otros) y pequeñas partículas., muchas veces formando «jets» (chorros), que fueron descubiertos por Bessel en 1835 en el propio cometa Halley.

El descubrimiento de cianógeno precisamente en la cabellera de los cometas (Huggins, 1881) y posteriormente la determinación que nuestro planeta atravesaría la cola del cometa Halley en 1910, levantó mucha expectación y miedos en algunos sectores que hacían caso omiso a las indicaciones de los astrónomos.

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Representación artística de la sonda Giotto (ESA) en su acercamiento al Halley.

El paso del Halley en 1986, pasó bastante más desapercibido por su mala posición, si no fuera porque por primera vez varias misiones espaciales se lanzaron a estudiarlo, y en concreto la Giotto (ESA) a pasar muy cerca de su núcleo la noche del 13 de marzo, fotografiando el mismo por primera vez en la historia de la humanidad, que siempre permanece oculto bajo su coma que se forma al acercarse al Sol.

Los cometas de largo período (órbitas parabólicas) o los cometas nuevos de órbitas hiperbólicas, son cometas que por el contrario es posible que nunca hayan orbitado el Sol, y siempre esperamos que nos muestren un buen espectáculo por la abundancia de hielos.

Pero los cometas son como los gatos –quiera lo que quiera decir esta expresión- y nunca vas a saber su comportamiento exacto, resultando muchas veces altamente impredecibles, aún determinando bien su órbita.

El tamaño de su núcleo (habitualmente de hasta unas pocas decenas de kilómetros), su procedencia, su cohesión nuclear, su rotación,  la cantidad de volátiles,…hay muchos parámetros que no conocemos bien y que determinarán su comportamiento tanto de brillo como en el desarrollo de la cola.

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El gran cometa de 1996, Hale-Bopp. Magnífico.

Así, el cometa C/1995O1 se esperaba que diera un buen espectáculo al acercarse a la Tierra de camino al Sol en abril de 1997, y así fue. Fue el conocido como «gran cometa de 1997», el cometa Hale-Bopp que presentó claramente visibles las dos colas (si, habitualmente desarrollan dos colas si tienen actividad). Pero sin embargo, un año antes nos sorprendió el cometa C/1996B2 Hyakutake, que en marzo de ese año –recién descubierto- llegó a desarrollar una cola que cubría la mitad de un cielo libre de contaminación. Estos dos grandes cometas han marcado, en mi caso, un alto nivel como para considerar interesantes la casi totalidad de cometas visibles desde nuestra latitud desde entonces…hasta hoy.

Por cierto, para conocer precisamente mejor estos visitantes, en 2014 conseguimos que una pequeña sonda llamada Philae descendiera sobre el cometa 67P/Churiumov-Gerasimenko, y su nave nodriza, la Rosetta (ESA), estuvo orbitando el cometa hasta finalizar su vida útil para intentar comprenderlos mejor y despejar dudas, entre ellas la posible aportación de agua a la Tierra tras su formación. Podéis encontrar información muy interesante en la página web de la Agencia Espacial Europea (ESA) y en español, sobre los resultados de esta misión.

Descubriendo cometas

Mèchain –que hemos citado anteriormente- fue un incansable buscador de cometas, y aunque ha pasado a la historia de la astronomía por otros motivos, descubrió más de una decena a partir de 1781, con los primitivos telescopios de la época. Hoy hay sistemas automáticos de búsqueda de cometas y asteroides, dotados de precisos dispositivos de captura y análisis, que cazan multitud de estos pequeños objetos de la familia del Sol. Muchos de ellos son demasiado débiles incluso para observarse con telescopios de aficionado, y pasan completamente inadvertidos para el gran público, al igual  como los que no eran visibles a simple vista en la era de antes de la invención del telescopio para los astrónomos y estudioso del cielo.

Por tanto, hoy en día el descubrimiento de nuevos cometas, y el retorno de muchos periódicos conocidos de corto periodo, podríamos decir que solo pueden llegar a interesar a especialistas en cometas, que los hay y muy buenos en el terreno amateur.

Sin embargo, como sucede en la gran mayoría de actuales descubrimientos, el cometa C/2020F3 Neowise fue un cometa descubierto a finales de marzo de este año mediante el pequeño telescopio espacial de infrarrojos WISE, de la NASA, lanzado en 2009 y que parecia que iba a pasar bastante desapercibido. En 2013 el telescopio fue dedicado a la búsqueda de objetos cercanos a la Tierra, conocidos por el acrónimo en inglés NEO’s, de los que ha descubierto más de 300. Entre los muchos otros asteroides que ha descubierto, también se han detectado varios cometas, entre ellos, el que nos ocupa en esta entrada.

Observación de cometas

Muchas veces leemos en los medios generalistas que un determinado cometa o asteroide (a veces la frontera entre estos tipos de cuerpos es ambigua) será visible o pasará cerca de la Tierra. No digo que no sea cierto, pero partimos de que los titulares de prensa generalista y cuando tratan de temas astronómicos (se podría extender a otros campos de la ciencia, supongo), normalmente están notablemente hinchados, cuando no rozan lo absurdo.

Por tanto, antes de lanzarnos a observar algo porque lo hemos visto en un medio generalista, lo mejor es que busquemos información de si el objeto que deseamos observar es visible a simple vista o con telescopio (y de qué tipo), si es visible desde nuestro lugar de observación (puede ser visible desde el Polo Sur, pero por motivos de agenda no poder ir a verlo esta noche) y después cual es su posición exacta y si hay algo que nos pueda obstaculizar verlo, ya sea una barrera física natural (como una montaña) o un problema bastante común como la presencia de Luna, polución lumínica o incluso nubes.

Si se trata de un cometa, normalmente suele ser una pequeña bolita borrosa de la que sale una tenue cola en el mejor de los casos, en los últimos años. Si tenemos presencia de Luna, normalmente suele ser contraproducente cuanto más llena esté y más próxima al astro, y lógicamente también lo es la observación desde el interior de una ciudad.

Ubicar el objeto en un planisferio móvil con sus coordenadas (AR y Dec) es lo que hacíamos antaño, de forma que mediante el planisferio podíamos saber a qué hora salía, alcanzaba su máxima altura en el horizonte y a qué hora se ponía.

Pero los tiempos han cambiado y eso mismo podemos realizarlo con alguno de los excelentes programas gratuitos, como Stellarium [1], e imprimir la carta antes de salir de casa.

Stellarium1

Si no conoces Stellarium pero quieres emplearlo, lo primero es ir a su web y descargarlo. Si no te interesa esta parte, puedes saltar al punto siguiente, «aplicaciones para la observación de cometas».

Tanto la página de descarga como el programa se encuentran en español y disponibles para sistemas de 32 como 64 bits. Puedes conocer si tu Windows es de 64 o 32 bits pinchando con el botón derecho del ratón en el icono «Este equipo» y después en «propiedades». Si no deseas averiguarlo, la versión de 32 bits funciona en ambos sistemas operativos. También está la opción de Linux y Mac OS X.

Una vez instalado al descargarlo, nada más ejecutarlo tienes que decirle al programa tú ubicación (la hora la leerá del sistema). Al desplazar el puntero del ratón hacia la izquierda te aparecerá una barra lateral vertical donde encontraras el icono de «ubicación» (también sirve la tecla «F6»).

Tres iconos debajo del de ubicación encontramos el icono de la lupa de «buscar» (también sirve la tecla «F3»), el problema es que este cometa es nuevo y no está en la base de datos del programa.

Pero una de las muchas virtudes que tiene este programa es que te puedes descargar los elementos orbitales de cualquier objeto celeste, y el programa te calculará su posición en el cielo en cualquier momento que le indiques, incluso te puede representar la ubicación en varios días, para así poderla imprimir y conocer su trayectoria los próximos días ¿genial no crees?

Nos vamos al menú de la izquierda nuevamente  y pinchamos en el icono «Ventana de Configuración» (también sirve la tecla de «F2»). Al hacer click se nos abrirá un cuadro de opciones en el centro de la pantalla. Una vez allí seleccionamos  «Plugins» y buscamos a la izquierda de este submenú el «Editor del Sistema Solar»  cuya casilla inferior de «cargar al iniciar» debe estar marcada (si no lo está, marcamos el check box), y click a «Configuración».

Stellarium2

De las tres pestañas que nos aparecen como «Objetos del sistema solar menor», seleccionamos la intermedia, «sistema solar», en ella veremos que aparece una larga lista de objetos del sistema solar y bajo del todo un botón alargado con la leyenda «importar elementos orbitales en formato MPC» , haciendo las siglas MPC referencia al Minor Planet Center. Hacemos click en este botón.

Tras pinchar, una nueva ventana sobrepuesta se nos abrirá y nos permite seleccionar entre asteroides y cometas para agregar.

Stellarium3

En esta caso lo que queremos es agregar un nuevo cometa, por tanto seleccionamos el checkbox de «Cometas». Posteriormente y justo bajo la selección que hemos hecho, nos aparecen las opciones referidas a la selección de las fuentes de datos de donde bajaremos la información.

 Bajo la opción de «Seleccionar una lista de objetos de interés» tenemos un desplegable en el que podemos elegir  «MPC list of Observable Comets». Al hacerlo en la zona inmediatamente inferior nos aparecerá el link de donde tomará los datos. Marcaremos el checkbox inferior de «Añadir esta URL a la lista de marcadores»  y  le ponemos un nombre al campo «Titulo del marcador», por ejemplo escribimos «cometas_julio_prueba» y posteriormente pinchamos en el botón alargado «Obtener elementos orbitales».

Stellarium4

Al pinchar, se nos producirá una descarga desde el MPC, podemos marcar todos los objetos que nos aparecerán y añadirlos sobrescribiendo los objetos existentes o actualizando los objetos existentes.

Si solo queremos añadir el C/2020 F3 (NEOWISE), podemos buscarlo  bajo la opción de «actualizar únicamente los elementos orbitales» y pinchar posteriormente una vez encontrado y seleccionado al botón de más abajo de «Añadir objetos»

¡Enhorabuena!… Has importado los elementos orbitales del cometa C/2020F3 Neowise desde el MPC, y esos datos Stellarium es capaz de interpretarlos para calcular su posición en el cielo en la fecha que queramos. ¡Auténtica magia medieval!

Ahora si salimos de aquí, ya podemos realizar una búsqueda del cometa con el programa. Nos vamos al menú de la izquierda nuevamente y en icono de «ventana de búsqueda» pinchamos  y ponemos el cometa que queremos que nos muestre el programa…y ¡ahí lo tienes!

Stellarium5

Si está bajo el horizonte, puedes adelantar el tiempo con los botones de tiempo hacia adelante o hacia atrás que hay en la barra inferior izquierda  que aparece al acercar el ratón. El zoom sobre el campo del cometa se puede hacer con el scroll del ratón (la ruedecilla entre los botones del ratón) o bien con los atajos de las teclas  «Re pag» y «Av Pag» situadas más a la derecha del teclado.

Tenemos una herramienta para que el propio Stellarium nos calcule las efemérides del mismo cometa para varios días y nos lo trace respecto al fondo estelar.

Para ello solo tenéis que desplazaros hacia la barra del menú de la izquierda y pichar sobre el icono «Ventana de Cálculos astronómicos» (el icono es un astrolabio), a la que también se puede llegar mediante atajo de teclado pulsando la tecla «F10». En  la nueva ventana central que se os abre aparecen ahora siete submenús superiores. Pinchamos la segunda pestaña «Efemérides» y en el primer desplegable «Cuerpo celeste» seleccionáis el objeto que nos ocupa. Podréis ver que bajo de  este menú desplegable donde habéis seleccionado el cuerpo, está la fecha inicial «desde» hasta la fecha final «hasta» (se abre un calendario del mes que facilita mucho las cosas) y posteriormente el intervalo de tiempo  que queremos que nos dibuje (cada día, cada dos días, cada tres…).

Finalmente bajo esta línea de selecciones tenemos los checkbox de «línea», «marcadores», «fechas» y «magnitudes», aunque está última estimación no suele ser muy exacta, en el objeto que nos ocupa, no lo es. Podéis jugar libremente con ellos según la carta que queráis que os muestre el Stellarium. Una auténtica gozada.

Stellarium6

Naturalmente siempre os podéis ahorraros este trabajo buscando en Internet (y de sitios reputados) una carta celeste con las posiciones del cometa, pero el hecho de que la podáis de alguna manera calcular por nosotros mismos a mi me resulta impresionante.

A partir de finales de la semana del 13 al 19 de julio el cometa empezará a verse por las tardes, aún muy bajo. Si no pierde mucho brillo, todavia será posible encontrarlo con un horizonte bien despejado ¿cómo se comportará?

C2020F3NEOWISE-17_31JULIO2020
Posiciones del cometa, según Stellarium con los datos del MPC, a fecha de escribir estas lineas. La Osa Mayor será todo un referente para encontrarlo. A partir del fin de semana del 18 de julio lo observaremos por la tarde.

Aplicaciones para la observación de cometas ( y más cosas del cielo)

Una de las aplicaciones on-line para la observación de eventos celestes es «The Sky Live» [2]. Es una fantástica web que, aunque está en inglés, el traductor integrado en el navegador Chrome de Google traduce perfectamente. En el menú principal tienes la opción «Today’s quick hilihts” que seguro que te recoge alguno de los objetos astronómicos que te interesan. Naturalmente está nuestro cometa.

Skylive

Si seleccionas el objeto, por ejemplo en este caso el cometa «comet C/2020F3 (NEOWISE)» te dará información detallada de dónde se encuentra (AR, Dec  y brillo aparente) y también te ofrece la posibilidad de visualizar o imprimir un mapa de su visibilidad desde diferentes localizaciones de nuestro planeta.

Skylive2

Podemos proceder a incluir el nombre de nuestra ciudad o nuestras coordenadas geográficas y nos dirá si es visible o está por debajo del horizonte, si es así existe la posibilidad de ver las horas de salida, tránsito (máxima altura) y puesta, e incluso muestra un mapa donde nos aparecerá el objeto, con el horizonte parcialmente transparente para que veamos donde se sitúa en la hora indicada y el lugar indicado. En la captura de pantalla se observa que el cometa en este caso aún se encuentra por debajo del horizonte para nuestra hora y nuestra latitud.

No tengamos miedo de experimentar con este simulador on-line, es realmente una joya de acceso gratuito.

Heavens_Above

Otra página interesante es la muy frecuentemente visitada para localizar satélites (ISS, Starlink, Hubble…), «Heavens Above» [3] que también ofrece  mucha otra información, como es la posición de cometas. Si introducimos nuestra ubicación en el cuadro superior, nos dará información sobre todos los cometas visibles, incluso de cierta magnitud elevada solo al alcance de telescopios de aficionado potentes. Entre los cometas encontramos llamativamente el que nos ocupa con una magnitud a día de hoy de +1,8.

Heavens_Above2

En el momento de redactar estas líneas (madrugada del miércoles al jueves) está a 10 grados bajo el horizonte desde mi ubicación.

Heavens_Above3

Decir que esta aplicación se encuentra para dispositivos móviles y utiliza la geolocalización para mostrarnos directamente toda la información de objetos que busquemos en el cielo.

 ¿Y cuándo vemos el cometa?

Pues la idea es, lo antes posible, pues el cometa ya ha pasado el perihelio (punto más cercano al Sol) y ya ha alcanzado su máximo brillo aparente, aunque la geometría orbital provoca su acercamiento a la Tierra todavía. El cometa estos días se ve aproximadamente poco antes de las 5 de la mañana -hora local- asomando por el horizonte noreste debajo de la constelación de Auriga, que podremos identificar sólo con un horizonte libre de obstáculos y sin polución o brumas. Podemos guiarnos para identificarlo del asterismo de la constelación, que identificaremos por su brillante estrella Capella, bajo de la constelación de Perseo. Tendremos una media hora hasta que el cometa se pierda entre las luces del crepúsculo.

Hace dos días el núcleo y la cola era perfectamente visible a simple vista desde la costa del Mediterráneo. El cometa se irá moviendo como vemos en la carta adjunta o podemos comprobar en el Stellarium y pasará a verse por las tardes nada más oscurecer a partir de finales de la próxima semana, pero bajando su brillo.

Por desgracia será para más adelante (casi finales de mes) cuando los observadores del hemisferio sur empezarán a observarlo, más debilitado en brillo y difícilmente ya visible a simple vista si no es con un buen cielo.

Carta_2020F3_julio_SkyTools
Carta de posiciones del cometa durante el mes de julio. Extraído del programa SkyTools.

El cometa ha sorprendido con su brillo y con su cola de forma inesperada, como un gato (¿?).

¿Y próximos cometas?

Pues nadie es capaz de asegurar nada. Muchas veces aventurar que un cometa va a destacar por su brillo, ha sido un fiasco, y una autentica decepción para los observadores casuales del cielo.

Consultando mi bola de cristal, yo apostaría por un cometa interesante, similar al cometa Halley en cuanto a periodo intermedio, el 12P/Pons-Brooks, que tendrá el perihelio en 2024. Actualmente se encuentra sobrepasando la órbita del planeta Urano y por tanto aún le queda mucho recorrido. Este cometa vuelve cada algo más de 70 años.

Sin embargo cualquier cometa nuevo puede ser descubierto en cualquier momento, y como este que nos ocupa, ser visible a simple vista sin esperarse que lo fuera, o incluso constituir un gran cometa como los que nos visitaron en 1996 y 1997, que antes hemos citado. Todo es cuestión de suerte o de antojo cometario.

Espero que te guste esta entrada y/o sea de utilidad, y ya sabes, cualquier comentario será bien recibido.

¡Nos vemos bajo las estrellas!

ACTUALIZACIÓN

Ha sido el protagonista del verano (boreal) del año de la pandemia, junto con júpiter y Saturno, para dejar paso al protagonismo de Marte en el otoño (boreal). Aquí mi time-lapse sobre el mismo, con medios sencillos, por si no lo pudiste disgrutar.

Referencias del texto:

[1] https://stellarium.org/es/

[2] https://theskylive.com/

[3] https://www.heavens-above.com/

Una tarde noche espacial

Una tarde-noche espacial 

Como muchos de vosotros sabéis, el lanzamiento de la nave Dragon Crew con dos astronautas norteamericanos a bordo y mediante un cohete Falcon 9 desde la legendaria rampa 39A de cabo Kennedy, fue aplazada el pasado miércoles 27 al día de hoy 30 de mayo, por motivos meteorológicos en T-17 minutos del lanzamiento.

El lanzamiento está siendo un evento muy mediático, no solo por la retransmisión muy trabajada de cámaras e información que se realiza actualmente, si no porque es el retorno de EE.UU con astronautas al espacio con sus propios medios, desde que en 2011 se cancelara el programa del transbordador espacial.

Además, ello es posible gracias a que una empresa privada (de las dos actualmente involucradas y pagadas por NASA), Space X, tenga la capacidad de desarrollar toda la tecnología, cápsula y cohete, para hacerlo, y esto ocurre por primera vez en la historia de la astronáutica.

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Esperando el lanzamiento. Crédito Elon Musk (Space X)

Tenéis información extensa en mi entrada anterior en el blog, lo cierto es que si lo deseáis hoy tenéis de nuevo la oportunidad de seguir el nuevo intento, en directo y tranquilamente desde vuestras casas a las 21:20 hora civil española (19:20 GMT), tanto a través de NASA TV como el canal de Space X, en la plataforma de Youtube.  Os dejo el enlace de Space X, no voy a ocultar a estas alturas mi favoritismo.

https://www.spacex.com/launches/

Tras el lanzamiento con dos astronautas a bordo, hacía la ISS, la fase principal del Falcon 9 será recuperada mediante el aterrizaje controlado vertical. Es una técnica que Space X lleva haciendo con éxito desde hace 5 años, pero ahora tenemos la mirada de varios millones de personas por este crítico evento …sin duda NASA y Space X se están mordiendo las uñas ante cualquier fallo.

Por otra parte, como antes de llegar a la ISS, la cápsula orbitará la Tierra en varias ocasiones antes del atraque, quizás estés pensando qué hacéis con las palomitas que no os ha dado tiempo a comeros….bien, …¡pues planazo de sábado de pandemia!,… ábrete otro bote de refresco o de bebida espirituosa (no si eres menor), porque te propongo que a las 22:00 hora civil española (20:00 GMT) te conectes por Youtube -también en directo- con “La Luna para lunatic@s” , en el que hablaremos de cosas curiosas de la Luna y conectaremos en directo con diferentes telescopios para ver el creciente lunar (el mejor momento para la observación) ubicados en la provincia de Castellón (España).

La_Luna_Para_lunaticos_2
https://youtu.be/e6dnN9BKHvQ

Emisión_7_mayo
La emisión de prueba que se realizó el pasado 7 de mayo. Pero esta vez no es Luna llena, es cuarto creciente, el mejor momento para su observación.

Podréis formular las preguntas que deseéis, en tiempo real, por el chat de Youtube, y quizás os sorprendan tanto las cosas que comentaremos como las imágenes con diferentes tipos de telescopios, que en alguna ocasión durante la sesión intentaremos llevar al límite de resolución: ¿veremos la bandera de la Luna?¿selenitas dando botes entre las montañas? ;-)…

https://youtu.be/e6dnN9BKHvQ

¡Os esperamos!

PD: La retransmisión es en estricto directo, si no lo ves cuando lo emitimos, te lo pierdes.

The Sky is the limit

The sky is the limit

Después de varias semanas en un  intento de tomarme un descanso psicológico, vuelvo a hacer una entrada debido al acontecimiento importante con el que nos vamos a encontrar en algo más de 24 horas, si todo va según lo previsto, el lanzamiento de la Dragon Crew (DM-2) hacía la Estación Espacial Internacional (ISS). He observado cierta confusión sobre la importancia del acontecimiento, tanto en diferentes medios de comunicación como entre los lectores de las redes sociales en general.

Si lees esta entrada, te aseguro que comprenderás muy bien la importancia del acontecimiento (si no la entiendes ya) y tendrás un criterio propio fundamentado sobre su importancia (o no) y de paso comprenderás -en líneas generales- porqué me parece tan importante desde la perspectiva de la historia de la astronáutica.

Contaros antes, si me permitís, que el mes de abril fue uno de los mejores meses de este blog en cuanto a lectores, pues fue visitado por más de 1800 personas, y que sin duda se debió a la situación en la que nos vimos inmersos, uno de los meses más difíciles y oscuros que hemos vivido en nuestra época reciente; el azote y confinamiento respectivo debido a la Covid19, una pandemia como ninguno de nosotros habíamos vivido con anterioridad.

Vistantes_mayo2020_Blog
Estadísticas del Blog Cielos Estrellados según WordPress.

A mediados del mes de de marzo, y con el decreto de estado de alarma en España, empecé a realizar entradas en el blog destinadas a disfrutar de la astronomía y exploración espacial desde el confinamiento de nuestras casas. Abril fue en este aspecto un poco agotador, nunca antes había realizado 5 entradas en un mismo mes, y supongo que muchos de vosotros que me leéis me premiasteis por ello, a todos vosotros, ¡gracias! Espero que os ayudara a paliar -en lo posible- este periodo excepcional que nos ha tocado y vivir, y es mi deseo que su impacto sea lo mínimo posible.

Mantener unos hábitos dentro de una cierta normalidad en mi domicilio creo que me ha ayudado en algo, he seguido con mi programa semanal de divulgación de la astronomía en  radio Castellón cadena SER (vía telefónica), e incluso, gracias a la colaboración de algunos amigos, realizamos un directo a través de Youtube con conexiones vía Skype para las imágenes,con motivo de  la última súper Luna de este año [1].

Emisión_7_mayo
Emisión en directo por Youtube el pasado 7 de mayo «La Luna para lunátic@s» con motivo de la súper Luna, con conexiones desde telescopios en Morella y Benicàssim (Castellón). Repetimos el sábado 30 de mayo.

Todo ello, a la vez que un esfuerzo, ha supuesto también una evasión ante una situación complicada, como todos en mayor o menor medida hemos vivido, y muchos aún seguimos viviendo, pero quizás con más esperanzas de superarlo pronto.

The Sky is the limit

No solo es un titulo de una novela, se dice que es una frase que se utilizaba en los primeros años de los ensayos aeronáuticos, cuando queríamos conocer cuáles eran nuestros límites, cuándo nos adentrábamos en una nueva frontera inexplorada, la conquista del aire y de más arriba, del espacio, «del cielo» en términos un tanto ambiguos. Venga de donde venga la expresión, de hecho la podemos encontrar en numerosas entradas de la NASA a lo largo de su extenso website en la que es utilizada para referirse a nuevos y arriesgados retos tecnológicos y de exploración espacial.

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¿Habita un demonio en el cielo?  (Elegidos para la gloria). Sello conmemorativo del primer vuelo supersónico en 1947. De entre los pilotos de pruebas saldrían los primeros astronautas estadounidenses. Crédito CC.

Todos sabemos que la NASA ha sido una de las agencias espaciales más carismáticas y más mediáticas a nivel mundial. No siempre fue a la vanguardia de la exploración espacial, recordemos que su fundación a finales de los años 50 del pasado siglo XX  tuvo mucho que ver con la carrera por el espacio que se iniciaba con la llamada «guerra fría» con la antigua Unión Soviética (URSS). Una tensa escalada militar entre dos superpotencias mundiales que conllevaba una investigación científica en multitud de disciplinas,  desde la medicina, física de materiales, aeronáutica, electrónica, computación,…aplicaciones civiles e investigación civil que nadie en su sano juicio diría que fue en vano, si omitimos que la finalidad que prevalecía en la política era asegurarse la posible aniquilación del contrario de forma eficiente y más rápida si precisaba ser desde el espacio.

Pronto la NASA tomó la iniciativa en la exploración espacial gracias a una inversión  gubernamental de EEUU sin precedentes y quizás, en menor medida, a una deficiente gestión de investigación y desarrollo por parte de su declarado enemigo en esta carrera.  Respecto al carácter político decidido, citaría aquí el famoso discurso del presidente JFK en la Universidad Rice, el 12 de septiembre de 1962 [2], aunque ya era conocida la intención del Presidente sobre la «urgencia nacional» por llegar a la Luna primero, como mostró en mayo de 1961 ante el Congreso [3].

En esos años, los proyectos Mercury, Gemini y finalmente Apolo se sucedieron como auténticas proezas de ingeniería,  y  se llevaron por delante algunas víctimas conocidas del lado norteamericano  y otras del lado soviético en su respectivo programa espacial, que conocimos muchos años después.

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Logotipo de la misión Apolo 8. Ellos fueron los primeros en volar a la Luna en diciembre de 1968. Crédito NASA/CC

El Apolo 8 (diciembre 1968) fue la primera nave terrestre tripulada en orbitar la Luna. El Apolo 9 (marzo 1969) probó los ensamblajes del módulo lunar y el módulo de mando en órbita terrestre, el Apolo 10 fue más allá y simuló toda la operativa hacía el primer alunizaje, descendiendo hasta solo 15 kilómetros de la superficie de nuestro satélite. Se cuenta que los controladores de la misión temían que los astronautas no pudieran soportar el impulso de estar tan cerca de la Luna y no sentir la tentación de alunizar, pero este mito no lo he podido comprobar de forma contrastada y tengo dudas de su veracidad.

Finalmente el conocido Apolo 11 (julio 1969) alunizó y puso a los humanos por primera vez en nuestro satélite, a 400 000 kilómetros de distancia, a un módico precio de unos 25 000 millones de dólares de la época [4]. El año pasado celebramos (unos más que otros) el 50 aniversario de este hecho histórico que estará en todos los libros de historia que escriba jamás la humanidad.

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Los tres del Apolo 11, mostrando una de las muestras traídas de la Luna. Crédito: NASA/CC.

 El último humano en la Luna lo trajo de vuelta sano y salvo la expedición del Apolo 17 (diciembre de 1972), y el programa lunar fue cancelado por sus elevados costes y la demostración clara que EEUU había vencido la carrera espacial por la Luna frente a los soviéticos. Los otros cohetes que se habían fabricado para el programa Apolo (si, habían más cohetes fabricados) fueron utilizados para la estación espacial Sky-Lab (operativa 6 años) e incluso para una misión conjunta USA-URSS en julio de 1975.

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El imponente Saturno V en la rampa 39A de despegue. Apolo 4, noviembre 1967. El cohete más grande y potente hasta la actualidad. Crédito NASA/CC

Eran los años 70, y los costes de los cohetes Saturno V y sus variantes menos potentes (Saturno IB) , tenían unos valores exagerados de producción, y más cuando el nuevo interés era el lanzamiento de satélites, sondas espaciales y operar estaciones espaciales en órbita terrestre, y ya no viajar hacía la Luna con tripulación.

Si os interesa el proyecto Apolo, de cómo llegamos a la Luna, de cómo la humanidad desarrolló un enorme cohete de más de 110 metros de altura ideado por el brillante ingeniero alemán Wernher von Braun, existe multitud de información en Internet, a destacar el enorme portal de la NASA en donde podéis consultar la práctica totalidad de información de todo el proyecto [5]. Creedme cuando os digo que os podéis pasar meses viendo información y accediendo a documentos tan curiosos y diversos como los manuales del ordenador de abordo o hasta las imágenes borrosas o movidas que en su día no hicieron públicas la NASA. También es interesante la película-documental que se estreno en cines con motivo del 50 aniversario «Apolo 11» por su carácter «revival» de la época.

Rebajar los costes con el reciclaje: El concepto del transbordador espacial (STS)

La lanzadera espacial o más correctamente, el Transbordador Espacial (STS) desarrollado por la NASA, es un concepto en el que la agencia estadounidense empezó a trabajar a principios de los años 70, de forma que el trasporte de astronautas  para órbitas bajas terrestres (LEO) fuera re-utilizable y con unos costes mucho más contenidos que el programa Apolo. El congreso aprobó el gasto del programa espacial del transbordador en abril de 1972. Con el abandono de los grandes cohetes como el  Saturno V, se abandonaba no solo la posibilidad de volver a la Luna, si no de adentrarse más allá; el viaje a Marte con el que dicen que el propio Von Braun soñaba.

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Un STS durante su misión operativa completa. Crédito NASA/CC.

Es decir, la tecnología con la que se pensó un  nuevo vehículo re-utilizable -capaz de llevar tripulación y carga al espacio-  partía con tecnología de los años 70. De hecho fue en 1976 cuando el transbordador «Enterprise» fue el primero en finalizarse y someterse a las primeras pruebas aerodinámicas, de sistemas y aterrizaje, despegando a lomos de un avión Boing 747. La finalidad de este primer transbordador no fue por tanto realizar vuelos orbitales.

No sería hasta abril de 1981 cuando se elevaría al espacio el primer transbordador espacial, el  «Columbia» en la misión STS-1. El concepto de trabajo del transbordador espacial está muy bien reflejado en la imagen superior adjunta.

Tanto la nave principal (el transbordador propiamente) como los cohetes laterales (SRB), que se separaban a los dos minutos del despegue, eran  reutilizables, mientras que el principal depósito central (ET) de combustible (oxígeno e hidrógeno líquidos)  que suministraba la potencia a los 3 motores del propio transbordador, se quemaba en la atmósfera al separarse de la nave (8,5 minutos tras el lanzamiento), en la última fase de puesta en órbita y una vez agotado.

Los transbordadores que prestaron servicio entre 1986 y 2011 fueron 5; Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y finalmente el Endeavour (1991). En total sumaron 135 misiones al espacio, en las que se utilizaron para, desde poner satélites en órbita (entre ellos el famoso y aún operativo telescopio espacial Hubble HST), enviar naves de exploración a otros planetas, hasta para llegar a la Estación Espacial Internacional (en órbita desde noviembre de 1998) para intercambio de tripulación y/o suministro de equipos. Aunque era una configuración versátil capaz de mantenerse en órbita durante una única misión unos 17 días (STS80) y alcanzar órbitas de hasta 650 kilómetros de altura, y a pesar de las mejoras que continuamente se realizaron durante todo el programa, su coste por lanzamiento era alto, mucho más alto de lo que inicialmente se pensó.

Una vez hecho el desembolso del desarrollo de los cinco transbordadores operativos, cada lanzamiento venía a resultar por unos 450 millones de dólares al finalizar el servicio (2011) según fuentes de NASA [6].

Es decir, por una parte tenemos  la seguridad de la nave puesta en duda tras los terribles accidentes del 28 de enero de 1986 en el que el Challenger (STS-51) se desintegró a los 73 segundos del despegue causando la muerte de los 7 tripulantes, y el del Columbia (STS-107) que el 1 de febrero de 2003 -durante la reentrada- se desintegró causando también la pérdida de sus 7 tripulantes. Por otra parte tenemos unos costes de operación mucho más altos que los que se esperaban cuando se realizó el diseño. Si añadimos una base tecnológica obsoleta y poco escalable, tenemos motivos más que suficiente para pensar en otras alternativas y retirar el programa.

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Atlantis STS-135 en la rampa 39A de Cabo Kennedy preparado para el lanzamiento en julio de 2011. Este sería el último vuelo de astronautas estadounidenses a bordo de un vehículo espacial estadounidense.

La NASA canceló el programa de los STS con el vuelo del  transbordador Atlantis (STS-135) en julio de 2011, tras 30 años de servicio de los mismos, quedándose sin capacidad de enviar astronautas al espacio con sus propios medios.

Tan solo los excelentes cohetes Delta IV (fabricado por Boing) y  Atlas V (fabricado por Lockheed Martin) dejaban capacidad a los EE.UU para enviar satélites y misiones de exploración planetaria. Desde diciembre de 2006 ambas empresas constructoras decidieron formar «United Launch Allience» (ULA) como proveedora de servicios de lanzamientos para el gobierno, tanto de carácter militar (FA) como civil (NASA).

Cada lanzamiento viene a costar unos 460 millones de dólares.

La subcontratación de vuelos para llegar a la ISS: Roscosmos

Estados Unidos no podía enviar astronautas a la ISS, ni carga, si no era a través del lanzador ruso «Soyuz» de la agencia espacial rusa Roscosmos. Esta nave, diseñada cuando aún existía la antigua Unión Soviética, es capaz de llevar tres personas a órbita baja, y su vector de lanzamiento (también denominado Soyuz) es capaz de enviar cargas más allá de órbitas LEO, para la exploración del sistema solar.

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Logotipo de la Agencia Espacial Federal Rusa, Roscosmos.

El programa fue creado por el mítico Serguéi Koroliov, el «Von Braun» soviético, que por desgracia corrió una suerte muy diferente a su camarada estadounidense. El programa ha sufrido variaciones importantes a lo largo de los años (Soyuz T, TM, TMA, TMA-M y  finalmente TMA-MS), y todas las últimas misiones han ocupado principalmente como destino la ISS.

Respecto al vector de lanzamiento, a pesar de su concepto de cierta madurez, se ha demostrado su alta fiabilidad.

Si el abastecimiento de la ISS no precisa intercambio de tripulación, la nave Soyuz es sustituida por la nave autónoma Progress, sin zona de tripulación, muchas veces referido como «carguero Progress», que también ha demostrado su fiabilidad y durabilidad a pesar de tratarse también de proyectos muy longevos.

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Acercamiento a atraque de la Soyuz TMA-12M. Fotografiada desde la ISS, en órbita terrestre a 400 kilómetros de altura. Crédito NASA/CC

Sin el servicio de las naves Soyuz y Progess actualmente sería casi imposible mantener operativa la Estación Espacial Internacional, con todos los experimentos que son realizados en ella, por no citar que estas naves son las que se utilizan para corregir la órbita de la ISS, y se encuentran como «bote salvavidas» de emergencia en la estación.

Si, es cierto que China ha desarrollado su propia estación espacial (de mucho menor tamaño) sus cápsulas y sus vectores de lanzamiento propios, y en la última década se ha puesto a la altura –si no superado-  de las principales agencias espaciales del mundo. Pero no veo claro que China esté dispuesta a una cooperación internacional, realizando sus propios planes tripulados para la Luna -que ha fijado para 2030 de forma oficiosa- y posteriormente para Marte, quizás en la década siguiente.

A EE.UU poner UN astronauta en la ISS mediante una nave rusa Soyuz, actualmente le cuesta la friolera de unos 90 millones de dólares, que tiene que pagar a Roscosmos. Desde la retirada de los transbordadores espaciales, la NASA ha pagado varios miles de millones de dólares a su homóloga rusa por sus servicios.

Volver al espacio y a la Luna en 2028 (SLS)

Naturalmente NASA inició en 2010 el diseño de su programa «Space Launch System» o sencillamente SLS, que recogía parte de la filosofía del STS (re-utilización de componentes) para abaratar gastos y por otra parte la potencia del cohete Saturno V, que permitiría misiones tripuladas orbitales, a la Luna y más allá; el planeta rojo. El contratista principal del SLS ha sido la siempre fiel empresa Boing.

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El diseño del SLS de NASA en sus diferentes configuraciones. La segunda por la izquierda es la que incluye la capsula Orión con tripulación.

Actualmente, a pesar de los retrasos, y tras asegurar la administración del presidente Trump [7] mediante la llamada «Directiva de Política Espacial 1» que la agencia espacial estadounidense  volvería a la Luna con el programa Artemisa en el año 2024 y lo haría «para quedarse», parecía  que adquiría ciertas dosis de realidad  tras la petición al congreso de 1600 millones de dólares adicionales el pasado verano, entre el escepticismos de muchos técnicos que consideran una fecha muy precipitada en función del estado de proyecto.

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El SLS comparado con el Saturno V y con el proyecto de la «Starship» de Elon Musk para viajar a la Luna y Marte.

Lo cierto es que el SLS block-1 ya ha pasado sus fases de prueba, y la capsula de tripulación Orión también, así como el modulo de servicio, de unos 4 metros de longitud que ha sido construido por la Agencia Espacial Europea, y ya ha sido sometido a las pruebas necesarias durante el pasado año.

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Parte principal del SLS para Artemisa. Crédito NASA

De hecho la fase siguiente será el primer vuelo del conjunto de todo el sistema en un vuelo de prueba sin tripulación bautizado como EM-1 (Artemisa-1) que debería llevar la cápsula Orión hasta órbita lunar y volver de nuevo a nuestro planeta para ser recuperada en el mar sin incidentes, y que partiría desde la rampa 39B del complejo de lanzamiento de cabo Kennedy en algún momento del próximo año.

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La cápsula Orión y modulo de servicio para Artemisa, durante los ensayos de resistencia. Crédito NASA.

Sin embargo para descender sobre nuestro satélite en 2024,  la NASA aún no cuenta con un modulo lunar (HLS), y para ello abrió ofertas a diferentes empresas privadas el pasado año. Finalmente ha sido este mes de abril cuando dio a conocer las tres empresas finalistas que competirán por construirlo; Blue Origin, Dynetics y Space X, estableciendo que en febrero de 2021 decidirá que diseño es el finalista y que por tanto deberá construirlo para su entrega.

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Concepto artístico de los 3 programas finalistas para fabricar el módulo lunar (HLS) del programa Artemisa de NASA

A todo esto, los planes futuros de NASA para permitir una estancia continuada en una futura base en la Luna requerirán de un número repetido de misiones y también de una estación orbital; la estación espacial Gateway alrededor de la Luna. Sin embargo el concepto de esta estación espacial, nunca se ha acabado de perfilar con definición, y la actual crisis mundial debido a la Covid parece hacer que se difumine aún más, al menos hasta el final de  esta década.

Esta modificación en el programa lunar ha llevado a hacer modificaciones importantes en el número de lanzamientos necesarios del SLS para el primer alunizaje que sería el EM-3 (Artemisa 3), muy probablemente estando constituido por dos lanzamientos consecutivos del SLS; uno de ellos con la Orión y el módulo de servicio y otro con el módulo de descenso lunar HLS.

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Los planes de NASA para el programa Artemisa de retorno a la Luna. Crédito NASA.

NASA se sitúa con estos cambios en más de 20 000 millones de dólares para conseguir –si todo va bien- poder hacer despegar el año que viene la EM-1 (Artemisa 1), pero los objetivos marcados de 2024 –claramente políticos ante la presión mediática de los éxitos chinos en el espacio-, parecen ser difícil de conseguirse.

Pero el SLS es un cohete grande, muy grande, para grandes lanzamientos de NASA. Para poner una carga útil en órbita de no excesiva en masa o llevar astronautas en la ISS es posible quedarse con un proyecto intermedio, que se lo puedan proporcionar las actuales empresas privadas del sector, tanto las componentes de ULA …como otras emergentes.

 

La empresa privada en el espacio: ¿sola o con leche?

Hemos mencionado la empresa privada Space X [8] anteriormente, sin duda es una de las fichas más importantes en todo este juego, que mueve miles de millones de dolares, centenares de miles de puestos de trabajo directo, desarrollos de proyectos innovadores, estudios de eficiencia de materiales o desarrollos óptimos de mantenimiento de soporte vital, entre otros campos que se me ocurren de forma rápida.

Si has leído hasta aquí, es que te apasiona la exploración espacial, y ahora es cuando más vamos a disfrutar del momento que se avecina en pocas horas.

Space X es una empresa aeroespacial privada fundada por Elon Musk en 2002, conocido por ser el fundador de PayPal o Tesla Motors, entre otras grandes empresas de impacto global. Cuando se lanzó a esta empresa aeroespacial, pronto fue tildado de multimillonario excéntrico. En 4 años había invertido 120 millones de euros en el proyecto, que contaba con unos 150 trabajadores en 2006. En 2008 ya eran 500 empleados y se anunció que había ganado un contrato de NASA para proveer carga útil a la Estación Espacial Internacional, con posibilidad de extenderse a misiones tripuladas, cuando las misiones del transbordador espacial (STS) se veían próximas a su fin.

Su primer cohete se denominó Falcon 1 y despegó en septiembre de 2008. Su primer cohete que alcanzó órbita y fue íntegramente recuperado ya se denominaba Falcon 9 y lo hizo en diciembre de 2010 y era ya el lanzador  insignia de la compañía. Aclarar que el número «9» de la denominación «Falcon 9» hace mención a los 9 motores Merlin desarrollados por Space X, y no por una numeración consecutiva en proyectos; es decir, no existió un Falcon 8,7 o anteriores.

En 2012, el Falcon 9 ya había realizado 40 lanzamientos con un importe de factura a clientes de 4000 millones de dólares, y por tanto un serio competidor para ULA, que cobraba 3 veces más por el mismo tipo de lanzamiento.  Space X era ya una empresa aeronáutica que merecía todos los respetos internacionales después de solo 10 años tras su fundación, y gracias a la tecnología en la que la re-utilización tenía gran importancia.

En diciembre de 2015 la recuperación de la fase central fue totalmente controlada, aterrizando de forma vertical, después de un largo desarrollo paralelo. Una buena compilación de vídeos sobre los ensayos iniciales de Space X para lograrlo, hasta el aterrizaje vertical de abril de 2017 (Falcon 9 CRS8)  lo podéis encontrar en [9].

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Los lanzamientos (y recuperaciones de la fase principal) de los Falcon 9 se han convertido en un fenómeno retransmitido en directo a través de Internet por la empresa de forma habitual y seguido por decenas de miles de personas. Se muestras los datos de telemetría básicos y la fase de la misión. Crédito Space X.

Paralelamente Space X desarrolló la cápsula Dragon, que en su versión de carga sería capaz de atracar de forma autónoma a la ISS. Su diseño definitivo empezó en 2006 y su primer vuelo fue en diciembre de 2010, siendo recuperada con éxito. En mayo de 2012 llevó por  primera vez provisiones a la Estación Espacial Internacional (siendo recuperada también con éxito posteriormente) y convirtiéndose en la primera empresa privada en abastecer a la ISS dentro del programa de NASA «Commercial Crew Program». Sus misiones a la ISS para abastecimiento han continuado de forma habitual desde entonces, con una media de dos a tres misiones por año, hasta la actualidad.

Por cierto, Elon Musk anunció este año la variante Dragon XL pensando en el programa lunar y que debería ser lanzada mediante su Falcon 9 heavy, del cual hablamos un poco más adelante.

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La Dragon Cargo, en una de las misiones de abastecimiento a la ISS. Crédito NASA/CC.

En 2014 la NASA ya había seleccionado a Space X (y la CST100 de Boing) como las cápsulas con las que la agencia espacial americana contaría para volver a llevar astronautas (a un precio de 8000 millones de dólares en total por ambos desarrollos) a la ISS. El mito de Space X no dejaba de crecer, mientras Elon Musk anunciaba sus planes paralelos para la Luna y Marte (el Big Falcon Rocket o «Starship») y mantenía sus lanzamientos comerciales para empresas públicas y privadas a un ritmo frenético con su Falcon 9.

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La CST100 de Boing y la Dragon de Space X. Las dos destinadas a llevar tripulación de NASA a la ISS en los próximos años. Dragon será , salvo catástrofe, la primera este próximo miércoles. Crédito EverydayAstronaut.com

La variante de cápsula que Space X desarrollaría para llevar astronautas a la ISS se denominó Dragon Crew o Dragon-2. En las pruebas, la  capsula sufrió una falla en 2015 que se debieron al sistema de retrocohetes para recuperación de la misma con la tripulación, lo que llevo a Space X a modificar el diseño, dotándola de paracaídas para la recuperación. A pesar de este inconveniente, Dragon Crew ha sufrido en sus pruebas mucha mejor suerte que su aliada-competidora CST100 (Boing) que ha presentado diversas fallas (una grave en 2018 en su primera prueba orbital) que han provocado unos plazos de puesta en servicio previstos más retrasados.

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A la izquierda las cápsulas CST100 y Dragon en sus respectivos vectores de lanzamiento. A escala, el actual vector ruso que se utiliza para llevar tripulación a la ISS y por último el STS de NASA ,abandonado en 2011. Crédito EverydayAstronaut.com

Y es que Space X durante la última década tan solo ha tenido  un incidente en un  lanzamiento de un Falcon 9 (junio 2015) que llevaba  una nave de carga Dragon con destino a la ISS, que explotó durante la separación de la primera etapa del cohete. Sus cada vez más perfectas recuperaciones de la fase principal y de las cofias desde finales de 2015, han cambiado nuestra visión de los cohetes espaciales, aterrizando verticalmente sus recuperaciones (de momento) como si del cómic  de «Tintín: objetivo la Luna» se tratara.

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Recuperación (aterrizaje) de los cohetes aceleradores laterales del Falcon 9 Heavy, tras el lanzamiento de «Starman» a bordo del Tesla. Crédito Space X

En 2016 el lanzador Falcon 9 sufriría una revisión a raíz de una explosión durante la carga de combustible en la rampa de lanzamiento, y finalmente en 2018 el Falcon 9 alcanzaría su cuarta y última revisión (Falcon 9 block 5), que es la que está actualmente en uso y partirá en unas horas, junto con la capsula Dragon Crew y tripulación, hacía la ISS.

Paralelamente, en febrero de 2018, Space X lanzaba la prueba de su cohete más potente (reutilizable y recuperable de forma controlada), el Falcon 9 heavy, que puso en una órbita solar más allá de Marte el coche Tesla descapotable rojo de Elon Musk (como prueba de carga útil).

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Vista inferior de los motores del Falcon 9 Heavy durante el ensamblado que es realizado horizontalmente. Crédito Space X

Si el Falcon 9 es capaz de levantar 22,8 toneladas a una órbita baja terrestre (LEO)  y 8 toneladas a una órbita de transferencia (GTO), en su actual configuración, el Falcon 9 heavy es capaz de levantar 64 toneladas a la LEO y  26 toneladas a GTO. Te recomiendo, si no lo conoces,  que disfrutes de este vídeo del primer lanzamiento del Falcon 9 heavy  en este enlace [10], es sencillamente impresionante. Falcon 9 heavy ha volado de forma comercial ya en 2 ocasiones (abril y junio de 2019) hasta el momento.

Pero no nos desviemos del tema, ahora ya casi al final. El Falcon 9 ha volado en 83 ocasiones, en 22 ocasiones llevando a la Dragon en su versión de carga, y muchas otras llevando satélites tanto militares como civiles de diferentes países, incluidos los famosos Starlink [11] de la propia Space X, y que son puestos  en órbita de 60 en 60 en cada lanzamiento.

Por cierto esta megaconstelación de satélites, en curso de despliegue hasta un mínimo de 12000,  ha generado bastantes «haters» de Elon Musk, por su brillo en el cielo nocturno. Pero te invito a que no te formes una opinión tan rápida sobre el impacto de los mismos sin conocer más profundamente el interés y los esfuerzos en curso de la propia compañía para minimizarlo. Incitar al odio entre humanos es fácil,  por desgracia.

Bien, pues con la configuración Falcon 9 + Dragon Crew, en marzo de 2019 se llevo a cabo la primera misión en modo autónomo hacia la ISS (misión conocida también como DM-1), de forma análoga a como lo haría si llevara a bordo tripulantes. Acopló sin incidentes y regresó a los cinco días, recuperándose con éxito.

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Dragon Crew (DM-2) a su llegada para ser ensamblada en el Falcon 9 días atrás. Crédito NASA/Space X

Al mes siguiente, y con la misma cápsula, pero durante un ensayo de su sistema de escape de emergencia para la tripulación (pero sin esta), explotó. El vídeo que circuló por redes sociales no era muy tranquilizador por la virulencia de la explosión. Identificado y subsanado el problema, una nueva capsula Dragon Crew realizó con éxito el ensayo de escape de emergencia en vuelo que puedes ver en este enlace [12]. Este éxito era el último requisito antes que los dos astronautas de NASA Behnken y Hurley, ataviados con los modernos trajes de cabina de Space X, partan hacía la ISS en la misión DM-2, el próximo miércoles 27 de mayo, pasadas las 20:30 horas (GMT).

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Preparación del Falcon 9 + Crew Dragon para su disposición de lanzamiento. Crédito Space X.

Con esta misión finalizan casi 10 años en los que los astronautas estadounidenses precisaban de los servicios de Roscosmos para volar a la ISS. La NASA vuelve a tener alas, entre la incertidumbre de la pandemia que atravesamos, el aporte de la empresa privada (Space X) y los nuevos desafíos, que recordemos, entrañan siempre riesgos importantes.

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Falcon 9+ Crew Dragon DM-2 esperando el la mítica rampa de cabo Kennedy. Nótese el logotipo de NASA (el «gusano») en el Cohete de Space X. Crédito Elon Musk.

Y todo esto, lo podremos seguir en directo a través de la web de space X, como es habitual en todos sus lanzamientos:

https://www.spacex.com/launches/

Como también por NASA TV, en su especial «launch America«:

https://www.nasa.gov/specials/dm2/

Salvo inclemencias o imprevistos de última hora que lo posterguen, recordad que este miércoles 27 de mayo a las 20:30 (GMT), 22:30 hora civil Española, tenéis una cita en directo con un lanzamiento que marca una nueva superación astronáutica.

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Bob and Doug, with Nasa and Space X. Crédito: Space X

¡Buen viaje a 400 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra!

PD: por cierto, si quieres atracar la DM2 a la ISS, prueba el simulador que Space X pone a tu disposición, y siéntete un poquito (poquito) astronauta.

https://iss-sim.spacex.com/

Enlaces del Texto

[1] Y si todo sigue según lo previsto, volveremos a emitir  en directo, desde varios telescopios en la provincia de Castellón (España) nuevamente la Luna, pero esta vez en cuarto creciente y mucho mejor dispuesta para su observación telescópica que en fase de llena, nuevamente a través de Yotube (22:00 horas GMT) en el último sábado de mayo, en lo que confío marque una etapa más hacia el retorno a la normalidad en nuestras vidas. Enlace de Youtube https://youtu.be/e6dnN9BKHvQ La emisión será en estricto directo y no se procederá a su grabación.

[2] https://www.youtube.com/watch?v=WZyRbnpGyzQ

[3] https://www.youtube.com/watch?v=GmN1wO_24Ao

[4]https://www.forbes.com/sites/alexknapp/2019/07/20/apollo-11-facts-figures-business/#562499cb3377

[5] https://www.nasa.gov/mission_pages/apollo/index.html

[6] https://www.nasa.gov/centers/kennedy/about/information/shuttle_faq.html#10

[7] https://www.reuters.com/article/us-usa-trump-space/trump-to-start-process-of-sending-americans-back-to-moon-white-house-idUSKBN1E51QP?feedType=RSS&feedName=topNews&utm_source=twitter&utm_medium=Social

[8] https://www.spacex.com/

[9] https://youtu.be/AllaFzIPaG4

[10] https://youtu.be/A0FZIwabctw

[11] https://www.starlink.com/

[12] https://youtu.be/mhrkdHshb3E