¿Ahora o en 2025?

¿Ahora o en 2025?

Llega el último eclipse total de Luna visible en el Mediterráneo hasta el 2025

Fue en enero de 2019 cuando hice una entrada [1] sobre el último eclipse total de Luna visible desde el Mediterráneo español. En la madrugada del 21 de enero de aquel año pudimos contemplar de forma excelente como la Luna se teñía de rojo, y ya señalaba que era el último eclipse de este tipo visible en nuestra ubicación geográfica hasta el año 2022.

Bien, pues el año 2022 ya ha llegado (¡y vaya años que nos ha tocado vivir entre eclipses!), y efectivamente, por «cumplimiento divino», los cielos vuelven a situar espacialmente en una línea recta perfecta al Sol, la Tierra y la Luna, y mostrar así un fenómeno astronómico muy vistoso y con una precisión de relojero, la madrugada del próximo lunes 16 de mayo.

Un fenómeno que destaca por la inmersión de nuestro satélite en el cono de sombra de nuestro planeta, y que provoca que la Luna llena vaya progresivamente siendo «mordida» por el mismo, hasta ser completamente engullida y tornarse de una coloración rojiza muy llamativa, una luna de sangre, que seguro despertó sensación de malos augurios en los tiempos no tan lejanos de nuestra especie, en los que no comprendíamos nada de la naturaleza del cosmos, más que en base a creencias irracionales y mágicas.

Hoy en día, nos basta sacar nuestro teléfono móvil del bolsillo, por geolocalización (GPS) obtendrá nuestra posición geográfica, y en base a ella, cualquiera de las múltiples aplicaciones disponibles (App’s) para calcular efemérides astronómicas, nos dirá exactamente cuándo será el próximo eclipse, a qué hora empezará, cuando se producirá el máximo del eclipse, a qué altura del cielo se encontrará y a qué hora finalizará. Incluso algunas aplicaciones dotadas de la llamada «realidad aumentada» nos puede ayudar a planificar composiciones de tomas fotográficas.

Una de las muchas App astronómicas gratuitas.

La ciencia y la tecnología, de la mano del intelecto humano, han matado las creencias mágicas y sobrenaturales de los fenómenos astronómicos, y es cuestión de tiempo y de formación que muchas otras creencias sobrenaturales se extingan como recuerdos de una época oscura de la humanidad.

El eclipse de Luna a nivel global y su visibilidad. Las horas de inicio de las diferentes fases se encuentran en Tiempo Universal (TU). Deberemos hacer la conversión a tiempo local para nuestra ubicación. Crédito Fred Espenak-NASA.

¿Cuándo ver el eclipse?

Seguramente, a estas alturas ya habremos leído en diferentes medios de comunicación y redes sociales, horas diferentes sobre en qué momentos toca la Luna la sombra de la Tierra, a qué hora se produce el máximo del eclipse (medio eclipse con la Luna totalmente eclipsada) -si es visible o no- y a qué hora finaliza.

La disparidad entre las horas que quizás hemos leído en diferentes medios se debe a que, para cada momento de «contacto» de las fases del eclipse, estas varían según nuestra ubicación geográfica. Es lógico pensar que cuando se inicia el evento, no es la misma hora local aquí que en Argentina. Nuestra posición geográfica también marcarán la altura de nuestro satélite respecto al horizonte del observador. Es por ello que en astronomía utilizamos el Tiempo Universal (UT) para referirnos a la hora de un evento astronómico, que es independiente de la ubicación geográfica. Tendremos que hacer la conversión de UT a hora local para saber las horas de las fases del eclipse.

Dentro de la península ibérica tenemos unas diferencias poco significativas debido a las escasas diferencias en latitud y sobre todo en longitud, de hecho, por ejemplo, en el noreste de la península podremos ver el momento de la totalidad con la Luna muy baja en el horizonte Oeste, pero ya no podremos ver ni si quiera la finalización de esta fase (y aún menos el fin de la parcialidad final), pero al Oeste de la línea que une Cantabria con el Sur de la Comunidad Valenciana, sí que podrán observar el final de la totalidad (aunque no el final de la parcialidad).

Visibilidad del eclipse globalmente desde la Península. Crédito IGN

¿Desde qué lugar se podrá ver el eclipse al completo? Pues fácil, desde las islas Canarias. Peros si este próximo lunes no nos va bien coger nuestro avión particular e ir a verlo en persona, siempre lo podemos seguir en directo por Internet a través de Sky-live [2] desde Canarias y al completo.

¿Y desde mi localidad cuáles serán las horas exactas de las diferentes fases del eclipse y a qué altura se encontrará la Luna?

La primera fuente que podemos consultar es el servicio de efemérides astronómicas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) [3]. En esta página podemos encontrar abundante información astronómica, y naturalmente, la de los eclipses visibles desde nuestro territorio. Además, tenemos la posibilidad de calcular las efemérides para cada capital de provincia, e incluso guardarlo con una imagen como las que se muestran aquí, lo cual ya puede servirnos en una muy buena aproximación a qué vamos a ver y a qué hora en donde nos encontremos ubicados.

Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de Castelló de la Plana. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito IGN.
Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de Madrid. Compárese con las de Castelló de la Plana mostradas en la ilustración anterior. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito IGN.
Visibilidad de las diferentes fases del eclipse desde la ciudad de A Coruña. Compárese con las dos anteriores. Las horas en rojo indican que la Luna ya está por debajo del horizonte local Oeste y es invisible. Crédito: IGN

Como podemos ver, en hora local, y ya que toda la península ibérica se encuentra en el mismo uso horario, se produce a las mismas horas los inicios de las diferentes fases del eclipse.

Si nos gusta aún una precisión mayor, porque nuestro punto de observación no es la capital de provincia o no se encuentra en la península ibérica, las aplicaciones de cálculo de efemérides astronómicas, utilizando geolocalización nos las suministrarán. Siendo algunas muy buenas tanto gratuitas como de pago.

En unas cuantas ocasiones anteriores ya he mencionado un software de simulación que me encanta y del que también podemos hacer uso en este caso, se trata del software gratuito para ordenador Stellarium. En este caso, deberemos ser cuidadosos con la introducción de nuestras coordenadas geográficas al inicializar el software, para que tanto el cálculo de las efemérides como la muestra del mapa en pantalla sea preciso. Recordemos que Stellarium para ordenador no tiene -lógicamente- geolocalización, y somos nosotros los que le otorgaremos validez a los cálculos introduciendo la latitud, longitud y altitud de nuestro lugar de observación. Datos que por otra parte podemos sacar con facilidad, precisamente, de nuestro teléfono móvil.

Y llegados a este punto, nos podemos preguntar

¿Dónde ver el eclipse de la mejor forma posible?

Si lo que queremos es disfrutar en directo con el fenómeno a simple vista, busquemos un lugar fuera de las ciudad o población, salvo que vivamos en un edificio alto y hacia el horizonte Oeste no existan obstáculos naturales ni artificiales.

Pensemos que es una noche de Luna llena, por tanto, el centro de atención será la Luna, que solo empezará a ser eclipsada unas pocas horas antes de la salida del Sol: como vemos en las imágenes, en el la costa Mediterránea de nuestro país, la Luna se situará completamente eclipsada cuando se ponga por el horizonte Oeste, breves instantes antes de la salida del Sol.

Si decidimos salir a campo abierto, sin duda la escena puede tener mucho más encanto. Pero hay que asegurarse que el punto por donde la Luna se acercará al horizonte antes de ponerse, esté lo más despejado posible.

Claro, seguro que inmediatamente nos preguntamos cómo podemos conocer el lugar exacto por dónde se pondrá la Luna. Nuevamente el software adecuado nos solucionará el asunto.

Fotografía del eclipse total de Luna de enero de 2019. Crédito: Germán Peris.

 La forma más fácil es recurrir a alguna aplicación para dispositivos móviles que además nos den por «realidad aumentada» el lugar por donde se pondrá la Luna (junto con la propia vista del paisaje), pero estas aplicaciones -al menos la más conocida bastante utilizada por fotógrafos nocturnos- es de pago.

Otra solución es utilizar una aplicación gratuita para dispositivo móvil que nos de el azimut de puesta de la Luna, es decir, el valor en grados por donde se pondrá. Posteriormente con una buena brújula podemos determinar ese punto. Recordemos que el software Stellarium también nos ofrece ese dato, pero recordemos que ese dato es función de nuestro lugar de observación.

Fotografía del eclipse total de Luna de enero de 2019. Crédito: Germán Peris

Si nos desplazamos para observar el fenómeno, deberíamos modificar adecuadamente los valores de latitud, longitud y altitud del programa y ajustarlos al lugar desde donde queremos observar el fenómeno, para que el azimut fuera válido en este caso.

Si vais a realizar fotografía, hay que decir que sin duda será un eclipse muy fotogénico, pues la baja altura de la luna totalmente eclipsada nos permitirá composiciones con motivo del paisaje.

¡Suerte, y hablamos de estas cosas nuevamente en 2025!

Gracias por leerme.

Actualización: ha habido suerte, aunque la planificación de fotografiar la Luna totalmente eclipsada junto al mítico pico de Penyagolosa (Castellón) ubicándome en la localidad de Culla, ha sido parcialmente desbarata por las luces del día, aún así muy satisfecho por poder seguir el fenómeno y llegar a fotografiar a la Luna eclipsada cuando iba camino de ocultarse en las cercanías del pico mencionado.

Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2019/01/20/la-ultima-luna-roja-hasta-2022/

[2] https://sky-live.tv/

[3] https://www.oan.es/servidorEfem/index.php

¿Qué podemos esperar de la exploración espacial y astronomía en 2022? (y II)

Lo mejor de lo previsto en 2022 (astronomía)

En estas líneas de hoy voy a abordar los principales eventos astronómicos de este año, que también depararán la atención mediática.

Fenómenos astronómicos

Este año vamos a tener un eclipse total lunar en la madrugada del 16 de mayo y un eclipse parcial de Sol el 25 de octubre, aunque este pasará casi imperceptible desde nuestras comarcas, recordando además la peligrosidad del intento de observación de este último evento, si no es con instrumentación adecuada.

Hacía ya unos pocos años que no presenciábamos un eclipse total de Luna (o Luna de sangre) desde nuestra ubicación geográfica [1] , y la verdad es que ya tenemos ganas de volver a ver un espectáculo celeste que ha cautivado históricamente a todas las civilizaciones y que sólo precisa nuestros ojos para contemplarlo. Es cierto que la finalización del eclipse se producirá ya de día con la Luna por debajo del horizonte, por lo que no será tan espectacular como el enero de 2019, pero siempre que nos procuremos un horizonte Oeste despejado de obstáculos, no dejará de ser llamativo y fotogénico. Para consultar las horas de las etapas del eclipse, tenéis una buena referencia en el servidor de efemérides astronómica del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) del Gobierno de España [2] .

Imagen del autor tomada durante el último eclipse total de Luna visible desde Castelló de la Plana

De los planetas visibles a simple vista, durante este año destacaremos la visualización del escurridizo Mercurio cerca del horizonte Oeste en las tardes de finales de abril.

El brillante planeta Venus destacará este año como lucero del alba antes de la salida del Sol y en dirección del horizonte Este, siendo una de sus mejores posiciones de observación las madrugadas del mes de febrero. Solo a finales de año el planeta volverá a verse de forma vespertina hacía el horizonte Oeste.

Marte este año alcanzará la oposición -o mínima distancia a la Tierra-, aunque no será hasta finales del mismo. De hecho, la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) y Agencia Espacial Rusa (ROSCOSMOS) – ExoMars 2020 – será lanzada el mes de octubre para que aterrice en el planeta rojo a principios de 2023. La parte de ESA está compuesta por la más destacable, pues la compone el que está previsto sea el cuarto rover activo sobre el planeta rojo.

El gigante de los planetas, Júpiter, alcanzará la mínima distancia a la Tierra (oposición) en el mes de septiembre, aunque ya será observable durante el verano al iniciarse la noche cerrada. Es curioso destacar que en estos momentos aún es visible en el cielo vespertino durante aproximadamente una hora, pero su lejanía de nuestro planeta lo presentan al telescopio como un astro pobre y muy afectado por su baja altura en el horizonte.

El planeta anillado, Saturno, tendrá la oposición a finales del mes de agosto, por lo que también a inicios del verano será posible enviarlo con la noche cerrada.

Conjunciones entre planetas o planetas y la Luna

De entre los acercamientos aparentes entre los planetas en el cielo, tenemos numerosas conjunciones destacables.

En la madrugada del 28 de marzo tendremos una interesante conjunción de Venus (el más brillante), Saturno y Marte, no muy lejanos a una fina Luna menguante y poco antes de las luces del alba.

Captura con Stellarium de la madrugada del 28 de marzo antes de salir el Sol.

Durante las madrugadas del mes de abril, con un horizonte Este Sureste muy despejado de obstáculos, podremos observar 4 de los 5 planetas visibles a simple vista, con Júpiter, Venus, Marte y Saturno en casi una línea recta y enumerados en sentido ascendente. Hacía finales de ese mes la fina Luna menguante cobrará protagonismo cerca de la alineación planetaria, que será más cercana especialmente entre Venus y Júpiter, que alcanzarán una mínima distancia la madrugada del 1 de mayo.

Captura con Stellarium de la madrugada del 1 de mayo antes de la salida del Sol.

La madrugada del 8 de mayo la alineación de los 4 planetas es casi perfecta, produciéndose un especial acercamiento entre Júpiter y Marte el día 29 de este mes, igualmente antes del alba.

Captura con Stellarium de la madrugada del 29 de mayo justo antes de la salida del Sol.

En las madrugadas de finales de junio podremos encontrar en el cielo -si las condiciones lo permiten- la vista de los 5 planetas visibles a ojo desnudo de nuestro sistema solar, aunque la visión del escurridizo Mercurio -siempre muy cercano al Sol- constituirá un verdadero reto.

Captura con Stellarium de la madrugada del 27 de mayo antes de la salida del Sol.

Venus y la Luna se acercarán de forma especialmente llamativa la madrugada del 27 de mayo y la del 26 de junio.

Urano está en el límite de visión a simple vista desde lugares muy oscuros, y su localización no es nada trivial, por eso no fue descubierto hasta 1781 con telescopio y de forma casual. Si nunca lo hemos localizado, durante los primeros días del mes de agosto tenemos una buena ocasión, pues el planeta Marte se moverá cerca de él.

Precisamente la conjunción más llamativa del año será protagonizada por el planeta rojo y la Luna la madrugada del 8 de diciembre, aunque en dirección Oeste, pues la Luna ocultará al planeta.

Captura de Stellarium. La tarde del 8 de diciembre, antes de la ocultación de Marte por la Luna

Para finalizar el año, nuevamente tenemos el reto de localizar los cinco planetas visibles a simple vista de forma simultánea los últimos días de 2022, en esta ocasión de forma vespertina, pues Venus y Mercurio se esconderán de forma muy temprana tras la puesta de Sol.

Lluvias de estrellas

Como todos los años, la Tierra atraviesa a lo largo del año la órbita con restos de cometas y asteroides, que provocan las llamadas lluvias de estrellas. Aunque siempre llaman la atención del público, hay que tener en cuenta que la fase lunar -y por su puesto la localización para observarlas- son fundamentales para disfrutar del espectáculo.

Intentar ver una lluvia de estrellas desde una ciudad o un pueblo de cierto tamaño con su polución lumínica, es como esperar que el rover Perseverance encuentre un burro en su búsqueda de vida en Marte.

Desde nuestra ubicación, las más famosas son las que son agradables de ver, es decir, las que se producen en verano. Sin embargo, hay dos lluvias importantes que suelen superar en actividad a las famosas Perseidas, pero se producen en invierno boreal.

Este año disfrutamos del máximo de las Cuadrántidas la noche del 3 al 4 de enero, superando en meteoros a la hora (THZ) a las «Lagrimas de San Lorenzo» de agosto.

En abril podemos disfrutar de las Líridas, cuya máxima actividad es la noche del 22 al 23 del mes, sin embargo, su ventana de observacional idónea es de madrugada y solo poco antes de que la Luna haga su aparición. Los apenas 20 meteoros a la hora en el momento del máximo puede que no nos motiven para una salida solo con la finalidad de su observación.

En mayo, y también preferiblemente de madrugada, tenemos la lluvia de las Eta Acuáridas, cuyo máximo está previsto la madrugada del día 6. Su tasa horaria cenital (THZ) en el momento del máximo supera habitualmente los 50 meteoros a la hora.

En meses de verano boreal, en los que tumbarse a mirar la bóveda estrellada lejos de las luces urbanas es sin duda más agradable, tenemos la lluvia de las Delta Acuáridas (máximo madrugada 29 de julio con THZ de 25) y las famosas Perseidas la noche del 12 al 13 de agosto. Sin embargo, nos podemos olvidar prácticamente de su observación este año, pues el plenilunio se produce el mismo día 12 del mes.

Tendremos que esperar al mes de octubre para observar una lluvia algo digna, las Oriónidas, cuyo máximo se produce la noche del 21 al 22 de octubre con una Luna casi nueva y una THZ de 20 meteoros a la hora.

Otra Lluvia con más fama que actividad, es la de las Leónidas en noviembre, pero ello se debe a que se produce una muy alta actividad cada 33 años, cuando su cometa asociado regresa a las cercanías del Sol. El máximo, la noche del 17 al 18 de noviembre, aunque una Luna en fase de menguante empezará a molestar conforme el radiante de la lluvia (punto aparente de la bóveda celeste desde donde parecen surgir la prolongación de los trazos) empiece a alzarse en el horizonte este.

Solo pues la lluvia de las Gemínidas cuyo máximo se produce la noche del 13 al 14 de diciembre merece acabar mencionando. Es una de las lluvias más intensas del año (THZ de 150), pero una Luna menguante prominente puede acabar con nuestra ilusión de acabar el año viendo un espectáculo digno de este tipo.

Podéis encontrar información mucho más detallada de otras lluvias menores, e información astronómica más detallada en el servidor de efemérides del Observatorio Astronómico Nacional antes citado [2]

Luna Llena en el perigeo (Súper Luna)

Es un término detestado por algunos divulgadores y profesionales de la astronomía. Es cierto que el origen del término no tiene nada de tradicional, si no que fue debido a una desafortunada publicación sobre astrología en una conocida publicación astronómica durante los años 70 del pasado siglo.

Sea como fuere el término se ha popularizado y expresa el momento en el que la Luna llena se encuentra cerca del perigeo de su órbita alrededor de la Tierra, tomando como válido si la Luna llena se produce con mayor cercanía de los 360 000 kilómetros de distancia.

Salida de la Luna llena. Siempre espectacular. Fotografía del autor.

En los meses de julio y agosto tendremos pues súper Luna (llena). Con indiferencia de lo que se pueda opinar al respecto, para mi constituye un motivo para la divulgación astronómica. Salir a observar la Luna siempre es agradable, notar que se ve un poco más grande y un poco más brillante que otra Luna llena habitual, no es ni sencillo ni evidente (aunque sea realmente así), pero si constituye un atractivo para el público y por tanto una oportunidad de divulgar la ciencia que tanta falta nos hace en la sociedad actual.

Quizás el excesivo puritanismo a la hora de divulgar ciencia, el celo de que la ciencia solo se debe comunicar con arreglo a lo establecido por estamento pertinente o pensar que la divulgación de la ciencia no debe aceptar algunas de las nuevas tendencias y canales que repercuten socialmente en la actualidad, nos lleve a concluir que es uno de los motivos por los que no se acaba de llegar de forma amplia en su comunicación a la población y parte de ella desconfíe de la ciencia, su capacidad de afrontar el futuro, o piense que sencillamente no es capaz de entenderla (y no voy ni a comentar lo que se ha venido a llamar «movimiento negacionista» en algunas disciplinas de la ciencia). Hay que divulgar, divulgar y divulgar: cualquier ocasión es buena, cualquier motivo es bueno, cualquier resquicio que nos deje la ignorancia científica para derrotarla con la evidencia y el método científico, debemos aprovecharlo. Lamento el tono belicista, pero la ignorancia precisamente no nos ha traído hasta aquí.

¡Espero que os resulte de utilidad la entrada y siempre gracias por leerme!

¡Cuidaros!

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Referencias del texto:

[1] https://cielosestrellados.net/2019/01/20/la-ultima-luna-roja-hasta-2022/

[2] https://www.oan.es/servidorEfem/index.php

De las noches más hermosas

De las noches más hermosas

Finales de julio de 2018. No es un verano típico, las noches no son excesivamente calurosas en el Mediterráneo, aunque invitan a pasar siempre unas horas al raso por las noches, cuando el Sol ya no provoca el típico calor diurno.

La transición entre el día y la noche, entre el calor y las temperaturas más frescas, cuando la vida social de los humanos parece aflorar, me recuerda a viejas películas italianas del neorrealismo de la posguerra mundial, en que se retrataba el bullicio de la sociedad de barrios obreros que hacían su vida integrada en la calle durante las tardes y noches de verano.

Pero más allá de lo «humano», tenemos lo celeste. Hoy ya no miramos el cielo con temor y desconocimiento. Hoy podemos mirar el cielo con toda la información disponible casi de forma instantánea gracias a la Red, e incluso –mediante aplicaciones por geolocalización- identificar los astros que vemos en el cielo, saber su posición futura o pasada, y todo ello en la palma de nuestra mano…¡cuántas generaciones precedentes de astrónomos hubieran quedado perplejos al ver semejante escenario!.

El cielo de este verano boreal viene marcado por varios eventos astronómicos que posiblemente ya conoces, y si no, vas a poder encontrar información detallada en decenas o centenares de páginas web y redes sociales. Por tanto solo voy a enumerarlos porque pienso que en justicia, los medios generalistas y los responsables de la divulgación científica desde las instituciones públicas –salvo excepciones que todos los que nos dedicamos a la divulgación conocemos- se han quedado cortos en comunicarlo.

Estas semanas podemos ver simultáneamente en el cielo los cinco planetas «clásicos» entendiendo como tales, los que son conocidos desde la antigüedad antes de la era pre-telescópica, y por tanto visibles a simple vista.

Desde hace un par de semanas podemos ver al Oeste, entre las luces del crepúsculo al esquivo mensajero de los dioses, Mercurio (a muy baja altura y el más complicado de localizar), seguido de la diosa del amor –Venus-, inconfundible por su enorme brillo y un poco más alto en el horizonte donde se ha puesto el Sol. Hacía el horizonte sur, despidiéndose de una excelente temporada, el padre de todos los dioses del Olimpo, Júpiter, brillante (algo menos que Venus), blanco, inconfundible. Un poco más hacía el horizonte Este, en la constelación de Sagitario, brillante y amarillento, Saturno – el dios del tiempo-, luciendo al telescopio sus espectaculares anillos y en inmejorables condiciones para observarlo. Y el protagonista absoluto de estas noches de festival planetario, el dios de la guerra, Marte -brillando como nunca en los últimos 15 años-, en la constelación de Capricornio, hacia el Este nada más que oscurece. Si trazamos una curva que una los puntos, nos haremos una idea de por donde transcurre la eclíptica, o proyección de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

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Anochecer del 27 de julio de 2018 a las 22 horas locales para +40N 00.0E. Programa Stellarium

Y es que hoy día 27 de julio Marte alcanza los que los astrónomos llaman oposición perihélica, es decir, si bien Marte es visible cada dos años en el cielo, en un ciclo de aproximadamente 15 años se produce el máximo acercamiento a la Tierra (este año, unos 56 millones de kilómetros), y su brillo aumenta moderadamente respecto a las oposiciones bianuales. Este hecho se debe a que las órbitas de los planetas no son perfectamente circulares, sino elípticas.

También suele ser habitual, que cuando ocurre este tipo de oposiciones, y Marte además de encontrarse cerca de la Tierra, también se encuentra en el punto de su órbita más cercano al Sol, se levanten enormes (por globales que no por intensas) tormentas de polvo, que por desgracia emborronan o hacen desaparecer los accidentes superficiales del planeta actualmente mejor estudiado por la humanidad, y del que esta misma semana se publicaba en la revista «Sciencie» [1] la posibilidad de detección de un depósito de agua en estado líquido (si bien no conocemos con certeza su disposición, junto con sales y tierras marcianas) en una zona bajo el casquete polar sur.

A pesar de ser el protagonista absoluto por su brillo y coloración, esta noche su protagonismo será borrado del cielo, porque un poco más al norte, nuestro satélite en fase de llena, esconde durante unas horas su cara, sucediendo un eclipse total de Luna, que no veíamos en nuestras comarcas desde hace más de dos años.

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El evento astronómico se producirá entre las 20:24 hora local de la tarde-noche de hoy viernes y las 00:18 horas de la madrugada del sábado, que son las horas de inicio y fin de la parcialidad del fenómeno, según el Observatorio Astronómico Nacional [2].

La fase inicial del eclipse o inicio de la parcialidad, es decir, cuando la Luna se empieza a esconder tras la sombra de la Tierra, no será visible desde nuestra provincia, porque la Luna llena saldrá por el horizonte este a las 21:15, justo 5 minutos después de que el Sol se ponga por el horizonte oeste, y por lo tanto aún con las luces del día, lo que complicará su localización inicialmente. Por tanto cuando la Luna salga el eclipse se encontrará en una avanzada fase de la parcialidad y mostrará a nuestro satélite «mordido» casi completamente por la circular sombra de nuestro planeta. El bajo brillo y su baja altura, dificultará su localización inicial.

Teniendo en cuenta que la sombra de la Tierra ocultará por completo a la Luna a las 21:30 –inicio de la fase de totalidad y de la llamada «Luna de sangre» [3]-, tendremos que buscar un lugar con un horizonte dirección este muy despejado para ver desde el principio como nuestra Luna llena se vuelve completamente roja. El inicio de esta fase característicamente roja se produce aún durante el crepúsculo y con la Luna todavía muy baja, casi a ras de horizonte.

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El medio eclipse, o máximo del eclipse total –cuando la Luna se encuentra en la mitad del cono de sombra de nuestro planeta- se produce a las 22:20, con la noche ya prácticamente cerrada y con nuestro satélite a solo 10 grados de altura desde Castellón, pero suficiente para observarlo ya con toda comodidad si nos encontramos en el lugar adecuado.

El final de la fase de totalidad tendrá lugar a las 23:14, con la noche cerrada y nuestro satélite a una altura de unos 17 grados, por tanto con una duración total de 1h45min después del inicio de la parte más espectacular del eclipse. A partir de ese momento la sombra de la Tierra empezará a abandonar la Luna  y poco a poco volverá a su color y brillo habitual de una Luna llena, para finalizar ya pasada la medianoche, momento en el que disco lunar abandonará la curvada sombra de nuestro planeta hasta el próximo eclipse [4].

Además, por la posición de la Luna en su órbita, cerca del apogeo, el eclipse lo convierte en uno de los más largos del siglo XXI, por pocos minutos de duración.

Castellón_Eclipse

En otra entrada hablaremos de la lluvía de las Perseidas ,que en un par de semanas nos ofrecerá este año un buen espectáculo con la Luna esta vez en fase de Luna nueva. Disfruta de las noches más hermosas mirando hacía el cielo.

Referencias del texto

 [1] http://science.sciencemag.org/content/early/2018/07/24/science.aar7268

[2] http://astronomia.ign.es/ En esta página es posible calcular las horas exactas a las que se produce cada fase del eclipse para diferentes localidades españolas.

[3] La expresión «Luna de sangre», hace referencia a la coloración rojiza que se produce por la dispersión de los rayos rojos (frente a los azules) de la luz del Sol durante un eclipse de Luna , debido a la atmosfera de la Tierra. No es un término utilizado históricamente en nuestras comarcas ni en la astronomía profesional. Parece ser que es un término moderno importado del folclore popular de los EE.UU.

[4] https://eclipse.gsfc.nasa.gov/lunar.html Información detallada acerca de los eclipses de Luna, de la Agencia Espacial Norteamericana NASA.