¿Qué repercusiones tendrá la guerra en Ucrania en la exploración espacial?

¿Qué repercusiones tendrá la guerra en Ucrania en la exploración espacial?

Como dice un carismático entrenador de fútbol (y no es que sea aficionado a este deporte); lo vamos viendo partido a partido. No me interpretéis con frivolidad, cualquier guerra es un drama humano de proporciones brutales, pero no es mi intención ni me creo sentir con la capacidad de hablar de ello.

Además, y dado que no somos adivinos (esa es la puerta de enfrente), y NO sabemos cuánto se alargará el conflicto bélico, vamos a hablar de las repercusiones a corto plazo.

Hechas estas aclaraciones y dado también que en la entrada anterior intenté dejar tajantemente claro lo que hay dicho hasta el momento sobre la colaboración rusa en la Estación Espacial Internacional (ISS), que para nada tiene que ver con hacerla estrellar contra nadie, pero si una velada amenaza de posible abandono del segmento de ese país que es el que proporciona el mantenimiento de su órbita, vamos con lo que si se va a ver afectado y lo que se podría ver afectado.

Como vimos en mi primera entrada del año [1], estamos destinados a ver grandes cosas en el sector aeroespacial y la investigación astronómica. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania va a tener repercusiones graves en las colaboraciones internacionales en el sector, y los gastos derivados de la crisis, es posible que recortes en programas en desarrollo.

Aquellas personas que no entiendan las repercusiones que los recortes en investigación y desarrollo espacial tienen con la sociedad, creo que pueden tener una buena analogía con los recortes en sanidad y la actual pandemia.

Twiter: Roscosmos deja de colaborar con ESA (también NASA y empresas estadounidenses del sector) y más allá. Triste.

El pasado 26 de febrero Roscosmos (Agencia Espacial Rusa) retiró su personal de 87 personas de la base de lanzamiento de ESA (Agencia Espacial Europea) de la Guayana Francesa en respuesta a las sanciones europeas. Recordemos que desde esta ubicación también se venían realizando despegues de cohetes Soyuz, que afectan de forma inmediata al despliegue de la red civil de satélites europeos de geo posición global (GPS) Galileo.

Además, el cohete europeo Vega de la ESA utiliza parcialmente motores fabricados en Ucrania, cuyo suministro se verá descontinuado durante un tiempo incierto, así como lo motores de los cohetes Atlas V (Lockheed Martin-Boing/USA) que utilizan motores en este caso de origen ruso.

Las capsulas Cygnus de aprovisionamiento de la ISS lanzadas por el cohete Antares (Northrop Grumman-USA) también puede verse comprometidas por el desabastecimiento de motores rusos.

Temporalmente USA tendrá pues que aumentar la subcontrata de Space X, que puede subsanar en muchos casos los retrasos en el suministro de motores mediante su Falcon 9 y su cápsula Dragon (Crew y Cargo).

Roscosmos también ha comunicado la suspensión de la colaboración con USA en la misión Venera-D con destino Venus, y peor aún, aparentemente también peligra la deseada misión europea y rusa a Marte, la Exomars2020. El rover europeo Rosalind Franklin -que no pudo lanzarse en la ventana de 2020 debido al impacto de la pandemia- es posible que también pierda la ventana de 2022, ya que el lanzamiento estaba previsto para septiembre con un cohete ruso Proton desde su base de lanzamientos en Baikonour.

Venera 12 (Diciembre 1978. La superficie de Venus en color)

El potente programa espacial de China (CNSA) aparentemente en poco se verá alterado por este conflicto bélico. Prácticamente no depende para nada de terceros, y el seguimiento de sus logros llega con cuentagotas a occidente, aunque tenemos, como siempre, muy buenos divulgadores del mismo que cuentan con fuentes y experiencias excelentes. [2]

Por tanto, su hoja de ruta hacía la órbita permanente (Estación Espacial China, CSS -en desuso su nombre Tiangong-) y hacía la Luna con las misiones Chang’e 6 y 7 en el polo sur de nuestro satélite y quizás las bases de una futura estación lunar en órbita en coloración internacional (Rusia había mostrado su interés en ello). Pero lo más fascinante es que aparentemente no precisan de nadie para conseguir sus metas.

Así quedará la CSS de la CNSA, con total independencia de lo que haga Rusia. Crédito CNSA.

Y el plato fuerte, o por lo menos del que más datos disponemos en occidente: la vuelta a la Luna y planes -a más largo plazo- de ir a Marte de la mano (que no la única) de Space X.

¿Se va a ver muy mermado por esta situación bélica y de tensión internacional?

Bueno, EE. UU de momento no es una potencia implicada en el conflicto de una forma directa, por lo que el gasto desmesurado que provoca todo conflicto armado directo no existe y no debería repercutir en recortes en su programa más llamativo e inminente: Artemisa o regreso a la Luna con el imponente cohete SLS.

Y aunque antes de finales de este mes (17 de marzo) vamos a ver con toda probabilidad el roll-out del cohete SLS desde el edificio de ensamblaje (VAB) hacia la zona de lanzamiento en cabo Kennedy (¡como para perderse solo este paseo!) para las pruebas criogénicas de combustible, las voces vinculadas a NASA que cada vez son más críticas con el gasto desmesurado de este programa, de su rendimiento y de los plazos establecidos (2024-2025 vuelta a la Luna tras 2 lanzamientos anteriores).

Si, muy «Americano» (Estadounidense) , pero así está el Artemisa-1, muy cerca de salir del VAB. Crédito: NASA

Artemisa I debería despegar sin tripulación antes de final de este año, Artemisa II -con tripulación- circunvalaría la Luna en 2024 y haría prácticamente todas las operaciones menos el descenso lunar, y Artemisa III (¿2024-2025?) pondría a la primera mujer en el polo sur lunar. En principio solo se contemplarían 9 misiones Artemisa, pero teniendo en cuenta su costo por lanzamiento, no sería extraño que no se fuera más allá de la 3 y posteriormente el SLS se utilizara para otra finalidad.

Además, el programa depende mucho del éxito de la Starship de Space X (cuya versión orbital Starship «heavy» también andamos como locos deseando verla volar tras el ok de la FAA), y de su versión lunar, que es la que debe realizar de módulo de alunizaje para la cápsula Orión del cohete SLS.

Starship SN20 heavy en la Starbase (Bocachica, Texas). Esperando su despegue. Crédito: Space X.

Desde la distancia, veo capaz a Elon Musk de realizar estos desarrollos en los plazos más optimistas, aunque él mismo ha dicho que espera fracasos por el camino, pero aparentemente va a venir todo muy rápidamente, y a nadie le cabe duda que ya estamos ante la compañía espacial privada más potente del mundo que tampoco depende de terceros para el mantenimiento o desarrollo de sus misiones.

Eso sí, el actual gobierno estadounidense tendría una «excusa» plausible para demorar sus plazos debido a los gastos y situación económica postpandémica devenidos de la actual situación, y nadie le podría reprochar nada, sin embargo, una pesada espada pende sobre la administración actual o futura: el programa SLS se lanzará obsoleto por sus retrasos y extremadamente caro. Demorarlo más o dejarlo morir son también suicidios políticos poco justificables ante la opinión pública.

NASA quizás debe re-inventarse en la exploración humana del espacio, o sencillamente aceptar que el camino es subcontratar empresas del sector privado que vienen pisando muy muy fuerte. Yo apuesto por la segunda opción como más probable, pero es una opinión desde el desconocimiento de lo que se «cocina» realmente en los despachos importantes.

¿Cómo lo veis?

Muchas gracias por leerme y seguir este blog

Referencias del texto

[1] https://cielosestrellados.net/2022/01/15/que-podemos-esperar-de-la-exploracion-espacial-y-la-astronomia-en-2022/

[2] https://danielmarin.naukas.com/2022/02/02/el-libro-blanco-del-programa-espacial-chino-para-los-proximos-cinco-anos-estacion-espacial-y-la-luna/