Los números de 2015

La actividad en el Blog se inició el mes de febrero de 2015, como un proyecto para la divulgación de la astronomía en la provincia de Castellón, y la verdad es que gracias a vosotros, se está tornando una realidad. Muchas gracias a todos los que me leéis y me acompañáis en el buen número de actividades que hemos realizado, especialmente durante  la intensa época estival. La astronomía y la astrofotografía gustan.

Gracias a todos y a todas (conozco la RAE, pero no me puedo resistir)  y espero continuar despertando vuestro interés en 2016.  Os dejo el enlace que publiqué el 2 de febrero, en la primera entrada, y a continuación el informe automático que genera WordPress.

Feliz entrada de año y muchas noches estrelladas en el próximo año.

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 11.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Natividad, la estrella de Belén, un pintor florentino y una epopeya cósmica

Hoy, martes 22 de diciembre, es el primer día de invierno en el hemisferio norte de nuestro planeta y el primer día de verano en el hemisferio sur. Este día, actualmente —al menos, en buena parte de la cultura occidental— viene marcado por la inminente festividad cristiana de la Natividad o celebración del nacimiento de Jesucristo. Según la tradición cristiana actual, hace 2016 años, nació en Belén el profeta llamado a salvar al hombre de sus pecados.

Pido disculpas anticipadas por los errores sobre las definiciones exactas de carácter religioso que pueda cometer, además, me gustaría recalcar que no entro a valorar la creencia religiosa que practican millones de personas y que respeto profundamente —al igual que con el resto de religiones del mundo—, independientemente de que comparta o no sus enseñanzas y valores.

La presente entrada sí que tiene la finalidad, aprovechando estas fechas, de enlazar algunos hechos históricos con la astronomía, cosa que muchas personas no conocen, o bien conocen tímidamente o, incluso, de forma ambigua.

En primer lugar, hay que afirmar con rotundidad que hace unos dos mil y pico años nació el personaje histórico que llamamos Jesucristo. Este hecho es innegable y, aunque, durante el siglo XIX, corrió la creencia entre ciertos sectores sociales occidentales de que el personaje no había existido y había sido una invención de la Iglesia, esto no es correcto.

La Natividad

En ciencia —entiendo que al igual que otras disciplinas—, es bueno contrastar las fuentes, y la existencia de Jesucristo, profeta, místico o persona elegida por Dios (sea la que sea, o todas ellas), fue una realidad, no solo por las fuentes cristianas que lógicamente lo citan, sino por las diferentes fuentes de otras culturas que también lo hacen.

Sin embargo, el primer error histórico sobre la persona de Jesucristo es el año de nacimiento. No nació el año cero, sino, con toda probabilidad, el año 7 a. C. Sí, lo sé, parece una contradicción, pero no lo es. El error en la datación se debe al monje Dionisio el Exiguo en su «Tabla de Pascuas», allá por el 525 d. C., creador de lo que conocemos como año dominico (anno domini, A.D).

Es público que Dionisio se equivocó en las cuentas encargadas por el Papa entre 4 y 7 años al datar el reinado de Herodes I (muy conocido por ser el protagonista sanguinario del Evangelio de San Mateo), procurador de Judea nombrado por Julio César. Entre otros errores, se olvidó del mandato del emperador César Augusto con el nombre de Octavio y de la existencia del año cero. Por cierto, Herodes I murió en el año 4 a. C.

Aunque en el siglo IX ya estaba extendida la costumbre del anno domini, no fue hasta unos cinco siglos más tarde cuando terminó aceptándose de forma habitual.

Después, encontramos una falta de referencias en cuanto a la fecha del año del nacimiento de Jesucristo. Se desconoce la fecha exacta; es así de simple. Si nos ceñimos al relato bíblico, Jesús no nació en invierno. Poco antes de que Jesús naciera, César Augusto mandó realizar un censo de población, que implicó el traslado de los padres de Jesús, y que les llevó, al menos, una semana (Lucas 2:1-3). Esta inscripción, que podía responder a intereses militares o políticos ocultos, difícilmente se realizaría en invierno, cuando las condiciones meteorológicas eran duras en aquellas tierras. Por otra parte, la Biblia menciona que los pastores vivían al raso y hacían vigilia para cuidar a sus ovejas (Lucas 2:8). Los relatos históricos respecto a las costumbres de la época indican claramente que, en invierno, tanto pastores como rebaños estaban ya resguardados.

Entonces, ¿por qué celebramos la Natividad cristiana el 25 de diciembre?

En Occidente, la Natividad empezó a celebrarse en el siglo IV, concretamente, en Constantinopla (Estambul) —entonces capital del Imperio Romano de Oriente— en el año 379.

Hemos iniciado este post diciendo que hoy es el primer día de invierno en el hemisferio norte y de verano en el hemisferio sur. Vamos a ver qué significa astronómicamente este hecho y qué importancia pudo tener en el pasado, en una época en la que desconocíamos qué eran los planetas, por qué se movían en el cielo respecto a las estrellas «fijas», por qué existían las estaciones o, en definitiva, por qué las cosas eran como eran.

Como sabemos hoy, la Tierra se desplaza alrededor del Sol en algo más de 365 días, de acuerdo con las leyes del movimiento planetario de Kepler (1571-1630) y de la atracción gravitatoria universal de Newton (1642-1727).

Esos 930 millones de kilómetros que recorremos anualmente a una velocidad media de 29,5 km/h se realizan con una inclinación orbital respecto al plano ecuatorial del Sol de 23,5°. Esta oblicuidad (de la llamada eclíptica) provoca las estaciones, según la oblicuidad con la que inciden los rayos del Sol sobre cada hemisferio de la Tierra.

Oblicuidad de la Eclíptica. Considerando la Tierra quieta y el Sol moviéndose. Fuente: Wikipedia
Oblicuidad de la Eclíptica. Considerando la Tierra quieta y el Sol moviéndose. Fuente: Wikipedia

Esta inclinación es la que provoca que, en los veranos, el Sol describa sobre el horizonte muchas más horas que en invierno, esto es, que salga en su posición más noreste y se ponga en su posición más noroeste. En verano, el Sol está mucho más vertical a mediodía y hay muchas más horas de luz que de oscuridad.

Sin embargo, en los llamados equinoccios («igual que la noche»), en primavera y otoño, el Sol sale justo por el punto Este y se oculta justo por el punto Oeste. Las horas de luz y de oscuridad son las mismas y la trayectoria del Sol sobre el horizonte se realiza, digamos, a media altura.

En invierno, tenemos nuevamente el caso extremo. El Sol sale por su punto más al sureste y se oculta por su punto más suroeste. La trayectoria es la más corta, la más baja en el horizonte, y proporciona el día más corto del año y la noche más larga.

Posición diferentes salidas del Sol, según la época del año. Fuente Astrored.
Posición diferentes salidas del Sol, según la época del año (hemisferio norte). Fuente Astrored.

Esto sucede en el hemisferio norte tal día como hoy, y a ese día se le conoce como solsticio («Sol quieto»). Hoy el Sol alcanza su salida más al Sureste; a partir de hoy, los días no continuarán acortando, al contrario, el Sol retrocederá sobre sus pasos y volverá a salir progresivamente más hacía el Norte.

La observación de estos fenómenos por los antiguos astrónomos, y su datación con palos, piedras y muescas (la tecnología punta de hace unos tres milenios), se convertía también en temor a que no volviera a repetirse el ciclo de las estaciones. Dado el misticismo y los ritos con los que supuestamente los sacerdotes de las diferentes religiones invocaban a estos astros desconocidos, pero de suma importancia para la vida diaria, no era de extrañar que fueran celebraciones importantes, sin duda, las más relevantes.

Así, nos han llegado hasta nuestros días la noche de San Juan o las festividades del solsticio, que la Iglesia cristiana transformó con la finalidad de acabar con los ritos paganos. La fecha del nacimiento de Jesús fue intencionadamente impuesta  para anular la influencia de los festejos, que, al menos, en Roma, se prolongaban durante una semana.

La estrella de Belén y un pintor florentino

Estos días encontramos en muchos lugares públicos escenas que representan el nacimiento de Jesús, muchas de ellas acompañadas de una estrella con cola, que fue la señal que, según la tradición cristiana, guió a los «Reyes Magos» a rendir adoración al nuevo profeta.

Lo cierto es que gran parte de esta escenificación parte de la Edad Media y ha ido cambiando a lo largo de los siglos. A partir del siglo XIII, es cuando Jesús se representa en un pesebre con interacción visual entre el recién nacido y su madre. Pero, por ejemplo, durante los siglos XIV y XV, la escenificación se humaniza mucho más, representando a la madre amamantando a su retoño. A partir del siglo XVI, aparecen los pastores adorando al pequeño y ofreciendo presentes.

Según el Evangelio de Mateo, se menciona que tres reyes «magos» de Oriente vieron aparecer en los cielos una estrella que les anunciaba el nacimiento del nuevo Mesías, y fueron guiados por ella hasta el lugar donde se encontraba el niño.

Una estrella con cola: ¿un cometa?

Hemos mencionado que, en la Antigüedad y en todas las culturas, existía un vínculo especial con la observación del cielo. No solo con finalidad práctica, sino también mística. El designio de los cielos (el movimiento desconocido de los astros en el cielo) era reflejo de lo que podía ocurrir en la Tierra.

Si estás leyendo estas líneas, entiendo que, además de sentir curiosidad por la historia o por la religión cristiana, sientes curiosidad por la astronomía. Si conoces un poco de astronomía, sabes que existen unos astros similares a lo que vendríamos a describir como una estrella con «cola»: los cometas. Los cometas son restos de la formación de nuestro sistema solar ricos en hielos, que, cuando se acercan al Sol en sus órbitas marcadamente elípticas, despliegan una cabellera de miles de kilómetros y que, en casi todas las culturas, han sido símbolo de malos augurios, pues se desconocía su naturaleza y la forma de predecir su aparición.

Órbita del cometa Halley. Fuente Wikipedia
Órbita del cometa Halley. Fuente Wikipedia

El primer cometa cuyo retorno periódico fue predicho fue el del cometa Halley en 1705 por Edmond Halley, que le asignó un período de 76 años. El cometa fue visible, según diferentes registros (chinos, babilonios y de la Europa medieval) en los años 239 a. C., 86 a. C., 11 a. C., y 66, 141, 218, 295, 374, 451,530,607,684,760,837,912,989,1066,1145,1222,1301,1378,1456,1531,1607,1682,1759,1835,1910 y 1986 d. C.

Halley, en una época que empezaba a marcar el triunfo mecanicista del cálculo de órbitas de astros del Sistema Solar, se basó en la similitud de las trayectorias de los avistamientos de 1531, 1607 y 1682 y concluyó que se trataba del mismo objeto celeste. El cometa Halley fue «recuperado» el día de Navidad de 1758, 16 años después del fallecimiento de Halley, que no pudo ver el retorno de «su» cometa.

Halley y Giotto, ciencia y arte, unidos por un cometa.
Halley y Giotto, ciencia y arte, unidos por un cometa. Fuente Wikipedia

Sin duda, se trataba de astros que llamaban poderosamente la atención, pues el artista florentino Giotto (1266-1337) representó en una de sus obras —el fresco de la Capilla de Arena, la famosa «Adoración de los Reyes Magos»— el cometa Halley (que vio en 1301) como la estrella que guió a los magos desde Oriente.

Giotto_-_Scrovegni_-_-18-_-_Adoration_of_the_Magi
La Natividad de Giotto, con el cometa Halley en el cielo.

 

Este momento fue un hecho destacado en la representación del nacimiento de Jesús. La estrella que anunciaba el nacimiento del Mesías pasó a ser un cometa, una estrella con cola.

Una epopeya cósmica

Precisamente, en el paso del cometa Halley en 1986, la Agencia Espacial Europea (ESA), por primera vez en la historia de la humanidad, decidió emprender la tarea de conocer más acerca de la naturaleza de los cometas, que, con toda probabilidad, tienen una importancia crucial en la aparición de vida en la Tierra.

En honor al pintor medieval florentino, se bautizó a la nave espacial con el nombre Giotto. Esta nave fue lanzada en una misión aparentemente suicida el 2 de julio de 1985, hace 30 años, hacia la órbita de retorno del cometa Halley. Tras ponerse en órbita de la Tierra y dar tres vueltas, encendió el motor principal que la propulsaría hasta las cercanías de la órbita del cometa, a 150 millones de kilómetros de nuestro planeta.

Re`presentación artística del acercamiento de la Giotto al cometa Halley
Representación artística del acercamiento de la Giotto al cometa Halley en 1986. Fuente Wikipedia.

La noche del 13 al 14 de marzo de 1986 (en la era en la que no existía Internet), la nave se acercó hasta 590 km de su núcleo y, por primera vez en la historia de la humanidad, conseguimos los primeros datos y la primera imagen de una cometa y, nada menos, que del cometa 1P/Halley.

La Giotto penetró en la parte más densa de la cola de polvo y su cámara fotografió el núcleo del cometa. Recibió 12 000 impactos de granos de polvo a una velocidad de 68 km/s respecto al cometa. A siete segundos de la máxima aproximación, el impacto de una partícula de masa de un gramo la hizo salir despedida, recuperándose la estabilidad a los 32 minutos tras su estabilización orbital: herida, pero no muerta. Un gran éxito en la historia de la exploración humana.

Casi 30 años después, la sonda de la ESA se sentiría orgullosa de su digna heredera, la pareja formada por Rosetta y Philae, que aterrizaron, también por primera vez en la historia de exploración espacial, sobre el cometa 67p (Chruryumov-Gerasimenko).

Entonces, ¿qué fue la estrella de Belén?

Aunque ha habido diferentes astrónomos que han intentando calcular qué fenómeno astronómico podría haberse interpretado como una señal del «cielo» del nacimiento de Cristo, no es fácil llegar a su determinación. Kepler, en 1614, y haciendo un alarde de matemático de la época, calculó que podría tratarse de una conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno; esto es, un acercamiento aparente en el cielo de estos dos brillantes planetas.

Unas tablillas cuneiformes descubiertas en Sippar (Mesopotamia) parecen testimoniar que, en el año 7 a. C., hubo esas conjunciones entre Júpiter, símbolo de la realeza, y Saturno, nada menos que en la constelación de Piscis (símbolo de Israel) y en tres ocasiones. Sin embargo, cálculos recientes no parecen indicar que la conjunción fuera tan cercana como para llamar la atención.

Quizás sí lo hiciera la ocultación de Júpiter por la Luna en la constelación de Aries en el 6 a. C. Júpiter estaría vinculado al nacimiento de reyes en la antigua Roma, y Aries (el cordero) al pueblo judío. Esta ocultación de Júpiter por la Luna (y su posterior aparición) ocurrió exactamente el 17 de abril del año 6 a. C. y podría haber marcado el inicio del viaje o de la búsqueda.

Sin embargo, el hecho de que los Reyes Magos siguieran el movimiento de Júpiter en el cielo —esto es, su movimiento entre las estrellas «fijas» hacia el Sur— hace difícilmente interpretable un viaje guiado y, más aún, cuando se cita en qué momento se «detiene» para marcar el lugar del nacimiento.

Ha habido diferentes hipótesis respecto a qué interpretación astronómica podría haber motivado el anunciado nacimiento del Mesías del pueblo de Israel, incluso, recurriendo a una explosión de una nova (o nueva estrella) que en el 5 a. C. fue registrada por astrónomos chinos.

Otra explicación es que una conjunción de planetas en el 7 a. C., también en la constelación de Piscis, más la suma de los fenómenos posteriores como la ocultación lunar antes citada y quizás la aparición de una estrella nova, accionaran la creencia en los astrólogos orientales —los Reyes Magos— que había nacido un nuevo rey del pueblo de Judea.

Sea como fuere, más allá de las creencias religiosas y mensajes proféticos, se trata de uno de los pasajes históricos más bonitos de nuestras creencias ancestrales y que, sin duda, está vinculado al universo, como no podía ser de otra forma.

Feliz solsticio.

I concurso de Astrofotografía y Time-Lapse del observatorio de Calar Alto

La presente entrada es un tanto peculiar. No hablo de astronomía propiamente, si no que os presento las bases de un concurso de astrofotografía, esa técnica por la cual actualmente miles de personas en nuestro estado y en otros estados de todo el mundo, plasman la belleza de un instante del universo en su cámara.

Concurso_CALARALTO

Me siento honrado de formar parte del Jurado del I Concurso de Astrofotografía y Time-Lapse del observatorio Astronómico Profesional Calar Alto (CAHA), en Almería (España). Con la finalidad de dar más promoción al concurso (plazo de entrega de obras entre el 1 de enero de 2016 al 31 de marzo de 2016), dedico esta entrada a facilitar el acceso a las bases oficiales del concurso. Teniendo en cuenta el alto nivel de los astrofotógrafos amateurs españoles, os animo a participar. El premio es un fin de semana de uso, nada menos, que del telescopio de ¡1,2 metros de las instalaciones!.

Un saludo a todos aquellos aficionados a la astrofotografía, muchos conocidos y amigos en redes sociales, y ánimo, a concursar con ilusión.

 I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto 2016

La Asociación de Amigos del Observatorio Astronómico de Calar Alto, el centro Hispano‐Alemán de Calar Alto y la Asociación Astronómica Orión, convoca el I Concurso de Astrofotografía y Time‐Lapse Calar alto 2016 que se regirá por las bases que se relatan a continuación.

Caha2

Bases del concurso

1.GENERAL

1.1. Podrán participar todos los astrofotógrafos nacionales que sólo utilicen equipos amateurs. Por equipos amateurs entendemos todos los equipos particulares y propiedad de los astrofotógrafos participantes en el concurso, quedando excluidos los trabajos realizados por telescopios pertenecientes a entidades destinadas a la investigación o divulgación de la astronomía, universidades, fundaciones, u otros organismos similares, así como empresas privadas cuyo fin es el comercial por medio del alquiler de sus equipos (léase telescopios robóticos).

1.2. El número máximo de astrofotografías que se pueden presentar por persona es de dos por categoría.

1.3. El número máximo de vídeos Time‐Lapse que se pueden presentar por persona es de dos.

1.4. Los trabajos deberán ser de realización y propiedad individual, no pudiéndose presentar trabajos realizados en equipo.

1.5. Las categorías establecidas para concursar son las siguientes:

1.5.1. Cielo Profundo.

1.5.2. Planetaria. Para objetos del Sistema Solar.

1.5.3. Time‐Lapse. Para vídeos hechos con esta técnica fotográfica y con el cielo nocturno como temática principal.

1.6. El criterio de designar una foto en una categoría determinada queda a criterio del autor, más en el caso de que el jurado considerara que la categoría no es la correcta, la foto pasaría a la categoría que el jurado decidiera por unanimidad.

1.7. Las fotografías o vídeos presentados deberán ser originales y no pueden haber sido premiados con anterioridad ni haber sido publicados en obras que dispongan de ISBN o ISSN, o análogos, así como los publicados en medios digitales de reconocido prestigio dentro de la astronomía profesional o amateur, tales como APOD, Aapod, Aapod2, s&T, Sky At Night…, tampoco se admitirán obras cuyos derechos de autor puedan estar comprometidos con terceros.

1.8. Las fotografías o vídeos presentados tienen que haber sido realizados durante el año 2015 y 2016 hasta la finalización del plazo de presentación, como se indica en el punto 2.1.

1.9. Los vídeos no podrán contener marcas de agua o títulos de crédito de ningún tipo, así como aquellos en que aparezcan nombres o referencias que puedan servir para identificar al autor.

2. ENVÍO Y PLAZOS

2.1. Las fotos deberán enviarse en formato digital TIFF. El envío se hará a través del formulario web habilitado al respecto (se dará a conocer en las páginas amigoscalaralto.blogspot.com y http://www.caha.es) entre las 0:00h del 1 de enero y las 23:59 h del 31 de Marzo de 2016. Como se indica en el punto 1.1 y 1.2, el número máximo de fotografías y Time‐Lapse, es de dos. En el caso de enviar un número superior, se seleccionarán las dos primeras por orden de llegada. Las fotografías TIFF deberán estar alojadas en un servidor de archivo s (OneDrive, Dropbox, Google Drive, etc…) desde el que se pueda descargar. En el formulario mencionado anteriormente se deberá indicar el enlace al alojamiento de la imagen TIFF en el servidor de internet en el que se encuentre alojado. En caso de no poder descargar la imagen TIFF de esa fuente se requerirá el archivo al autor por otro medio, de manera que esté en manos de la organización antes de la fecha límite del 31 de Marzo de 2016 a las 23:59 horas.

2.2. Los vídeos deberán estar realizados según la técnica fotográfica Time‐Lapse, deberán tener una duración máxima de 5 minutos y deberán estar alojados, en alta resolución, en Youtube o cualquier otro servidor de vídeos o archivos desde el que se pueda descargar (OneDrive, Dropbox, Google Drive, etc…). El envío se hará a través del mismo formulario web mencionado en el punto 2.1. indicando el enlace al alojamiento del vídeo en el servidor de internet en el que se encuentre alojado. En caso de no poder descargar el vídeo de esa fuente se requerirá el archivo de vídeo al autor por otro medio, de manera que esté en manos de la organización antes de la fecha límite del 31 de Marzo de 2016 a las 23:59 horas.

2.3. La información que se solicita en el formulario web se divide en datos públicos y privados. Los primeros serán conocidos por el jurado y los segundos se harán públicos una vez determinados los ganadores.

2.3.1. Datos públicos son: Pseudónimo, Título, Categoría, Descripción, Lugar de la toma, Instrumental, Características técnicas de las tomas, Programas utilizados para el procesado y Fecha de la captura.

2.3.2. Datos privados son: Nombre, Apellidos, Asociación, Localidad, Provincia, País, correo electrónico y teléfono.

2.4. En caso de incidente en el proceso de envío, puede contactar con el correo amigoscalaralto@gmail.com

3.PREMIOS

3.1. Habrá un único premio y tres menciones en la categoría de planetaria y cielo profundo y un único premio y una mención en Time‐Lapse. En todos los casos, las menciones consisten en diplomas expedidos por el Observatorio de Calar Alto.

3.1.1. Cielo profundo.

3.1.1.1. Primer Premio: utilización del telescopio 1,23 del Centro Hispano‐Alemán de Calar alto y tres días de alojamiento y manutención en el observatorio.

3.1.1.2. Primera Mención: diploma

3.1.1.3. Segunda Mención: diploma

3.1.1.4. Tercera Mención: diploma

3.1.2. Planetaria.

3.1.2.1. Primer Premio: utilización del telescopio 1,23 del Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto y tres días alojamiento y manutención en el observatorio.

3.1.2.2. Primera Mención: diploma

3.1.2.3. Segunda Mención. diploma

3.1.2.4. Tercera Mención: diploma

3.1.3. Time‐Lapse.

3.1.3.1. Primer Premio: utilización del telescopio 1,23 del Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto y tres días de alojamiento y manutención en el observatorio.

3.1.3.2. Primera Mención. diploma

3.2. Los premios se entregarán en el transcurso de la XIII Semana de Astronomía y Astrofísica de Almería, que tendrá lugar en los primeros días de junio de 2016.

3.3. El coste de los viajes para recoger los premios o su disfrute en Calar Alto correrá a cargo del premiado.

3.4. Si el jurado considerara que en alguna de las categorías los trabajos no alcanzaran un nivel mínimo de calidad, el premio o las menciones quedarían desiertos para dicha categoría.

3.5. En el caso de que los premiados no puedan estar presentes en el momento de la entrega, podrán autorizar a una tercera persona para que lo recoja en el transcurso de la citada Semana de la Astronomía de Almería. Una vez finalizada la misma, el premiado tendrá un plazo de 30 días naturales para recoger el premio. Los premios no podrán ser canjeados por su valor en metálico.

3.6. Las fotos/vídeos premiados serán publicados en la web del Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto (www.caha.es). y en la sección de astrofotografía de la revista Astronomía. Se exhibirán en la XIII Semana de la Astronomía y Astrofísica de Almería, así como en la página de la Asociación de Amigos del Observatorio Astronómico de Calar Alto (amigoscalaralto.blogspot.com), y en las redes sociales. También formarán parte de una exposición itinerante, que será mostrada en los municipios del entorno del observatorio que la soliciten.

3.7. Los premiados de las tres categorías disfrutarán de tres noches de observación en el telescopio 1,23 del Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto, en los meses de junio, julio o agosto. Los días los designará el observatorio dependiendo de la organización del propio centro. La estancia incluye manutención los tres días en que permanecerán los premiados en Calar Alto. En cada noche estarán los tres premiados para utilizar el telescopio 1,23 en horarios que determinará el observatorio. Los premiados deberán presentar un dossier sobre sus proyectos de astrofotografía que realizarán con el telescopio y que será aprobado por la dirección del centro. El desplazamiento correrá a cargo del premiado. Las menciones de las tres categorías obtendrán un diploma expedido por el Centro Hispano‐Alemán Calar Alto.

4. JURADO

4.1. Funciones. El Jurado debe decidir el resultado del concurso, eligiendo los ganadores en cada categoría, o tomando las decisiones al respecto que considere necesario. También tiene la misión de aclarar y enmendar las presentes Bases del Concurso cuando fuesen requeridos a ello por cualquiera de los participantes. Para ello recibirán las preguntas que estos formulasen a través del correo amigoscalaralto@gmail.com, se reunirán para debatirla y publicarán la aclaración para su conocimiento por parte de todos los participantes. En caso de discrepancia manifiesta entre los miembros del Jurado, se considerará que el Presidente del Jurado posee un voto de calidad dirimir estas situaciones.

4.2. Composición. El Jurado estará formado por siete personas, designadas por la Organización del I Concurso de Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto, consideradas como capacitadas para dictaminar. Siendo estas:

4.2.1. Presidente: Ángel Gómez Roldán ( para las tres categorías)

4.2.2. Secretario: José Francisco del Águila (para las tres categorías)

4.2.3. Vocales:

4.2.3.1.1.1. German Peris (Time‐Lapse)

4.2.3.1.1.2. Maritxu Poyal ( planetaria y cielo profundo)

4.2.3.1.1.3. Francisco Rodríguez (planetaria y cielo profundo)

4.2.3.1.1.4. Ana Guijarro (o astronom@ designado por el Centro Hispano‐

Alemán de Calar Alto).(planetaria y cielo profundo)

4.2.3.1.1.5. Rogelio Sánchez Albusac (Time‐Lapse)

4.3. Fallo del Jurado. El fallo del jurado se conocerá el 30 de abril de 2016 siendo la entrega de los premios el 3 de Junio dentro de la XIII Semana de Astronomía y Astrofísica de Almería. En el caso de que algún miembro del jurado no pudiera hacer acto de presencia física, su labor podrá hacerse por vía telemática.

4.3.1 Para la emisión de su voto, los miembros del Jurado tomarán en cuenta la composición u otras cualidades científicas o artísticas, la dificultad del objeto fotografiado de acuerdo a las características del equipo de observación y otros valores como puedan ser la originalidad, su valor científico o educativo, etc. Aunque cada categoría sea concurso separado, el Jurado podrá tomar en consideración todas las participaciones de un concursante para evaluar la posibilidad de fraude o falsificación en los trabajos. Aunque el voto de los miembros del Jurado es secreto, estos podrán debatir entre ellos cuanto sea necesario antes de emitir su veredicto.

4.3.2 El fallo del Jurado es inapelable, salvo en los casos en los que se detectase que se han quebrantado las presentes bases, conforme se explica a continuación. A lo largo de un plazo de un mes contado desde la fecha del fallo, y antes de que se haga entrega de los premios, cualquier miembro del Jurado a título particular o en su conjunto podrá requerir, a cualquiera de los premiados, las aclaraciones que estime oportunas dirigidas a aclarar cualquier posibilidad de que el trabajo presentado fuese plagio, fraude, o quebrase de algún modo lo estipulado en estas Bases. En el caso de que se detectase fraude en los trabajos premiados, la Organización del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto hará entrega del mismo al siguiente calificado.

La Organización del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto se reserva los derechos a emprender las acciones que considerase oportunas contra el infractor de estas Normas.

5. PROPIEDAD DE LOS TRABAJOS Y CONFIDENCIALIDAD LOS DATOS

5.1. La Organización del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto reconoce la propiedad física e intelectual de los autores de cada uno de los trabajos presentados. No obstante, las fotografías/Vídeos premiados pasarán a formar parte del fondo de la Organización del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto, es decir, la Asociación de Amigos del Observatorio Astronómico de Calar Alto y el Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto. Podrán ser usados para divulgación astronómica siempre y cuando se indiquen los datos del autor y sin que exista un fin lucrativo. Así mismo, podrán ser publicados en la web de Calar Alto (www.caha.es), y en la de la asociación (amigoscalaralto.blogspot.com), así como en las redes sociales de ambos.

5.2. Las astrofotografías que los premiados realicen con el telescopio 1,23 del Centro Hispano‐Alemán de Calar Alto serán propiedad del observatorio.

5.3. De conformidad con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (en adelante LOPD), el Comité Organizador del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto informa que los datos facilitados a través del formulario web de inscripción al concurso serán incorporados a un fichero titularidad del Comité Organizador del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto, siendo empleados con el fin de facilitar la participación en el concurso de Astrofotografía y Time‐Lapse, así como la entrega de premio al ganador. El envío de tales datos implica el consentimiento expreso por parte del concursante para proceder al tratamiento de los mismos, incluida la dirección de correo electrónico y teléfono, con las finalidades que se señalan en el párrafo anterior. El concursante podrá ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, previa acreditación de su identidad, dirigiéndose al Comité Organizador del I Concurso Astrofotografía y Time‐Lapse Calar Alto a través de la siguiente dirección de correo electrónico: amigoscalaralto@gmail.com.

FIN DE LAS BASES DEL CONCURSO

Enlace directo: http://www.caha.es/CONCURSO/

¡Que vienen las Gemínidas!… y finalizando un año dorado en exploración espacial

Un año dorado en la exploración espacial

Vamos diciendo adiós al año 2015; felicitémonos por este momento histórico que estamos viviendo. Un año intenso.

Permitidme una breve reseña personal primero. A principios de año, intentaba fusionar la experiencia vivida haciendo astronomía desde un observatorio astronómico, a la de dirigir unas instalaciones de turismo rural del interior del la provincia de Castellón, bajo un cielo repleto de estrellas; nacía la iniciativa del astroturismo en Castellón.

El proyecto se inició presentándolo oficialmente en febrero en la II Feria de Turismo Rural (Castellón de la Plana), a la que fui invitado a dar una conferencia sobre el tema. Con el proyecto en mente, nacía este modesto blog ese mismo mes para hacer memoria de las actividades de divulgación en lo que ha sido un año intenso de actividades astronómicas y que ha despertado el interés del público de todas las edades. Os invito a consultar alguna de las entrevistas en este mismo blog, al final de la entrada https://cielosestrellados.wordpress.com/acerca-de/astronomia/.

Lo cierto es que ahora, apenas nueve meses después, mis actividades y mis divagaciones escritas están alcanzando el millar de visitantes mensuales, y con una media de dos mil visitas. Sinceramente, no sé qué decir, más que gracias a ti que estas leyendo estas líneas.

Pero esta entrada no está destinada a engordar mi ego, para ello, utilizo los dónuts de chocolate. Esta entrada es para hablar de astronomía, que es lo que me une a vosotros, lectores, amigos, colegas compañeros de la afición más humilde de nuestro planeta.

Finalizamos el Año Internacional de la Luz, proclamado por la Unesco, con actividades de divulgación científica y, en especial, astronómica en todo el mundo (bueno, quizás en todo el mundo, menos en un pequeño poblado que resiste al invasor), que ha venido marcado al final por una efeméride muy importante. Hace unos días, se cumplían 100 años exactos desde que un joven científico judío alemán publicaba ante la Academia Prusiana de las Ciencias su teoría de la relatividad general, nada menos que las ecuaciones que cambiarían nuestra forma de entender el universo en los siguientes cien años. Las de Newton estuvieron vigentes casi 400 años; desconocemos actualmente la vigencia de las de Einstein, pero, desde las películas en las que se utilizan agujeros negros para viajar a otras estrellas hasta nuestros smartphones cuando reciben la geolocalización por GPS para navegar, utilizan estás ecuaciones. Quién lo diría, ¿eh?

Pero no solo eso: este 2015, del que empezamos a ver su fin, nos ha traído un año dorado en la investigación espacial, que quizás no se había vuelto a vivir desde que las sondas Voyager visitaran a principios de la década de 1980 los planetas gigantes.

Hemos llegado a Plutón con la sonda New Horizons de NASA, hemos iniciado nada menos que la exploración del Sistema Solar exterior; solo eso merecería una entrada monográfica, pero os lo explicarán mucho mejor profesionales de la talla del director de misiones espaciales planetarias de la NASA, el Dr. James Green (sí, el señor que manda sobre todas las misiones espaciales de exploración del Sistema Solar), en su excelente conferencia en el Planetario de Madrid impartida hace unas semanas. La conferencia, como todos los actos del Planetario de Madrid, la tenéis disponible en la plataforma multimedia Vimeo, en el siguiente enlace: https://vimeo.com/146237961.

En ella, el Dr. Green os explica todos los sorprendentes descubrimientos que se han producido y se están produciendo (recordaros que la New Horizons sigue enviando imágenes e información después de su sobrevuelo de Plutón en verano) en este lejano mundo a más de 7000 millones de kilómetros del Sol.

Pluto-Charon
Plutón y Caronte en 2015. Crédito NASA

Por cierto, y sin tener comisión del Planetario de Madrid (aunque todo es hablarlo —smile—), también podéis encontrar en el canal del Planetario de Madrid en esta plataforma multimedia varias conferencias excelentes sobre la relatividad, y uniros a los 11 000 seguidores de Facebook si sois usuarios de redes sociales, para estar al día de conferenciantes muy destacados que periódicamente visitan las instalaciones.

En 2015, también hemos aterrizado en un cometa por primera vez en la historia de la humanidad, toda una proeza digna del mismísimo Bruce Willis, pero sin fines destructivos, sino para conocer mejor estos restos de la formación de nuestro sistema solar (Hayabusa en noviembre de 2005, aterrizó sobre Itokawa, pero era un asteroide). Así, tenemos las mejores imágenes y datos de composición de un cometa, del cometa 67P, de nombre impronunciable, disponibles en la página web de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Selfi de Rosetta acercándose a 67P. Crédito ESA
Selfie de Rosetta acercándose a 67P. Crédito ESA

Pero, además, la NASA, con su sonda espacial Dawn, ha alcanzado el asteroide mayor del Cinturón Principal, Vesta, el cuerpo celeste que, durante unos pocos años después de su descubrimiento (allá por 1801), fue considerado noveno planeta: el planeta faltante entre Marte y Júpiter. Por cierto, todo ello después de que la misma sonda estudiara el asteroide Vesta previamente. El interés en conocer los asteroides no penséis que es solamente científico, para conocer los ladrillos que forman los planetas, sino también puede ser comercial, pero de eso hablaremos otro día.

Además, nos han llegado los mejores resultados sobre un lugar llamado Marte, gracias a las sondas y los rover que exploran el planeta rojo, en el año en que se cumple medio siglo estudiándolo por parte de la NASA. Por cierto, un emotivo vídeo que tampoco os podéis perder es el publicado en YouTube en este enlace (a mí me puso los pelos de punta): https://www.youtube.com/watch?v=pwipxdQ74pU.

La NASA publicó el pasado mes de septiembre la existencia de agua líquida en el planeta Marte (lo que fue motivo de un doodle de Google muy gracioso y que seguro recordáis) y de un pasado muy abundante en agua en su superficie (cuyas evidencias, en realidad, se conocían desde hace más de una década), a partir de los datos recogidos por el exitoso rover Curiosity (y en cuya instrumentación participan científicos de nuestro país) y de orbitadores como la MRO, en los llamados RSL. Os remito a la web de la NASA para ampliar información, o a alguna de las numerosas conferencias que científicos españoles de primer orden, como nuestro geólogo planetario el Dr. Jesús Martínez Frías, realizan en diferentes centros por todo el país (y espero que también en Castellón, en Marzo de 2016).

Detalles de un RSL. Posible ciclo del agua en Marte. Crédito NASA
Detalles de un RSL. Posible ciclo del agua en Marte. Crédito NASA

El orbitador de la NASA, la sonda Maven, también nos ha explicado cómo el planeta rojo perdió su atmósfera y, con ello, la presencia de abundante agua líquida sobre el planeta hace centenares de millones de años. El estudio de Marte centra buena parte de los esfuerzos de la agencia espacial estadounidense, y la selección de astronautas de los hombres y mujeres que pisarán el planeta allá por el 2035 está ya en marcha, no es solo una película o un montaje publicitario como alguna empresa privada vendió recientemente.

No sería justo finalizar esta brevísima reseña de epopeyas de descubrimiento sin citar los logros de las agencias espaciales japonesa, rusa, india y china, con especial acento en la celeridad con la que el gigante asiático se ha lanzado al espacio y puesto sus ojos particularmente en la Luna. ¿Quién dijo que la exploración espacial era cosa de la ciencia ficción?

Podría seguir con más motivos de exploración espacial contundentes para decir que 2015 ha sido un año lleno de noticias muy destacadas en exploración espacial, pero seguro que muchos de vosotros ya estáis al corriente y quizás os aburra. Mencionar que, en mi programa de divulgación de la astronomía que tengo la fortuna de realizar en Radio Castellón Cadena SER con carácter semanal, nunca he tenido un hueco que rellenar por falta de noticias; más bien al contrario: cada semana debía y debo «cribar» noticias ante la imposibilidad de comentarlas todas. Y eso es un privilegio.

La lluvia de las Gemínidas

¿Y qué os parece si, para despedirnos, lo hacemos con un poco de cohetería inofensiva? Supongo que la respuesta es afirmativa, pero, si no lo es, me temo que la única solución sería no salir a campo abierto a contemplar la lluvia de estrellas más intensa del año.

Sí, la más intensa. Aunque la creencia popular es que las famosas Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo de mediados de agosto es la lluvia más importante del año, en realidad, no lo es. Es la más mediática, pero no la más intensa.

Brillante estrella fugaz sobre el monasterio Carmelita del Desert de les Palmes. Crédito Autor.
Brillante estrella fugaz sobre el monasterio Carmelita del Desert de les Palmes. Crédito Autor.

Entre el 7 y el 17 de diciembre, aproximadamente, se produce la lluvia de las Gemínidas, que, a diferencia de las Perseidas, no están vinculadas a la órbita de un cometa, sino a la de un asteroide: Faeton. Desconocemos si Faeton (descubierto el 11 de octubre de 1983 mientras yo celebraba mi cumpleaños), fue en el pasado un cometa y el actual asteroide es su núcleo desnudo, pero lo que sí sabemos es que, cuando la Tierra atraviesa el rastro de partículas dejadas por este cuerpo, se produce una bonita lluvia de estrellas todos los años, con un pico de actividad (o un THZ, como dicen los sesudos astrónomos) de hasta 150 meteoros a la hora. Este año, las noches del 12 al 13 y del 13 al 14 (una de ellas es sábado noche), se pueden alcanzar picos de hasta 120 meteoros y la buena noticia es que con casi Luna nueva.

Por lo tanto, a pesar del frío, no tenemos excusa para salir lejos de las luces de las ciudades y los pueblos, lejos de la polución lumínica, a contemplar este espectáculo celeste, para el cual solo precisamos nuestros ojos y esperar pacientemente a que avance la noche.

El radiante, o punto de donde parecerían surgir todas las trazas si las prolongáramos imaginariamente, se sitúa en la constelación de Géminis (ya sabéis de dónde viene su nombre), que es visible hacia el horizonte Este sobre la media noche. No olvidéis ropa de abrigo, poneros cómodos tumbados mirando hacia arriba en algún lugar sin luces y pedir muchos deseos, que ojalá se conviertan en realidad.

Un saludo

Trabajando en un observatorio astronómico

Trabajando en un observatorio astronómico semiprofesional y la preparación de una sesión de observación (algo) seria

Hace unos años, tuve la suerte de trabajar durante más de un años en un observatorio astronómico semiprofesional en Galicia. Fue una experiencia muy enriquecedora, en la que pude aprender innumerables detalles de la planificación y operatividad de un observatorio astronómico al modo «profesional».  Muchos amigos y conocidos me han preguntado como era el día a día trabajando en un observatorio astronómico, que como le contesté brevemente en su día a una periodista, era básicamente por la noche.

Os relato unas líneas sobre la actividad que se lleva en un observatorio y un poco sobre la preparación de observaciones, que espero os gusten.

Los aficionados a la astronomía conocemos muy poco de cómo se trabaja en un observatorio profesional o semiprofesional. A veces, tenemos una idealización del trabajo que se realiza en los observatorios que dista bastante de la realidad. Un observatorio astronómico es un centro de investigación (o de divulgación e investigación, como era el caso del observatorio para el cual trabajaba), que tiene un programa estricto de trabajo. Tanto más estricto cuanto mayor es el observatorio y mayores son sus medios, de forma que los grandes observatorios se dedican exclusivamente a la investigación y no a la divulgación, y sus tiempos de uso son muy apreciados por la comunidad de astrónomos profesionales.

Nosotros, como aficionados, averiguamos que esta noche va a estar despejado, preparamos nuestro telescopio (más o menos modesto, según nuestro presupuesto), y nos alejamos de las luces urbanas más o menos kilómetros en función de la polución de nuestras ciudades.

Montamos con el crepúsculo, preparamos la cámara (si vamos a realizar una sesión de fotografía), alineamos con la estrella Polar, probamos el seguimiento y, con suerte, cuando ha caído la noche, empezamos con nuestra sesión astronómica. Lo que hacen los más concienzudos, y lo que es lo altamente recomendable, es saber lo que vamos a fotografiar; la planificación es necesaria para obtener resultados. Solo salir a observar las estrellas con el único fin de recrearse de esa sensación de grandiosidad que proporciona estar bajo el manto de la noche estrellada es la única situación que no requiere planificación alguna.

En función de nuestro telescopio y de nuestro detector (en caso de una sesión de astrofotografía sea con el fin que sea), sabremos a qué objeto apuntar y en qué momento de la noche. Aun así, tenemos la libertad de poder saltar de objeto en objeto tal y como nos plazca. En un observatorio profesional o semiprofesional, eso es imposible.

La noche está detalladamente planificada, pero no de ese día, sino con muchos días de antelación, incluso meses. De hecho, muchas veces, el astrónomo de soporte y/o el operador del telescopio saben con poco tiempo de antelación qué es lo que van a observar y con qué instrumentación, de acuerdo con las características del objeto u objetos motivos de la sesión.

CalarAlto6

Centro de recepción de visitantes de Calar Alto (Almería)

Además, a diferencia de nuestros telescopios de aficionado, el astrónomo de soporte y/o el operador de telescopio ni siquiera están cerca del telescopio: están en la sala de control, ya sea en el mismo edificio o en una sala incluso a unos pocos kilómetros de distancia. Todo se hace de alguna forma en «remoto». No hablemos ya del investigador, que puede encontrarse en un ordenador de su despacho en la otra parte del mundo, o incluso durmiendo en esos momentos a la espera a la mañana siguiente de los resultados.

Lógicamente, las comodidades son muy superiores a las de un aficionado trabajando en «campo abierto». Lo habitual, siendo astrónomo de soporte u operador de telescopio, es que lleves un ritmo de vida «nocturno». Es decir, te levantas a la hora en que la gente está comiendo, que es cuando tú desayunas. Comes en el observatorio (si hablamos de instalaciones profesionales grandes, disponen de sus diferentes zonas para dormir, relajarse y comer en el complejo, cerca de a la sala de control del telescopio o telescopios) o bien en alguna zona cercana por la tarde (normalmente, te lo llevas preparado hasta que te acostumbras al cambio de horas), y estás operativo al 100 % y en las instalaciones mucho antes de la noche.

CalarAlto5.jpg

Al caer la tarde, dirigiéndonos a la sala de control de los observatorios de Calar Alto

Por lo tanto, ciñéndonos a detalles que no tengan que ver con las necesidades fisiológicas, llegas por la tarde a la sala de control, compruebas el estado meteorológico (existen unas condiciones mínimas de viento y humedad para abrir la cúpula), compruebas el programa asignado de observaciones, pones los sistemas en marcha (telescopio, ordenadores oportunos, detectores, cafetera), compruebas el enfriamiento de la cámara principal (normalmente, Peltier y refrigeración por agua en instrumentos semiprofesionales, y nitrógeno liquido en instrumentos mayores), compruebas la operatividad del instrumental requerido para las observaciones (filtros, redes, etc.) y vuelves a releer la secuencia de observaciones, preparando la toma de flats (de cielo o de cúpula) como primer paso del proceso. Las primeras tomas de luz tienen por objetivo comprobar el foco y el seeing de la noche.

CalarAlto2.jpg

Consolas de control de Telescopio e instrumentación en Calar Alto

Normalmente, si las capturas CCD tienen por objetivo el estudio fotométrico de algo, vas a tener que hacer muchas, no solo de los objetos propuestos en diferentes filtros de alguno de los sistemas fotométricos, sino también de las estrellas de referencia catalogadas, método imprescindible en fotometría absoluta.

En algunas ocasiones, el astrónomo visitante, que forma parte del proyecto de investigación, se desplaza a tomar él mismo las medidas al observatorio, ayudado por un operador y otro astrónomo de soporte, aunque eso ya depende de la estructura de cada observatorio, de su presupuesto, etc.

La noche transcurre tomando imágenes y comprobando que no hay problemas. Pendiente de alertas climatológicas (que no se nuble, que no se exceda la humedad, que se cambien correctamente la instrumentación, que no se rompa nada, etc.). Por lo general, es un trabajo pendiente de uno o varios monitores, cuya única animación transcurre entre el salto de estrella en estrella (u otro tipo de objeto), comprobación y toma de imágenes. Las comprobaciones de foco oportunas con cada cambio de filtro o de temperatura ambiente. Así hasta que despunta el alba y finaliza la jornada. Es el momento de realizar la rutina inversa, de aparcar todos los sistemas, comprobar que todo se queda en su sitio y enviar las imágenes a su destino (o hacer una copia en soporte de ellas). Finalmente se realiza un reporte de la sesión, que le quedará al próximo astrónomo u operador en caso de cambio a la noche siguiente. Una gran noche si todo ha ido bien. El mundo profesional en un observatorio quizás no sea como muchos aficionados han pensado.

FOrcarei5

Una «divertida» noche de observación en el OAF

Por otra parte, cabe destacar que los observatorios profesionales tienen desarrollados detectores muchas veces diseñados específicamente para el instrumental empleado, cosa que no ocurre habitualmente en los observatorios semiprofesionales, que trabajan con detectores de gama elevada, pero comercializados por empresas especializadas, y con los que los aficionados más aventajados pueden estar más familiarizados.

CalarAlto4

El monitor central muestra la operatividad de Cafos (Calar Alto)

Para quien quiera conocer algo sobre instrumentación profesional le recomiendo el siguiente enlace (Detalle del instrumento «Cafos» de Calar Alto):

https://www.caha.es/alises/cafos/cafos.HTML

Como ya estaréis pensando, muchas veces, la consideración de profesional y de semiprofesional es vaga (mas allá de las titulaciones o de las instituciones que dirigen los centros astronómicos) y, a veces, es raro establecer una línea que los separe. Ello es posible llevarlo también al campo profesional y amateur; actualmente, en nuestro país, las reuniones PRO-AM (profesional-amateur) son ya una realidad, y existen campos donde desarrollar proyectos conjuntamente, en beneficio de la astronomía.

El Observatorio Astronómico de Forcarei (OAF) situado en la localidad de Forcarei (Pontevedra, España) es un observatorio que consideraremos semiprofesional y que «vio su primera luz» en 2009. Lo gestiona la Fundación FC3, integrada por el Grupo de Astrofísica de la Universidad de Vigo, el Concello de Forcarei y la Asociación AstroVigo. La Web del observatorio la podéis encontrar en el siguiente enlace: http://fc3.es/

Forcarei1.jpg

OAF y Orión, junto a un gran coche, una noche de  diciembre

No es un gran telescopio, no es un templo del cielo como los que vemos a través de documentales en la isla de La Palma, Hawái o Chile, pero sí el más potente de la Comunidad Autónoma de Galicia, ayudado por una ubicación buena, lejos de las luces urbanas. Además su carácter semiprofesional, hace que entre sus objetivos se encuentre la formación y divulgación de la astronomía, que le confiere al centro un encanto especial.

Forcarei6

La divulgación de la astronomía en el OAF

Hasta el momento, es un instrumento en continua mejora y, si aún no dispone de una destacable instrumentación y edificios auxiliares, en un futuro, estoy seguro de que lo tendrá, en función de los fondos públicos y privados para divulgar e investigar disponibles.

Forcarei2Telescopio principal del OAF y armario de control

Por el momento, que me conste y pido disculpas si estoy desactualizado, el observatorio se ha dedicado, principalmente, a la divulgación y, en menor medida, a la investigación en el campo de un tipo de estrellas extrañas poco conocidas: las subenanas calientes azules. Actualmente, a pesar de los tiempos difíciles por los que atraviesa la instalación debido al recorte económico, también está especializándose —gracias al trabajo de aficionados gallegos— al estudio de NEOS y búsqueda de exoplanetas, donde trazar una línea entre profesionales y aficionados se hace, a veces, difícil.

Forcarei7.jpg

Toma simple en RGB  de la galaxia M51 durante campaña de seguimiento de Supernovas (SN2011dh). Tomada por el autor desde el OAF

Si os interesa el tema de las subenanas calientes azules, y a pesar que hay poca bibliografía disponible (y menos en castellano), os sugiero la breve introducción del IAA-CSIC en este enlace:

http://www-revista.iaa.es/34/un-nuevo-m%C3%A9todo-para-la-b%C3%BAsqueda-de-estrellas-subenanas-calientes

Casi cualquier estudio científico en el campo de la astronomía amateur, por complejo que sea, es abordable desde el OAF, cuyas especificaciones son las siguientes: telescopio principal RCOS diseño RC de 20” (51 cm) de abertura y 411 cm de distancia focal (f:8,1), sobre montura ecuatorial alemana Paramunt ME con una precisión de 1”. Como detector principal, se dispone por el momento de una CCD de la firma SBIG ST11000M de 4008×2745 pixeles, con un tamaño de 9 micras, capaz de ser refrigerada por Peltier a −50 °C y con ayuda de refrigeración líquida a −70 °C. Está dotada de rueda portafiltros interna con filtros fotométricos Johnson UBVRI y filtros RGB. A nivel profesional, los campos de estudio están limitados por la abertura del instrumento principal, pero, lógicamente, un telescopio clase dos metros quizás no tenga sentido en esta ubicación, por el número de noches despejadas disponibles a lo largo de un año.

Al igual que cualquier observatorio de mayor envergadura, tiene constituido un comité de asignación de tiempos (en adelante, CAT), que estudia las propuestas que le llegan y establece su viabilidad y concede tiempos si procede. El formulario para pedir tiempo es un formulario estándar cuyos campos básicos nos podemos imaginar: nombre de la propuesta, datos personales del investigador principal, institución a la que representa, datos de los colaboradores, datos de contacto, resumen del programa de aficionado, tiempo solicitado, fecha solicitada, instrumentación y lista de objetos con la peculiaridad de la instrumentación requerida para cada objeto.

Si solicitamos tiempo de observación, deberíamos ser conscientes,  en caso que se nos asignara la fecha propuesta, de además de la idoneidad de la instrumentación disponible para las observaciones, de la perfectamente adecuada posición del objeto de estudio para esas noches, contemplando variables no menos importantes como la presencia de la Luna, su fase y la separación angular del objeto, etc., lo que podemos hacer mediante dos formas diferentes.

La primera de ellas mediante un recurso on-line profesional. La segunda es mediante un simulador planetario, bastante común en nuestros días, algunos de los cuales son de libre descarga y utilización; sencillo, pero eficaz.

Veamos un caso hipotético de una propuesta de observación muy sencilla, que seguro nos puede aportar algo más de conocimiento y algunas ideas para nuestras observaciones.

 Propuesta de observación: identificación y estudio de estrellas RR Lyrae en los cúmulos de Hydra.

Sinopsis: RR Lyrae es un tipo de estrella variable (1901, W. Fleming, Harvard) con un período corto de unas 13 horas para la estrella tipo RR Lyrae, cuya naturaleza provoca una oscilación de magnitud bien definida (1 magnitud aparente para la estrella tipo RR Lyrae). Tiene especial interés la determinación de la paralaje (Satélite Hiparcos, 1997) de la estrella patrón (230 pc) para su utilización como estrella patrón de luminosidad y, con ello, todas las de su clase.

 De una forma general, las variables RR Lyrae aglutinan estrellas de espectros, generalmente, A a F y que sufren períodos máximos de 1,2 días, con caídas máximas de 2 magnitudes (aunque se han observado otros comportamientos extraños no periódicos, denominado efecto Blazhko), situándose en la rama horizontal del diagrama HR.

 Curvas_RRLyrae.jpgSe ha observado que están presentes, a veces, en gran número, en ciertos cúmulos globulares y, otras veces, en un número inexplicablemente menor. Se corresponde con estrellas de Población II de baja metalicidad y que responden a una misma luminosidad por su situación en el diagrama HR. Se han observado tres tipos mayoritarios de estrellas RR Lyrae [Figura 1]. Tipo RRAB: presentan curvas de luz asimétricas. Una rápida ascensión con períodos comprendidos entre 0,3 y 1,2 días y magnitudes entre 0,5 y 2. El prototipo de estrella es la RR de la Lyra, que da nombre a todas ellas. Tipo RRC: presentan curvas de luz casi simétricas con períodos rápidos comprendidos entre 0,2 y 0,5 días y pequeñas variaciones de magnitud, máximo 0,8 magnitudes. Tipo RRB: el tercer tipo es el más raro y se conocen pocos ejemplos. Presentan dos modos de pulsación.

Objetivo: gracias al rápido período de variabilidad de estas estrellas, es posible durante sesiones de observación cortas identificar y obtener curvas fotométricas de este tipo de variables con la finalidad de establecer distancias e, incluso, otras propiedades relacionadas con la abundancia de metales en su estudio espectral.

Vamos a estudiar dos cúmulos globulares «poco» estudiados en la constelación de Hidra. El primero es NGC 2548 (Messier 1771, M48), un cúmulo con una edad estimada de 300 millones de años, en la posición (J2000,0, Simbad) alfa=08h13,7m y delta=-05º45’. El segundo es NGC4590 (Messier 1780, M68), un cúmulo con una edad estimada de112 millones de años, en la posición (J2000,0, Simbad) alfa=12h39m28s y delta=-26º44’34”.

El primero es un cúmulo brillante (5,2 magnitud conjunta), por lo que la búsqueda de variables se realizará en la periferia del cúmulo para evitar medidas erróneas, mientras que el segundo nos permitirá trabajar en distancias más cercanas, al ser sensiblemente más débil (9,6 magnitud conjunta). 

Instrumental: utilizaremos el telescopio principal del observatorio, en este caso, ficticio, un SC 235 f:10 a foco directo, obteniéndose una resolución por píxel teórica de 0,80” y un campo abarcado de 36×53’ En la práctica, el seeing del lugar no nos permitirá pasar de los 2” por píxel. Utilizaremos una CCD SBIG ST11000 de 4000×2670 y 9 micras de píxel, con filtros Johnson para las mediciones fotométricas, que se realizaran en intervalos de 15 minutos, durante toda la sesión de observación en el filtro V.

Visibilidad y tiempo de observación: la constelación de la Hidra es completamente visible desde la latitud del observatorio ubicado en Castellón (Castellón, +40°00’), por lo tanto, ambos cúmulos son visibles en algún momento a lo largo del año. La fecha propuesta para la observación es la noche del 19 de marzo de 2010, con la Luna en fase de creciente, con una iluminación de solo el 17 % en las coordenadas alfa=02 h 54 m y delta=+21° 17’. Estos datos los podemos obtener de herramientas profesionales. La óptima visibilidad de los objetos propuestos son «Starmult, Object Visibility» del ING, tal y como se muestra en la siguiente figura:

Figura2

La observación a lo largo del año con la herramienta «Starobs, Object Visibility» del ING, tal y como se muestra en la siguiente figura:

Figura3

 La altitud de los objetos para la fecha propuesta con «Staralt, Object Visibility» del ING, tal y como se muestra en la siguiente figura:

Figura4

Podemos concluir que, aun trabajando sobre objetos de una misma constelación, esta es suficientemente extensa en el cielo como para que los dos cúmulos se encuentren separados por una apreciable distancia angular, lo que provoca que M48 tenga su mejor época de observación a finales de enero, mientras que M68, a principios de abril.

 A pesar de ello, podremos obtener medidas fotométricas de M48 durante la primera mitad de la noche con la Luna a más de 83° de separación. La segunda mitad de la noche, con la Luna ya bajo el horizonte (a más de 140°), podremos trabajar con M68, si bien, su escasa altura sobre el horizonte Sur requerirá de unas condiciones muy buenas para que las medidas fotométricas sean de calidad. Las medidas fotométricas las realizaremos con nuestro sistema de filtros fotométricos y en función del destino de las observaciones, trabajaremos en fotometría de apertura -llamada por algunos absoluta- (algo más compleja, por trabajar con magnitudes instrumentales, extinción atmosférica, estrellas estándar y ecuaciones de transformación, de la cual hablaremos  un día) o bien, más típica en el mundo amateur, fotometría relativa.

Respecto a calcular la fecha y posición idónea para la observación de objetos celestes, como dijimos, existe una segunda opción para determinar si  una noche dada es adecuada para estudiar un determinado objeto celeste, recurriendo a una herramienta más familiar entre los aficionados a la astronomía que consiste en utilizar un simulador planetario, que han evolucionado profundamente desde los tiempos del EZCosmos, Superstar o Dance of the Planets.

Hoy disponemos de simuladores con multitud de catálogos, que permiten simular el cielo con altísima precisión, solapar catálogos e, incluso, imágenes DSS u otras, con una interfaz muy familiar. Nosotros utilizaremos con este fin el simulador Stellarium, recurso gratuito que cuida la estética bastante, siendo, además, un recurso didáctico especialmente recomendable. Para los objetos antes propuestos, haremos una previsualización de la posición de los objetos.

La imagen a la izquierda de la figura se corresponde con la localización (en el centro de la imagen marcado con un cuadrado de línea discontinua) de M48 a primera hora de la noche (20:00 T.U.) desde la ubicación del observatorio. La imagen de la derecha de la figura se corresponde con la localización de M68 pasada la medianoche; podemos observar de forma gráfica su escasa altura sobre el horizonte Sur.

Figura5

 Podemos ver la separación angular en el cielo de la Luna y calcular, incluso, las horas de orto y ocaso para cada objeto celeste implicado, para una determinada longitud y latitud de nuestro observatorio, que previamente nos habremos asegurado de configurar adecuadamente.

 Para finalizar este rápido recorrido por el uso de un observatorio profesional, os dejo un anexo para aquellos aficionados que se sientan atraídos por las herramientas profesionales antes mencionadas, esperando halláis encontrado interesante esta nueva entrada del Blog.

 Un saludo.

 ANEXO: Si te interesan la utilización de las herramientas on-line profesionales «Object Visibility» del ING, puedes continuar leyendo esta breve reseña sobre su utilización.

 Tendremos que asegurarnos de que los objetos que queremos observar van a estar visibles la noche de observación. También es muy importante saber la fase y posición de la Luna para nuestra sesión de observación, ya que su brillo y cercanía a nuestros objetivos puede perjudicar la sesión.

 Para esta tarea, podemos utilizar la herramienta «Object Visibility» (http://catserver.ing.iac.es/staralt/index.php) del Isaac Newton Group of Telescopes (ING) (http://www.ing.iac.es/), situado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma. Esta herramienta nos permite, entre otras opciones, visualizar la altitud de los objetos seleccionados con respecto al tiempo para una noche particular. Además, nos muestra la distancia (en grados) de la Luna a nuestros objetos, y las horas de salida y puesta del Sol.

 Para usar la herramienta «Object Visibility» del ING, es necesario introducir los siguientes parámetros en el formulario web:

Mode: Staralt. Date: el día correspondiente a nuestra observación.

Observatory: especificar las coordenadas y altitud de nuestro lugar de observación. Por ejemplo, en el caso de mi observatorio en Castellón, cuyas coordenadas (polares) son (39,9860683 N, −0,0360242E) y que está situado a unos 10 metros sobre el nivel del mar, deberíamos introducir las coordenadas con el siguiente formato: −0.036E 39.98.

Coordinates: aquí introduciremos las coordenadas de todos los «targets» seleccionados para la noche de observación. Las coordenadas de nuestros objetos deben ser las ecuatoriales absolutas. Muchos de los catálogos ya nos dan las coordenadas en el formato correcto para introducirlo en esta casilla. Como ejemplo, vamos a suponer que queremos observar M31 y M51:           [M31]  00  42  44  +41 16  09    [M51]  13  29  52  +47 11  40

Por comodidad, podemos crear un fichero de texto plano con todos nuestros objetos y cargarlo desde el formulario. Finalmente, podemos especificar algunas opciones, como el formato de salida (GIF o PS) o la distancia a la Luna o ángulo paraláctico. El resultado que obtenemos con el modo «Staralt» será un gráfico exportable.

 El modo «Staralt» (modo por defecto) nos muestra la altitud de los objetos durante el paso de la noche. El modo «Startrack» nos muestra el recorrido de los objetos en la esfera celeste a lo largo de la noche. El modo «Starobs» nos describe la variación de la altitud de nuestros objetos a lo largo del año. Y, finalmente, el modo «Starmult» nos da una tabla con las mejores fechas de observación para cada objeto.

Figura6

 Referencias utilizadas para el ejemplo práctico

Observación de objetos: http://catserver.ing.iac.es//staralt/index.php

Coordenadas de objetos: http://simbad.u-strasbg.fr/simbad/

Stellarium: http://www.stellarium.org/es/

 

La fotografía nocturna del cielo

 

DSC_8049leyenda

El título de esta entrada bien podría ser la fotografía de paisajes nocturnos con la presencia de estrellas o la Vía Láctea, pero, en los últimos años, se ha popularizado el término de fotografía nocturna sin precisar exactamente qué es.

Hace cinco años, cuando trabajaba en un observatorio semiprofesional en Galicia y tomaba imágenes de una muy pequeña porción del cielo estrellado con una cámara CCD monocroma que bajaba electrónicamente su temperatura a 50 °C bajo cero, y en una delgada banda del espectro visual, hacía fotografía nocturna del cielo.

Actualmente, como astrónomo amateur, cuando tomo una imagen de una nebulosa o de un cúmulo, con mi vieja Canon 400D y mi querido telescopio Newton de 15 cm, desde la localidad donde vivo, en La Pobla Tornesa, hago fotografía nocturna.

Mi amigo Rafa Ruiz, de la localidad de Morella, cuando se pasa un año saliendo muchas noches a fotografiar su ciudad bajo el manto de estrellas y después monta esas miles de fotos como un vídeo (lo que llamaremos time-lapse [1]), que dura unos pocos minutos, pero describe espectacularmente lo que sentimos al salir a observar las estrellas, eso también es fotografía nocturna del cielo.

[1] https://vimeo.com/128332314

Por lo tanto, ya podemos pensar, siendo estrictos, que eso de la fotografía nocturna del cielo es en realidad un compendio de técnicas, desde científicas a meramente estéticas o publicitarias. A las primeras, vamos a llamarlas astrofotografía (que está en sus versiones profesionales y aficionado) y, a las segundas, las denominaremos fotografía nocturna del cielo a secas.

En esta entrada, vamos a hablar de la segunda, que se ha popularizado muchísimo en estos últimos cinco años. Podemos preguntarnos a qué es debida esta popularización de dicha técnica, que requiere la poco confortable manía de salir por las noches a pasar frío durante horas y buscar encuadres de «Cielo y Tierra». Vamos a analizarlo brevemente y a ver sus diferentes modalidades.

El hecho de la popularización de la técnica que nos ocupa es una evidencia en cuanto hacemos una búsqueda en Google (nos salen decenas de entradas de fotografías y «fotógrafos» nocturnos); o, incluso, en redes sociales como Facebook, donde abundan los grupos de emprendedores y entusiastas de las fotos de esos puntitos de allá arriba con algún motivo aquí abajo.

Por una parte, tenemos que considerar que hoy en día las cámaras réflex digitales (en adelante, DSLR, por su acrónimo anglosajón) se venden de forma masiva. Es posible encontrar un equipo completo, cuerpo más dos objetivos zoom, por menos de 500 euros. Quizás no sean grandes cámaras, pero no por ello dejan de tener grandes posibilidades en las manos adecuadas. A poco que sepamos de fotografía, sabemos que es el fotógrafo el que hace grandes fotos, su maquina sólo las muestra con mayor o menor fortuna.

Además, el progreso tecnológico permite que muchas cámaras que podemos llamar de «entrada», de «iniciación», o como más nos guste llamarlas, trabajan con unas respuestas de sensibilidad increíbles (lo que técnicamente se conoce como el rendimiento cuántico equivalente; vaya palabreja, ¿eh?), lo que deja atrás generaciones de cámaras de segmento profesional de hace un par de años. Como decía alguien: ¡es que la ciencia avanza una barbaridad!

Encima, gracias a la popularización de ordenadores, tablets, smartphones y todo aquello que necesite un software para funcionar, se han desarrollado multitud de aplicaciones (algunas gratuitas y no por ello menos buenas) para el tratamiento de imágenes digitales, con precios cada vez más populares e interfaces sencillas e intuitivas.

Siguen existiendo los «gurús» del Photoshop o de programas más específicos en el tratamiento de imágenes astronómicas como el PixInsight, pero ya no los necesitamos (inicialmente) si disponemos de tiempo, ganas de aprender y una conexión a Internet para buscar información. Encima, vienen los hippies del software libre y me proporcionan herramientas, quizás no tan perfectas, pero la mar de resultonas para mejorar mis fotografías.

Claro, y después están las redes sociales. Ahora nos juntamos unos cuantos amigos de forma virtual, independientemente de que tú estés en Boston y yo en California, y compartimos nuestras fotos, nos echamos unas risas y buscamos cuál es la foto más fardona y como se ha conseguido.

Bueno, creo que ya hemos enumerado las razones suficientes para saber por qué es posible que ahora tanta gente pueda lucir sus fotos de la Vía Láctea sobre el campanario de un pueblo abandonado en la ancha Castilla, y esas fotos sean más auténticas que las que lucen en sus perfiles sociales.

Iniciándonos en la fotografía nocturna del cielo

Hoy en día, Internet nos da toda la información necesaria para aprender con nuestro equipo a hacer fotos más que resultonas de este tipo. Lógicamente, siempre podemos asistir a un taller de los que en todas las ciudades se imparten de este tipo, como, por ejemplo, el de un servidor.

¿Qué te puedo ofrecer que no encuentres en Internet?: nada. ¿En cuánto tiempo te puedo ofrecer buena parte de la información básica que encuentras perdida entre multitud de especialistas y supuestos conocidos de la materia?: en poco tiempo.

Astrofotografia2015_2

Un taller de fotografía nocturna del cielo tiene como finalidad ofrecer la información de forma organizada y con la experiencia de los batacazos y éxitos cosechados en primera persona; así, podemos establecer los siguientes temas en dos bloques:

Bloque 1

1.1. Fundamentos de astronomía: movimientos del cielo

1.2. Fundamentos de astronomía: tipos de objetos a fotografiar

1.3. Fundamentos de astronomía: características ópticas de objetivos fotográficos y telescopios

1.4. Reseñas históricas de astrofotografía. El salto analógico-digital

1.5. Detectores CCD y su caracterización. Las DSLR

Bloque 2

2.1. Fotografía sin telescopio y trípode fijo: paisaje nocturno. Configuración y software de proceso

2.2. Fotografía sin telescopio y trípode fijo: startrails. Configuración y software del proceso

2.3. Fotografía sin telescopio y trípode fijo: time-lapse. Configuración y software del proceso

2.4. Fotografía sin telescopio y slider: time-lapse. Configuración y software del proceso

2.5. Fotografía sin telescopio y movimiento ecuatorial: campos estelares. Configuración y software del proceso

2.6. Fotografía con telescopio (foco primario). Configuración y software del proceso

2.7. Preparando una sesión de fotografía

En el primer bloque, se trata de que conozcamos el movimiento diurno, el anual, las fases y movimiento de la Luna, la orientación y localización del polo norte celeste (PNC), la identificación de planetas y su movimiento. Familiarizarnos con las coordenadas altazimutales, que son aquellas que nos dan la posición de un objeto en la esfera celeste (de altitud sobre el horizonte y de azimut desde el norte) y que varían con el tiempo, y de las coordenadas ecuatoriales (ascensión recta y declinación), que son fijas, como los paralelos y meridianos terrestres, pero en la esfera celeste.

Una vez estamos familiarizados con esto, ya podemos utilizar programas gratuitos como Stellarium [2] para preparar una sesión de fotografía.

[2] www.stellarium.org

Lógicamente, no es necesario conocer el funcionamiento de un dispositivo CCD (o CMOS, que, para lo que nos ocupa, lo consideramos lo mismo), pero no está de más conocer en un par de pantallazos la caracterización de un dispositivo, pues, en algún momento, podemos decantarnos por la compra de una CCD astronómica o bien dudar entre dos DSLR de gama profesional, donde el tamaño en micras del píxel sea, por ejemplo, importante para nuestros propósitos.

No es andarse por las ramas. El tiempo que tarda en dejar traza una estrella en nuestra fotografía de «larga» exposición —habitual en fotografía nocturna— no solo depende de la distancia focal de nuestro objetivo, sino también de su declinación celeste y del tamaño en micras de nuestro píxel de la DSLR. Solo esta frase, siendo estrictos, deja fuera de lugar la obviedad de que «para hacer una foto, no necesito saber eso», y te aporta los conocimientos para desechar «trucos» como la regla de los «500» y cosas similares que circulan por Internet.

Además de las CCD astronómicas, saltamos con facilidad a las DSLR y, así, conocemos el tamaño de chip (las de APS-C o las full frame —el legendario tamaño de 24×36 mm—), el ruido que tienen de lectura, su procesador, y otras muchas características que son importantes a la hora de elegir una cámara DSLR, porque, en fotografía nocturna del cielo, es donde la electrónica y la mecánica deben dar lo mejor de su diseño.

Diferentes_Exposiciones_18mm1000ISO_leyenda

Las pruebas empíricas que nos validen las formulas mágicas que nos aportan algunas páginas de Internet son necesarias si no nos queremos adentrar en desarrollos matemáticos que las sostengan, que, por otra parte, son sencillos de comprender.

En el segundo bloque, entramos en materia y recorremos las diferentes modalidades de la fotografía nocturna: el paisaje nocturno (con motivos celestes), el startrails y el time-lapse en dos de sus variantes (movimiento y sin movimiento).

Los tres puntos siguientes los abordamos, pero, en realidad, entraría ya en el campo de la astrofotografía y no en el de la fotografía nocturna del cielo, tal y como hemos reflexionado. Pero, como astrofotógrafo amateur, no puedo dejar de mencionar mi campo y mostrar algunos resultados con un equipo sencillo, y que se pueden ver en esta página en la pestaña de Astrofotografía à Galería 1.

Finalmente, viene el tema más importante, aunque no lo parezca: la planificación de lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, dónde y en qué condiciones.

Materializando los conocimientos adquiridos

Lógicamente, después de la teoría, la cosa se queda en el aire, y solo hay una forma de ponerse en marcha eficazmente: tomar la cámara y salir a algún sitio a ponerlo todo en práctica.

Para la ocasión, yo prefiero un lugar con ciertas variables bajo control, sobre todo, si me desplazo en grupo de principiantes o, incluso, solo. Las premisas son:

– Lugar accesible con coche, sin trampas mortales a las tantas de la noche.

– Que en las cercanías se pueda pernoctar en condiciones. Hacer un time-lapse mola mucho, pero mola más si, durante las 4 o 5 horas que la cámara está tomando fotos, tú puedes estar caliente tomándote un café cerca.

– Que en las cercanías encontremos un fenómeno paisajístico destacable (la parte de «Tierra») y que el cielo esté lo más carente posible de polución lumínica (la parte de «Cielo»).

Una vez elegido un lugar con estas características, jugamos con cierta ventaja o, cuanto menos, con ciertas comodidades. Antes del anochecer, preparas el equipo, revisas una vez más el entorno, y te preparas para el objetivo que te has marcado.

MasBorras_Estels_leyenda

Objetivo 1: fotografía de paisaje nocturno

Aparentemente, es la más sencilla. Una o varias tomas. Un encuadre respetando las viejas normas de los dos tercios, una toma oscura (dark) que le quite ruido y que en muchas DSLR se activa en el menú como «reducción de ruido» o «larga exposición», y saber qué valores de ISO, de velocidad y diafragma poner. El enfoque es crítico, y la iluminación por la Luna o por linternas, muy vistoso.

Conjuncionverano2005

   Conjunción Luna-Venus, verano de 2005.

En realidad es la más fácil y menos sufrida. Podemos prescindir de largas horas de espera, e incluso podemos realizarla desde ciudad si el tema de «Cielo» son objetos brillantes como la Luna o conjunciones planetarias (en este caso no precisaremos toma oscura o dark). Aquí tenéis varios ejemplos.

Venuslunamayo2007

  Conjunción Luna-Venus desde la ciudad en mayo de 2007.

DSC_8360leyenda

   Sirio asoma por la ventana.

Objetivo 2: fotografía star-trails

Básicamente, es hacer tomas de paisaje nocturno, pero secuenciadas, de forma que, después, de una forma muy sencilla, las montaremos mediante software [3]  para que queden esas trazas de las estrellas tan vistosas que hemos visto en innumerables fotos, y que con la fotografía analógica era a veces una pesadilla. Muy aconsejable: el intervalómetro. Una vez que lo hemos probado, es peor que la nicotina.

[3 ] http://www.startrails.de/html/software.HTML

StartrailsDESERT_bajaresolucion_leyenda_noche2

Objetivo 3: fotografía time-lapse

Por desgracia, no puedo insertar un vídeo actualmente en estas entradas, pero sí un enlace. Si os gustó el time-lapse de Rafa Ruiz, que os enlacé al inicio de la entrada, pero pensáis que salir muchas noches es excesivo, o bien vuestro equipo es muy modesto, os dejo un par de links de esta técnica tomados por mí. El equipo: una descatalogada Nikon D90 (formato APS-C), un trípode, un intervalómetro y un par de linternas de los bazares chinos. ¡Ah, sí!, y paciencia.

[4 ] https://www.youtube.com/watch?v=ZuihMVpGH-w

Por cierto, los Time-Lapses se ven mejor a la máxima resolución (este a 1080), con una habitación lo más oscura posible, pantalla lo más grande (nada de Smartphone) y con el sonido conectado. Montado con Windows Movie Maker (software gratuito de Microsoft), en una media hora y con sólo unas 800 o 900 tomas.

Objetivo 4: fotografía con telescopio a foco primario

Estoy en mi salsa. Esto es lo que me apasiona. Primeros planos de nebulosas, galaxias o cúmulos de estrellas. Imágenes tomadas con un equipo modesto, un reflector Newton T150/750 mm (15 cm de abertura y 75 cm de distancia focal) de hace 25 años, sobre una montura SW china Heq5 y con una obsoleta cámara DSLR Canon 400D a foco primario. Además, un pequeño detalle: tomadas desde la terraza de mi casa, dentro de la población donde vivo.

M42Face

Espero que esta pequeña introducción os haya sido de interés y os motive a lanzaros a la fotografía nocturna del cielo. No dudéis en poneros en contacto conmigo para cualquier consulta que esté en mi mano resolver, o bien por alguna propuesta, o bien por alguna crítica, que siempre son bien recibidas.

Si sois «cracks» de cualquier tipo de estos modos de fotografía, que tenemos y muchos en nuestro estado, vuestros comentarios serán gratamente recibidos. Un saludo.

Otoño de 2015: eclipse total de Luna, lluvia de estrellas y los objetos del cielo

Otoño de 2015

Eclipse total de Luna, lluvia de estrellas y los objetos del cielo

Noviembre2010 011_14cmhorizontal100ppp

El caluroso verano de 2015 —especialmente, en la costa levantina— prácticamente toca a su fin. El gran número de actividades de astroturismo que hemos realizado este verano por toda la provincia de Castellón nos hace percatarnos de que, sin duda, la atracción por la astronomía entre los ciudadanos se encuentra en plena expansión y de que el verano constituye —cuanto menos— la temporada alta de esta modalidad. Es un hecho que el turismo está cambiando desde hace unos años, y hemos pasado de un turismo tradicional de «sol y playa» a un turismo activo, con inquietudes culturales y con especial atracción por la interpretación y disfrute de lo que la naturaleza, lejos de los smartphones, tablets y luces de la ciudad, nos puede ofrecer. Y, sin duda, con resultados objetivos en mano, la interpretación y observación del cielo constituye un atractivo para todos los públicos.

Ahora nos encontramos preparando las actividades de otoño. Las temperaturas descienden, los mosquitos desaparecen, las noches son más largas y oscuras, y los objetos del cielo cambian respecto a los del verano de forma sustancial e interesante. La demanda y la oferta de actividades se realiza desde otra perspectiva, aunque manteniendo la misma pasión por transmitir aquello que tenemos sobre nuestras cabezas, y que no sólo nos abre una ventana a un universo increíble y cambiante, sino que nos proporciona una perspectiva real de nosotros mismos; habitantes de un frágil planeta en una estrella mediocre, casi en la periferia de una galaxia corriente llamada Vía Láctea, observable a simple vista en una noche oscura como una franja blanquecina, que se encuentra en un universo —poblado de otros 100 000 millones de galaxias al menos— en acelerada expansión desde hace unos 14 000 millones de años. Una lección de humildad, una lección maravillosa de lo que nuestra mente, mediante nuestra mejor herramienta —la ciencia— es capaz de lograr y comunicar a nuestros semejantes.

El cielo de otoño

El equinoccio (igual duración de la noche —que del día, se sobreentiende—) de otoño se produce en nuestro hemisferio el próximo miércoles 23 de septiembre a las 10 horas y 21 minutos, y finalizará el 22 de diciembre. Esta estación durará exactamente 89 días y 20 horas. Recordemos que la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica, y no se recorre a velocidad constante ni, por lo tanto, los tiempos de las estaciones son iguales.

Al otoño se le suele asociar popularmente con cierta «melancolía y decaimiento», probablemente, en parte, porque finalizan los largos días de verano en los que hemos disfrutado de períodos vacacionales, buen tiempo atmosférico con ausencia de lluvias (anticiclónico mayoritariamente) y unas temperaturas muy agradables, que nos han permitido socializar y salir de nuestros hogares para disfrutar de actividades al aire libre, de forma mucho más frecuente y durante más horas que durante el resto de estaciones del año. Además, en el conocido retorno cíclico de las estaciones, sabemos que el otoño, que en muchos árboles se traduce en unos preciosos cambios de coloración, precede a la estación mas «dura» y de «recogimiento» que supone el invierno. Desde este punto de vista, es posible que no nos produzca inicialmente una alegría el cambio de estación que acontece estas semanas.

Pero os voy a alegrar el instante. La estación otoñal no sólo nos va a proporcionar un alivio de las temperaturas altísimas que hemos sufrido este verano (con récords de temperaturas máximas registradas en decenas de años en muchos puntos del Mediterráneo), sino que nos va a proporcionar también un cromatismo cambiante y diverso bellísimo en la vegetación; para mí, un auténtico «canto» a la belleza de la naturaleza. Además, también nos proporcionará unas noches más largas (cada día se acorta en unos 3 minutos de duración respecto al anterior) y, sobre todo, más oscuras, donde nuevamente podremos volver a contemplar las constelaciones y asterismos que hace un año no veíamos e, incluso, si alargamos la sesión, el magnífico e impresionante cielo de invierno. El cambio más notable, que nos hará conscientes de esta transición hacia la estación invernal, se producirá el 25 de octubre, con el cambio de hora habitual.

A primeras horas de la noche de principios del otoño, hacia el horizonte Oeste, aún dominan las constelaciones que conforman las estrellas del triángulo de verano: Cisne, Lira y Águila. Pero cerca de nuestro cenit, encontramos un gran vacío presidido casi verticalmente por el gran cuadrado de Pegaso y Andrómeda. Por debajo de ellas y hacía el horizonte Sur, donde durante el verano disfrutábamos de las zonas más densas de nuestra galaxia con Escorpión y Sagitario, ahora se encuentran distribuidas unas constelaciones mucho menos reconocibles, como Acuario, Piscis y Cetus. Grandes constelaciones en extensión, pero, por desgracia, pobres en estrellas brillantes que le den un reconocible asterismo con protagonismo.

Hacia el horizonte Oeste, empiezan a asomar las constelaciones que presidirán el invierno, destacando hacia el Noreste la brillante estrella Capella, de la constelación del Cochero (Auriga). Hacia el Norte, la «w» de Casiopea alcanza su punto más alto, mientras que la Osa Mayor se encuentra en su momento mas bajo, apenas por encima del horizonte Norte. La constelación de Perseo, nuestro particular héroe mitológico, empieza a cobrar protagonismo al alzarse tras Casiopea. Aprovechemos esta zona norte, muy rica en objetos, que contrasta con la zona cenital y, especialmente, con el Sur.

CARTA11final14cmanchura150ppp

El cielo en las noches de otoño (Fuente: AAS)

La ausencia de planetas visibles a simple vista, excepto Júpiter, Marte y Venus por la madrugada, marcan esta estación. Especial atención a las conjunciones a principios de octubre, que darán un bonito espectáculo, con Venus como protagonista en su máximo brillo.

El eclipse total de Luna del 28 de septiembre

Con la primera Luna llena del otoño (algunas veces llamada Luna cosechera o Luna de los cazadores), nos llega uno de esos eventos astronómicos por los que merece la pena observar el cielo. Aunque la denominación de este fenómeno astronómico se está extiendo entre ciertos aficionados a la astronomía y algunos medios de comunicación como «Luna de sangre», yo prefiero quedarme con la denominación del fenómeno tal y como se le ha llamado siempre por aquí, y como se le conoce en la comunidad astronómica: un simple y bello eclipse total de Luna, la alineación perfecta en el espacio del Sol, de la Tierra y de la Luna.

path-1920

Visibilidad del Eclipse total de Luna del próximo 28 de septiembre. La zona en rojo lo contemplará completo. (Fuente: F.S – NASA)

El eclipse total de Luna será visible en todo nuestro estado. La no tan buena noticia es que ocurre la madrugada de un domingo a un lunes y, por lo tanto, sólo estará al alcance de aquellos que estén dispuestos a pasar sueño.

A las 20:26, hora local, saldrá la Luna sobre el horizonte, encontrándose en la constelación de Aries. Recreémonos en la intensidad de su brillo, que ilumina todo el paisaje nocturno conforme va ganando altura en el horizonte. El inicio del eclipse se producirá imperceptiblemente a las 02:12 con la Luna a unos 50° de altura. El fenómeno empezará a ser visible a simple vista a las 03:07 con la Luna a 47° de altura, como un «mordisco» en nuestro satélite por la sombra de nuestro planeta. La iluminación del paisaje irá cayendo significativamente conforme nuestro satélite natural se adentre tras la sombra de la Tierra.

El inicio de la fase de totalidad será a las 04:11 con la Luna a 39°, y medio eclipse se producirá a las 04:47 con la Luna a 34°. Fijémonos en cómo de oscura se ha tornado la Luna y su coloración tan llamativa. No es de extrañar que la predicción de estos eclipses (junto con los de Sol) fueran temidos en la antigüedad, cuando nada se conocía de las Leyes de Kepler o de la Ley de Newton de la gravedad.

El fin de la totalidad será a las 05:23 y el fin de la parcialidad, a las 06:27. Por lo tanto, podemos decir que tenemos toda la madrugada para seguir un fenómeno astronómico que no era visible en estas condiciones desde 2008, y que no volveremos a ver hasta el 27 de julio de 2018.

eclipseluna170889_14cmhorizontal100ppp

Eclipse total de Luna; 17 de agosto de 1989. (Diapositiva. Nikon F70)

EclipseLuna03032007planetari_14cmhorizontal100ppp

Eclipse total de Luna; 3 de marzo de 2007 (Nikon D70s)

EclipseLuna03032007planetari2_altura14cm100ppp

Eclipse total de Luna y Hembra del Mar; 3 de marzo de 2007 (Nikon D70s).

Eclipse_agosto2008_anchura14cm100ppp

Eclipse total de Luna, agosto 2008 (Nikon D70s).

Eclipse_agosto2008_parcialidad_14cmanchura100ppp

Eclipse total de Luna (durante la parcialidad), agosto 2008 (Nikon D70s).

Esta ausencia en la visibilidad de eclipses de Luna no es porque sean raros, sino porque, para nuestra posición geográfica, los últimos eclipses de Luna visibles han sido parciales, penumbrales o sólo se han podido observar sus fases finales.

Es, por lo tanto, un evento que no deberíamos dejar pasar. Cabe mencionar que es durante la fase de la totalidad del eclipse cuando la Luna, completamente inmersa en la sombra de la Tierra, se vuelve de coloración rojiza o intensamente rojiza (en función de la altura y de las condiciones meteorológicas, en especial, del polvo en suspensión a alta altura), debido a la desigual refracción entre la luz roja y la luz azul procedente de nuestra estrella y refractada por la atmósfera de la Tierra.

El eclipse puede ser especialmente oscuro según se dispersen o no las cenizas de algunos de los volcanes en activo estas últimas semanas, en especial, el de México, que al día de redactar estas líneas (13 de septiembre), parece que está cobrando especial actividad.

También cabe comentar que el eclipse se produce con la Luna cerca del perigeo, por lo que, seguramente, será un fenómeno mediático con titulares poco acertados en más de alguna publicación o informativo de noticias.

Las otras dos lunas llenas del otoño se producirán el 27 de octubre y el 25 de noviembre… Por cierto, si hacemos números, podemos darnos cuenta de que, contrariamente a la creencia popular, las fases lunares no se repiten cada 28 días, sino cada 29 o 30 días.

Las lluvias de estrellas

En otoño, podemos disfrutar de la lluvia de las Oriónidas, cuyo máximo se alcanzará la noche del miércoles 21 de octubre, si bien, la fase lunar molestará para su observación.

Sin duda, entre las lluvias de estrellas conocidas, las protagonistas volverán a ser las mediáticas Leónidas, procedentes del Tempel-Tuttle y que provoca una espectacular actividad cada 33 años, que tendrán su máximo la noche del 17 al 18 de noviembre, a dos días del creciente lunar. Pero no nos engañemos, a pesar de su popularidad, no son una lluvia que podríamos considerar espectacular, pues, habitualmente, su THZ (tasa horaria cenital) no supera los 20-30 meteoros por hora.

leonida17112002anchura14cm100ppp
Leónida en la noche del 17 de noviembre de 2002 desde Pista de la Pobla Tornesa (Diapositiva, Nikon F70).

Las Gemínidas en diciembre es una lluvia procedente del asteroide Faetón (un cometa extinto con alta probabilidad, perteneciente a la familia «Palas» del Cinturón de Asteroides), y es habitualmente más intensa que las Leónidas e, incluso, que las Perseidas de agosto. Lo que sucede es que —al igual que las Cuadrántidas en enero— son menos mediática por la época del año en la que se producen. Su máximo tiene lugar el domingo día 13 de diciembre y su THZ habitual se considera de unos 120 meteoros por hora. Este año se encontrará en buenas condiciones de observación, por lo que no deberíamos perdérnosla pese al frío. Con ella, despediremos los eventos astronómicos del otoño, salvo sucesos inesperados como cometas, explosiones de supernovas o impactos de asteroides.

Las actividades astronómicas confirmadas para este otoño, se recogen y se irán actualizando en la pestaña de «Actividades 2º semestre 2015» de este mismo Blog.

Espero que encontréis la entrada interesante. ¡Gracias por leerme!

Las Perseidas en 2015

Vuelve la lluvia de estrellas del verano

La lluvia de las Perseidas vuelve este año en condiciones muy favorables

El cielo estrellado

Si nos alejamos de las luces urbanas a un lugar apartado, una noche oscura y sin Luna, observaremos en el cielo aproximadamente unas 2000 estrellas, una cantidad más que considerable, que sin duda nos dejará impresionados.

En una noche así, que cada vez es más difícil de encontrar debido al avance de la polución lumínica, y durante las noches de verano, además podremos contemplar la grandiosidad de nuestra Vía Láctea, cientos de miles de soles que se agolpan en la lejanía formando el llamado «Camino de Santiago», que pasada la media noche transcurre desde el horizonte Norte al horizonte Sur, por encima de nuestras cabezas.

Recreémonos en esta visión de aparente inmutabilidad y cierta grandiosidad. Esporádicamente podemos ver una fina traza cruzando el cielo, de apenas entre un segundo y unos pocos segundos. Con cola o sin cola, persistente o no, con una clara coloración rojiza o verdosa, o tal vez blanca.

La naturaleza de las estrellas fugaces

Son las llamadas «estrellas fugaces» cuya naturaleza fue interpretada de forma muy diferente hasta que nada más comenzado el siglo XIX se pudo calcular, que era un fenómeno que se producía en la alta atmosfera gracias a la triangulación de las trazas por observadores simultáneos separados unas cuantas decenas de kilómetros.

La altura media a la que se produce esta veloz traza de luz es de un centenar de kilómetros, y según su tamaño e inclinación de entrada, puede recorrer más o menos kilómetros en la atmosfera.

De término medio estas partículas suelen ser de apenas unos milímetros de diámetro.  Si la estrella fugaz llama nuestra atención por su brillo, superando claramente a las estrellas más brillantes del cielo, se le suele llamar «bólido» y lo puede originar una partícula de unos pocos centímetros.

Durante una noche cualquiera, se suele citar, que es posible ver, de media unos diez meteoros a la hora. Estos meteoros entran a una gran velocidad de varios kilómetros por segundo, se produce una combustión por fricción e ionizan las moléculas de la alta atmosfera por donde pasan, que suelen ser responsable de la coloración que envuelve el destello.

Sin embargo, unas pocas veces al año es posible detectar una actividad mucho más numerosa, cuyas trazas, además, si las prolongamos imaginariamente «parecen» salir de un punto del cielo denominado «radiante» de la lluvia.

Estos enjambres de partículas, que la Tierra se encuentra en diferentes ocasiones a lo largo del año están asociados a las órbitas de cometas, que en sus repetidos pasos alrededor del Sol, cruzan las órbitas de los planetas y dejan detrás de si una especie de chorro de partículas de desgaste en forma de gases y pequeñas motas de polvo.

En 1861 El astrónomo belga A. Quetelet fue el primero en sugerir que el retorno cíclico de la lluvia de meteoros que se producía en agosto parecía provenir de un punto en la constelación de Perseo (como hemos dicho, el llamado «radiante de la lluvia»). Ese mismo año, el astrónomo italiano G. Schiaparelli demostró que la famosa lluvia de las llamadas «Lagrimas de San Lorenzo» (haciendo referencia a la tradición católica de que eran las lagrimas que derramó el santo en su muerte como mártir en la hoguera por proclamar su fe) o Perseidas, se encontraban asociadas al cometa 109P/ Swift-Tuttle observado en 1862, y que tiene un período de 135 años. Su vuelta a principios de los años 1990 provocó una lluvia intensa de hasta 400 meteoros a la hora en 1993.

perseidas1993recortada

Poco a poco empezaron a identificarse las lluvias de estrellas con las órbitas por donde discurren los cometas. En función de los pasos que tenga el cometa, y la dispersión del tubo meteorito, la observación será más prolongada, durante más días, y más intensa en cuanto a números de meteoros.

La lluvia de las Perseidas

Así, la actividad de las Perseidas, es una de las mas conocidas del año por coincidir con el mes de agosto, típicamente vacacional en el hemisferio norte,y se prolonga durante unos diez días siempre con un máximo (en algunas ocasiones se han observado más de uno) que se produce habitualmente la noche del 11 ó 12 de agosto, próxima a la festividad de San Lorenzo (10 de agosto), con unos 100 meteoros a la hora visibles en el cielo en condiciones óptimas (este número se suele denominar THZ, o tasa horaria cenital).

La velocidad relativa de entrada de cada meteoro de esta lluvia es de unos 60 kilómetros por segundo.

En 2015 se espera picos de actividad los días 11, 12 y 13 de agosto, siendo la noche del 12 al 13, del martes al miércoles, de la próxima semana, probablemente la más afortunada.

perseids-radiant

La visión este año se ve muy favorecida por la ausencia de Luna, y recordemos que, tanto mejor se observara la actividad, según los modelos actuales, cuanto más avance la noche y la constelación de Perseo más se alce en el horizonte Norte. 

Recomendaciones para su observación

AguardandoEstrellas

Un sitio oscuro, alejado de las luces urbanas, donde podamos disfrutar de una noche estrellada, es imprescindible para observar un buen número de meteoros. Si vemos la Vía Láctea, es un buen test para saber que la calidad de cielo es aceptable. Si no es así, sólo veremos las fugaces más brillantes.

Tumbarnos cómodamente sobre una esterilla, y taparnos con algo de ropa, pues la inmovilidad hace que el cuerpo pierda con facilidad el calor. Tener a mano bebida y sobre todo paciencia en mirar el cielo, sin que ninguna luz nos moleste. La observación se debe extender por toda la bóveda celeste, no hay direcciones privilegiadas, aunque se suele citar que, a partir de unos 45º del radiante, es donde empiezan a aparecer las trazas, separándose del mismo por un efecto de perspectiva. Si tenemos la suerte de ver algún bólido, seguro que esperaremos impacientes a ver más, y quien sabe si los deseos que pedimos se verán cumplidos.

Actividades de «astroturismo» en nuestra provincia con motivo de las Perseidas

Este año, nuestra provincia, se ve sensibilizada con las actividades de contemplación del cielo, y buena muestra de ello es la iniciativa de hasta 5 observaciones del cielo con motivo de las perseidas en una sola semana con motivo de las Perseidas.

Empresas tan diferentes como alojamientos rurales, de interpretación del paisaje natural, o Bodegas vinícolas artesanas, se han interesado en ofrecer a sus visitantes una actividad bajo las estrellas.

Las actividades empezaron el pasado sábado 8 de agosto, con las primeras perseidas, en el Mas de Borràs (Villahermosa), continuará este próximo martes en Bodega Flors (Les Useres) que ofrecerá una cata bajo las estrellas fugaces. Al día siguiente (miércoles),  en Sant Mateu, la empresa de interpretación del paisaje natural Animaestrat convoca una observación desde la Ermita de la Mare de Deu dels Àngels, para el momento del esperado  máximo. El viernes la empresa de interpretación del paisaje natural Itinerantur, hará lo propio desde el pico del Bartolo (Benicàssim), acompañado de una guía interpretativa previa en un paraje estupendo como es el Desierto de las Palmas, y finalmente el sábado 15 de agosto, el Mas de Noguera (Caudiel) ofrecerá a sus clientes un visionado del cielo, coincidiendo con el final de la lluvia.

Disfrutad de este magnífico espectáculo, cómodamente.

torticolis

El cielo en verano: la astronomía observacional y algunas reflexiones bajo las estrellas

Sí, ya sabemos que el verano empezó el pasado 21 de junio con el solsticio, pero en seguida comprenderéis el porqué de esta entrada.

Ya sabemos que, durante estas algo más de cinco semanas de verano, hemos batido muchos récords en temperaturas diurnas y nocturnas, con un calor sofocante.

Pero, siendo optimistas, las temperaturas van a suavizarse en los próximos días, y después de la «Blue Moon» del próximo viernes, último día de julio, es muy posible que disfrutemos de unas vacaciones o un fin de semana de escapada a algún lugar en medio de la montaña o bien tan solo salgamos de nuestras poblaciones para pasear un rato, escuchando cómo respiran aliviados los animales nocturnos, entre los cuales, me incluyo.

Conforme la Luna mengua, entramos en el mes de agosto y, con él, en noches ligeramente más oscuras y algo más largas, estupendas para disfrutar del cielo estrellado en todo su esplendor, y refrescarnos del calor pasado.

Además, cuando apenas llevemos una decena de días del mes, empezaremos a oír hablar de la lluvia de estrellas fugaces del verano (en el hemisferio norte de la Tierra), las Perseidas, que este año va y caen con una Luna muy favorable para su observación.

¿Qué más quieres para lanzarte a observar el cielo? 

SnoopyVangogh

Disfrutar del cielo es un espectáculo grandioso y gratuito. Si estamos empezando en esto de la astronomía, y queremos saber de las estrellas y de las constelaciones, de los planetas, de las nebulosas y galaxias, tenemos dos vías: ser autodidactas o bien acudir a cursos, jornadas o «noches de estrellas» que se realizan para público de todos los niveles en muy diferentes lugares de nuestro estado. Este Blog te puede dar una idea de las actividades locales.

No penséis que os voy a desaconsejar la vía autodidacta por mis intereses profesionales en la interpretación del cielo. De hecho, os voy a ser completamente sincero, y os voy a decir que, posiblemente, sea la que más satisfacción personal os proporcione y, en un intento (no sé si bueno o no) de ayudaros, he decidido hacer esta entrada.

Estoy seguro de que, si estáis leyendo este texto, conocéis el funcionamiento de Internet, y sabéis que hay cientos, miles, decenas de miles, de recursos on-line donde encontrar información. Alguna muy buena, alguna mediocre y alguna bastante indeseable, para una persona que empieza a explorar el firmamento.

El lugar para observar el cielo

En primer lugar, para disfrutar de la astronomía observacional, lo que necesitas es un cielo estrellado que observar. Parece una perogrullada, pero no lo es.

Esto no presenta inconveniente si el tiempo atmosférico acompaña y nos vamos de vacaciones o a pasar un fin de semana a un alojamiento rural o un pequeño (pero pequeño de verdad) pueblo de interior. Si no estamos entre estos afortunados, la única solución es coger el coche y alejarnos una tarde lejos de las luces urbanas.

La primera duda puede ser dónde exactamente: ¿en un lugar muy lejano de la ciudad?, ¿un lugar alto quizá?, ¿un lugar seco, alejado del mar?

La respuesta no es sencilla, pero os contestaré —para simplificar— que el lugar adecuado será allá donde nos permita la comodidad del desplazamiento. Lógicamente, si os digo que los observatorios profesionales se sitúan a muchos kilómetros de las poblaciones grandes (tanto más lejos cuanto más grandes son y más importante es el desembolso económico del proyecto), en alturas destacadas evitando las nubes bajas y, preferiblemente, con poco vapor de agua en el ambiente, y que, además, estos lugares son objeto de estudio durante años antes de decidirse a erigir estos «templos del cielo» que constituyen los observatorios modernos, ya podéis pensar que, si queremos ser absolutos sibaritas de un cielo oscuro perfecto, no nos será fácil encontrar un lugar semejante.

Pero nosotros no somos científicos buscando obtener mediciones de delicados objetos celestes a miles de millones de años luz, y nos vamos a conformar con alejarnos de la costa, no por la presencia del mar en sí, sino por la terrible polución lumínica que se produce en lugares turísticos, y que, en nuestro estado, suele ser, como mínimo, casi todo el arco Mediterráneo.

Hace unos 25 años, para encontrar un cielo bastante bueno, era suficiente con alejarnos unos 50 km (en línea recta) de una población como Castellón de la Plana; actualmente, es necesario recorrer más de 80 km (creo que soy muy optimista) para encontrar cielos oscuros en todas las direcciones del horizonte de observación. Prometo una entrada futura sobre la polución lumínica que tanto nos perjudica a los profesionales y a los aficionados a la astronomía, pero ahora no es el momento.

vialactea110893py2marcoEn principio, podemos hacernos una idea con los mapas de Google Earth By Night (o de cualquier otra fuente más cercana) y buscar dónde encontramos «parches» de oscuridad cerca de las poblaciones en nuestras comarcas. Es divertido y, hasta cierto punto, poco útil, porque nos vamos a desanimar e, incluso, cabrear cuando conozcamos que toda esa energía desaprovechada en iluminar el cielo la pagamos de nuestros impuestos.

EarthatnightByGoogle2012

Conduzcamos hacia el interior, preferiblemente, ganando altura, hacia zonas con poca densidad de población y, cuando consideremos oportuno, una carretera secundaria nos puede llevar a alguna zona rural no iluminada. Paremos el coche, apaguemos las luces, pongámonos loción antimosquitos, una prenda de ropa (sí, la vamos a necesitar) y una esterilla para tumbarnos y, en diez minutos, podemos estar disfrutando del cielo sobre nuestras cabezas en la postura más adecuada para contemplar el firmamento.

El mejor instrumento para empezar a observar el cielo

El instrumento para empezar a observar el cielo va a ser nuestros ojos. Estoy seguro de que encontraréis mucha información donde os recomiendan unos prismáticos (aceptable) o un pequeño telescopio (inaceptable). Yo voy a ser ruin. Vais a utilizar exclusivamente vuestros ojos en esta ocasión.

Hace unos 100 años, no existía luz eléctrica, y los cielos sin Luna eran muy oscuros. A lo largo de toda la noche, y gracias al movimiento de rotación de la Tierra, se suele decir que se podían observar más de 6500 estrellas. La verdad, esa cantidad no sé si es exacta, no las he contado nunca, pero sí sé que, en cielos oscuros y muy alejados de las ciudades, se pueden contar por varios miles, en cuanto nuestra vista está acostumbrada a la oscuridad.

Sencillamente, el espectáculo es fantástico, ¿verdad? Nos invade una sensación de pequeñez, de insignificancia, y el cielo parece tan «perfecto» que no es de extrañar que todas las civilizaciones antiguas, además de emplearlo como reloj y calendario, le rindieran culto y le atribuyeran propiedades excepcionales y mágicas.

La ciencia nos ha enseñado que todas las creencias irracionales y mágicas, como la astrología (que murió hace 500 años, pero que la ignorancia científica hace que aún palpite) no tienen ningún fundamento. Voy a ser más descriptivo: tienen fundamento cero.

Astrologia

Sin embargo, la misma ciencia nos enseña que, aunque hemos hecho grandes avances en la comprensión del universo (desde lo muy cercano a lo muy lejano, se cumplen las mismas leyes de la física), en primer lugar, tenemos que ser humildes, pues tenemos evidencias científicas para creer que desconocemos una gran parte del universo (aunque somos capaces de razonar que lo desconocemos desde el mismo conocimiento y no por mera «intuición») y, en segundo lugar, no perder la capacidad de asombrarnos y de investigar (con el método científico en la mano) esas propiedades excepcionales que sí tienen los objetos del cielo.

La ciencia es nuestra mejor herramienta, así lo viene demostrando desde hace 500 años (los puristas podrían poner en entredicho esta cifra, nunca discutiré sobre ello), y de ella depende nuestro presente y nuestro futuro como especie en el planeta Tierra. Esta frase tan lapidaria me temo que es estricta y crudamente cierta.

Con este tipo de reflexiones bajo las estrellas, cuanto menos, hemos hecho algo de tiempo y conseguido que nuestros ojos estén acostumbrados ahora a la oscuridad de forma completa. Nuestras pupilas dilatadas (su diámetro máximo depende de la edad y varía ligeramente de un individuo a otro) son ahora capaces de recoger el mayor número de fotones del espacio. De recoger información de soles como el nuestro, pero muy lejanos.

Stellarium15agosto2015

Observamos que las estrellas, con diferentes colores (sí, colores), forman figuras antojadizas, que los antiguos agruparon en constelaciones. Es posible que ignoremos que algunos luceros brillantes son, en realidad, los planetas visibles a simple vista. Y una gran franja blanquecina, que empieza a alcanzar nuestra vertical de forma imponente, cruzando el cielo de Norte a Sur, es lo que los antiguos llamaron Vía Láctea y que, en realidad, es nuestra Galaxia.

Pero ¿qué sabemos de las estrellas? Son soles lejanos, muy lejanos, cuyas primeras distancias no fue posible empezar a medir hasta mediados del siglo XIX, de diferentes tamaños y colores que se agrupan en formas caprichosas, en las cuales los antiguos creyeron ver figuras de su vida cotidiana o de sus creencias, miedos y esperanzas.

Estas noches de verano vamos a reconocer algunas de esas figuras. Será el primer paso en nuestra astronomía observacional, después de habernos asombrado del número de estrellas visibles desde un lugar oscuro.

Para ello, al igual que los niños utilizan un mapa mudo de nuestro planeta (nunca entendí por qué le llaman así, si los mapas nunca hablan) y le asignan las artificiales líneas de las fronteras, para reconocer la situación de los países, nosotros vamos a hacer lo mismo, pero a la inversa.

Utilizaremos un mapa del cielo donde se sitúan las estrellas y las líneas que unen de forma arbitraria las estrellas (sí, arbitraria según las diferentes mitologías de los antiguos griegos y romanos en nuestro caso) e, incluso, las arbitrarias líneas de «fronteras» entre constelaciones (asignadas por la Unión Astronómica Internacional a principios del siglo XX; antes de esta fecha, sencillamente, no existían), y, a partir de ahí, vamos a reconocer esos asterismos en el globo celeste. ¿Difícil?

No, no lo es. Tenemos que tener paciencia, y empezar por las «fáciles», que son las que están constituidas por estrellas brillantes. Una carta celeste con las constelaciones de verano (¡anda!, se me olvidó, la Tierra gira en torno al Sol en un año y, claro, una parte de las constelaciones del cielo cambia, de forma cíclica, según la estación) o un planisferio celeste (también llamado buscador de estrellas) nos puede servir para todo el año. Los planisferios celestes se pueden conseguir en tiendas de óptica y en librerías, y no deberían costar más allá de unos 15 o 20 euros.

planisferio1

La carta del cielo del verano en este caso os la facilito. Si habéis leído hasta aquí, os lo merecéis. Es muy sencilla (¡gracias, AAS!), pero, impresa en un DIN A4, es suficiente para empezar. También podéis recurrir a programas de planetario, gratuitos, en castellano y fáciles de instalar y usar en el PC (Stellarium, por ejemplo), e imprimirlas vosotros mismos para cualquier fecha, hora y latitud.

CARTA8finalwb

Orientémonos en el cielo. Primeramente, una brújula nos puede ayudar si nos vemos muy perdidos (o una aplicación que haga de brújula electrónica en nuestro smartphone, pero que nos deslumbrará si no tiene la opción de modo nocturno en rojo).

Si somos aventurados, y hemos visto por dónde se pone el Sol (hacia el Noroeste en caso de verano), podemos intentar localizar el horizonte norte de forma aproximada, mirando hacia la derecha del horizonte Oeste. Esto, en realidad, lo aprendimos en el colegio.

Y es que hacia el Norte, pero en el cielo, vamos a encontraremos el conocido asterismo de la Osa Mayor. Todos hemos oído hablar de la Osa Mayor; está formada, principalmente, por siete estrellas brillantes en forma de «cuchara» y, a partir de las dos estrellas delanteras o «punteras» Dubhe y Merak, podemos encontrar —prolongando unas cinco veces su separación— una estrella solitaria llamada Polar. Esta estrella, inmóvil durante toda la noche, nos marca el Norte celeste, porque coincide con la imaginaria prolongación del eje de rotación de la Tierra hacia la bóveda celeste.

movimientos_cielo1bis

Pero, claro, nos marca el Norte en la época actual (bueno, de forma bastante aproximada), no lo hará dentro de 2000 años, ¿sabes por qué? Estoy seguro de que, si no lo sabes, en un momento, estarás buscando en la Wikipedia «precesión de los equinoccios», algo que los antiguos ya intuyeron hace unos 2000 años.

Por cierto, si situamos la Osa Mayor y la Polar, a partir de ellas, y siguiendo una línea aproximadamente recta, podemos encontrar a la reina de Etiopia Casiopea, un asterismo formado por unas 5 estrellas que en este momento empieza a levantarse por el noreste configurando una “w”. Cuando Baje la Osa Mayor, se levantará Casiopea, de forma que podríamos construir un primitivo reloj astronómico nocturno. Si nos interesa un poco la mitología greco-romana podemos buscar la relación entre Casiopea, su marido Cefeo, su hija Andrómeda, el héroe Perseo y Cetus el monstruo marino. Todas estas constelaciones aparecerán en las cercanías aparente de la bóveda estrellada en cuanto se levante por el Este el cielo de otoño.

Hacia el Oeste, se están ocultando las últimas constelaciones que han presidido las noches de primavera. Las constelaciones de primavera no están formadas por estrellas relativamente brillantes como las constelaciones de invierno o las de verano; de hecho, el cielo de primavera es uno de los cielos más pobres del año en estrellas brillantes, si bien esconde otros tesoros, como multitud de galaxias. Aun así, quizás todavía podremos reconocer la «Y» de Virgo, con su estrella Espica, «la espiga», una estrella a 250 años luz y con siete veces la masa de nuestro sol.

A una altura algo más agradable del horizonte Oeste, encontramos la constelación del Boyero, con la estrella naranja Arturo (a 36 años luz y una masa de 1,5 veces la de nuestro sol). Podemos decir que ha sido la estrella más importante en brillo de toda la primavera. Fijémonos en la alineación de la Osa Mayor, Arturo y Espica. ¿A que haciendo alineaciones imaginarias es fácil encontrar las estrellas? ¿Sabes qué secreto guardan los colores de las estrellas? No te lo voy a contar, porque, a poco que te lo preguntes, buscarás «evolución estelar» en Internet y encontrarás muchísima información. Fíjate en la coloración de la estrella Arturo, la compararemos con la estrella Vega dentro de un rato, en cuanto encontremos esta segunda estrella en el cielo.

Nada más caer la noche, identificaremos en la parte contraria del cielo el espectacular planeta anillado: Saturno, el dios del tiempo. Es de una coloración ligeramente amarillenta, que destaca con la anaranjada y aparentemente cercana estrella Antares, el corazón de la constelación del Escorpión (a la considerable distancia de 550 años luz y una masa de unas 15 veces la masa del nuestro sol). No te voy a aburrir hablando de Saturno, o de lo enorme que es Antares (supergigante roja) y el poco tiempo que le puede quedar de vida antes de explotar como una magnífica supernova. Lo que sí te tengo que pedir es que intentes ver Saturno en el telescopio de algún conocido, amigo o vecino durante este verano, merece mucho la pena.

Saturn_Peach

Escorpión y Sagitario («la tetera»), que se encuentra al Este de la primera, son dos constelaciones que se encuentran a baja altura hacia el Sur, pero, entre ellas, se encuentra el núcleo galáctico. Fíjate, si la polución lumínica del lugar te lo permite, en cómo se ensancha por esta zona nuestra galaxia. A unos 30 000 años luz, se sitúa un enorme agujero negro (Sagitario A), cuya masa y posición han sido calculadas en los últimos años con mucha precisión, a pesar de no ser visible con telescopios «normales».

Sigamos en el Sureste y tomando el camino de nuestra vertical. El cielo que dominará todo el resto del verano. Destacamos las estrellas que conforman el llamado triángulo de verano: Vega (estrella a 25 años luz y 2,5 veces la masa del Sol), Deneb (a la considerable distancia de 1500 años luz y con 15 veces la masa de nuestra estrella) y, finalmente, Altair (a «tan solo» 16 años luz y una masa de unas 1,7 veces la masa del Sol), de las constelaciones Lira, Cisne y Águila, respectivamente. Cisne y Lira son las más fácilmente reconocibles (el Cisne es una gran cruz sobre la Vía Láctea), pero el Águila es algo más complicada, yo prefiero localizarla como una enorme letra griega alfa.

Por el Este, asoman las constelaciones de Otoño, que vendrá marcado por la ausencia de asterismos brillantes, pero estoy seguro que, de momento, has tenido bastante por esta noche. Ya intuyes que sólo hemos reconocido el cielo a vista de pájaro, sin agobios. Nos hemos dejado muchas constelaciones por identificar (en todo el cielo hay 88 constelaciones, establecidas por la UAI), aún así todas las estrellas visibles en esta noche, son sólo una pequeñísima parte de las estrellas que contiene nuestro sistema galáctico, la Vía Láctea, con 100 000 millones de soles. Podríamos decir que las estrellas que vemos son las «vecinas galácticas» del Sol. No nos agobiemos con los números, recuerda que el objetivo es disfrutar del camino, no el destino.

Iamhere

Otro día hablaremos de los primeros telescopios para ver de cerca lo que se esconde entre las estrellas.

Gracias por leerme y feliz mes de agosto con ¡Cielos estrellados!

El solsticio y las ganas de vivir una experiencia bajo las estrellas

Este verano tenemos un buen número de iniciativas muy diversas de astroturismo en la provincia de Castellón

Estamos a las puertas del solsticio de verano, que se producirá el próximo domingo 21 de junio. Este día, tendremos la noche más corta y, lógicamente, el día más largo del año.

stonehenge_sun

Normalmente, este hecho astronómico y cíclico es más mediático a través de su celebración religiosa con reminiscencias paganas, conocida en occidente como «noche de San Juan», que se celebra el 23 de junio.

La celebración, muy presente, especialmente, en el Mediterráneo, está unida a antiguos cultos y ofrendas paganas del inicio del verano astronómico en el hemisferio norte. En el solsticio, el Sol alcanza su máxima altura sobre el horizonte (casi en nuestra vertical a mediodía en nuestra latitud) y nos brinda el mayor número de horas de sol y el menor número de horas de oscuridad. Si nos fijamos, lejos de las luces de las ciudades, la noche del solsticio es muy corta y muy poco oscura.

precessionpolonorte

Actualmente y debido al fenómeno físico conocido como la precesión de los equinoccios, el inicio del verano astronómico no se produce el día de San Juan, sino, en realidad, dos o tres días antes de la festividad, si bien tradicionalmente —en especial, en el ámbito rural—, se continúa considerando el día de San Juan como el inicio de esta estación astronómica.

Entre los orígenes de esta celebración mística, se pueden citar la festividad griega en honor al dios Apolo, la celta en honor al dios Belenos (especialmente conocido en occidente actualmente gracias a su compañero Tutatis), o la festividad romana en honor a la diosa Minerva.

En la Europa central también es conocida como Sommersonnenwende e, incluso, en la lejana civilización Inca, como Inti Raimi o día del Sol. De alguna forma, los antiguos pueblos buscaban en estas celebraciones «obligar» a que el Sol regresara nuevamente sobre sus pasos en el cielo después de alcanzar su punto culminante y que el ciclo natural de las estaciones volviera, así, a repetirse con seguridad, frente al temor a lo desconocido o imprevisible.

La noche de San Juan es tradicionalmente una noche considerada mágica por muchas culturas, según diferentes mitologías; en ella, se abren y cierran puertas con otros mundos sobrenaturales, apariciones y desapariciones misteriosas, vagan hadas por los campos y ciertas hierbas tienen poderes excepcionales si son recogidas durante la noche.

Además, la repetición de ciertos rituales puede permitir que controlemos aspectos de nuestra vida o destino.

En distintas culturas de la costa Mediterránea, se rinde culto al fuego como elemento purificador y ancestral, posiblemente, heredado de los cultos romanos a Minerva, que eran celebrados con la venida de la primavera. El fuego es uno de los elementos puros que nos permitirán preservarnos de un mal año. Según estas mismas creencias, que se pierden en el origen de los tiempos, las cenizas de las hogueras permiten curar la piel enferma y andar o saltar las brasas nos aseguran prosperidad.

Actualmente, buena parte de la tradición y del misticismo que envuelven la festividad se han perdido entre los intentos de cristianizar el rito pagano y la proliferación de supuestos actos folklóricos en lugares turísticos que poco o nada tienen que ver con las celebraciones ancestrales.

Pero lo que sí perdura es la alegría por celebrar el buen tiempo. Las noches cortas y cálidas provocan que, año tras año, miles de personas concurran en lugares abiertos para celebrar la llegada del verano, pasando esta y otras muchas veladas bajo las estrellas.

Sí, es aquí cuando nos apartamos de las luces urbanas, cuando descubrimos la belleza del firmamento. Las estrellas, con diferentes colores, formando figuras antojadizas que los antiguos agruparon en constelaciones. Luceros brillantes que constituyen los planetas visibles a simple vista. Una gran franja blanquecina imponente que cruza el cielo y que conocemos como Vía Láctea o, incluso, las fases de la Luna, que pasan desapercibidas para el habitante urbano; ¿acaso todos sabríamos contestar si una luna menguante se ve de tarde o de madrugada o cuánto retrasa su salida cada noche?

Con la finalidad de retomar el contacto con el cielo, que tan especial fue para la humanidad con fines de medir el tiempo para la agricultura o la caza (y, en una época de pensamiento mágico, incluso para predecir el futuro), es necesario salir al campo, lejos de la polución lumínica, y disfrutar de un espectáculo sano y adictivo: la paz y sensación de inconmensurabilidad que provoca una noche profundamente estrellada.

El cielo de nuestro verano

Hace escasamente cien años, los cielos eran oscuros, pudiéndose contemplar unas 5000 estrellas visibles a simple vista. Hoy día, la luz somete a la oscuridad y debemos alejarnos de las ciudades para observar la Vía Láctea o la mayor parte de las estrellas que configuran las constelaciones.

Pero ¿qué sabemos de las estrellas? Son soles lejanos, de diferentes tamaños y colores que se agrupan en formas antojadizas, en las cuales los antiguos creyeron ver figuras (constelaciones) de su vida cotidiana o de sus creencias, miedos y esperanzas. Pero aún siendo soles lejanos, absolutamente todas las estrellas visibles en una noche oscura, son estrellas vecinas de nuestro sol.

Iamhere

Estas noches de verano vamos a reconocer algunas de esas figuras. Hacia el Oeste, se están ocultando las últimas constelaciones que han presidido las noches de invierno y de la primavera temprana: Auriga, con la estrella ligeramente amarillenta Capella (a 42 años luz y con una masa de 2,6 veces la de nuestro sol) y Géminis, presidido por las estrellas Cástor y Pólux (Cástor a unos 50 años luz y unas 2 masas solares y Pólux a unos 37 años luz y 1,8 masas solares, de ligera coloración naranja).

En esta zona, destaca, nada más oscurecer, el planeta Venus, el astro más brillante después del Sol y la Luna, que se encuentra en la constelación de Cáncer. Es un planeta muy similar a la Tierra en tamaño que se encuentra a una distancia del Sol de 108 millones de kilómetros. Su día es de 243 días terrestres de forma dextrógira (al revés que el resto de los planetas) y su año de 224 días terrestres. La temperatura en su superficie de 482 °C. ¿Vemos sus fases —que nos recuerdan a las de la Luna— al telescopio?

La Luna no anda lejos a finales del mes de junio y, en fase creciente, capta nuestra atención; mientras esperamos que la noche se haga oscura, podemos recrearnos en la visión telescópica. ¿Vemos sus montañas, fallas y cráteres de impacto al telescopio? ¿Sabes qué es el terminador y por qué allí se ven los mejores detalles?

Júpiter, el mayor de los planetas de nuestro sistema solar, se encuentra también aparentemente muy cerca, formando una bonita conjunción durante esos últimos días del primer mes del verano, antes de despedirse hasta el próximo año. Júpiter, con una masa 318 veces la de la Tierra y un diámetro ecuatorial de más de 142 000 kilómetros, tarda casi 12 años en orbitar el Sol a una distancia de 750 millones de kilómetros del Sol. ¿Vemos sus lunas y sus nubes al telescopio todavía, a pesar de la lejanía por estas fechas? ¿Sabes que su existencia ha permitido la vida en la Tierra?

A poco que avance la noche, identificaremos en la parte contraria del cielo el espectacular planeta anillado: Saturno, el dios del tiempo. De los planetas visibles a simple vista, es el que más lentamente se mueve; de hecho, tarda 29,45 años en completar una vuelta al Sol, por lo que le atribuyeron la divinidad del tiempo.

Está a la friolera de unos 1400 millones de kilómetros del Sol y posee un diámetro ecuatorial de 129 000 kilómetros, por lo que, junto con Júpiter, es uno de los gigantes gaseosos. Al telescopio, ¿ves claramente sus anillos y su luna Titán? ¿Sabías que su atmósfera fue descubierta por un astrónomo español y que en su superficie hay lagos de metano?

A estas alturas, ya comprenderemos por qué necesitamos un mapa de estrellas o un planisferio y orientarnos para reconocer las constelaciones. Ubiquemos los puntos cardinales. Hacia el Norte, encontraremos la Osa Mayor y, a partir de las estrellas «punteras» Dubhe y Merak, una estrella solitaria llamada Polar. Esta estrella nos marca el Norte, pero, claro, nos marca el Norte en la época actual o cuando Cristóbal Colón descubrió América, pero no lo hará dentro de 2000 años, ¿sabes por qué? (fíjate en la segunda figura de esta entrada).

CARTA7final

Volvámonos hacia el Sur, hacia las constelaciones de primavera-verano. No son constelaciones compuestas por estrellas brillantes como las constelaciones de invierno; de hecho, el cielo de primavera avanzada es uno de los cielos más pobres del año en estrellas brillantes, si bien esconde otros tesoros como multitud de galaxias. Aun así, podremos reconocer la silueta del León, o la «Y» de Virgo, con su estrella Espica, «la espiga», una estrella a 250 años luz y con siete veces la masa de nuestro sol. A una altura ya cercana a nuestra vertical (cenit), encontramos la constelación del Boyero, con la estrella naranja Arturo (a 36 años luz y una masa de 1,5 veces la de nuestro sol). Fijémonos en la alineación de la Osa Mayor, Arturo y Espica. ¿A que haciendo alineaciones imaginarias es fácil encontrar las estrellas? ¿Sabes qué secreto guardan los colores de las estrellas?

arcturus

Hacia el Noreste, encontramos a la brillante estrella Vega, la más brillante de la Lira, constelación que presidirá las noches de todo el verano. Conforme se vaya levantando (fijémonos en esta expresión y en este hecho), irán apareciendo las constelaciones estivales, mucho más brillantes que las de la primavera, y, además, una franja lechosa que cruza el cielo: la Vía Láctea, nuestra galaxia. Por cierto, Vega fue un referente en muchos sentidos en la historia de la astronomía, y te contaremos por qué.

De este cielo, destacamos las estrellas que conforman el triángulo de verano: Vega (estrella a 25 años luz y 2,5 veces la masa del Sol), Deneb (a la considerable distancia de 1500 años luz y con 15 veces la masa de nuestra estrella) y, finalmente, Altair (a «tan sólo» 16 años luz y una masa de unas 1,7 veces la masa del Sol), de las constelaciones Lira, Cisne y Águila, respectivamente.

Identifiquemos al Sur la constelación del Escorpión y su corazón: la enorme estrella naranja Antares (a la considerable distancia de 550 años luz y una masa de unas 15 veces la masa del nuestro sol). En Escorpión, la constelación opuesta en el cielo a Orión, encontraremos estos meses una estrella invitada: Saturno; sin duda, toda una joya cuando la miremos por el telescopio. Muchos preguntan, la primera vez que lo ven al telescopio, si es real o si es una diapositiva.

Las actividades para conocer el cielo

Si quieres aprender a reconocer las constelaciones y los planetas, comprender los ciclos astronómicos y observar con un potente telescopio que es capaz de ver más de 10 millones de estrellas de nuestra galaxia, más de 4000 galaxias como la nuestra, y detectar detalles de sólo unos 1000 metros sobre la superficie de la Luna, puedes apuntarte a alguna de las muchas actividades que realizaremos a lo largo de toda la provincia. En la pestaña de «Actividades de verano 2015» las tienes todas.

Es importante, para disfrutar con comodidad de la noche de estrellas, llevar ropa de abrigo, especialmente, para los más pequeños. También es recomendable una linterna —a ser posible, cubierta con un celofán rojo—, una esterilla para poder tumbarse en el suelo con cierta comodidad y, sobre todo, ganas de sorprenderse de las maravillas que se esconden en el cielo. Sea la que sea la actividad astronómica elegida, seguro que no la olvidaréis.

También están pendientes de confirmación algunas actividades nuevas, que se incluirán en esta entrada en los próximos días, por lo que puedes suscribirte a este blog, que, como podrás observar, viene a tener una entrada mensual.

Puedes estar actualizado sobre estas y otras actividades, así como acerca de toda la actualidad de astronomía y ciencias del espacio en el programa «Cruzamos el Universo», de diez minutos de duración, que se emite todos los jueves no festivos en Radio Castellón-Cadena SER, después de los informativos de las 13 horas.

¡Nos vemos bajo las estrellas este verano!