Marzo marciano (I): Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte
Esto es el principio de una nueva amistad…
En el mes de febrero de 2021 se inició el nuevo periodo exploración de Marte. Por primera vez en la historia de la exploración marciana llegaban en poco espacio de tiempo al planeta, tres misiones de diferentes nacionalidades, con la finalidad de conocer mejor su atmósfera y buscar en su superficie pruebas pasadas o actuales de vida primitiva.
Estas misiones operativas son: la más sencilla y primera en llegar fue enviada por Emiratos Árabes Unidos y consiste en un orbitador (HOPE) que analizará la atmósfera marciana durante al menos un año [1]. La segunda es la China, Tianwen-1 [2], compuesta por un orbitador, un módulo de descenso (lander) y un vehículo móvil de superficie (rover), estos últimos descenderán previsiblemente en mayo de 2021 desde la actual órbita marciana. La tercera es la estadounidense, la más mediática y sin duda la más ambiciosa en cuanto a presupuesto y material científico disponible puesto en servicio; Mars 2020. Consiste en un rover (Perseverance) de algo más de 1000 Kg de peso que fue desplegado sobre la superficie marciana (cráter Jezero) directamente desde un trayecto interplanetario en una arriesgada maniobra de frenado y aterrizaje conocida como los «7 minutos de terror» (aunque no siempre sean siete) el pasado día 18 de febrero de 2021.
Trayectoria de descenso sobre Marte de la Endurance. Crédito NASA
Supongo que más o menos ya conoceréis estos hechos, pues muchos medios de comunicación de masas se hicieron eco especialmente del aterrizaje del rover Perseverance. El éxito del aterrizaje de la Mars 2020 puede ser revivido en la página web de NASA dedicada a esta misión [3], que además contiene muchísima información y muy bien estructurada. Os recomiendo mucho esta página de la agencia espacial estadounidense para nutrirse de noticias muy recientes e imágenes y videos (incluido el del propio descenso), de las muchas que esperamos de este maravilloso rover-biólogo sobre el planeta rojo durante los próximos meses y años.
Así, durante este mes de marzo marciano (¡qué mejor mes para hablar del planeta rojo!), voy a intentar presentaros el «inicio de esta nueva amistad» con Marte, y para ello qué mejor que conocer más detalles sobre el planeta rojo que respondiendo a 10 de las cuestiones que considero más interesantes de las que me han formulado amigos, alumnos y conocidos, con motivo de la emisión en directo por Museos Científicos Coruñeses (MC3) para el aterrizaje del Perseverance y que constituyo un privilegio disfrutarlo junto a junto a Borja Tosar y el equipo del Planetario de A Coruña.
Emisión en directo de Museos Científicos Coruñeses del descenso de Endurance
También diré, que haciendo una búsqueda rápida mediante Google sobre las cuestiones más curiosas, interesantes o importantes sobre Marte y buscando semejanzas con las preguntas formuladas y que contestaré en las próximas entradas, he encontrado algunas similitudes pero con errores de bulto e inexactitudes (lo podéis comprobar vosotros mismos en las primeras entradas mejor indexadas por el buscador), por lo que una vez más quiero volver a insistir que, siempre que una noticia o dato científico en un medio de comunicación os llame la atención por asombroso o extraño (y eso incluye mis entradas), os ruego que os fijéis si está referenciado a una publicación primaria, y si no lo está, que lo confrontéis con publicaciones de divulgación científica de prestigio. Vuelvo a recordaros que la Wikipedia es una fuente rápida de consulta, es útil como primera aproximación a un tema general, pero existen muchos errores cuando buscamos algo de información especializada e incoherencias que tardan en ser corregidos (o no son corregidos), o datos que están desactualizados. También existen en este medio inexactitudes, a veces referenciadas a publicaciones de poca credibilidad -en el ámbito científico- al menos. Ello no es debido a ninguna maldad, es propio del funcionamiento de este medio, que tiene este estupendo compendio del saber humano on-line, pero que es susceptible de estos fallos, que supongo son complicados de subsanar.
Voy a intentar ofrecerte en estas entradas del mazo-marciano información de calidad, actualizada, referenciada, y como siempre, abierto a tus dudas, correcciones en los posibles errores que pudiera cometer, así como deseoso de tus sugerencias. Así que vamos allá…
Las 10 cosas imprescindibles que debes saber sobre Marte:
¿Por qué tanto interés en Marte?
Marte, cómo Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno es conocido desde la antigüedad pues se ve a simple vista en el cielo nocturno. Los planetas siempre han llamado la atención de los humanos por moverse con independencia de las «estrellas fijas» lo que les otorgó representaciones de dioses en las diferentes civilizaciones que han mirado al cielo. Marte, debido a una superficie con alta presencia de óxidos de hierro, es de color naranja-rojizo, con lo que lógicamente fue asociado a la divinidad de la guerra (Ares) por comparación con el color de la sangre. Si quieres saber cuándo es visible en el cielo, puedes buscar en una guía del cielo las épocas en las que Marte se acerca a nuestro planeta (oposiciones) o bien buscarlo en un simulador de cielo, como el gratuito Stellarium ( https://stellarium.org/es/)
Captura de pantalla del programa gratuito Stellarium. Posición de Marte en Tauro la noche del 13 de marzo de 2021 a las 21 horas en Castellón (España), mirando hacia el sur-oeste.
Muchos centenares o miles de años después de que culturas ancestrales le otorgaran nombre, empezamos a conocer su naturaleza real, y supimos que era un lugar similar a nuestro planeta en cuanto a analogías con su naturaleza. De hecho Mercurio, Venus, nuestro planeta y Marte, son los planetas llamados terrestres o telúricos por contraposición a los gigantes gaseosos y helados cuya composición es muy similar a nuestra estrella (hidrógeno y helio), aunque no brillen como ella por una cuestión de cantidad de masa.
La Tierra y Marte a escala. Imágenes reales, crédito NASA.
Conforme fuimos conociendo con algo de detalle a Marte mediante telescopio (Siglo XVII), no solo nos asombró que tuviera una corteza sólida donde era posible vislumbrar tenues detalles en forma de sombras en su superficie (exceptuando los destacados blancos y brillantes casquetes polares), sino que también nos sorprendió la presencia de una tenue atmósfera. También comprobamos que rotaba sobre su eje y que la duración de su día era similar al de la Tierra, y además incluso la inclinación de su eje orbital alrededor del Sol (25º) es similar a la de la Tierra (23,7º), lo que también da origen a estaciones meteorológicas con cambios ligeros observables desde la Tierra. Sin duda, bastantes similitudes interesantes con nuestro planeta, algo que en Venus –por ejemplo- no podíamos ver ni determinar.
El planeta tarda casi dos años en dar una vuelta alrededor del Sol (687 días), presentando estaciones con el doble de duración que las terrestres y como hemos comentado, en las que se ven cambios en el casquete polar visible, ya sea el norte o el sur- , así como ocasionales tormentas de polvo que emborronan los tenues detalles visibles y que pueden alcanzar todo el planeta.
Infografías con datos de Marte. Crédito: NASA
Con un tamaño de 6800 kilómetros de diámetro, algo más grande que la mitad del de nuestro planeta, su masa es de 6,41 × 1023 Kg frente a la de la Tierra 5,973×1024 Kg -supone que su masa sea tan solo un 10% de la del nuestro-, lo que le confiere una gravedad en superficie de un 30% aproximadamente (3,7 m/s2), algo más «confortable» para los futuros astronautas que la escasa gravedad en la superficie de la Luna.
Oposiciones de Marte. Crédito NASA
Por tanto, aunque situado a 225 millones de kilómetros del Sol (órbita elíptica de 206 x 249 millones de kilómetros), en los momentos de máxima aproximación a nuestro planeta (oposiciones cada dos años aproximadamente) se acerca entre 56 y algo menos de 100 millones de kilómetros. Las más cercanas de las oposiciones son las llamadas oposiciones perihélicas, que se suceden en periodos de 17 años. Así por ejemplo la última oposición perihélica de Marte fue en 2018 y la próxima será en 2035. Sin embargo, como hemos dicho, el acercamiento del planeta cada dos años lo hace aceptablemente interesante al telescopio y se abre una ventana de observación y de lanzamiento de misiones de exploración que pueden llegar al planeta con viajes de entre 6 y 9 meses de duración.
Despegue desde la Tierra y llegada a Marte. Crédito NASA
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, unos pocos astrónomos creyeron ver entre esas tenues sombras superficiales, que a veces desaparecen parcial o totalmente por tormentas de arena, finas líneas que transcurrían entre los casquetes polares hasta las zonas del ecuador: unos posibles canales artificiales que quizás podrían llevar agua de los polos a las zonas del ecuador. Aparecen en escena los posibles «marcianos» o habitantes inteligentes de un planeta quizás con problemas hídricos. La novela de la «Guerra de los Mundos» de H.G Wells (1898) y la famosa e innovadora versión radiofónica de O. Welles (1938), que causó el pánico en algunos ciudadanos de la sociedad de Nueva Jersey y Nueva York, hicieron el resto. La inteligencia extraterrestre se vinculó de forma clara a los habitantes de Marte, quién sabe si envidiosos de nuestro planeta azul y con abundante agua.
Sin duda Marte despertaba al final del siglo XIX e inicios del XX, aunque fantasiosos escenarios que nada tienen que ver con la realidad, si la posibilidad de un lugar para visitar y quién sabe si habitar algún día… con permiso de los marcianos, por supuesto.
Marte nos otorgará -como veremos- un recurso precioso a la humanidad, nos otorgará «un nuevo lugar» para habitar y la capacidad de ser una especie multi-planetaria, el primer paso para sobrevivir, expandirnos y viajar hacia las estrellas en un futuro muy lejano. Estamos asistiendo al primer paso hacia esa capacidad.
Excelente infografía de la exploración de Marte en los últimos 20 años y el futuro inmediato. Crédito NASA
La próxima entrada hablamos de la historia de la exploración marciana, que constituyen los últimos 60 años de exploración interplanetaria humana.
¿El objeto detectado en octubre de 2017 era un asteroide, un cometa o restos de una nave extraterrestre?
El prestigioso director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard-Smithsonian (EE.UU), Dr. Loeb, asegura que hemos detectado una vela solar.
¿En qué se basa para una afirmación tan arriesgada? ¿Qué es lo Loeb que asegura que hemos detectado y qué implicaciones tiene? ¿Estamos pasando «de puntillas» ante la primera evidencia de la existencia de inteligencia extraterrestre en otros sistemas solares de nuestra galaxia?
Si te interesa tener más claro las evidencias y la polémica que se ha generado en los medios de comunicación y ante la comunidad astronómica, te voy a intentar responder a estas preguntas, tras finalizar la lectura del libro del Dr. Loeb esta misma semana y cuando en realidad quería escribir sobre Marte.
¡Vamos a intentarlo!
Tengo que reconocer que hasta hace relativamente poco, había citado al Dr. Avi Loeb vinculándolo a noticias de divulgación de la astronomía, quizás en menos de media docena de ocasiones durante estos últimos años.
Revisando mis podcast de «Cruzando el Universo» [1] de estos últimos 6 años he visto que lo cité relacionándolo con trabajos sobre agujeros negros en compañía del tristemente desaparecido Stephen Hawking, también en varias ocasiones (tanto en el programa como en algunas charlas y cursos) a propósito del proyecto StarShot [2] que lidera desde 2015 y finalmente de forma mucho más reciente, también sobre el descubrimiento y naturaleza del extraño cuerpo celeste Oumuamua [3].
Desde 2018, Loeb ha saltado en muy repetidas ocasiones a la palestra de todo tipo de medios de comunicación internacionales por sus atrevidas declaraciones sobre el posible origen del primer visitante estelar Oumuamua. Sus declaraciones –cada vez más atrevidas y menos ambiguas- se han visto culminadas en expectación pública y cierta polémica por las diferentes entrevistas concedidas recientemente, con motivo de la publicación de su libro «Extraterrestre» (editorial Planeta, 2021), en el que trata plenamente su visión sobre el primer cuerpo interestelar (procedente de otro sistema solar) que ha detectado la humanidad.
Ilustración del posible aspecto incial de Oumuamua. Posteriormente se ha determinado que es mucho mas plano. Crédito: ESO
Mi opinión sobre su postura respecto a la naturaleza de Omuamua tengo que decir que ha sufrido cambios importantes, siempre desde la prudencia necesaria. No perdamos la vista, que estamos hablando de ciencia y por tanto de evidencias, muy lejos de relatos fantásticos u opiniones subjetivas aleatorias sobre fenómenos que suceden en el universo.
Inicialmente me pareció muy interesante su primer paper científico [4] sobre la compatibilidad de las observaciones astronómicas con que este objeto fueran restos de algún tipo de tecnología extraterrestre, en concreto material similar al propuesto para la construcción de« velas solares» para desplazar naves espaciales. En ese primer momento, y con algunas entrevistas publicadas en medios generalistas (recuerdo la primera que leí en el semanal de el periódico El País), deducía que era un intento de «provocación» hacía a la comunidad científica para llamar su atención respecto a que las hipótesis científicas «atrevidas» pueden ser compatibles con la ciencia tradicional estamental, que mira muchas veces con recelo cualquier investigación que lleve las palabras «inteligencia extraterrestre» en su propuesta, más allá del popular y casi extinto programa SETI [5].
Decir aquí algo importante para la reflexión: pienso que si las afirmaciones que realizaba el Dr. Loeb, hubieran sido realizadas por cualquier otro profesional, sin su trayectoria científica, muy posiblemente no hubiera tenido ni de lejos la repercusión mediática que han tenido, y lo que puede ser peor, sus diferentes papers publicados en revistas científicas de revisión por pares, es posible que no hubieran nunca llegado a publicarse.
Naturalmente esto es una mera hipótesis ya que no tengo a mi disposición información si en alguna ocasión se han enviado papers (que no hubieran visto la luz) para su publicación sobre otros fenómenos astronómicos cuyas hipótesis de trabajo se basara (o intervinieran en su explicación del fenómeno) inteligencias extraterrestres de forma directa o indirecta. Aquí es posible que nos venga a la cabeza algunos «ensayos» sobre el comportamiento de la estrella Tabby [6], pero que nunca alcanzaron una exposición adecuada para una publicación científica en la que se vincule las observaciones fotométricas con una hipótesis que involucren a la presencia de una posible esfera de Dyson [6] de forma univoca, más aún, el citado tipo de posible megaestructura de civilización alienígena avanzada (con respecto a nuestra civilización), solo es una conjetura sobre un papel.
Captura del perfil del Dr. Loeb, en la universidad de Harvard
Posteriormente, en los últimos meses quizá, las entrevistas cada vez más habituales aparecidas en medios de comunicación me provocaban cierta estridencia y me sembraron dudas respecto al criterio e intención de este distinguido científico, director del departamento de astronomía de la destacada universidad de Harvard (desde hace casi una década) y prolífico astrofísico con más de 700 papers [7] publicados en diferentes campos de la misma. Me empezaron a surgir preguntas que posiblemente os estéis haciendo en este momento: ¿Todos los titulares –algunos muy estridentes- respondían a declaraciones del propio Loeb o eran una interpretación algo libre del periodista? ¿Los titulares trataban de frases sacadas del contexto exacto de su disertación acerca de Oumuamua o ciertamente Loeb estaba insinuando de forma taxativa que el objeto astronómico era en realidad los restos de una nave alienígena?
El compromiso de Loeb con el proyecto privado StarShot[2], que sigue pareciendo un proyecto actualmente fantasioso con la tecnología e inversión actual, su anunciada jubilación como director del departamento de astrofísica de la universidad de Harvard e incluso una reciente aparición en un programa muy mediático de una cadena privada de televisión de nuestro país, me llevaron a plantearme si no estaba equivocado respecto a conceder más atención al tema.
Sin declarar públicamente lo que pretendidos divulgadores y algunos profesionales del mundo de la astronomía hicieron, reconozco que también pensé en un brillante astrónomo, que pensando en su jubilación, decide que se enciendan los focos sobre él – sin abandonar el discurso científico – para hacer caja o quizás explotar su nueva faceta de escritor mediante cierta ambigüedad sobre la naturaleza de un objeto celeste que nos había visitado fugazmente.
Portada del libro de Avi Loeb, editado por Editorial Planeta en febrero de 2021
Hasta que hace unos días, me llegó su libro que leí en muy poco tiempo. Una portada también algo estridente con una cubiertilla (¿se dice así?) en la que se leía: «El libro que cambiará la historia de la ciencia» volvieron a poner en duda si invertir tiempo en su lectura. Sin embargo, no me pude resistir a leer los argumentos con detalles para afirmaciones extraordinarias. Al finalizarlo, tras un par de días decidí, sin realizar una crítica literaria para lo que no estoy capacitado, expresar como he vuelto con cierto asombro a mi punto de partida,… con ciertos matices.
a) 1I/Oumumua: el objeto
El 19 de octubre de 2017 fue detectado mediante el sistema telescópico automático Pan-STARSS un objeto a 0,2 unidades astronómicas, alejándose de la Tierra. Este y otros telescopios detectan decenas de asteroides y cometas cada año, bien acercándose hacia el Sol o bien alejándose después de haber realizado el perihelio de su órbita. Inicialmente, de acuerdo a la normativa de nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional (UAI) fue denominado como el cometa C/2017U1. Tras una observación más detallada se observó que no presentaba indicios de volátiles (constituyendo coma y/o cola) y fue re-clasificado como asteroide, pasando a denominarse A/2017U1. Hasta aquí todo normal, de la multitud de objetos nuevos que se detectan anualmente, muchos sufren una re-clasificación cuando son observados con detenimiento.
En apenas dos semanas que fue observable con los telescopios más potentes, nos percatamos de que se trataba un cuerpo diferente a todos los conocidos con anterioridad, este presentaba una alta excentricidad y velocidad que situaba su tipo de órbita en una hipérbola (1,195), es decir, un objeto que no provenía de nuestro sistema solar. Así fue nuevamente re-clasificado -esto ocurría por primera vez en la historia de la astronomía-, como 1I/2017 U1. El «1I »indica el primer objeto interestelar detectado en lo que constituye su naturaleza de no procedencia solar.
Aspecto de la órbita de Oumumua obtenida desde la página de la NASA de SSD a partir de sus elementos orbitales
Evidenciaba su procedencia extrasolar también la orientación de su órbita respecto al plano de la eclíptica (122º), que situaban su posible punto de procedencia en alguna estrella en la dirección de la constelación boreal de la Lira, donde también se sitúa el Ápex del nuestro Sol.
Buscando observaciones inmediatamente anteriores del objeto en las que hubiera pasado desapercibido por su escaso brillo, fue posible localizarlo en imágenes del proyecto de la universidad de Arizona de búsqueda de Neos, Catalina Sky Survey, así como en los telescopios espaciales solares SOHO y STEREO cerca del perihelio (9 de septiembre 2017), en el que alcanzó una velocidad de 87 kilómetros por segundo. El objeto fue observado durante apenas 15 días con los más potentes telescopios y radiotelescopios en Tierra y espaciales, hasta que dejó de ser visible, y de esos pocos días se dedujeron de su comportamiento fotométrico una baja masa y tamaño y color posiblemente rojizo como los objetos que estamos observando de la zona de Plutón. Pero además de estas observaciones esperables, se observaron ciertas anomalías que no eran fáciles de explicar.
Aproximadamente un año después del descubrimiento, Avi Loeb y Shmuel Bialy publicaban un paper en Astrophysical Journal Letters explicando estas anomalías [4]. La polémica estaba servida.
b) Avi Loeb: la hipótesis sobre las evidencias recogidas
Antes de continuar, dejar claro de lo que estamos hablando, y para ello quizás empezar por establecer de lo que NO estamos hablando.
No estamos hablando de hombrecillos verdes, no estamos hablando de avistamientos de objetos volantes no identificados, no estamos hablando de« contactos» en la tercera fase, no estamos hablando de vendedores de misterios al modo de teorías «antiguos alienígenas» (aquí podríamos entrar a trapo a hablar de cómo se establece una teoría en el marco de la ciencia), no estamos hablando de de opiniones pseudocientíficas que se venden con facilidad en canales de Youtube o redes sociales.
De lo que SI estamos hablando. Estamos hablando de ciencia sobre un objeto muy probablemente de procedencia interestelar, en el marco de las hipótesis recogidas a partir de las evidencias científicas, en este caso; observaciones astronómicas por un buen número de observatorios astronómicos profesionales y durante un breve periodo de tiempo, por desgracia. Este último sesgo, los pocos datos disponibles, es según mi opinión, el que abre el debate: muy posiblemente si tuviéramos más observaciones, la naturaleza del objeto estaría zanjada.
De las observaciones realizadas, la primera anomalía que llamó la atención fue la aceleración que sufrió el objeto (apartándose de la exclusivamente gravitatoria un 0,1%), propia de un cometa cuando sufre desgasificación en forma de jets de los elementos volátiles por su proximidad al calor del Sol. Sin embargo ningún telescopio, incluidas las observaciones durante 30 horas del telescopio espacial de Infrarrojos Spitzer (NASA), detectó presencia alguna de emisiones de CO2, muy propias de los cometas. Podemos imaginar diferentes hipótesis que expliquen este comportamiento, alguna de ellas la que suponen una abundancia de hidrógeno (en realidad casi con exclusividad), cuya sublimación no podría ser detectada por nuestros telescopios. Nunca hemos observado un objeto de esta naturaleza, aunque tampoco habíamos observado nunca un visitante extrasolar.
La segunda anomalía significativa es su forma. Aunque su pequeño tamaño (<100 metros) y su lejanía hace imposible obtener unas mediciones precisas, de su comportamiento fotométrico –con variaciones de brillo cada casi 8 horas en unas 2,5 magnitud (factor de 10)- evidencia una forma marcadamente longitudinal de relación geométrica hasta 1:10, lejos de las formas de cuerpos más raros detectados con simetrías axiales de proporciones 1:3. Primeramente se sugirió la forma de puro (la mayoría de las ilustraciones que circulan lo dibujan así), aunque posteriormente se estableció que la probabilidad era mucho más alta en la forma de «tortita». De su comportamiento fotométrico regular, era difícil compatibilizarlo con un objeto sufriendo desgasificaciones. Tampoco se detectó desintegración del núcleo.
Trayectoria de Oumuamua y su desviación respecto a la trayectoria esperada. Crédito ESO
La tercera anomalía, se trata de la velocidad del objeto. Su velocidad era compatible con el marco de velocidades del sistema de reposo local (LSR) –las estrellas que comparten velocidades similares a las del Sol en la vecindad galáctica-, que implicaría que el objeto no ha sufrido una expulsión violenta de su sistema solar de procedencia de estas estrellas. El origen de otro sistema solar fuera del marco LSR, para alcanzar una compatibilidad con nuestro marco de velocidades, implicaría unas posibilidades bajas por lo ajustado del margen, aunque por supuesto no nulas, salvo cierta intencionalidad en ello.
En base a estas evidencias de anomalías detectadas, y alguna otra quizás menos clara, Avi Loeb desarrolla los cálculos para mostrar que el objeto tendría un comportamiento similar al de una vela solar, medio de propulsión propuesto para determinados viajes interestelares. Mantiene cierta ambigüedad en la explicación de si son restos de una vela solar, como se explica exactamente este comportamiento ¿mantiene una orientación adecuada en todo momento?.
Espectro de Oumuamua obtenido por el WHT (La Palma, IAC)
El curriculum del Dr. Avi Loeb, como ya hemos comentado anteriormente, es impresionante, y más allá de la posible falacia de autoridad (a favor de sus argumentos) en la que podemos caer con facilidad por su brillante curriculum y prolíficas publicaciones en diferentes campos de la astrofísica (agujeros negros e universo primitivo principalmente), hay que decir que todas sus publicaciones al respecto de Oumumua (su primer paper [4] no es el único al respecto del objeto)son impecables desde el marco de desarrollo de hipótesis científicas y han sido publicadas en revistas de prestigio de revisión por pares.
El resto son titulares periodísticos, que pueden beneficiarlo o no, pero que no pueden o no deben poner en duda su profesionalidad como científico. Poner en duda esto último también constituye una falacia (Ad hominem); la descalificación del autor de una hipótesis y no la de contra-argumentar los desarrollos de sus evidencias que le permiten formular su hipótesis.
El 30 de agosto de 2019, un aficionado Ucraniano, G. Borisov, descubría utilizando un telescopio de 65 cm, un objeto con una alta velocidad (30 kilómetros/s) y cuyos parámetros orbitales lo situaban como objeto extrasolar, con una inclinación de 45º sobre la eclíptica. Las observaciones iniciales de este objeto revelaron una clara naturaleza cometaria, obteniéndose espectros en diferentes telescopios gracias a esta actividad y probablemente de un tamaño de entre 2 y 15 kilómetros de diámetro. El 2I/Borisov constituía así el segundo objeto interestelar detectado por la humanidad, aunque este no presentaba las anomalías propias del primero, y nos era mucho más familiar, por su comportamiento similar a nuestros cometas.
c) Antes de empezar a estirarnos de los pelos
Para los que ya peinamos algunas canas y llevamos en esto de la astronomía unas décadas, antes de estirarnos de los pelos, tengamos en cuenta algunas consideraciones.
Venimos de una época de triunfo mediático de los llamados despectiva y coloquialmente «magufos». En las principales cadenas de televisión (pública y posteriormente privada) y de radio, hubo una época de completo éxito de personajes que abordaban fenómenos y pseudociencias, desde supuestos argumentos científicos. La ciencia se construye con evidencias y reproducibilidad, no con argumentos. Los programas de «misterio» sobre extraterrestres, presuntas manifestaciones del más allá, construcciones peculiares antiguas en las que intervienen seres extraños, etc… proliferaron y han hecho siempre muy buena caja gracias a su audiencia, atrapada por el halo «inquietante» que los envolvía, mientras que los documentales de divulgación científica habitualmente no han generado un impacto de audiencia destacado.
La ciencia ficción de Hollywood (con mucha ficción y poca ciencia) tampoco ha ayudado en mucho, y menos –dicho sea de paso- la formación reglada que no recibimos sobre el criterio para evaluar evidencias y comprensión de la estructura del método científico, tanto en enseñanzas medias como carreras universitarias no científicas. Este problema de ignorancia científica por desgracia lo podemos observar actualmente en la interacción con redes sociales en casi cualquier lugar donde se trate un tema de índole científica, llegándose a negar bochornosamente conocimientos adquiridos, confirmados y consolidados en ciencia.
Poster de la película Independence Day. Copyright 20th Century Fox
Es por ello que las barbaridades que hemos tenido que escuchar durante bastantes años y que actualmente escuchamos, nos han llevado a muchos a un «rechazo» casi visceral de todos estos personajes, que utilizan adecuadamente temas atractivos para el público, para -aprovechándose de su ignorancia científica seguir haciendo caja con una audiencia siempre notable. Sería una verdadera pena que un trabajo tan atractivo como el realizado por Loeb, fuera utilizado desde estos sectores para aumentar su audiencia, y es el único juego que veo peligroso y quizá reprochable…nos movemos en un terreno peligroso en la interpretación social si algunos temas se tratan con ambigüedad.
Nos hemos formado en la comprensión el universo, y en las versiones cambiantes del mismo. Conocemos las leyes físicas universales y sus limitaciones, la determinación de distancias interestelares, los procesos de formación estelar y planetaria, los diferentes escenarios que vamos descubriendo y ciertas limitaciones físicas, las cuales se aplican inevitablemente para una comunicación extraterrestre, en el caso que pudiéremos detectar que no estamos solos en el universo -aspecto más que probable-. Conociendo las evidencias contrastadas, lo lógico es construir ciencia respecto a ellas y no respecto a opiniones o creencias fantasiosas.
Qué el primer cuerpo interestelar descubierto por la humanidad sea los restos de tecnología extraterrestre, nos rechina a muchos los dientes, estoy seguro, nada más leerlo.
Conocemos el principio de la navaja de Occam, aquel que nos dice que «entre dos fenómenos explicados de forma diferente en igualdad de condiciones, el que utiliza la expresión más sencilla suele ser cierta». No es un principio irrefutable, pero la naturaleza tiene la manía de habitualmente comportarse de acuerdo a esta forma de simplicidad, según recogió un fraile franciscano en el siglo XIV, y que sigue vigente.
¿Podemos aplicar la navaja de Occam en este caso?
Nos podemos preguntar, si un objeto natural –posiblemente cometa extrasolar- sometido a ciertas circunstancias muy poco habituales –pero explicables- respecto a nuestro rutinario escrutinio de objetos en órbita solar, ¿es la explicación más sencilla respecto a la de origen de restos de una nave alienígena de Loeb?
Paremos en este instante; solo el hecho de plantearnos esto desde una perspectiva científica, lejos de escenarios «extraños envueltos en misterio» -algunos de ellos descritos anteriormente-, es un triunfo de la ciencia, con independencia del resultado o conclusión a la que se llegue. Se puede concluir que nuestro conocimiento del universo va en aumento, y que vamos superando sesgos observacionales que nos impiden llegar a comprender mejor el firmamento.
Lo cierto es que las explicaciones «convencionales» entendiendo como tales las de un cuerpo natural, parecen sonar más desfavorables si aplicamos la navaja de Occam: Oumuamua es un cometa extrasolar, lanzado con una velocidad cuanto menos curiosa desde otro sistema solar, aplastado por las fuerzas de marea en las proximidades del Sol (o anteriormente de otra estrella o cuerpo masivo) con una composición extraordinariamente porosa y liviana, sin la presencia de los hielos volátiles habituales, quizás formada exclusivamente por hidrogeno molecular….es posible, pero no parece lo más probable.
La gente que sólo tiene un martillo… ¿no ve más que clavos?
Esta afirmación-cuestión es muy buena. Avi Loeb –como ya hemos citado- trabaja en un proyecto sobre impulsión de velas solares para pequeñas naves (denominadas StarChip) con destino a la estrella más cercana, la estrella de alfa del Centauro (sistema triple, cuya enana roja –Proxima Centauri- tiene un planeta terrestre en la zona de habitabilidad), alcanzando velocidades de un porcentaje apreciable de la velocidad de la luz. La finalidad es llegar allí en unos 20-25 años y enviar información (que nos llegaría en algo más de 4 años). Podríamos decir que es un especialista en velas solares y casualmente tras un par de años trabajando en este proyecto, ve en Oumumua una vela solar. ¿Casualidad? ¿Intenta promocionar el proyecto en el que está involucrado?¿tiene un martillo y todo lo que ve son clavos?
Un martillo. Crédito Amazon
Me vais a permitir contestar a estas preguntas, que a mí también me rondaban la cabeza, con las respuestas que el propio Loeb ofrece en su libro, quizás algo desordenadas cronológicamente, porque aquí, hemos venido a hablar de su libro:
…“Al igual que la búsqueda de señales de civilizaciones inteligentes fue solo una idea pasajera. Y tal vez la habría dejado de lado si me hubiera podido sacar de la cabeza el StarChip” ….
“Es una hipótesis extravagante, de eso no cabe duda. Pero no lo es más que otras hipótesis que se han propuesto para explicar las atípicas características de Oumuamua”….
”Atribuir al objeto una forma de vela solar puede parecer algo estrafalario, pero no hay que hacer ninguna suposición osada. Shamuel y yo seguimos un camino lógico. Seguimos los indicios y, en la gran tradición dictada por la labor detectivesca de la ciencia, nos atuvimos fielmente a la máxima de Sherlock Holmes: cuando se ha descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad. De ahí nuestra hipótesis: Oumuamua ha de ser artificial”….
“Contesté que sí, como le sucede a todo el mundo, mi imaginación se guiaba por lo conocido; y sí, como sucede a todo el mundo, mis ideas se inspiraban en aquello en lo que trabajaba. Pero tendría que haber añadido algo: el problema del proverbio [de que quien tiene un martillo solo ve clavos] es que hacía hincapié en el martillo más que en la persona que lo empuñaba. Los carpinteros más hábiles no ven clavos por todas partes, de eso no hay duda, pero es que, además, están preparados para diferenciar entre clavos que sí ven”…
Capítulo: Hipótesis de la vela solar
… “Todos mis estudios reflejan un principio básico innegociable: el contacto con los datos”…”En oposición a las modas de las redes sociales, el progreso científico se mide por cuánto se acerca una idea propuesta a la verdad. Este hecho, plenamente aceptado sugiere que los físicos medirían su éxito por lo bien que concuerdan sus ideas con los datos, más que por lo populares que sean esas ideas”…
Capítulo: Aprendamos de los niños
d) El libro «Extraterrestre» de Loeb
No hubiera escrito estas líneas si el libro no me hubiera gustado, aunque eso no quiere decir que convencido, respecto su hipótesis formulada de Oumumua como restos de una nave alienígena, en concreto de una vela solar. Dejar pasar esta oportunidad, a pesar que el protagonista estos días son las naves que se acercan a Marte, no hubiera sido justo doblemente. Por el significado de Oumuamua; el primer objeto interestelar descubierto por la humanidad (que ya ha pasado a los libros de historia de la astronomía) y por las atrevidas hipótesis del Dr. Loeb, coherentes con los escasos datos que disponemos. Así por tanto, creo que se merece una entrada en mi modesto blog, lo más aséptica e imparcial posible.
Se han escrito y se escribirán todavía algunos ríos de tinta al respecto. Pero no hay más datos que los que hay, como el propio Loeb reconoce. La utilización malintencionada de una hipótesis científica coherente en beneficio de propósitos seudocientíficos seguro que será utilizada ante un público que ignora la ciencia. Esta es la mala noticia para la divulgación científica.
La buena noticia es que su libro es un ensayo arriesgado- que el autor se puede permitir- a pesar que la mayor parte de la comunidad científica actual aún vea con incredulidad y escepticismo la búsqueda de vida inteligente.
Como ya dije, no voy a entrar a evaluar su calidad literaria, ni tengo conocimientos de ello, ni pretendo. El libro me ha parecido muy agradable de leer, aunque reiterado en algunos conceptos, de fácil lectura y con algunas pinceladas excesivamente personales en alusiones a su pasada juventud. No eran necesarias, aunque no desagradan.
El libro es claro y casi doy por seguro que ciertamente apasionante para todos aquellos que seguimos tanto los orígenes de SETI [5] como las estrategias de búsqueda de inteligencia extraterrestre y posibles noticias vinculadas con ello. Las reflexiones sobre filosofía de nuestra propia existencia como seres inteligentes que habitamos la Tierra y expectativas de un universo probablemente poblado con otras inteligencias extraterrestres, son realmente interesantes, aunque tampoco muy nuevas.
Naturalmente habla profusamente de Oumuamua y de sus argumentos en pro de su hipótesis de un origen artificial. También trata los argumentos ofrecidos por el resto de científicos (al menos los más conocidos) en pro de un objeto natural de extraño comportamiento.
Habla de las dificultades de hacer ciencia en el campo de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aunque no tanto de la búsqueda de vida (biomarcadores), siendo consciente que hace tan solo unas décadas eso mismo campo parecía una locura por falta de detección de exoplanetas y hoy una probabilidad cada vez más plausible.
Mantiene el discurso sobre algunos campos aún estériles de la física teórica, que resultan de búsquedas sin evidencias, cuando las evidencias –al menos en términos de probabilidad- en la búsqueda de tecnomarcadores de otras civilizaciones en nuestra galaxia pueden ser más que obvios, en un sugerente malabarismo que justifica nuevos campos de investigación, mucho más allá del proyecto StarShot. Según Loeb la ciencia necesita cambiar ciertos paradigmas basados en la comodidad de los caminos avalados por el apoyo institucionalizado habitual.
También encontramos reflexiones sobre nuestra supervivencia como especie, en términos que el lector apasionado de estos temas va a encontrar familiares; paradoja de Fermi o el Gran Filtro.
Loeb ya avisa al principio del libro que algunas veces se le puede tachar de infantil en sus conclusiones o ideas, pero realiza -a mi parecer- un discurso elegante, atrevido, pero sin perder el control: “Oumuamua es un equipamiento tecnológico extraterrestre. Es una hipótesis, NO una afirmación contrastada”.
…” A veces, casi por accidente, algo excepcionalmente raro y especial se cruza en tu camino. La vida da un giro cuando ves claramente lo que tienes por delante”…
Espero que disfrutéis del libro y en todo caso, si no lo leéis, que hayáis disfrutado de esta entrada, hecha con entusiasmo., y recordad, si os gustan mis entradas no dejéis de comentarlas, compartirlas o suscribiros al blog.
[5] SETI: Búsqueda (científica) de Inteligencia Extraterrestre. https://www.seti.org/ Por cierto, los radiotelescopios Allen Array (Universidad Berkeley, EEUU) «escucharon» Oumuamua en busca de algún tipo de emisión, sin recibir ninguna señal.
Hoy es el día de la marmota, y decidí lanzar este blog de divulgación de la astronomía, astronáutica, astrofotografía y ciencias afines, precisamente un día tal cual hoy, de hace 6 años, para acordarme que mientras los años pasen y se repitan ciclos, las circunstancias no pueden ser del todo malas.
Primera entrada del blog Cielosestrellados, un 2 de enero de 2015
En 6 años me he dedicado de forma desigual a escribir en él. El mayor esfuerzo, sin duda durante el periodo de confinamiento del año pasado, en el que llegué a escribir -creo recordar- hasta 5 entradas en un mismo mes con la finalidad de ofrecer recursos para distraer nuestra atención de las tragedias que nos aportaba la todavía actual pandemia. Esos recursos están ahí, en el histórico del blog, al que podéis recurrir en el momento que queráis.
He intentado siempre mantener cierta rigurosidad, no afirmar nada que no tuviera detrás alguna publicación de un medio primario, y ahí tenéis una gran parte de citas en cada artículo publicado.
En un principio también deseé mostrar las actividades que realizaba en astroturismo (turismo de estrellas) y formación, aunque en 2018 decidí ya no citarlas, no porque no las realizara (las continúo realizando y de forma creciente, como muchos sabéis), si no porque pensaba que un blog como este no debía esconder una afán comercial.
En el blog también están disponibles un gran número de los podcast de los programas de radio Castellón cadena SER «Cruzando el Universo», en el que desde hace 7 temporadas vengo informando de las últimas noticias de las ciencias antes mencionadas. Nunca pensé que este espacio, de apenas unos 10-12 minutos semanales, tuviera tan buena acogida ¡muchas gracias a todas las personas que me escucháis!
Más de 90.000 visitas en 6 años me provocan satisfacción. El último año nada menos que más de 11.500 visitantes (el mayor número de visitantes de los 6 años de existencia), y todo eso sin poder dedicarle el tiempo que quisiera. Agradezco a todas las personas hispanohablantes que me siguen también -especialmente desde Sudamérica-, para ellas incluyo mi deseo de que pronto pase toda esta situación tan complicada que estamos viviendo.
Visitas totales a fecha 2 de febrero de 2021
Las entradas no cortas, soy consciente que en la época de la noticia «fast food”» y «clickbait» es contraproducente, pero me sorprende que algunas entradas con más de 1000 visitantes no han sido precisamente cortas, y por ello sigo escribiendo tal cual surgen en mi cabeza.
Decir que el blog no contempla ninguna técnica de posicionamiento, ni falsea estadísticas, los números ofrecidos son los que ofrece WordPress, sin más.
Para finalizar, antes de agradeceros vuestra compañía durante estos años, comunicaros tres cosas.
Podéis suscribiros al blog, esta suscripción implica que las entradas os llegan directamente a vuestro correo electrónico (que tendréis que confirmar tras la suscripción introduciendo el correo electrónico). Vuestra dirección de correo nunca es suministrada a terceros y se utiliza de forma opaca exclusivamente para el envío automático de cada entrada (ni si quiera yo intervengo en ello). Siempre anima tener suscriptores ¡gracias a aquellos que lo hagáis!
Por desgracia uno de los referentes comerciales de mi ciudad (Castellón, España) en fotografía durante las últimas décadas, desaparece. Foto vídeo Lledó cierra sus puertas y ha sido adquirido por una cadena en la que la venta de artículos de fotografía y equipos de iniciación a la astronomía, dejan de ofrecerse. Lledó estos años no solo ha depositado en mí la confianza de impartir formación en fotografía nocturna y astrofotografía, si no también se acaba –lógicamente- el soporte al mantenimiento del Blog. Algunos de vosotros habéis realizado donativos para este mantenimiento a través del entorno seguro de PayPal, que encontráis en el botón bajo las estadísticas del blog. Muchas gracias por vuestro apoyo, por pequeño que sea, es para mí una ayuda inestimable y necesaria para mantenerlo. Si no lo hacéis, no pasa nada, pero siempre quedaré agradecidopor vuestra colaboración.
NO dejéis de participar. Echo en falta una mayor interacción, y cualquier comentario será siempre bien recibido. Correcciones, críticas constructivas, críticas negativas, temas que os gustaría que abordara…escribo de lo que me gusta, pero seguro que coincidimos en muchas cosas si me estás leyendo, y siempre comprometido con la comunicación clara y directa, con el menor número de tecnicismos, pero con la rigurosidad para que puedas comprobar lo expuesto, o ampliar los conocimientos a través de enlaces sobre esa información. Todos los comentarios son publicados (excepto el spam, claro). Sentir este blog como vuestro, y abierto a propuestas de lo que os gustaría encontrar, creo que es una buena oportunidad que yo mismo hubiera deseado encontrar hace años para aclarar muchas dudas: astronomía –con independencia del nivel-, exploración espacial, instrumental astronómico, fotografía nocturna, timelapse, astrofotografía…
Para finalizar, permitirme que esta sea la primera entrada que no persiga ofreceros información sobra la astronomía, si no tan solo agradecimiento.
Confío en que muy pronto me volveréis a leer, y creo que Marte está pidiendo a gritos que hable de él.
No os preocupéis, después de la larga entrada-resumen anterior, espero que esta sea más breve y más rápida de leer (¡pero no os lo aseguro!).
Este año recién empezado, más allá de una costosa y dramática victoria en el control de la pandemia que azota el mundo entero y que actualmente se encuentra en una tercera ola con el mayor impacto sanitario, es también un año prometedor en la astronomía y astronáutica, que va a marcar el inicio de una década que merece mucho la pena ser vivida si te apasiona el espacio y su exploración.
Lógicamente, el meritorio esfuerzo científico en investigación farmacológica y médica nunca hubiéramos pensado que se vincularían a los progresos en la exploración espacial de esta manera, pero por desgracia así es, por lo que todo lo que vas a leer a continuación depende –no sabría dimensionar en qué proporción- en plazos de ejecución al posible impacto de la pandemia.
Sin echar mano de la bola de cristal, si no de las evidencias, los ensayos positivos y los fracasos, que es el método cómo evolucionan todas las ciencias, y sin contar con las serendipias que seguro nos encontraremos, las siguientes líneas son –a grandes rasgos- lo que nos deparan los próximos meses de esta nueva vuelta al Sol que iniciamos hace dos semanas, aunque ya nos parezca un mes por las circunstancias que vivimos.
Elon Musk, CEO de Space X, es el hombre más rico del planeta a inicios de este año, y según dicen va a apostar buena parte de su fortuna al negro. El negro no es Tesla, no son los rentables lanzamientos de su cohete estrella reutilizable Falcon-9, no es su capsula Crew-Dragon o Dragon Cargo para subir astronautas y suministros respectivamente a la Estación Espacial Internacional (ISS), si no su promesa más arriesgada y tecnológicamente apasionante; la nave Starship [1].
Starship. Crédito fotografía: Space X
Hace un año, pocos apostaban por las fantasías personales que tiene este peculiar personaje de hacer vuelos comerciales a la Luna y menos por llegar a Marte (en vuelos de prueba sin tripulación), en periodo de pocos años y con su nueva nave espacial Starship, que no dejaba de ser todavía entonces poco más que un montón de «latas» en dos descampados de EE.UU. La explosión del primer prototipo Starship SN1 –algo parecido a una cafetera gigante- a finales de febrero del año pasado parecía dar la razón especialmente a las personas a las que los logros de Musk (Space X, por tanto) no parecen despertar mucha simpatía.
Sin embargo, tras el vertiginoso proceso de construcción en Bocachica (Texas) de diferentes prototipos (e instalaciones de lanzamiento), junto con su evolución tecnológica estructural visible y con «saltos» exitosos, especialmente del SN8 lanzado el 9 de diciembre con 3 motores Raptor de metano y oxígeno, que alcanzó los 12 kilómetros de altura y que puedes ver aquí [2], la opinión de algunos parece que esté empezando a cambiar.
Ese mismo día del lanzamiento del SN8, en una sorprendente casualidad, NASA hacía pública su lista de los 18 nuevos astronautas del programa Artemisa (9 hombres y 9 mujeres) y que está comprometido con volver a pisar la Luna en 2024. En palabras del último administrador de NASA (aún a día de hoy), Jim Bridenstine, «llegaremos a la Luna en 2024 y esta vez para quedarnos» , pero vamos a omitir intencionadamente el «para quedarnos» de la frase porque aunque será cierto, obviamente no lo será en 2024 (tampoco creo que la frase debiera tomarse en ningún momento de forma literal), por tanto si omitimos aquello de quedarse en la Luna, omitiremos de momento que vayamos a hablar de la estación en órbita lunar Gateway.
El programa Artemisa [3] se vale del enorme y potente nuevo lanzador de NASA, el SLS [4] dotado de 4 motores RS-25, así como de la nueva cápsula Orión [5], que se han llevado una demora considerable y una gran cantidad de los fondos de la agencia estadounidense durante estos últimos años. El modulo de servicio está suministrado por ESA y en el modulo de descenso compiten 3 empresas, entre la que se encuentra Space X, cuyo finalista se conocerá en el primer trimestre del año.
SLS. El cohete más potente construido por NASA, con un 15 % mas de empuje que el Saturno V …pero, espera, ¡es una ilustración!. Crédito ilustración: NASA
Por tanto este año, aeronáuticamente va a verse marcado por los ensayos de los prototipos de la Starship (¿hasta dónde veremos llegar a la SN15, por ejemplo?) y el primer lanzamiento del SLS (sin tripulación, en su configuración básica llamada Block-1) en la misión Artemisa-1 alrededor de la Luna, aunque podría ser probable una demora que puede llevarnos a inicios de 2022. Recordar aquí que el plan de NASA es que Artemisa-3 alunice en el polo sur de la Luna en 2024: ¿una locura?
Space X continuará con sus lanzamientos habituales de su Falcon 9 y volverá a llevar tripulación (y a traer de regreso sano y salvos) a la ISS con su Crew-Dragon y provisiones con la Dragon-Cargo, montadas en su cohete estrella, el Falcon 9, de una forma esperemos rutinaria, como sus lanzamientos ya habituales de la mega-constelación de satélites propios «Starlink» y para poner en órbita otros satélites de gobiernos y empresas privadas. Recordar que la empresa muestra todos sus lanzamientos a través de Internet con la telemetría básica de la misión.
Por otra parte veremos volar al espacio el primer segmento de la futura Estación Espacial China, que será la más grande que habrá construido el país asiático, que viene pisando fuerte con sus misiones espaciales no tripuladas y quiere dar un nuevo impulso a las tripuladas.
Pero apenas en el segundo mes del año vamos a ver tres misiones no tripuladas llegar al planeta Marte, que el año pasado se situó en su oposición y por tanto ventana de lanzamiento más idónea. Estas tres misiones son, la mediática Estadounidense con el rover Perseverance (y estación meteorológica española, que será la tercera activa en el planeta rojo) y su helicóptero Ingenuity [6], la más modesta Hope [7] de Emiratos Árabes Unidos que será orbital con finalidad de conocer más de la atmósfera marciana, y la China Tianwen-1 [8], que también es portadora de un rover para superficie además del orbitador, cuya zona de aterrizaje fue revelada –y sin excesiva seguridad- poco antes del lanzamiento.
Perseverance, el nuevo rover que operará sobre la superficie de Marte el mes que viene. MEDA ha sido desarrollada por el Centro de Astrobiología y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, en Madrid y será la tercera estación meteorológica española operativa sobre Marte. Ilustración: crédito NASA
El interés por el planeta Marte, no es solo un sueño moderno de excéntricos emprendedores privados como Musk, viene siendo un objetivo de varias agencias espaciales y más recientemente empresas privadas, porque más allá de la ciencia, el futuro de nuestra especie pasa seguro por ese planeta, aunque es posible que no te lo hayas planteado.
Además de las misiones Crew-Dragon antes citadas (de las que se esperan probablemente 2), con tripulación a la ISS, una de ellas recibirá la denominación Axiom-1 para no confundirlas con la subcontrata de Space X con NASA. Axiom-1 llevará a dos turistas a la ISS con la finalidad de filmar escenas de una película de Hollywood, supongo que a estas alturas os imagináis quién es el protagonista en la más imposible de las misiones. Antes que nadie empiece a estirarse de los pelos (¡qué os veo!), en el mundo que vivimos, la ciencia y la tecnología necesita de fondos, y hasta que los gobiernos comprendan que es una prioridad la inversión de una parte apreciable de su PIB en ello, una buena ayuda es la explotación comercial y publicitaria, y esta ocasión no va a ser la primera vez, ni seguramente la última.
El segmento ruso de la ISS, además de enfadado por la pérdida de suculento contrato de sus naves Soyuz con NASA para llevar astronautas estadounidenses a la ISS (en beneficio de la compañía del Musk), parece ser que también desean realizar grabaciones para una película, pero en todo caso no puedo darle fiabilidad a esta intención. Estos escenarios (nunca mejor dicho) se realizarían para el último trimestre de 2021.
Starliner CST-100 tras regresar de su último vuelo de prueba no del todo exitoso, pero ¡en tierra!. Crédito: NASA/Boeing
Boeing, potente gigante aeronáutico mundial y habitual contratista de NASA desde los inicios de la agencia, intentará ganar el terreno perdido en la tarta espacial volviendo a lanzar – hacia finales de primavera- su nave Starliner CST-100 con un cohete Atlas. Recordemos que su intento anterior solo fue parcialmente exitoso (o incluso un poco menos), y la misión se tuvo que interrumpir, por lo que aún está lejos de su primer vuelo con astronautas. La alianza ULA y la empresa Blue Origin (si, la de Bezos) también intentarán recuperar terreno perdido. Esta última ha tenido éxito en su último lanzamiento de prueba de su cápsula New Shepar, que puedes ver aquí [9], ¡seguro que te sorprende!
La Agencia Rusa no se quiere quedar atrás en nuevos lanzadores, al igual que la agencia espacial China, y ambas se encuentran en el desarrollo de lanzadores re-utilizables y/o potentes. La Agencia Espacial Europea hará lo propio con su nuevo lanzador Vega.
Respecto a la exploración en nuestro sistema solar, recordemos que además NASA mantiene la misión Juno en órbita de Júpiter (misión extendida), la Osiris-Rex de regreso a la Tierra con muestras de Bennu, la New Horizons en el cinturón de Kuiper y naturalmente las misiones en y sobre el planeta Marte. Por aquí cerca, además de los satélites de observación del clima, asociados generalmente con otros organismo federales, mantiene activa aún la LRO en alrededor de nuestro satélite, que nos ha devuelto la mejor cartografía hasta el momento, de vital importancia para su exploración. De todas ellas puedes obtener abundante información e imágenes en los web-sites de NASA para cada misión.
No podemos dejar de citar las de estudio y vigilancia solar. La más veterana SOHO [10] de las que dispones incluso de una App para descargarte las últimas imágenes en el móvil del Sol en diferentes longitudes de onda, y el Sol poco a poco va despertando en el nuevo ciclo solar. Más recientes son la sonda Solar Parker Probe [11] –la misión que «tocará» el Sol- y la Solar Orbiter [12] junto a ESA. Si lo que buscas son imágenes chulas, decirte que la segunda es más interesante, si lo que buscas son datos increíbles, para mí la primera me parece apasionante La necesidad de conocer la dinámica solar, prever el «clima solar», es imprescindible para evitar catástrofes importantes en plena época de las telecomunicaciones.
Solar Orbiter. Crédito ESA/NASA
Además se encuentra muy avanzada, con intención de lanzarse en verano por un Falcon 9, la misión DART [13] dentro de lo que se ha venido a llamar «protección planetaria» en el estudio de desvío de órbitas de asteroides potencialmente peligrosos. Y la verdad es que no solo necesitamos conocer mejor los ladrillos con los que se formaron los planetas, si no que debemos desarrollar una tecnología capaz de desviar aquellos que podamos encontrar en rumbo de colisión con la Tierra, y este escenario no es una película de Bruce Willis, es un escenario real que solo precisa una variable de tiempo: ¿Debemos invertir en ciencia y tecnología?
Dart Concept Mision. Crédito: NASA
La misión llegará en 2022 a órbita del asteroide Didymos, un cuerpo de los conocidos como potencialmente peligrosos (PHA) de 780 metros de diámetro que posee una pequeña luna en órbita de 160 metros. La sonda hará de impactador cinético (500 kilogramos a 6 kilómetros por segundo) con la intención que se pueda estudiar la variación de la órbita, tanto desde los radiotelescopios terrestres (11 millones de kilómetros de distancia) como de una segunda sonda que debe desarrollar la ESA y que llegaría 2024.
Por último, quizás el lanzamiento más esperado por la comunidad astronómica, el deseado y costoso telescopio espacial James Webb [14] fruto de colaboración de NASA y ESA, con un diámetro de espejo segmentado de 6,5 metros y longitud focal de 131 metros. El JWST se suele citar habitualmente como el sustituto del veterano e increíblemente productivo telescopio espacial Hubble (HST) que lleva 30 años dándonos alegrías, pero el JWST es mucho más. Es un salto cualitativo en la resolución de imágenes y análisis (recordemos que el HST tiene un diámetro de espejo de 2,4 metros), que trabajará en el infrarrojo (0,6 a 28 micras) y a 50 K (-233 ºC), y es un salto espectacular en la tecnología y fiabilidad: el JWST trabajará en uno de los puntos de Lagrange (L2) en el sistema Sol-Tierra, eso significa a 1,5 millones de kilómetros de distancia…no hay posibilidad de realizarle ninguna reparación.
Ensamblando el James Webb Space Telescope. Tetris para un espejo segmentado de 6,5 metros de diámetro. Crédito: NASA/ESA
Desde que llegue a destino, tardará 6 meses en estar completamente operativo y preparado para hacer ciencia, porque su ensamblado es por sí solo una magnífica obra de ingeniería del telescopio espacial más grande y más potente jamás construido. Aunque hay muy buena y mucha información sobre este telescopio, te dejo un video en español que puede ser que encuentres interesante en [15].
Todos los campos de la astronomía experimentarán apasionantes descubrimientos con este telescopio, desde las más lejanas y primitivas galaxias del universo hasta anuncios sorprendentes (quien sabe si inquietantes) sobre atmosferas de exoplanetas. Como comenté al principio, empezamos una década de exploración que merece mucho la pena ser vivida, ¡quédate y hablamos de todo ello!
Este año que ha acabado pasará a los libros de historia. Si estás leyendo estas líneas, cuando menos podemos mantener cierto optimismo de poder compartir estos momentos. Por desgracia muchas personas de nuestra ciudad, de nuestra provincia, nuestro país, nuestro continente o nuestro planeta, no pueden hacerlo. Y es que una cosa está más clara que nunca: lo problemas globales son eso, problemas que afectan a todas las personas que compartimos planeta, con diferentes intensidades debido en buena parte a las diferencias sociales, pero nadie puede quedarse completamente al margen pensando que puede permanecer ajeno o protegido.
Y es que la pandemia global de 2020 no ha sido –ni mucho menos- lo peor que nos puede suceder como especie, pero sin embargo sí que deja un mensaje claro; en una sociedad globalizada un problema en la otra parte del globo puede convertirse en un problema de todo el planeta. Un problema de todo el planeta, es un problema de toda la humanidad.
Los sabios aprenderán de esto, los ignorantes continuarán sin ver más allá de sus narices y de sus localismos egocéntricos. Confío en que con el devenir de los años, sea en los sabios en los que estén las grandes decisiones que pueden ser mucho más críticas que las que se han tomado durante este pasado 2020, y no en manos de ignorantes o aprovechados, o nos espera un oscuro porvenir como especie, quién sabe si la noche más oscura.
Al margen de mis temores por el futuro, que no dejan de ser una opinión subjetiva de un insignificante individuo entre más de 7700 millones y al que probablemente nadie prestará demasiada atención, deseo mostraros en unas líneas que – a pesar de la pandemia y las tragedias sociales asociadas- este año no ha sido un mal año para la ciencia en general. Más bien al contrario: se ha demostrado que el futuro depende de ella, y no de fanáticos, ignorantes, dirigentes interesados solo en el poder y toda una serie de personajes con los que nos toca compartir esta minúsculo punto azul pálido, perdido en la inmensidad del universo.
No procede hablar del logro de los equipos que han trabajado en las diferentes vacunas contra la pandemia, sin duda uno de los mayores logros modernos de la ciencia médica, si no de lo que es mi campo, de las noticias de astronomía que han brillado este año que hemos dejado, algunas de las cuales pasarán a formar parte de los libros de la aventura humana del conocimiento y exploración del universo.
¿Te apetece recordarlos?
En enero empezó a operar a pleno rendimiento FAST, el radiotelescopio más grande del mundo, en China, con 500 metros de plato, muy superior al recientemente malogrado radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).
NASA empezaba a trasladar los principales componentes del gran cohete SLS que llevará el programa Artemisa y a la humanidad de retorno a la Luna. Los componentes eran sometidos a las pruebas pertinentes de cada segmento que conforman el mismo, un proceso que se alargaría satisfactoriamente durante todo 2020 sin incidentes que retrasen los planes iniciales de NASA: volar de vuelta a la Luna en 2024. ¿Un farol de fecha?.
La empresa estadounidense de Elon Musk, Space X, superaba sus últimas pruebas de la cápsula Dragon Crew para devolver a la NASA su capacidad de volver a enviar astronautas al espacio desde el propio territorio estadounidense (y dejar de depender de los lanzadores de la agencia espacial Rusa), mientras Y. Maezawa, multimillonario japonés, confirmaba el billete para su viaje inaugural de Space X alrededor de la Luna, previsto inicialmente para 2023 con la nave Starship, algo que en esas fechas parecía todavía más ficción que ciencia.
Si el Dr. Guillem Anglada había descubierto recientemente un exoplaneta terrestre alrededor de la estrella Próxima Centauri (la más cercana a nuestro Sol), se confirmaba en enero la detección de un segundo exoplaneta alrededor de esta enana roja a algo más de 4 años luz, Próxima c, aunque fuera de la zona de habitabilidad en la que si se encontraba Proxima b.
Un estudio publicado en Sciencie por la paleontóloga aragonesa L. Alegret, profundizaba en la desaparición de los dinosaurios en el periodo K/T, la cual muy posiblemente estuvo beneficiada por actividad volcánica masiva en la zona de la India, con anterioridad al impacto del conocido cuerpo de unos 10 kilómetros en las cercanías de la península del Yucatan.
Uno de los grandes 5 telescopios espaciales de la NASA finaliza su vida útil extendida, el Spitzer que trabajaba en el espectro IR. Después de 16 años deja de funcionar recordando que contribuyó al descubrimiento de 5 de los 7 exoplanetas del sistema extrasolar que más cautiva la imaginación actualmente de los apasionados de este tipo de descubrimientos y de la búsqueda de una Tierra 2.0 alrededor de otras estrellas.
Mientras que los lanzamientos de la megaconstelación de satélites Starlink por parte de Space X empieza a aumentar (recordemos que cada lanzamiento pone en órbita 60 de ellos), Musk comunica su intención de minimizar el impacto que supone para la comunidad astronómica, mediante sucesivas revisiones de los llamados DarkSats., aunque de momento solo consigue una reducción de impacto visual bastante moderada.
A principios del año 2020 y desde finales del año anterior, la estrella Betelgeuse despierta el interés de la comunidad astronómica por su caída profunda en el brillo, aunque conocemos su variabilidad propia de una supergigante roja al final de su vida, la posibilidad de una explosión como supernova de forma inminente se pone sobre la mesa, aunque hay consenso mayoritario de que se debe a otros motivos y aún no a su anunciada explosión, la posibilidad de ver una supernova semejante es realmente fascinante y cautivadora.
La nave de observación de NASA Parker Solar Probe y el telescopio terrestre D.K Inouye, que empiezan a operar con normalidad, prometen generan imágenes y datos que nos proporcionarán la información más precisa sobre el Sol obtenida jamás, sin duda de gran importancia para comprender mejor nuestra estrella, de la cual depende fuertemente la vida en la Tierra.
En febrero de 2020 también se cumplían 30 años de la icónica imagen “un punto azul pálido” tomada por la nave de NASA, Voyager 1 desde 6 000 millones de kilómetros y que inspiró a C. Sagan a escribir la obra de idéntico titulo.
Si el Dr. Avi Loeb había levantado ciertas polémicas por sus declaraciones y publicación sobre la naturaleza del primer cometa interestelar Oumuamua detectado con anterioridad, nuevamente levantará polémica frente a declaraciones sobre la naturaleza de las ráfagas rápidas de radio (FRBs) que continúan detectándose, aunque cada vez con orígenes más acotados y ya de aparente disparatada atribución alienígena.
A finales de febrero, mientras teníamos noticias de la extraña neumonía procedente de China que obligaba a confinar una ciudad de más de 40 millones e habitantes y con una incidencia creciente en Italia, teníamos mejores noticias de que el suceso de Betelgeuse podía ser debido a una gran cantidad de materia expulsada en dirección a la Tierra y que la había oscurecido, según se desprenden de imágenes del VLT y del HST, únicos telescopios capaces de poder ofrecernos imágenes (con poca resolución, pero imágenes) de su superficie.
Mientras aún no nos creíamos un impacto global de un virus respiratorio nos atrevíamos a bromear sobre el paso cercano del asteroide Apophis en 2029 y recibíamos desde Marte el primer informe científico completo del aterrizador de NASA Insight, dedicado a conocer el interior marciano, publicado en Nature Geosciencie.
Fallecía después de una larga vida, Katherine Johnson, matemática que trabajó hasta 14 horas diarias para llevar a los primeros astronautas de la NASA «hacía las estrellas», y que trabajó también en el programa Apolo a la Luna. Su trayectoria y la de sus compañeras, inspiró la película «Figuras Ocultas». Totalmente recomendable para comprender lo que supuso y los inicios de NASA.
El brillante planeta Venus empezaba a acompañarnos de forma destacada en el cielo por las tardes de la que iba a ser una de las primaveras del hemisferio boreal más complicadas en los últimos 100 años.
Un equipo de astrónomos de Cambridge designa Kepler K2-18b (en el que se había identificado en 2019 vapor de agua en su atmósfera) como el mejor candidato hasta la actualidad de una Tierra 2.0. Con una masa de 8 veces la terrestre y a 124 años luz, posee una atmósfera rica en hidrógeno, vapor de agua, metano y amoniaco, eso justo antes de que SETI -vinculada a Berckeley- cerrará sus puertas –al menos de forma provisional- después de 20 de años buscando una señal inteligente entre un mar de datos, algunos tomados desde Arecibo, que no nos devolvió ningún positivo, pero si la popularización del primer programa de computación compartida que algunos recordareis en los salvapantallas (el primero que instalé con Windows 98).
En Bocachica, el prototipo de la nave Starship SN1 explotó, entre ciertas sonrisas de los detractores de las visiones de Elon Musk para viajar a la Luna y Marte. Comunidad de detractores que paradójicamente crece conforme los avances y éxitos de Space X se consolidan con sus repetidos lanzamientos del Falcon 9 y sus recuperaciones. Caso para estudiar por los psicólogos.
En una lección terrible de acontecimientos negativos en el impacto de la Covid19 y saturación del sistema sanitario español (y muchos otros con anterioridad o posterioridad), se produce un confinamiento domiciliario para todo lo no esencial en nuestro país y en buena parte de los países del mundo, ante la ya declarada pandemia. Sin embargo los planes de las principales agencias espaciales del planeta intentan no retrasar sus programas en una lucha para la cual no estábamos preparados a pesar de nuestra tecnología, de hecho la NASA cierra sus puertas en lo no esencial para las misiones en curso. La ESA anuncia que les es imposible mantener el programa de Exomars2020 y el rover de la Agencia Espacial Europea «cae» de entre las 4 misiones previstas para ser lanzadas durante el verano hacía el planeta rojo que en octubre alcanzará la oposición, que abre una ventana de lanzamiento cada dos años.
A principios de abril en una situación muy complicada, incertidumbre, tristeza por las tragedias humanas que se acumulan y miedo generalizado, unas cuantas entidades españolas vinculadas a la investigación y divulgación científica, se cuelan en nuestras casas; Instituto de Astrofísica de Canarias, Fundación Starlight, Planetario de Madrid, Planetario de A Coruña…están ahí, en directo, de forma intensa y comprometida con la función social de la ciencia, en trabajar de forma continua más allá de su deber laboral, para hacernos más llevadera la tragedia emocional que provoca la pandemia y que no vimos venir.
Mientras perdemos de vista el segundo visitante interestelar (cometa 2I/ Borisov), las agencias espaciales anuncian que continúan con sus programas previstos, entre ellos el vuelo de la Dragon Crew (Demo-2) de Space X con dos tripulantes de NASA a la ISS. La misión es realizada a finales de mayo y es todo un éxito y el inicio de la ejecución del contrato multimillonario CCP de NASA con Space X.
Con el desconfinamiento domiciliario a finales de junio, nos llega una imagen de la nave de NASA New Horizons, en la que se aprecia paralaje estelar. Es la primera imagen tomada por la humanidad desde fuera de la Tierra, a 7000 millones de kilómetros, que denota el desplazamiento desde la Tierra en base al fondo estelar; la primera imagen de un cielo alienígena como cita la NASA en un titular algo exagerado para mi opinión.
Un verano esperanzador, mientras se anuncian algunos progresos de los ensayos de vacunas contra la Covid19, nos prepara para el lanzamiento de 3 misiones hacía Marte; el rover Perseverance (con participación española nuevamente y por tercera ocasión) con su helicóptero Ingenuity (que será la primera nave en volar en otro mundo), el rover Chino y el orbitador de Emiratos Árabes Unidos, Esperanza.
NASA anuncia el lanzamiento de DART para impactar contra el asteroide Didymos (en realidad sobre su pequeña luna) en julio de 2021, en el inicio de estudios internacionales cuya finalidad es trazar métodos para desviar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, una defensa planetaria para la que debemos prepararnos más pronto que tarde.
GJ887b y c, se une a KIC7340288b, GJ1061d, Kepler 1649c, TOI700d, Kepler 90b, Kepler 160d, Proxima b, o Wolf359, como exoplanetas terrestres en la zona de habitabilidad con bastantes similitudes a nuestro planeta, algunos de ellos dentro del programa «Red Dot».
Júpiter Y Saturno empiezan a destacar en el cielo nocturno, se despedirán a lo grande cuando finalicen los meses de visibilidad, con la gran conjunción del pasado 21 de diciembre, a tan solo 6 minutos de arco de separación aparente entre ello es en el cielo.
Un cometa inesperado se hace visible a simple vista durante las madrugadas de julio, el Neowise F3 (C2020F3), para pasar a verse en los atardeceres de agosto tras la puesta del Sol. El 19 de julio parte desde Japón la nave hacia Marte de Emiratos Árabes (siendo el 6º país en enviar una misión a Marte en la historia de la exploración espacial). Esos mismos días es lanzada la misión China, envuelta en su secretismo habitual, y el último día de julio la Estadounidense.
La primera semana de septiembre finaliza la misión Dragon Crew DM-2 con el retorno a salvo de los dos astronautas. El prototipo de la StarShip SN5 realizó un salto exitoso de 150 metros de altura con su motor Raptor, de metano y oxigeno en Bocachica.
Amazon recibe luz verde para el lanzamiento de 3 200 satélites de comunicaciones, una nueva constelación de satélites que podría empezar a desplegarse en 2021.
Durante agosto se publica en Nature Astronomy un artículo como resultado de las observaciones de la misión DAWN al planeta enano Ceres, respecto a la posibilidad de existencia de sales hidratadas y por tanto de una presencia de agua bajo la superficie mayor de la esperada en un cuerpo de apenas 1000 kilómetros de diámetro.
La Agencia Espacial Argentina lanza con éxito su satélite de órbita polar SAOCOM 1b de observación terrestre en microondas, el lanzamiento es realizado por Space X.
Nuevas detecciones de fusiones de agujeros negros masivos, la GW190521, confirman que LIGO y su detección de ondas gravitatorias está abriendo una nueva frontera de exploración del universo de una forma que nunca pensamos que fuera posible. Recordemos que la primera detección se realizó en septiembre de 2015 y la precisión capaz de medir en la dilatación de una medida es de 10-8 metros.
En Septiembre Marte domina el cielo camino a su conjunción, mientras se retoma el curso escolar de forma presencial en nuestro país, ante el temor e incertidumbre de muchos padres y madres: la pandemia aún está lejos de superarse a pesar de las buenas noticias sobre la evolución de los ensayos de vacunas contra la Covid19.
En Septiembre también se anuncia la posible detección de un biomarcador en las nubes de Venus mediante los radiotelescopios de ALMA en Chile, que llama la atención de la comunidad científica. Posteriormente una revisión de esta publicación arrojará errores en esa detección. La ciencia se construye de esta forma.
La nave de NASA Osiris Rex toma las imágenes más cercanas al asteroide Bennu, de unos 490 metros, del cual tomará muestras, y encuentra toda una serie de «escombros» en su superficie que se consideran pueden proceder de otros cuerpos. A 334 millones de kilómetros de la Tierra la toma de muestras se realiza en octubre de 2020 de forma exitosa, para regresarlas en 2022.
El premio nobel de física de 2020 recae en R. Penrose (UK), R. Genzel (Alemania) y Andrea Ghez (USA), los tres especialistas en agujeros negros. Siendo esta última una de las únicas tres mujeres que han recibido el premio Nobel de Física en toda su historia, cuando se cumple algo más de un año y medio de la pionera y popular imagen del agujero negro en la galaxia Messier 87, tomada por interferometría mundial con el llamado Event Horizon Telescope. La ceremonia de entrega de los premios Nobel, prevista para diciembre de 2020, no se podrá celebrar debido a la Covid19 y se realizará una entrega simbólica.
A finales de octubre se publican resultados del avión Boing de observación estratosférica SOFIA de la NASA, sobre detección de agua sobre la superficie iluminada de nuestro satélite en lo que se denominan micro trampas frías. Aunque los medios se hacen eco de la importancia del descubrimiento y de la posible importancia de obtención de agua para las futuras misiones tripuladas a la Luna, pocos cálculos se realizan sobre si saldría más caro el litro de agua extraída de la superficie con una tecnología bastante compleja o transportarla desde la Tierra, ¿te lo has preguntado?
Forbes publica el supuesto valor económico del asteroide 16Psyche, completamente formado por Hierro y Níquel y con unos 200 kilómetros de diámetro, el gran público empieza a oír hablar de la «minería espacial» de la que, aunque se lleva ya años tratando en las agencias espaciales, pensábamos que era más propia de la ciencia ficción.
En noviembre se cumplen 20 años de la Estación Espacial Internacional (ISS), por la que habían pasado 240 astronautas de 19 países diferentes. La casa más cara de la humanidad pero más provechosa, un laboratorio único para todo tipo de experimentación en microgravedad. El telescopio espacial Hubble, que sigue haciendo ciencia de primer orden y aceptando nuevos retos de exploración científica, cumple ya 30 años, mientras sabemos que el esperado James Webb Telescope (JWST) empieza a comprobar su configuración para el lanzamiento posiblemente en octubre de 2021.
En noviembre parte la Crew-One compuesta por 4 astronautas a bordo de la Crew Dragon de Space X, parte hacía la ISS con completa normalidad. La alianza de NASA con Space X sin duda es una tajada económica suculenta y hace que la competencia por el espacio ponga a trabajar a todas las empresas y agencias vinculadas con la exploración del espacio.
Se pierde el satélite español SEOSAT-1, de observación terrestre, por un fallo en el lanzador de la ESA. España no tuvo tanta suerte como nuestros hermanos Argentinos este año.
El radiotelescopio, de Arecibo (Puerto Rico) dañado desde el verano por una tormenta, acaba colapsando a finales de noviembre. El mítico instrumento es ya historia de la ciencia, aunque durante finales de 2020 se habla del interés en su reconstrucción y unos posibles fondos millonarios pero de momento insuficientes.
Se localiza un evento rápido de radio (FRB) en nuestra galaxia, asociado a un magnetar que se sitúa a unos 25 000 años luz (FRB200428). La ciencia mata a los hombrecillos verdes otra vez, pero un día quizás, la misma ciencia les de conversación.
Se libera la primera parte de la tercera entrega del Catalogo GAIA (ESA), el mayor censo astronométrico, fotométrico y espectroscópico de nuestra vía láctea. Los datos son, como en las entregas anteriores, de disposición libre. Eso sí, necesitamos algo así como 1,5 millones de cd’s para grabarlos.
El año 2020 va a finalizar con unas excelentes noticias respecto a la exploración espacial. La nave Chang’e 5, de la Agencia Espacial China es capaz de llegar a la Luna, alunizar, tomar muestras perforando la superficie y retornarlas con éxito a la Tierra. Es la primera vez en 44 años que se retornan muestras desde la Luna. Se calcula en casi 2 kilogramos de muestras. El gigante asiático marcha con fuerza en la nueva carrera espacial, quien sabe si también por la Luna, por Marte o por algún otro interés más lucrativo.
La Agencia Espacial Japonesa, Jaxa, recupera con éxito las muestras de la nave Hayabusa-2, cuyo receptáculo aterriza en Australia. Tomadas desde el asteroide Ryugu, son 5,4 gramos de material, todo un logro aunque parezca poca cantidad. La proeza técnica en orbitar un asteroide y tomar muestras es un logro mucho más complejo de los que nos pueda parecer. Junto con las muestras que retornará la nave Osiris-Rex, entenderemos mucho mejor algunos asteroides, auténticos fósiles del sistema solar.
Para finalizar, NASA presenta los 18 astronautas (9 mujeres y 9 hombres) del programa Artemisa, mientras el prototipo de la Starship SN8 se eleva con 3 motores Raptor hasta los 12 000 metros desde Bocachica y está a punto de completar con éxito su aterrizaje a pocos metros del lugar de despegue. La SN9 está ya preparándose para el siguiente vuelo de ensayo, cuando se escriben estas líneas, en quizás el proyecto que mayores fantasías nos despierta a los que pensamos que la humanidad debe convertirse en una civilización multiplanetaria para sobrevivir.
Desde este punto de vista, el año 2020 no fue malo, tan solo los humanos lo pasamos mal por una falta de preparación, poco apoyo a nuestra ciencia y una falta de visión global de nuestra civilización….pero si, ¡2021 será más prometedor en todo!
Por otra parte y para finalizar; lo lamento, estas entradas de repaso anual siempre son largas…por mucho que intente resumir, y seguramente se me han pasado noticias importantes que, si deseas, puedes comentar.